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domingo, 11 de marzo de 2018

FRANCO PROCLAMADO JEFE DE LOS SUBLEVADOS. FRANCO, EL ASCENSO AL PODER DE UN DICTADOR, de Andrés Rueda

FRANCO PROCLAMADO JEFE DE LOS SUBLEVADOS. FRANCO, EL ASCENSO AL PODER DE UN DICTADOR, de Andrés Rueda 

  "El general Cabanellas, general sublevado y presidente de la Junta de Defensa, no podía dirigir realmente la guerra, que se presentaba a la vista, por ser de edad avanzada (tenía 64 años) y republicano convencido, que no se entendía con los monárquicos, ni estos con él. Pero el principal inconveniente que presentaba era su reconocida fama de masón.
  Su hijo Guillermo escribirá en 1976, refiriéndose al acto de la toma de posesión de Franco como Generalísimo el día 1 de octubre en Burgos: «Ustedes no saben lo que han hecho, porque no lo conocen como yo, que lo tuve a mis órdenes en el ejército de África, como jefe de una de las unidades de la columna a mi mando y si, como quieren, va a dársele en estos momentos España, va a creerse que ya es suya y no dejará que nadie lo sustituya en la guerra, ni después de ella, hasta su muerte».
  Otro conocedor de aquella historia, Serrano Súñer, comenta en sus Memorias que Cabanellas le dijo:
«Emilio me quiere; Franquito, no». […] Cabanellas pasa a desempeñar un cargo, prácticamente sin función, que se titula Inspector del Ejército. En realidad, queda apartado de todo. Franco no le hace ningún caso, incluso se resiste a recibirlo, muchas veces, cuando pide audiencia. […] Dice Franco que he sido masón, lo que es muy cierto pero eso ya lo sabían cuando contaron con mi colaboración y si sobre ello tiene alguna duda, para asegurarse no tiene más que preguntarlo a persona próxima, ya que juntos asistimos a las mismas reuniones en la logia.
  Franco rechaza claramente a Cabanellas —según Serrano Súñer— y se resiste a recibirlo. Es la imagen del padre. Pero Cabanellas hace una insinuación aquí, que implica al hermano Ramón como masón, y tal vez también a Nicolás.
  Pedro Sáinz Rodríguez narra en Testimonio y recuerdos la conversación que tuvo con Mola en Ávila, en la que el general le preguntó: «¿Usted cree que Franco lo hará bien?» y Mola le dijo a continuación: «Es que yo tengo la idea de que todo esto ha de ser políticamente revisado, cuando se termine la guerra y he pensado que Franco no tiene ambiciones políticas, sino militares, y no pondrá obstáculos, cuando todo acabe, para que se haga esa revisión».
  Si nos atenemos a la versión dada por Sáinz Rodríguez respecto a la opinión sobre Franco, que emite el general Mola, director de la sublevación, nos encontramos con la confirmación de que el mando único era revisable «cuando se termine la guerra». Pero sobre todo, el error de Mola es manifiesto al opinar que «Franco no tiene ambiciones políticas, sino militares», según se pudo comprobar a lo largo de cuarenta años. Un error demasiado largo; tal vez la opinión de Mola se apoyaba en la consulta que hizo Sanjurjo, como presunto Jefe del Estado, a los generales implicados en la conspiración sobre el puesto que deseaban, una vez alcanzado el poder. Escribe Sáinz Rodríguez: «Yo supe la respuesta de Franco. La ambición del general no era ser ministro, ni jefe de Gobierno, ni cargo alguno de índole política: pidió la Alta Comisaría de España en Marruecos»."

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