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martes, 30 de octubre de 2018

GOBIERNOS DEPREDADORES. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

GOBIERNOS DEPREDADORES. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

    "...abordamos la gran plaga que estaba a punto de desatarse sobre nuestros ciudadanos más débiles: los aproximadamente 16000 terminales de vídeolotería que la privatizada Compañía Nacional de Loterías OPAP iba a colocar por toda Grecia después de asegurarse los permisos correspondientes. Una población devastada por la pobreza y la pérdida de ingresos, en medio de una gran depresión psicológica y económica, estaba a punto de ser exprimida hasta que no le quedase nada en los bolsillos con la instalación masiva de máquinas tragaperras. Me cuesta imaginar una política más vil respaldada por un país civilizado"

lunes, 24 de septiembre de 2018

EL MANDATO DEL PUEBLO. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

EL MANDATO DEL PUEBLO. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

   "...aceptar las condiciones del actual programa de rescate era algo que quedaba sencillamente descartado. De nuevo, el embajador me interrumpió cuando llegue a este punto, esta vez con una amenaza vaga e implícita, pero muy reconocible. Por respeto a los electores que me habían elegido para ocupar el cargo de ministro, me sentí en la obligación de pararle los pies.
    -Desde que jure el cargo en este ministerio, esta sala se ha convertido en el foco de atención de las esperanzas y expectativas de millones de personas. Pero este no es mi habitat natural. Mi habitat natural está ahí fuera -dije señalando la plaza Sintagma-. Me siento más agusto ahí fuera, en una manifestación contra este ministerio, como he estado haciendo desde que tenía 13 años. Si me obligan a jurar lealtad a un fallido programa de rescate que condena mi pueblo a seguir viviendo en la presente humillación,  puede dar por hecho que aprovecharé la primera oportunidad que me den para volver ahí fuera como uno más de los miles de manifestantes. De hecho, es algo que me alegraría el día.
   El embajador cogió el mensaje y no tardo ni un minuto en enfilar hacia la salida. No me sorprendería nada que después de volver a la embajada hubiera transmitido a Washington el siguiente mensaje: 'Varoufakis no va a cambiar de opinión. Si el programa de rescate actual debe seguir adelante, su destitución es imprescindible'. Lo que no sabía es quién podría ser el destinatario del mensaje: ¿el Departamento de Estado? ¿la Casa Blanca? ¿el Tesoro? Para mediados de abril, ya tenía una idea bastante clara"

jueves, 13 de septiembre de 2018

DOS CLASES DE POLÍTICOS. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

DOS CLASES DE POLÍTICOS. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

    "-Hay dos clases de políticos -dijo-. Los que ven las cosas desde dentro y los que prefieren verlas desde fuera. Los que prefieren estar fuera son aquellos que prefieren ser libres para contar su versión de la verdad. El precio que pagan por su libertad es que los que están dentro, los que toman las decisiones importantes, no les prestan la menor atención. Los que viven las cosas desde dentro, por su parte, deben acatar una ley sacrosanta: no ponerse en contra de los que, como ellos, también están dentro, y no hablar nunca con los de fuera sobre lo que hacen o dicen los de dentro. ¿Cuál es su recompensa? Acceder a información privilegiada y tener la oportunidad, sin ninguna garantía, eso si, de influir sobre los que tienen el poder y condicionar sus decisiones. -Acto seguido, Summers llego por fin a su pregunta-: Entonces, Yanis -me dijo- ¿cuál de los dos eres tú?
    El instinto me apremiaba a responder con una sola palabra; pero utilicé unas cuantas más.
   -Por carácter soy de los que se sienten muy cómodos viendo las cosas desde fuera -empecé así mi respuesta-, pero -me apresuré a añadir- estoy dispuesto a aplacar mi carácter si con eso puedo conseguir un nuevo acuerdo para Grecia que suponga salir de la prisión por deuda. No tengas ninguna duda,  Larry: me comportaré como uno más de los de dentro durante el tiempo que haga falta para obtener un acuerdo que sea viable para Grecia y, por supuesto, para Europa. Pero si los que están dentro me demuestran que no están dispuestos a liberar a Grecia de las ataduras que nos impone una deuda interminable, no dudaré en convertirme en un informante y contarlo todo; o sea, volver a ver las cosas desde fuera, y así regresar a mi habitat natural"
El autor y un sinvergüenza

miércoles, 12 de septiembre de 2018

UNA CLASE DE ECONOMÍA. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

UNA CLASE DE ECONOMÍA. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

    "En septiembre de 2015, cuando mis días como ministro ya habían llegado a su fin, me invitaron por primera vez al programa de la BBC Question Time que se graba en Cambridge con presencia del público en el plato...
    (Una pregunta del público)
   -La economía es muy sencilla: tengo 10 libras en el bolsillo. Si salgo de fiesta y quiero tomarme tres pintas en Cambridge, lo más probable es que tenga que pedir prestado. Si sigo con ese plan, acabaré quedándome sin dinero y entraré en quiebra. No es difícil de entender.
   Uno de los grandes misterios de esta vida, al menos de la mía, es la atracción que sienten muchas buenas personas por esta lógica macabra. De hecho, la economía personal no es un buen punto de partida para entender cómo funciona la economía pública, tal y como expliqué en mi respuesta:
   -En tu vida existe una maravillosa independencia entre los gastos y los ingresos. Si recortas los gastos, no recortas tus ingresos. Pero si el conjunto del país entra en una gran espiral de austeridad, entonces el total de ingresos desciende.
   Para explicar este fenómeno, hay que entender que, a escala nacional el volumen total de gastos y de ingresos es idéntico; para que haya ingresos alguien ha tenido que gastarse antes ese dinero. Por tanto, si todos los ciudadanos y empresas del país deciden aplicar recortes, lo único que no puede hacer el Estado es sumarse a la austeridad. Si lo hace, la repentina caída del gasto se traducirá en una repentina e idéntica caída de ingresos del país, lo que a su vez conducirá a una reducción de impuestos que ingresa el Tesoro Público y, así, al espectacular objetivo final de la austeridad: que  los ingresos del país se reduzcan cada vez más y que, por tanto, el Estado no pueda pagar sus deudas. Por eso la austeridad nunca es una buena solución"

martes, 15 de mayo de 2018

LA MUERTE DE LA DEMOCRACIA EN EUROPA. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

LA MUERTE DE LA DEMOCRACIA EN EUROPA. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

    "Hubo algo que me asusto aún más que el contenido de la declaración de Wolfgang Schäuble, en la que afirmaba que las elecciones eran irrelevantes; y es que no tuvo el menor reparo en reconocer en público su punto de vista. Su razonamiento era muy simple: si cada vez que uno de los 19 estados miembros cambia de gobierno el Eurogrupo tiene que salir otra vez a la pizarra, sus políticas económicas globales acabarían descarrilando. Por supuesto, tenía parte de razón: la democracia ya había muerto desde el momento en que el Eurogrupo se atribuyó la autoridad de dictar la política económica de los Estados miembros sin nada que se parezca a una soberanía democrática federal"

jueves, 26 de abril de 2018

LA CASTA DE VAROUFAKIS.

LA CASTA DE VAROUFAKIS. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

   "Con 20 años, decidido a recuperar sus raíces Yiorgos renunció a un cómodo empleo en un banco de El Cairo y partió hacia Grecia para estudiar química. Llegó a Atenas en enero de 1945 a bordo del Corinthia, un mes después del final de la primera fase de la guerra civil griega, el primer episodio de la guerra fría. En el ambiente se palpaba una frágil distensión, y por eso pensó que no sería mala idea aceptar la propuesta que le habían hecho en sus compañeros de facultad, tanto los de izquierdas como los de derechas: convertirse en el candidato de consenso que optaría a la presidencia de la Asociación de Estudiantes
   Poco después de salir elegido, el rectorado de la universidad decidió subir las tasas académicas en una época en que los estudiantes se revolcaban en la pobreza más absoluta. Yiorgos se acercó al despacho del Decano y allí trató de darle sus mejores argumentos contra la medida. Al salir, mientras bajaba por la escalinata de mármol de la Facultad, la policía secreta le estaba esperando. Le pusieron unas esposas, lo metieron en un furgón y le dieron a escoger entre dos opciones; una elección que hace del dilema de Larry Summers un simple juego de niños.
   Debido a los orígenes burgueses de aquel chico, la policía estaba convencida de que Yiorgos firmaría encantado la declaración; y si no lo hacía, seguro que daba su brazo a torcer en cuanto empezará la tortura. Sin embargo, con cada nuevo golpe, Yiorgos sentía que no podía firmar aquel papel, que no podía dejar de sufrir a irse a casa. Como resultado paso por distintas cárceles y campos de internamiento, de los cuales podía haber escapado con solo estampar su firma en una hoja de papel. Cuatro años después, convertido en una sombra de lo que había sido, Yiorgos salió de la cárcel para encontrarse inmerso en un ambiente desalentador; una sociedad que no quería saber nada de su elección personal y que tampoco le otorgaba ningún valor.
   Mientras tanto, durante el tiempo que Yiorgos pasó en la cárcel, una chica 4 años más joven que él se había convertido en la primera mujer que conseguía matricularse en la facultad de Química de la Universidad de Atenas, a pesar de que el rectorado había hecho todo lo posible por evitarlo. Eleni, ese era su nombre, aterrizó en la universidad como toda una rebelde precursora del feminismo que, sin embargo, sentía un profundo desprecio por las agrupaciones de izquierda: durante los años de la ocupación nazi, cuando todavía era una niña, los partisanos la secuestraron creyendo que era pariente de un colaboracionista. En cuanto se matriculó en la Universidad de Atenas, una organización fascista llamada X la reclutó en virtud de su ferviente anticomunismo. Su primera -y como pronto descubriría, última- misión como militante consistiría en seguir a un compañero de la facultad de Química que acababa de salir de los campos de internamiento.
   Esta es, en pocas palabras, la historia que explica de dónde vengo. Porque Yiorgos es mi padre y Eleni, que los años 70 se convertiría en una destacada líder feminista, es mi madre.
(...)
   Recuerdo una cosa que me dijo mi padre cuando se dio cuenta de que yo, a temprana edad, cada vez estaba más entusiasmado con las ideas políticas de izquierdas:
   -Cuando estuve en el campo de concentración por comunista, sabía que, si nuestro bando hubiera ganado la guerra civil, estaría en el mismo campo solo que con guardias diferentes"

miércoles, 14 de marzo de 2018

LA ESTRATEGIA DE ALEMANIA PARA HUNDIR A GRECIA. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

LA ESTRATEGIA DE ALEMANIA PARA HUNDIR A GRECIA. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

   "Los acreedores sabían que un aumento de la austeridad y el rechazo a mi plan de canje de deuda reduciría los ingresos de Grecia y, en último termino, aumentaría los costes a largo plazo; pero, en realidad, aquello no les importaba. Tal y como explicaría unos meses después el ministro de Finanzas eslovaco, el miembro más entusiasta del grupo de animadores del Eurogrupo, "teníamos que ser duros con Grecia por la primavera griega". Si en Praga la primavera fue aplastada por los tanques sovieticos, en Atenas la esperanza iba a ser despedazada por los bancos. A continuación describo la estrategia que pusieron en marcha para conseguirlo:
   Primero, al negarse a acordar una hoja de ruta que nos llevará a un destino marcado -y menos aún a un destino deseado- o una serie de pasos prefijados que marcarán el camino, aquello sirvió para cultivar y prolongar una profunda y corrosiva incertidumbre sobre el futuro de Grecia. Cualquier previsión de la situación financiera,  ya fuera en un hogar, en una pequeña empresa o en una enorme multinacional, a corto o largo plazo, se había vuelto imposible. Esa temporalidad permanente es una estrategia bien ensayada para mantenerse un juzgado a un territorio ocupado.
  Segundo, pusieron en práctica lo que alguna vez he descrito como la tortura del submarino presupuestario. Tal y como ocurre cuando se aplica la tortura del submarino a un prisionero, la víctima, en este caso un gobierno de la eurozona, está a punto de llegar a la asfixia total. Pero justo antes de que se produzca la tragedia, que desencadenaría el cierre de los bancos del país por orden del Banco Central Europeo, los acreedores inyectan la mínima liquidez necesaria para mantener con vida al gobierno. Durante este breve respiro el Gobierno aprueba cualquier medida de austeridad o privatización que los acreedores exijan. En nuestro caso, el submarino presupuestario empezó con un pánico bancario perfectamente orquestado antes de nuestra victoria electoral, y después fue en aumento con la eliminación de nuestra exención el 4 de febrero de 2015.
  Con un campo minado de vencimientos por delante, y en mitad de una profunda incertidumbre comentaba los recelos de los griegos a pagar sus impuestos, la troika esperaba que a principios de junio ya estaríamos respirando con dificultades y dispuestos a capitular. El único peligro era que Alexis,  primer ministro de Grecia, respetara nuestro pacto: incumplir con los acreedores, inaugurar el sistema de pagos paralelos y pasar la pelota al campo de la señora Merkel. Para evitar esta posibilidad, pusieron en marcha una tercera estrategia, la misma que permitió al Imperio Británico gobernar el mundo durante tanto tiempo con tan pocos recursos militares: divide y vencerás"

viernes, 19 de enero de 2018

LA CASTA DE VAROUFAKIS. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

LA CASTA DE VAROUFAKIS. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis 

    "Con 20 años, decidido a recuperar sus raíces Yiorgos renunció a un cómodo empleo en un banco de El Cairo y partió hacia Grecia para estudiar química. Llegó a Atenas en enero de 1945 a bordo del Corinthia, un mes después del final de la primera fase de la guerra civil griega, el primer episodio de la guerra fría. En el ambiente se palpaba una frágil distensión, y por eso pensó que no sería mala idea aceptar la propuesta que le habían hecho en sus compañeros de facultad, tanto los de izquierdas como los de derechas: convertirse en el candidato de consenso que optaría a la presidencia de la Asociación de Estudiantes
    Poco después de salir elegido, el rectorado de la universidad decidió subir las tasas académicas en una época en que los estudiantes se revolcaban en la pobreza más absoluta. Yiorgos se acercó al despacho del Decano y allí trató de darle sus mejores argumentos contra la medida. Al salir, mientras bajaba por la escalinata de mármol de la Facultad, la policía secreta le estaba esperando. Le pusieron unas esposas, lo metieron en un furgón y le dieron a escoger entre dos opciones; una elección que hace del dilema de Larry Summers un simple juego de niños.
    Debido a los orígenes burgueses de aquel chico, la policía estaba convencida de que Yiorgos firmaría encantado la declaración; y si no lo hacía, seguro que daba su brazo a torcer en cuanto empezará la tortura. Sin embargo, con cada nuevo golpe, Yiorgos sentía que no podía firmar aquel papel, que no podía dejar de sufrir a irse a casa. Como resultado paso por distintas cárceles y campos de internamiento, de los cuales podía haber escapado con solo estampar su firma en una hoja de papel. Cuatro años después, convertido en una sombra de lo que había sido, Yiorgos salió de la cárcel para encontrarse inmerso en un ambiente desalentador; una sociedad que no quería saber nada de su elección personal y que tampoco le otorgaba ningún valor.
    Mientras tanto, durante el tiempo que Yiorgos pasó en la cárcel, una chica 4 años más joven que él se había convertido en la primera mujer que conseguía matricularse en la facultad de Química de la Universidad de Atenas, a pesar de que el rectorado había hecho todo lo posible por evitarlo. Eleni, ese era su nombre, aterrizó en la universidad como toda una rebelde precursora del feminismo que, sin embargo, sentía un profundo desprecio por las agrupaciones de izquierda: durante los años de la ocupación nazi, cuando todavía era una niña, los partisanos la secuestraron creyendo que era pariente de un colaboracionista. En cuanto se matriculó en la Universidad de Atenas, una organización fascista llamada X la reclutó en virtud de su ferviente anticomunismo. Su primera -y como pronto descubriría, última- misión como militante consistiría en seguir a un compañero de la facultad de Química que acababa de salir de los campos de internamiento.
    Esta es, en pocas palabras, la historia que explica de dónde vengo. Porque Yiorgos es mi padre y Eleni, que los años 70 se convertiría en una destacada líder feminista, es mi madre.
(...)
    Recuerdo una cosa que me dijo mi padre cuando se dio cuenta de que yo, a temprana edad, cada vez estaba más entusiasmado con las ideas políticas de izquierdas:
    -Cuando estuve en el campo de concentración por comunista, sabía que, si nuestro bando hubiera ganado la guerra civil, estaría en el mismo campo solo que con guardias diferentes"

miércoles, 10 de enero de 2018

POLÍTICOS CONTRA EL PUEBLO. COMPORTARSE COMO ADULTOS, de Yanis Varoufakis

    -No tienes ningún derecho a hacer eso. ¡Solo tienes que votar que no!
   Fue una mujer joven quien gritó estas palabras a un diputado que intentaba pasar entre los ocupantes de la plaza Sintagma, de camino al Parlamento, para votar una de las leyes fundamentales del Rescatistán 2.0 (el rescate financiero de Grecia)
    -¿Quien eres tu para juzgar lo que debo votar? -fue el ladrido que el diputado soltó como respuesta mientras se abria paso a codazos con el rostro cubierto de sudor.
     Aquella mujer no tuvo que hacer ningún esfuerzo para encontrar la devastadora respuesta:
    -¿Quién tendría que ser?