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jueves, 11 de enero de 2018

MARRUECOS. SIN FRONTERAS, de Gustavo Cuervo

MARRUECOS. SIN FRONTERAS, de Gustavo Cuervo

"Un acogedor restaurante junto al mar es ya un buen lugar para la primera parada y quitarse los nervios de la frontera y deleitarse con algo que para mí es normal en todo viaje a Marruecos: un té a la menta. Hasta que el dulce aroma del te no regala mi paladar, no me siento en Marruecos. Quizás sea solo una impresión personal que me persigue desde mi primer viaje al reino alauita. Quizá sea porque ese aroma, como todos los olores, se fija en la parte más primitiva del cerebro y queda guardado e inalterable para siempre, mucho más que las imágenes que con el tiempo se van idealizando y modificando. El olor, ese olor del té moruno con hierbabuena me sumerge sin escapatoria en este país fascinante y esta es una de las cosas que quiero transmitir a los viajeros que me acompañan en cada ocasión. Tradicionalmente se toman tres tazas, la primera sin azúcar, amarga como la vida, la segunda azucarada y dulce, como el amor, la tercera extremadamente dulce, como la muerte"

martes, 5 de diciembre de 2017

APRENDER VIAJANDO. SIN FRONTERAS, de Gustavo Cuervo

APRENDER VIAJANDO. SIN FRONTERAS, de Gustavo Cuervo

    "Al descansar mi molido cuerpo entre las sábanas de aquel confortable hotel salteño, mi último pensamiento consciente fue que viajar enseña. Enseña, entre otras muchas cosas, a no juzgar con regla fija. Lo que en un lado es blanco, en otro puede ser negro. Al igual que el blanco radiante del Salar de Uyuni se podía convertir en una negra cárcel de oscuro futuro, nuestras creencias nos convierten en prisioneros, amarrandonos con las cuerdas de nuestros propios valores"


jueves, 7 de septiembre de 2017

EL DESIERTO. SIN FRONTERAS, de Gustavo Cuervo

EL DESIERTO. SIN FRONTERAS, de Gustavo Cuervo 

"Las noches del desierto tienen algo muy especial, es el desierto de los oasis, es el aroma de los dátiles que llega de cuando en vez hasta tu nariz. Son las estrellas que brillan con fuerza, con una luz que traspasa con limpieza una atmósfera diafana libre de contaminación y de humedad. Son especialmente las noches de luna nueva el momento de admirarse ante una belleza universal que ya existía miles de milenios antes de que el hombre hiciera su aparición sobre la faz de la tierra y que continuará igual de imperturbable eones después de que hayamos desaparecido. Quién sabe si la humanidad será capaz de sobrevivirse asi misma, de no autodestruirse, pero lo que es seguro es que la luz de las estrellas del universo seguirá atravesando el espacio aunque nadie haya para contemplarla. Tal vez sea ésta sensación de pequeñez que el humano experimenta cuando se encuentra integrado en los grandes espacios naturales la que haga del desierto algo especial. El ejemplo de los mapas de la noche anterior tiene el efecto de hacerte sentir tan diminuto como un grano de arena en la vastedad del Sáhara. La contemplación de las estrellas desde su interior aún mucho más. Sentirte infinitamente pequeño ante la inmensidad del cosmos es uno de los atractivos que atrapan a los viajeros que se atreven con los desiertos secos. Estoy seguro de que este es uno de los motivos por los que enamoran. El hombre tiene aquí la posibilidad de comprobar en su espíritu su infinitesimal tamaño. Es por esto por lo que las noches del desierto unen tanto a los viajeros que en el se encuentran. Juntos nos damos valor, juntos nos sentimos algo de tamaño ponderable, juntos podemos observar el universo desde una dimensión humana"


martes, 5 de septiembre de 2017

SIN FRONTERAS, de Gustavo Cuervo

SIN FRONTERAS, de Gustavo Cuervo 

"Porque este es un libro de historias de viajes y de anécdotas,  de miradas curiosas de un joven que descubre un mundo nuevo al tiempo que viaja, es decir, que aprende a tener siempre una doble mirada: hacia dentro y hacia fuera. En realidad es una búsqueda, la única forma en que el viaje nos enriquece. Recorriendo en moto el desierto de Gobi con Gustavo compartimos la emoción de una de las últimas formas de recorrer caminos,  esa que nos transmitieron aquellos últimos chalados en sus locos cacharros. Es probable que alpinistas y moteros estemos condenados a desaparecer en un mundo que ha elegido la seguridad y el aburrimiento como señas de identidad. Pero fueron la curiosidad y la incertidumbre quienes nos hicieron prosperar como especie. Pero nosotros, siguiendo el lema del explorador Ernest Shackleton, resistiremos y seremos condenadamente optimistas. Seguiremos persiguiendo utopías y embarcandonos en viajes imposibles. Pues la vida, como ocurre con la moto, no se recorre por una recta aburrida y previsible, sino por sinuosas curvas que nos hacen estar alerta ante la incertidumbre del camino que nos abre delante de los ojos..."
(Prólogo de Sebastián Álvaro)

    He optado por transmitir unas palabras de Sebastián Álvaro porque lo hace muy bien acerca de las experiencias de su amigo Gustavo Cuervo. Ambos comparten afición y espíritu de aventura, y no andan muy lejos generacionalmente. El libro esta muy bien escrito, es intenso y variado en cuanto a geografías: Marruecos, Argentina, Pakistán, EEUU, Australia, China, Austria, etc. Diferentes motos, algun 4x4... He de reconocer que los viajes en moto no me simpatizan en absoluto cuando viajo por carretera, pero también he de reconocer que no todos los moteros son iguales y que las aventuras de este libro salen de una experiencia muy personal y no tan individualista como, a veces, llegaríamos a pensar. Tal vez sea porque hay un toque nostálgico hacia aquel primer viaje en moto no tanto de aventura sino a la aventura... o porque cada viaje que recuerda le acerca un paso más a lo que es él mismo en el momento de escribir el libro: hombre y viaje se construyen mutuamente.

    ¿En contra? No es el caso del libro, sino del hecho de meter vehiculos a motor fuera del asfalto o en vías donde ya no los esperas... fastidia mucho transitar por pistas de tierra o por paisajes realmente hermosos hasta que llegan los vehículos a motor e invaden el lugar de ruido y polvo. Más aun las motos, que presumen precisamente de ruido, muy ufanos sus dueños que no comprenden que el sonido industrial en un entorno natural sienta como una patada en los cojones, incluso a los que aparcamos y preferimos andar. Muchos estamos hartos de ver motos y quads en medio del bosque, no solo por senderos pedestres sino tambien fuera de ellos, algo que debe molar mucho por lo que se ve. Espero que este tipo de actividad ilegal e ilicita sea la que no prospere.

SIN FRONTERAS, de Gustavo Cuervo, en Editorial Interfolio, 2009. 280 paginas

miércoles, 25 de enero de 2017

SIN FRONTERAS, de Gustavo Cuervo

"No es que el viajero se vuelva obligatoriamente un caradura -lo que, desgraciadamente, en algunos casos sucede- pero si una persona abierta, desinhibida, dispuesta a comunicarse con los nativos y a mostrar un gran respeto y consideración por sus culturas y formas de vivir, pero también a desprenderse de complejos y ridiculeces que nos atenazan en el día a día en nuestro entorno habitual. Uno se acostumbra a dar el primer paso en los encuentros con quién quiera que el viaje le depare. Es un sentido, una actitud que se descubre, se aprende, se entrena con el paso de los años y llega a convertirse en un hábito para viajar que hace muchas veces fácil lo difícil. Uno aprende a no sentirse ridículo, así vaya disfrazado de piloto de las galaxias o pilote una moto fantástica o simplemente tome un taxi en Shanghai en vaqueros y camisa. El atuendo no importa mucho, siempre que guarde la, digamos, etiqueta del país."
SIN FRONTERAS , de Gustavo Cuervo