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jueves, 28 de enero de 2021

SUSTANCIAS TÓXICAS DEL KGB. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

SUSTANCIAS TÓXICAS DEL KGB. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 



"...yo sabía que, incluso después de la muerte de Stalin, los soviéticos aún tenían un departamento que inventaba modos extraños de matar a los enemigos. Incluso en el ámbito del KGB la existencia de este departamento era un secreto muy bien guardado. Además de asesinar a Stepan Bandera con una bala envenenada, el KGB asesinó al desertor Trajnovij, jefe de la organización de inmigrantes rusos denominada Unión Nacional, en Berlín, mientras intentaba secuestrarlo. Un miembro del KGB fue enviado a los distintos departamentos de inteligencia del bloque oriental, para mostrar artículos como las toxinas nerviosas que no dejaban rastros y los venenos por contacto con la piel, destinados a untar los tiradores de las puertas. Lo único que alguna vez acepté de este individuo fue un saquito de «droga de la los enemigos. Incluso en el ámbito del KGB la existencia de este departamento era un secreto muy bien guardado. Además de asesinar a Stepan Bandera con una bala envenenada, el KGB asesinó al desertor Trajnovij, jefe de la organización de inmigrantes rusos denominada Unión Nacional, en Berlín, mientras intentaba secuestrarlo. Un miembro del KGB fue enviado a los distintos departamentos de inteligencia del bloque oriental, para mostrar artículos como las toxinas nerviosas que no dejaban rastros y los venenos por contacto con la piel, destinados a untar los tiradores de las puertas. Lo único que alguna vez acepté de este individuo fue un saquito de «droga de la verdad» que según él me explicó era «insuperable», esto último dicho con el entusiasmo de un vendedor a domicilio. Durante años estuvo en mi caja fuerte personal. Cierto día, movido por la curiosidad, pedí a nuestro médico, un profesional cuidadosamente instruido, que analizara la sustancia en cuestión. Regresó sacudiendo la cabeza, horrorizado. «Si usa esta droga sin constante supervisión médica, es muy probable que el tipo a quien quiera arrancarle la verdad esté muerto en pocos segundos», dijo. Jamás utilizamos la «droga de la verdad»."

jueves, 10 de octubre de 2019

EL ESPIONAJE ELECTRÓNICO. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

EL ESPIONAJE ELECTRÓNICO. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

Resultado de imagen de Markus Wolf    "Como lo sabe cualquier funcionario de inteligencia, gran parte del esfuerzo profesional corresponde a la selección de montañas de datos en busca de la valiosa pepita de oro; el exceso de confianza en la inteligencia técnica puede duplicar el número de pepitas, pero seguramente triplicará la altura de la montaña de datos que es necesario escudriñar. Incluso aunque el papel de la inteligencia técnica aumentará y complementará lo que solía hacerse con medios humanos a costa de grandes gastos y riesgos, en realidad nunca puede ser un auténtico sustituto. El factor humano es lo que determina el éxito de un servicio de espionaje, y este no depende del conjunto de campanas y alarmas de alta tecnología."

lunes, 9 de septiembre de 2019

EXNAZIS OCUPAN ALTOS CARGOS EN LA RDA Y RFA. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

EXNAZIS OCUPAN ALTOS CARGOS EN LA RDA Y RFA. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

Hans Globke, Deutscher Politiker und Jurist.  Ministerialrat im Reichsinnenministerium (1932-1945), Staatssekretär im Bundeskanzleramt (1953-63) Aufnahmedatum: 1940Inventar-Nr .: Or 4326-3Systematik: Personen / Politiker / Deutschland / Globke / Porträts
Hans Globke
    "...En las fuerzas armadas de Alemania Occidental y en la burocracia estatal, los fieles servidores del Tercer Reich de nuevo ocuparon altos cargos, y ex oficiales nazis dirigían la organización de Gehlen. El nombre de Hans Globke, uno de los consejeros más cercanos a Adenauer, y en definitiva secretario de Estado en la oficina del canciller, se convirtió en sinónimo de este tipo de infiltración. Globke había sido un funcionario de elevada jerarquía en el Ministerio del Interior de Hitler, y había redactado un autorizado comentario acerca de las leyes raciales de Nuremberg, que legitimó la discriminación violenta, y finalmente condujo a la Solución Final de los nazis. Globke sería el secretario de Estado de Adenauer durante diez años."
Resultado de imagen de Hans Globke
Hans Globke y Adenauer, canciller aleman de la posguerra

lunes, 13 de mayo de 2019

LA CULTURA DEL ESPIONAJE. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

LA CULTURA DEL ESPIONAJE. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

    "La cultura psicológica de un servicio de espionaje se asemeja a la de un clan o una tribu, donde los individuos están unidos por un objetivo que los trasciende y por un común sentimiento de identidad, ya sea ideológico o de otro carácter. Cuando se destruye este sentimiento, el veneno de la desconfianza se introduce en el sistema. Los agentes que trabajan en la primera línea de fuego, incluso si su labor no está relacionada con el área donde sucedió la traición, sienten un escalofrío de vulnerabilidad, cuando se aproximan a un buzón (el lugar secreto donde uno puede recibir o enviar de manera clandestina una carta, un mensaje, un microfilme o algo por el estilo), o reciben instrucciones en clave del cuartel general. Resulta notoriamente difícil reclutar agentes nuevos después de una deserción grave. Para los jefes también puede haber consecuencias inquietantes. Un servicio de inteligencia de pronto se convierte en blanco del indeseado interés de los políticos, después que se comprueba que algo anduvo mal. Consideremos por ejemplo el terremoto que prácticamente paralizó a la CIA después del descubrimiento de Aldrich Ames. Al gran desaliento moral de un servicio de Occidente cuando se dio cuenta que los agentes a quienes había reclutado con la promesa de un anonimato total estaban siendo traicionados de manera sistemática desde el interior de su propia organización, se agregaba el golpe de que un servicio de inteligencia muy prestigioso y que contaba con amplios fondos sencillamente no obtenía resultados fidedignos, como lo indicaba el número de agentes perdidos. Un traidor en el seno de un servicio de inteligencia traiciona mucho más que los hombres y las mujeres cuyos nombres revela. Traiciona la integridad total de su servicio. Por supuesto, hay modos de reducir al mínimo tales riesgos. Uno de ellos es crear un intenso sentimiento colectivo, un espíritu de equipo en el que cada persona se preocupa por la seguridad y el bienestar de las demás en un nivel personal y profesional. El otro es apoyarse en los esquemas existentes de lealtad —ideológica, política, territorial— que se originan en la niñez, lo cual garantiza que el agente que piensa convertirse en traidor siente que al proceder así está traicionándose él mismo. El predominio en la CIA de norteamericanos blancos, anglosajones y protestantes de la Costa Este, de los grupos originarios de Oxford y Cambridge en los servicios secretos británicos, y de las dinastías familiares en la inteligencia soviética, son todos mecanismos protectores para evitar la traición."

martes, 22 de enero de 2019

LA CONTINUIDAD DEL NAZISMO EN ALEMANIA. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

LA CONTINUIDAD DEL NAZISMO EN ALEMANIA. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

    "...Klavier era un alemán formado en el campo del derecho, que emigró a Estados Unidos, donde trabajó como abogado y más tarde se unió a la OSS. Insatisfecho con el modo de resolver el problema de los criminales de guerra en Alemania Occidental, ofreció su conocimiento íntimo del tema a los historiadores de la República Democrática Alemana. Trabajaba con nosotros con la condición de que su esposa no debía saberlo nunca; era alemana occidental, y como el propio Klavier dijo con gesto sombrío, enemiga mortal del Este. Pero Klavier aceptó nuestro dinero y lo usó para construir una casa de retiro en Suiza. Klavier había sido miembro del equipo de fiscales en los juicios de Nuremberg, y allí se especializó en la preparación de la acusación contra el magnate alemán del acero Friedrich Krupp, cuyo apoyo económico fue fundamental para el ascenso político de Hitler y cuyo aporte industrial representó un papel esencial en la máquina industrial nazi. El motivo que inducía a Klavier a trabajar con nosotros era el temor a la renazificación en las sombras de Alemania Occidental. No podía aceptar la desaprensiva rehabilitación de los antiguos nazis, a quienes se devolvían los cargos anteriores en el aparato judicial, la industria y las finanzas."
Krupp en Nuremberg, 1947

lunes, 21 de enero de 2019

ESPÍAS EXNAZIS. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

ESPÍAS EXNAZIS. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

"El chantaje que se practicaba era un juego sucio y peligroso, y ambas partes lo jugaban. Algunos ex nazis residentes en el Oeste nos ofrecían sus servicios impulsados por una suerte de arrepentimiento; otros lo hacían por dinero, o para impedir que se los desenmascarase como ex colaboradores con el régimen nazi. Los soviéticos tenían más oportunidades de practicar la extorsión porque retenían los archivos nazis capturados, y habían incorporado a gente como un ex miembro de las SS que tenía el rango de Obersturmführer en la organización de inteligencia nazi, la Oficina de Seguridad del Reich (R SHA - Reichssicherheitshauptamt), y que había podido emplearse después de la guerra al servicio de Gehlen. Este hombre se convirtió en un agente doble soviético, y traicionó en beneficio de Moscú la totalidad de los principales logros del servicio alemán occidental, de modo que provocó perjuicios en una escala comparable sólo con el trabajo de agentes dobles como Kim Philby, George Blake y Aldrich Ames."


martes, 8 de enero de 2019

EL FRACASO DEL SOCIALISMO REAL. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

EL FRACASO DEL SOCIALISMO REAL. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

    "Desde los trascendentes acontecimientos de 1989, me he preguntado en repetidas ocasiones por qué la República Democrática Alemana fracasó de manera tan miserable y espectacular. Me he preguntado si esperé demasiado tiempo antes de decir en voz alta lo que realmente pensaba y sentía. Lo que me llevó a callar no fue la falta de coraje, sino la inutilidad de la protesta a lo largo de la historia de la República Democrática Alemana. Con mucha frecuencia yo había visto cómo la protesta vehemente sólo servía para acentuar la opresión y reducir todavía más la libertad de pensamiento. Creía que en definitiva la negociación paciente y serena sería más fecunda en un país en que el debate franco estaba condenado al rechazo de un liderazgo demasiado histérico e inseguro como para actuar de manera razonable. ¿Me equivoqué? Quizá, pero por desgracia no hay modo de retroceder en el tiempo y seguir una línea de conducta diferente. A menudo pienso, sobre todo cuando estoy con alguno de mis diez nietos, en una carta que mi padre escribió a mi hermano en 1944. Le aconsejaba que nunca se abstuviese de formar su propia opinión. A esto, ahora agrego que es importante tener el valor de luchar por la opinión formada si fuera necesario, aunque uno deba enfrentarse con la represión. He aprendido que uno siempre debe respetar el modo de pensar del otro y nunca ha de imponerle una actitud conformista. Pero durante gran parte de mi vida y de mi carrera yo elegí esperar pacientemente el cambio. Puedo recordar con claridad que todos esperábamos nerviosos un cambio de liderazgo en Moscú, sabiendo que de manera inevitable ese hecho determinaría un efecto tremendo en Alemania Oriental. Cuando con la ascensión de Mijail Gorbachov al poder llegaron por fin las reformas largamente esperadas, nadie sintió más entusiasmo que yo en relación con las posibilidades futuras. Pero no vimos que el cambio había llegado demasiado tarde; la glasnost no resolvería ninguno de nuestros problemas. El tiempo para la idea utópica incubada en Rusia allá por 1917 se había agotado. Entonces, ¿qué nos queda? Al evocar el pasado y recordar cuánto confiábamos en nuestra creencia de que podíamos hacer realidad las teorías de Marx y Engels, que sería posible formar una sociedad en la que por fin se vivirían los grandes ideales de libertad, igualdad y fraternidad, a veces me parece difícil comprender por qué fracasamos. Cuando éramos jóvenes, a menudo parecía que la fuerza de nuestra fe bastaría para transformar el mundo. Pero ahora debo reconocer que fracasamos, no porque fuésemos demasiado socialistas en los conceptos, sino porque fuimos poco socialistas en la práctica. Los crímenes de Stalin no fueron la consecuencia lógica de la teoría comunista, sino una violación del comunismo. De todos modos, el sacrificio de la libertad personal a la doctrina del partido, la manipulación de las personas y la falsificación de la historia fueron todos aspectos exportados por la Unión Soviética de Stalin y adoptados pronto por la mayoría de los países que estaban de nuestro lado de la Cortina de Hierro. La República Democrática Alemana se relacionó más con esos abusos de poder que con la democracia y el socialismo, y esa es la razón por la cual Alemania Oriental en definitiva resultó asfixiada. Admito sin cortapisas que nuestro sistema era incomparablemente inferior a la mayoría de las democracias pluralistas del Oeste, incluso teniendo en cuenta las ventajas de nuestro sistema de seguridad social. La gran lección que aprendí de la decadencia y la caída de Alemania Oriental es que la libertad de pensamiento y expresión son tan fundamentales para una sociedad moderna como las ventajas que habíamos conquistado y de las cuales estábamos tan orgullosos. En el caso de la mayoría de mis compatriotas, la vida en una Alemania reunificada ha resultado menos brillante de lo que esperaban; a menudo es difícil encontrar trabajo, los alquileres son excesivos y es difícil afrontarlos, y muchos sienten la profunda pérdida de la solidaridad colectiva, que era un rasgo distintivo de la vida en la República Democrática Alemana. No sería justo ni razonable juzgar la vida en una democracia occidental como Alemania comparándola con una sociedad socialista ideal, pero sé que muchos de nosotros no podemos aceptar la idea de pertenecer a una sociedad donde los ricos se enriquecen cada vez más y donde los pobres son cada vez más pobres. Me pregunto cómo pueden aceptar los habitantes de Estados Unidos, que con razón están orgullosos de su país y sus muchos logros, el hecho de que por lo menos cuarenta millones de norteamericanos viven en completa miseria. Me inquieta mucho la perspectiva de una sociedad y una civilización basadas exclusivamente en el dinero. El dinero puede ser tan poderoso como cualquier sistema gubernamental, pero a menudo sus efectos son poco visibles sin por eso ser menos brutales. En el bloque oriental, el abuso del poder comenzó con la manipulación de los ideales; en los países capitalistas, la idea de la libertad personal es con frecuencia sólo el disfraz de los intereses comerciales. Quizás esta es la razón por la cual, incluso en las naciones que «ganaron» la Guerra Fría, tantos ciudadanos se sienten desgraciados y tienen una actitud cínica acerca del papel de los sistemas políticos para resolver los problemas."

lunes, 19 de noviembre de 2018

LA FUNDACIÓN DE LA RDA. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

LA FUNDACIÓN DE LA RDA. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

    "Al mismo tiempo, necesitábamos comprometer nuestros grandiosos ideales con algunas prácticas turbias, porque Estados Unidos y sus aliados europeos trataban de frustrar nuestros intentos de llevar el socialismo al suelo alemán. Y así se desarrollaba la lista de las excusas, hasta que en 1989 despertamos del sueño. Aún me niego a aceptar el juicio crítico de los que afirman que nuestro sistema fue construido exclusivamente sobre la mentira; pero debo reconocer que en gran parte fue erigido sobre el cimiento de las excusas."

martes, 6 de noviembre de 2018

CIERTAS MUJERES DE LA STASI. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

CIERTAS MUJERES DE LA STASI. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

    "...Tiedge necesitaba algún tipo de alivio, y percibimos que se manifestaba en él un intenso apetito sexual. Disponíamos dé algunas mujeres, miembros del Partido que estaban relacionadas con los servicios de seguridad en la zona de Potsdam, y a las cuales podía pedirse que alentasen a un desertor y establecieran una relación, como sucede a menudo en esos casos. Sometidos a la tensión emocional del interrogatorio, la mayoría de los hombres se muestran propensos a aceptar el consuelo femenino. Nos ocupábamos de que las mujeres utilizadas estuviesen dispuestas a comprometerse en relaciones sexuales con estos hombres. No eran prostitutas, sino mujeres comunes. Afiliadas al Partido y personas fieles a su país, que estaban dispuestas a representar su papel a cambio de alguna manifestación de lo que solíamos denominar la gratitud del Estado, que podía ser un lugar preferencial en el otorgamiento de apartamentos o un lugar más favorable en la lista de espera para un automóvil. De todos modos, nuestra primera candidata sencillamente no pudo soportar la relación con Tiedge. Encontramos otra, una maestra, que aceptó hacer lo que pedíamos, con gran alivio de nuestra parte. Tiedge era un tipo de hombre especialmente poco atractivo y recuerdo haber pensado que ella sin duda era un alma muy patriótica. Pero incluso los relatos más sórdidos pueden culminar ofreciendo resultados más gratos que lo esperado. Más tarde, los dos se casaron, y en el momento de escribir estas líneas, en 1996, todavía están unidos."

lunes, 5 de noviembre de 2018

LA CASA DEL KGB. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

LA CASA DEL KGB. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

    "A partir de mediados de los años cincuenta viajábamos a Moscú para reunimos con los jefes de la inteligencia exterior soviética, instalados en el Primer Directorio Principal, y para recibir instrucciones generales del jefe del KGB. En aquel momento no nos quedaba ninguna duda en el sentido de que nuestros anfitriones nos consideraban simplemente como unos peones colocados en una avanzada del orgulloso imperio. Nuestras habitaciones se encontraban en el apartamento de huéspedes de Kolpachni Pereulok, que había pertenecido a Viktor Abakumov, el brutal jefe del SMERSH, la organización responsable de la liquidación de los enemigos reales e imaginarios de Stalin durante la Segunda Guerra Mundial. Abakumov fue fusilado en 1953, después de la muerte de Beria. Construida en el grandioso estilo prerrevolucionario, la mansión de tres pisos tenía varios apartamentos, un ascensor, hogares y un amplio cuarto de baño de mármol con una enorme y antigua bañera. El armario del comedor estaba atestado de fina vajilla de porcelana y cristal, y había una hermosa mesa de comedor ovalada con una lámpara baja, y alrededor de ella nos sentábamos a analizar el estado del mundo con nuestros anfitriones. Las ventanas estaban protegidas por gruesas cortinas. La casa tenía una hermosa biblioteca de clásicos rusos (rara vez leídos), su propia sala de billares y un cine, y se la consideraba una maravilla incluso en el ambiente de los altos jefes del KGB, a quienes encantaba esta mezcla del antiguo gusto burgués y el lujo vulgar estilo nuevo rico. Se decía que Abakumov torturaba en persona a los prisioneros, y continuaba la práctica de Beria de secuestrar a muchachas atractivas en la calle, llevarlas a la casa y violarlas. ¿Quién podía decir qué horrores habían tenido lugar en los cuartos en los cuales se nos agasajaba con tanto lujo? Después del derrumbe de la Unión Soviética, la oficina de prensa del Servicio de Inteligencia ruso se instaló allí."
Lubyanka 

lunes, 22 de octubre de 2018

HISTORIAS DE ESPÍAS DE LA RDA. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

HISTORIAS DE ESPÍAS DE LA RDA. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

    "...Durante la década de los cincuenta pudimos reclutar mucho personal en el seno de las familias aristocráticas de Alemania Occidental. Algunos creían que debían expiar su culpa de clase; la clase que no había impedido el ascenso de Hitler al poder. Otros comprobaban que no se les había reservado ningún papel, y que en la nueva República Federal incluso se les prohibía usar sus títulos. A muchos los había distanciado la posición antinacionalista y pronorteamericana del canciller Adenauer. Aún experimentaban el firme deseo de participar en los asuntos del Estado, y muchos concebían su propia cooperación como una suerte de actividad diplomática secreta. Jamás conocí a ninguno que se viera a sí mismo como un traidor. 
    De todos modos, algunos fueron traicionados por Max Heim, el jefe de la sección responsable del trabajo contra el gobernante Partido Demócrata Cristiano de Alemania Occidental, una división del Departamento 2. Desertó unos dos años antes de la construcción del Muro, reveló el estado de nuestro conocimiento acerca de los partidos gobernantes de Bonn, y después llevó a la contrainteligencia alemana occidental hasta varios de nuestros agentes. Entre ellos estaba Wolfram von Hanstein, que había utilizado su destacado cargo público en el Oeste para crear diferentes y útiles contactos. Su padre y su abuelo eran renombrados académicos y autores, y Hanstein deseaba continuar la tradición de caballeros eruditos que caracterizaba a su familia. Antes de la guerra se ganaba la vida, y se labró una modesta reputación, escribiendo novelas históricas. Se negó a ser movilizado y pasó la guerra en la clandestinidad, por fin fue tomado prisionero por los soviéticos, y en esas circunstancias se pasó al comunismo. Se instaló en Dresde y se consagró a la causa comunista. Antes de que von Hanstein y su esposa pasaran al Oeste respondiendo a nuestro pedido, legaron al Estado su villa en Dresde y los terrenos circundantes, y la propiedad pasó a manos del Ministerio de Seguridad del Estado. En Bonn, su concepción humanista y el apellido de su familia lo ayudaron a elevarse pronto a los niveles más altos del principal grupo de derechos humanos de Alemania Occidental. Mantenía relaciones amistosas con Heinrich Krone, ministro especial de Adenauer en problemas de seguridad, y con Ernst Lemmer, el ministro demócrata cristiano que supervisaba las relaciones entre los dos estados alemanes. También nos entregaba prodigiosamente informaciones acerca de la actividad de la Oficina Oriental del S PD , y además consiguió infiltrar muchas otras organizaciones anticomunistas. Incluso cuando fue condenado a seis años de cárcel, continuó trabajando desde la prisión de modo diligente y estableció contacto con otros tres encarcelados, que más tarde trabajaron para nosotros. Después de su liberación, von Hanstein pidió volver a Alemania Oriental, donde falleció en 1965."
Markus Wolf

sábado, 20 de octubre de 2018

LAS RAZONES PARA LA TRAICIÓN DE UN ESPÍA. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

LAS RAZONES PARA LA TRAICIÓN DE UN ESPÍA.  EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

     "No estaba avergonzado por su traición y describía las frustraciones de su carrera. Era un paradigma de ambiciones insatisfechas, de un estilo que se manifiesta en todos los servicios civiles. Nacido en un hogar sencillo, había ascendido en la jerarquía del espionaje, a pesar de que carecía de títulos universitarios. Todos sus colegas reconocían los logros de Kuron, pero su falta de calificaciones formales significaba que a la hora de decidir los ascensos se lo ignoraba. Su sueldo de 48 000 marcos (que entonces representaban unos 25 000 dólares anuales) le permitían una vida cómoda, aunque no lujosa, pero él sabía que ya había llegado al máximo nivel de retribución. 

    —Ha sido una auténtica lucha —dijo—. Todos saben que soy muy eficaz, pero jamás llegaré más lejos —y agregó con voz amarga y serena—: En el Oeste, dicen que hay libertad y que todos tienen las mismas posibilidades de realizar sus propias cualidades. No lo entiendo así. Puedo trabajar hasta caer exhausto y al final me tratan como si fuera un zángano. Y entonces, aparece un burócrata estúpido cuyo papá le pagó la universidad y le ofrecen un futuro brillante, sin que importe lo que hace. No lo soporto más. 

    La preocupación principal de Kuron era que sus cuatro hijos contasen con los medios necesarios para concurrir a la universidad, pues él no podía aportar los recursos para complementar los subsidios oficiales. Cuando llegó a conocerse su caso, después de la unificación alemana, la prensa occidental condenó a Kuron y afirmó que era un espía especialmente cruel y codicioso. Pero yo tengo una opinión diferente acerca de su motivación. Creo que su decisión de trabajar para nosotros fue el acto de un hombre que había internalizado el mensaje esencial de la sociedad capitalista con exclusión de todo el resto, y que lo aplicó sin escrúpulos. Al ver que la gente exitosa y muy apreciada que formaba su entorno había comprado su acceso a la prosperidad y el éxito, vendió sus conocimientos expertos en el único mercado que conocía."

jueves, 18 de octubre de 2018

FIDEL CASTRO DE FARRA EN BERLÍN. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

FIDEL CASTRO DE FARRA EN BERLÍN.  EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

    "...A Fidel Castro le encantaban los viajes al exterior, y a medida que aumentaba la carga de sus responsabilidades en su propio país, se sentía especialmente a sus anchas cuando visitaba países amigos que estaban lejos de Cuba. Por supuesto, los alegres cubanos se entretenían de manera algo diferente de la nuestra, los serios europeos septentrionales. El personal del departamento de seguridad responsable de proteger a Castro y a su delegación durante las visitas a nuestro país palidecía al recordar las sesiones nocturnas de canto y bebida y la tendencia cubana a atraer a absolutos desconocidos —generalmente hermosas muchachas cubanas que estudiaban en Berlín Oriental— y a invitarlos a pasarlo bien en sus residencias. Oí decir que Fidel, frustrado por los intentos de sus responsables alemanes orientales de conseguir que se acostara temprano, salía por la ventana de su habitación y bajaba por un tubo de desagüe para unirse a la fiesta en otros lugares. Después de eso, se pensó que sería mejor encontrar un modo de agasajar de manera más satisfactoria a nuestros visitantes. Alguien concibió la idea de invitar a las jóvenes de la compañía de ballet de la televisión estatal con el fin de que coquetearan y bailaran con los cubanos hasta bien entrada la noche; de ese modo se evitaba que se metiesen en dificultades. Pero al margen de los inconvenientes, siempre que oí hablar de las ganas de vivir de los cubanos sentía que nuestra propia vida era gris; que estaba regida por los dos imperativos alemanes, el deber y el trabajo duro."

miércoles, 17 de octubre de 2018

LOS CRÍMENES DE STALIN. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

LOS CRÍMENES DE STALIN. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

    "...Así como en la época de la inseguridad total y el peligro antes de la guerra, en el caos que siguió a la contienda sentí que no era mi tarea debilitar a los miembros de mi propio bando que estaban luchando contra el mal. Por supuesto, conocí muchos de los terribles crímenes de la era de Stalin, incluso cuando estaban cometiéndolos; quien diga que nada sabía es un mentiroso. No son cosas que recuerdo con orgullo. Incluso hablé del tema con los jefes comunistas alemanes. Pero ni entonces ni ahora incluí los crímenes del régimen comunista en la misma categoría que los delitos cometidos por los nazis; y si algo me convenció de que era imposible equiparar jamás las dos cosas, debo señalar los terribles hechos que surgieron en los procesos por crímenes de guerra que se siguieron en Nuremberg a los líderes nazis."

martes, 9 de octubre de 2018

EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf / STASILAND, de Anna Funder

EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf / STASILAND, de Anna Funder

    "Una historia digna de ese nombre no puede ser escrita sólo por los vencedores."
    Pedazo de libro inolvidable de uno de los espías mas famosos del siglo XX. Caí en él después de escuchar una historia de la Stasi en la que se documentaban con este libro. Pero he de decir que el libro es mucho mas brillante que la historia que contaron en #Histocast. Tan diferente como hablar de una lejana institución y hacerlo, en realidad, de una vida con dudas, certezas, trabajos, traiciones... incluso algo de amor. Un pasado reciente que muchos recordamos, que explica muchas cosas de ahora y de entonces, que nos explica a nosotros mismos de una manera que, cualquier parecido con la historia oficial y la de la prensa, es pura coincidencia. No es una disculpa de lo que hizo, tanto él como el enemigo, sino una salvaguarda ultima de por qué lo hizo. Se comparta o no, es interesantisimo en todos los aspectos y digno de pensar y ser recordado... EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf
    Por cierto, que la contraparte de la jugada es leer STASILAND, cosa que hice antes, porque es la cara B de la historia de la RDA, la de los humillados y ofendidos, de la mano de varias personas que vivieron en el estrecho corsé material y mental que imponía el partido socialista único. Imprescindible para acabar forjandonos de una visión propia acerca de los totalitarismos que, de tan enterrados que parecían en 1989, vuelven a amenazar con extraña fuerza en Europa. Dos libros que se complementan. Ha sido genial leerlos uno tras otro

viernes, 28 de septiembre de 2018

LA JUSTIFICACIÓN DEL MURO DE BERLÍN. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

LA JUSTIFICACIÓN DEL MURO DE BERLÍN. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

    "En los días que precedieron a la construcción del Muro de Berlín, el 13 de agosto de 1961, para mí era evidente que se aproximaba alguna forma de acción drástica. El estado de ánimo del sector oriental de la ciudad era sombrío. La escasez de fuerza de trabajo y artículos se agravaba semana a semana. Al pasar al lado de una cola frente a una tienda, cierto día escuché a las mujeres maldiciendo en el marcado dialecto berlinés: «Pueden lanzar el Sputnik, pero no se puede conseguir verduras en pleno verano. Eso es el socialismo». ¿Quién podía censurar a los jóvenes si decidían poner en juego sus cualidades para el trabajo al otro lado de la frontera, donde podían ganar dinero y comprar artículos que quienes quedaban en la patria sólo podían soñar? Ajuicio de esta gente, no estaban traicionando a un Estado, sencillamente se trasladaban a otro sector de Alemania, donde la mayoría tenía amigos o parientes dispuestos a ayudarlos a comenzar una nueva vida. Desde la fundación de Alemania Oriental, en 1949, más de dos millones y medio de personas habían huido al Oeste, y la mitad de ellas tenía menos de veinticinco años. Yo no podía dejar de preguntarme si los jóvenes de mi propia familia no se habrían marchado también si no hubieran sido parte de un clan socialista comprometido. El 9 de agosto de 1961 el número de refugiados registrados en los campamentos de acogida de Berlín Occidental fue de 1926, el más alto que se alcanzó jamás un solo día. La fuerza de trabajo del país sufría una grave hemorragia, y se perdía gente cuyo entrenamiento había costado dinero y sin cuyo aporte el nivel de vida podía descender aún más. Sentí que estábamos chapoteando en el barro. La acusación oficial de nuestro lado era que Occidente estaba sangrando al Este. Despojadas estas afirmaciones de su sesgo retórico, yo sabía que eso significaba que la atracción ejercida por Alemania Occidental se acrecentaba con su nueva prosperidad, y que la gente estaba dispuesta a sacrificar sus vínculos familiares y la seguridad de que gozaban bajo el socialismo estatal por las promesas inciertas del capitalismo. Por supuesto, la explicación oficial del Muro nunca me resultó en absoluto creíble: que se habían cerrado nuestras fronteras como medida protectora contra la agresión inminente o la penetración de agentes extranjeros. Pero con la construcción de lo que en el Este se denominó de manera oficial «la barrera protectora antifascista» y en el Oeste se rotuló el «Muro de la vergüenza», nuestras vidas cambiaron de la noche a la mañana. Yo no sólo comprendía las auténticas razones que determinaron la construcción del Muro, sino que formalmente las apoyaba. Creía que en ese momento no había otro modo de salvar nuestro país. Habíamos heredado el sector que históricamente tenía la economía más débil de Alemania, y así habíamos partido de una base más atrasada, incluso si no se tenía en cuenta la mala administración que agravaba nuestras dificultades. Además, Alemania Oriental había sido desmantelada por las fuerzas soviéticas que se llevaron su maquinaria industrial e incluso elementos de la infraestructura como los ferrocarriles, considerados como rubros de reparaciones de guerra. En cambio, Alemania Occidental pudo reconstruir su parte del país con el dinero del plan Marshall..."





martes, 25 de septiembre de 2018

LA DERROTA DEL PUEBLO NAZI Y SIN SENTIMIENTO DE CULPA. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

LA DERROTA DEL PUEBLO NAZI Y SIN SENTIMIENTO DE CULPA. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

"...Al parecer la mayoría no podía o no quería comprender lo que los nazis habían hecho con la ayuda de todos o en su nombre. Casi nadie experimentaba un sentimiento de culpa o de responsabilidad por lo que había sucedido. Emmi recordaba que había escuchado a un grupo de mujeres comentando el informe acerca de los crímenes de guerra alemanes, difundidos por la estación de radio en la que yo trabajaba. «Los hombres alemanes», decían, haciéndose eco del lenguaje hitleriano ultra nacionalista que habían escuchado durante los últimos doce años, «jamás harían cosas como esas». A juicio de muchos alemanes y de gran parte del mundo, nosotros habíamos regresado del Este trayendo otra dictadura. Pero nosotros no nos veíamos, como lo haría más tarde Occidente, en el papel de personas que cambian una tiranía parda por otra roja. Los comunistas alemanes éramos quizá los menos indicados entre todos los extranjeros que vivían en Moscú cuando se trataba de analizar los crímenes de Stalin, pues la Unión Soviética nos había salvado de la muerte o la cárcel en Alemania. Otras dudas acerca de lo que estaba sucediendo fueron desplazadas por los acontecimientos que tuvieron lugar durante el régimen brutal de Hitler, y por mi parte yo era incapaz de ver nuestro sistema socialista como una tiranía. Para mí y para mi generación de comunistas, había sido una fuerza liberadora. Existía quizá cierta tosquedad en los métodos, pero siempre creímos que en esencia era una fuerza positiva, y habría sido inútil tratar de convencerme de lo contrario. Este enfoque determinaría nuestro pensamiento durante la Guerra Fría. Significaba que siempre que escuchábamos una descripción poco halagadora de nuestro propio lado, la primera pregunta que nos formulábamos no era «¿Esto es cierto?» sino «¿Qué están tratando de ocultar acerca de ellos mismos cuando nos acusan de este modo?». Una vez que este sistema de defensa mental ha sido perfeccionado, pocas críticas pueden dar en el blanco. También éramos ingenuos. Yo había tenido la esperanza de que, después del golpe de la derrota, habría más alemanes que se sentirían agradecidos porque se los había liberado de Hitler, de modo que se mostrarían dispuestos a abrazar a los soviéticos como liberadores. La realidad era bastante distinta. En el edificio de inquilinos en el que yo vivía, escuchaba a mis vecinos discutir acerca de quién se trasladaría a los apartamentos más espaciosos y ventilados del frente del edificio, los lugares de los cuales habían sido expulsadas familias nazis. Pensé con amargura que el derrumbe de Alemania como potencia mundial no había destruido las mezquinas ambiciones de su pueblo, que aspiraba a su propio Lebensraum . Mi humor se agrió cuando supe por otros que la familia que reclamaba el apartamento sobre la base de que sus miembros nunca habían pertenecido al Partido Nazi, eran conocidos Denunzianten locales, que habían delatado a cinco comunistas ante las autoridades."
mayo de 1945