Ver Viajes del Mundo en un mapa más grande
Mostrando entradas con la etiqueta Goethe en Dachau. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Goethe en Dachau. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de septiembre de 2020

EL NAZI QUE ARRESTO A ANNA FRANK. GOETHE EN DACHAU, de Nico Rost

EL NAZI QUE ARRESTO A ANNA FRANK. GOETHE EN DACHAU, de Nico Rost



"...di la dirección de Silberbauer a un periodista holandés, con el convencimiento de que los holandeses tenían derecho siquiera a una sola entrevista. Cuando el holandés fue a ver a Silberbauer, halló al inspector de policía (segunda graduación inferior en la policía austríaca) de muy mal talante. Decía que le habían forzado contra su voluntad. 

—¿Por qué meterse conmigo ahora después de tantos años? Yo no hice más que cumplir con mi deber. Ahora acababa de comprarme unos muebles a plazos y van y me dejan sin empleo ¿Cómo voy yo a pagar los muebles? 

—¿No siente remordimientos de lo que hizo? —le preguntó el reportero. 

—Claro que lo siento y a veces me siento humillado. Ahora, cada vez que tomo un tranvía tengo que pagar billete como todo el mundo, porque ya no tengo pase. 

—¿Y en cuanto a Ana Frank? ¿Ha leído su Diario? 

Silberbauer se encogió de hombros: 

—Compré el librito la semana pasada para ver si salgo yo. Pero yo no salgo. 

El periodista añadió: 

—Millones de personas han leído ese libro antes que usted, y usted hubiera podido ser el primero en leerlo. 

Silberbauer le miró sorprendido. 

—Y que lo diga. Es verdad. Nunca se me había ocurrido. Quizá debí recogerlo del suelo. Si lo hubiera hecho, nadie hubiera oído hablar de él ni de Ana Frank."

martes, 7 de mayo de 2019

20 DE ABRIL DE 1945, DACHAU. GOETHE EN DACHAU, de Nico Rost

20 DE ABRIL DE 1945, DACHAU. GOETHE EN DACHAU, de Nico Rost

   "Buena gente, en lo que dependa de vosotros el mantenimiento de la paz, no dejéis de procurarlo; ya os tienen bastante mal vistos. No azuceis más al rey, pues, en resumidas cuentas, es quien ostenta el poder en sus manos. Un ciudadano como es debido, que se gana el pan con honradez y trabajo, tiene por doquier tanta libertad como precisa (...) no creais que con motines se afianzan los privilegios. Permaneced  en vuestras casas"

  ¡Consejos de esta clase los hemos oido muy a menudo en los últimos años! Tantos Egmonts han hablado así a los que luchaban por la libertad...

   Los disparos amainan, por suerte, un poco ahora. 

   Parece  que se hayan vuelto a aléjate. 

   Voy a intentar seguir leyendo, pero nunca antes me había resultado tan difícil como ahora"
Fusilamiento, como represalia, de los guardias de las SS del campo de concentración de Dachau.

miércoles, 27 de febrero de 2019

26 DE OCTUBRE DE 1944, DACHAU. GOETHE EN DACHAU, de Nico Rost

26 DE OCTUBRE DE 1944, DACHAU. GOETHE EN DACHAU, de Nico Rost

    "He discutido con K. No se quería creer que, tras acabar la guerra civil española, Alfredo y miles de sus compatriotas fueron internados en campos por el gobierno francés, que allí también fueron maltratados, que allí también sufrieron por edemas de hambre y que allí murieron también cientos por el tifus. ¿Solo porque en los Países Bajos no se enteró? Para él, la guerra empezó el 10 de mayo de 1940, antes de esa fecha, en el mundo reinaba la paz dulce y la mansa Concordia.

    'Pero si en los periódicos no salió nada de eso', era siempre su único y último argumento. Había  tantas cosas que no aparecieron en los periódicos por aquel entonces que tendrían que haber aparecido...

    Si  al menos K. comprendiera por qué no apareció en los periódicos y quién tenía interés en que esas cosas no se publicaran"

miércoles, 6 de febrero de 2019

14, 15 DE ENERO DE 1945, DACHAU. GOETHE EN DACHAU, de Nico Rost

14, 15 DE ENERO DE 1945, DACHAU. GOETHE EN DACHAU, de Nico Rost

    "En Nochebuena aún estuvo con nosotros en la Stube 1 para escuchar el cuarteto. Al final, le pidió al violinista que le prestara un instante su instrumento. Todavía veo ante mis ojos cómo sus manos acariciando el violín antes de alzarlo con un gesto solemne hasta el mentón y colocar el arco: tembloroso, bastante anticuado y un poco cómico.

    Luego empezó a tocar el Ave María de Gounod; le puso todo su sentimiento, toda su pena y toda su nostalgia por el hogar.

    Allí estaba, un poco bonachón y un poco pedante, y al tiempo tan conmovedor y emocionante: esquelético y macilento, con su chaqueta de rayas, con unos pantalones demasiado cortos y unos zapatos demasiado grandes y demasiado rotos.

    Cuando terminó, se quedó mirando fijamente con la vista al frente durante un rato, completamente absorto en sus pensamientos; creo que en ese momento se olvidó realmente de nosotros, pero luego agradeció el ruidoso aplauso como auténtico artista habituado a estas situaciones.

    ¿Acaso atisbó en aquel momento que aquella era la última vez que cogería un violín entre sus brazos en toda su vida? Se lo devolvió al húngaro con un gesto en el que estaba todo contenido: melancolía y resignación, agradecimiento y duelo, pero, sobre todo, desesperación...
(...)
    Hace una hora, cuando he ido a visitar a Reinhart, el director de orquesta francés acababa de morir. Desde ayer por la noche estaba inconsciente, solo gemía y respiraba roncamente. El Stubendienst lo ha llevado a la totenkammer y quería sacar el jergon de paja sobre el que había estado tumbado cuando descubrí una carpetita debajo. Sólo tenía una hoja de papel en la que había dibujado el retrato de una mujer mayor. Bajo el dibujo, con una caligrafía tremula, había escrito: 'Con esto he intentado recordar los rasgos amados de mi mujer'. Se lo he enseñado a Reinhart, pero me he marchado enseguida; sentía que los ojos se me llenaban de lágrimas.

    ¿Porque me ha conmovido mucho más este retrato que los cientos de muertos que hoy, de nuevo, están tendidos en la calle frente a la Totenkammer?"




miércoles, 21 de noviembre de 2018

19 DE AGOSTO DE 1944, DACHAU. GOETHE EN DACHAU, de Nico Rost

19 DE AGOSTO DE 1944, DACHAU. GOETHE EN DACHAU, de Nico Rost

    "Grillparzer me ha dado estas últimas semanas infinitamente mucho más, sobre todo aquí, en la situación presente, de lo que puedo expresar. De nuevo, con esta reflexión que sigue.
'Me es necesario mantenerme siempre ocupado con algún objeto del aprendizaje. Mediante esta artimaña gozo sin cesar en la vida adulta del regusto de la infancia, y debería, espero, mantenerme joven incluso a 2 horas de mi muerte'.
Esta necesidad de aprender de la que habla, esa compulsión de leer siempre más, de aprender más y de estudiar más nunca la había sentido con tanta fuerza como aquí; empleo con alegría cada minuto libre que tengo en ello. Así me siento más joven que nunca a pesar de toda la miseria"
Dachau

miércoles, 5 de septiembre de 2018

GOETHE EN DACHAU, de Nico Rost

    Un supuesto: No consigo leer un libro.
    ¿Me siento apresado por horarios imposibles?
    ¿Te entra la desgana total de coger un libro al volver a casa?
    ¿Resulta que siempre tengo cosas mejores que hacer que abrir un libro o hablar de maestros de la cultura con mis amigos? ¿O estoy en eso también un poco solo en el mundo?
    Siempre hay excusas para no leer, como las hay para hablar de fútbol, de política, del tiempo, de mis ultimas vacaciones. Las hay muy buenas, hay que reconocerlo, incluso para no profundizar en nada de ello.
   Pero resulta que un día encuentras sobre la tapa de un libro dos nombres aparentemente inmiscibles: Goethe y Dachau. Con connotaciones precisas cada uno, agradables en el caso del escritor alemán, y perturbadoras en el caso del lager nazi. Compras el libro GOETHE EN DACHAU y, como fue mi caso, visitas el Campo de Concentración  y Exterminio de Dachau en julio de 2018 para luego acabarte el libro de Nico Rost, holandés, un mes después. Concluyes que, finalmente, has banalizado el hecho de leer, y escribir, hasta limites insospechados, como si fuera otra cosa más. 
Encontrar a un tipo curtido en la lucha contra el fascismo desde sus inicios, tanto en Alemania como en su pais, que pasa como puede el ultimo año de guerra en Dachau entre enfermedades, hambre, trabajo, palizas, miedo, bombardeos y disparos, y le llaman "el loco holandés que devora libros y papel para escribir", te deja sin excusas ni argumentos. Hay que leer un ejemplo de vida conmovedor, que empieza con disertaciones librescas donde la literatura le sirve de escape de este mundo horrible del genocidio junto a una comunidad pequeña de intelectuales de diversas tendencias y disciplinas (escrito como diario, hay bastantes asertos sobre sus lecturas de autores con las que no muchos estarán familiarizados). En un lugar donde las ganas de vivir un día mas, una hora mas, y el dejarse llevar hasta la muerte en cualquier rincón, o en cualquier momento, marcan una actitud diferencial, él encuentra argumentos para la vida, para respirar un ambiente mejor (quitarse los piojos de la ropa, juntarse con los buenos, buscar con que calentarse, etc) en la cultura, en los libros, en intercambiar ideas activamente, y en no ceder al mal. Y lo dice así de claro, nos lo cuenta así de claro. Conforme se acerca el final de la guerra, y la incertidumbre es máxima sobre su futuro, parece que ese miedo a un final de liberación por los americanos o de asesinato por los SS se le enrosca en la garganta con una fuerza cada vez mas brutal y asfixiante, tanto que hay días que se le hace difícil leer aunque siga encontrando momentos al día para hacerlo.
    ¿Que no tengo tiempo para leer? No es para ponerme un pelotón de fusilamiento al lado, pero es que hay cosas demasiado tontas invadiendo mi vida que achican el espacio de lo verdaderamente importante. Porque, ¿quien no ha experimentado, como Nico Rost, esa conmoción que dejan algunas lecturas al cerrar la ultima pagina de un libro, una esas que te dejan un regusto en la cabeza que no quieres disipar todavía con la siguiente lectura? Eso es magnifico, inolvidable en nuestras vidas.

Entrada al Lager de Dachau

martes, 4 de septiembre de 2018

GOETHE EN DACHAU, de Nico Rost

"Arrastramos con nosotros una carga enorme de datos, tanto en el plano literario como en el plano histórico; demasiados lastres inútiles, de los que no queremos perder nada ni permitirnos olvidar nada, y somos demasiado poco conscientes de que todo eso sólo nos ha de servir como piedra para los cimientos sobre los que hemos de levantar una síntesis."
El escritor holandés, Nico Rost, auntor de ‘Goethe en Dachau’, durante su 70 cumpleaños