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jueves, 30 de noviembre de 2017

LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti

LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti 

    "Sí, el hombre tiende inconscientemente a conquistar la quietud. Y precisamente por eso la vista de la montaña, modelo perfecto del estado al que tiende, le proporciona una sensación de complacencia. Pero no sólo eso: surge, además, en él un confuso deseo de adherirse, de adecuarse, de identificarse de alguna manera con tanta inmovilidad, de conquistar, en definitiva. De ahí el alpinismo. El hecho de que las montañas terminen en punta facilita nuestro afán de poseerlas, algo que en el caso del desierto sería imposible, pues todos sus puntos se encuentran aproximadamente a la misma cota y falta, por tanto, algo de lo que tomar posesión.
Para confirmar nuestra interpretación tenemos una circunstancia más: muchas personas, incluso personas de gran inteligencia y sensibilidad, no soportan la montaña. No es que permanezcan indiferentes a ella: es que la aborrecen,  les provoca una especie de opresión. Probablemente se trata de personas que, en cierto sentido, son menos ingenuas que nosotros, personas que aceptan más claramente, aún sin ser conscientes, la cruel verdad que esas rocas eternas sobreentienden, y se sienten impulsadas a huir de ellas.
Debemos decir también que la tentación de muerte que encierran esos herméticos perfiles, y la consiguiente necesidad de encontrar apoyo en cualquier cosa que esté por encima de lo humano, ennoblecen sin duda el alpinismo propiamente dicho: privado de tal sentimiento, el alpinismo se mide con el mismo rasero que cualquier otro deporte de riesgo como el motociclismo, la equitación o el salto mortal"

Valle de Susa y Monviso desde Rocciamelone, Alpes Italianos

Dino Buzzati

lunes, 12 de junio de 2017

CUMBRES INEDITAS. LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti

CUMBRES INEDITAS. LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti 

    "...ya no divisamos el tejado tranquilizador del refugio, ni el camino blanco del fondo del valle, ningún signo de existencia humana aparte de ese vago trazo de sendero que bien podría ser el resto de una antigua cornisa natural, o la huella de algún animal, o un signo equivoco trazado a propósito por los gnomos para arrastrarnos al precipicio. Si estando en ese erial, justo en el momento en el que surge en nuestro interior una repentina y vil añoranza por nuestra plácida casa, por el gris vaivén de la monotonía diaria, pensáis con rabia en nosotros, que tan mal os hemos aconsejado, en ese mismo instante conoceréis al fin la montaña como debe ser, desnuda y poderosa, cerrada en su sabiduría infinita. Sobre aquellas cumbres sin fama ni gloria, cuyo nombre no podrá arrancar loas ni sorpresas a vuestros amigos, sobre las viejas cumbres móviles que ninguna competición ha contaminado nunca, allá será probablemente donde se dice seréis felices, incluso sin saberlo. Resistir por tanto a los consejos de los guías que son grandes personas pero preferirán conduciros a lo alto por la célebre pared que ya conocen como la palma de su mano, y no por complicadas cumbres donde no han estado nunca. No os dejeis lisonjear por la brevedad de las subidas, por el deseo de igualar al amigo que las ha recorrido dándose tantos aires ".
Alpes Julianos

jueves, 1 de junio de 2017

TIEMPOS ANTIGUOS. LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti

TIEMPOS ANTIGUOS. LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti 

    "A veces, cuando leo ciertos libros que hablan de otros tiempos, no puedo evitar pensar lo hermoso que sería poder vivir aquella vida, porque tengo la sensación de que la vida de entonces era infinitamente más plena, rica vivencias humanas, pintoresca e imprevisible. Obviamente todo depende de la ilusión óptica o, simplemente, literaria. Pero la nostalgia de las cosas que no hemos conocido (y esta es la única explicación) es intensa. En muchos lugares de Val Belluna se puede creer perfectamente que vivimos, pongamos, a mediados del siglo XIX. Sin embargo, hasta ella llega el zumbido machacón de alguna motocicleta lejana, naturalmente. Pero el aura del pasado es lo bastante intensa para callarlo. Esa sensación no la proporcionan otros lugares infinitamente más solitarios, sitios que han permanecido inmutables a lo largo de miles de años, como por ejemplo las montañas. En las montañas no se nota esa sensación de lo pretérito como en algunos de nuestros rincones, que a lo largo de los siglos o solo en unas décadas han sufrido quién sabe cuántas metamorfosis.
¿Y qué ventaja tiene esto?, preguntará alguno. ¿Es cierto que en otros tiempos se vivía mejor? No. Puede incluso que se viviera peor que ahora. Pero aquellos tiempos ya se han ido y no se repetirán en todos los milenios que dure el mundo. Solo por esto,  aunque no lo fueran, nos parecen ahora maravillosos. Y encontrarse inmerso en ellos, aunque sea por obra de un ensayo pasajero, es un lujo raro y exquisito"

viernes, 31 de marzo de 2017

LAS NUBES. LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti

LAS NUBES. LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti 

    "LAS NUBES: por la tarde, sobre todo en otoño, se forman sobre  col Visentín nubes de excepcional belleza. No se ven nubes así despedidas ni siquiera sobre los grandes desiertos de África, tan célebres por este tipo de fenómenos. Se agolpan dando lugar a inmensas estructuras arquitectónicas y resplandecen un buen rato cuando ya ha caído la oscuridad sobre el valle, enviando reflejos mágicos.  No sería extraño que desde Australia o Brasil vinieran turistas solo para verla. La materia de la que están hechas no es esa tan basta de las nubes oceánicas: es fina, densa, casi carnal. Sus formas pálidas y violáceas repiten, magnificandolas, las fantásticas perspectivas de las montañas que se alzan por los alrededores. En la cumbre,  los blancos pináculos se tuercen lentamente, en continua metamorfosis, narrando largas epopeyas de caballos, de banderas, de palacios, de obispos, elefantes, bailarinas, dragones, amores y batallas. A veces, por jugar, fingen que son los propios Dolomitas, y durante algunos minutos se quedan inmóviles como si fueran de piedra. Selvas de torres enormes, salientes con paredes de miles y miles de metros con extraplomos como no hay en el mundo. La ilusión es tan perfecta que durante algunos instantes nos preguntamos si habrán surgido de la tierra, milagrosamente, unos picos tan altos como el Himalaya. Y el ojo empieza a buscar en esos terribles precipicios una posible vía de subida cuando de pronto las rocas se repliegan hacia un lado, disolviéndose grotescamente, destruyéndose en silencio".

jueves, 30 de marzo de 2017

LO RACIONAL DEL ALPINISMO. LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti

LO RACIONAL DEL ALPINISMO. LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti

    "¿Carece el alpinismo de utilidad práctica? ¿es peligroso el alpinismo? ¿tiene algo de irracional? Sí, de acuerdo. Pero con este rasero se reduce al de ser humano a una simple máquina pensante. Aplicando este rasero nunca habría nacido la aviación, nunca habría intentado el hombre ir al espacio y la mitad de la Tierra estaría aún sin explorar.
No pretendo afirmar que las grandes exploraciones, la aviación y los satélites artificiales hayan representado y representen un gran beneficio para la humanidad. Puede que alguien, con perfectos argumentos, pueda sostener lo contrario. Lo que digo es que sin estos impulsos temerarios, desinteresados y aparentemente insensatos, al ser humano le faltaría la famosa llamita.
¿Y pueden existir sin lágrimas? Pues tengamos paciencia: muchas, muchas lágrimas las han causado cosas más absurdas que el alpinismo, como el placer de superar a toda costa al automóvil que va delante de nosotros. Esa bravuconada,  tienen que admitirlo, es mil veces más tonta que encaramarse al pico del Mont Blanc.
No. En este mundo, admitámoslo con franqueza, hacen falta también los Bonatti y los Oggioni con su afán de buscar siempre el más difícil todavía con su valentía y su arrogante ambición. Pobres de nosotros si no existieran.
Por lo demás, miremos a nuestro alrededor. A fin de cuentas, no hay tantos como ellos... ¿no sería mejor que hubiera alguna más? ".
Cima del Triglav, Alpes Julianos, Eslovenia, agosto 2013

miércoles, 29 de marzo de 2017

CONTRA LAS INSTALACIONES EN LAS MONTAÑAS. LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti

CONTRA LAS INSTALACIONES EN LAS MONTAÑAS. LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti 

    "La idea de llegar en media hora y sin riesgo ni esfuerzo hasta la cumbre del pico más famoso de los Alpes, el Cervino, rodeado por una aureola legendaria de terror y muerte, puede parecer a primera vista muy emocionante. Pero basta pensarlo un momento para que nos provoque el rechazo. Y no es cuestión de retórica: consideremos cómo, poco a poco, la vida moderna acaba para siempre por reducir el espacio de la fantasía, de la libertad, de la naturaleza; cómo la alta montaña es uno de los poquísimos rincones que sobreviven a esto y donde el hombre puede verdaderamente respirar. Pensemos lo valiosa que es esa reserva de belleza y de poesía -¿porque tememos pronunciar esa palabra?- que encierra aquel maravilloso retiro. Y entre todas las montañas, el Cervino es el rey, el personaje principal, cargado de una gloria y una tragedia inconmensurables, la roca más salvaje y fascinante, el símbolo mismo del abismo. Lo han escalado miles de veces personas de todo tipo, niños incluso, ciegos, ancianos más que octogenarios... No queda ni una pared y una arista que no hayan sido conquistada, y a pesar de todo sigue siendo él, estupendo y misterioso, tal como lo vio Whimper la primera vez hace 90 años, cuando lo dejo embrujado.
¿Qué significaría ahora plantar sobre esa cima un mirador panorámico con servicio de bar para turistas con calzado de paseo? Es difícil decirlo con palabras: o se entiende de inmediato o es inútil preparar discursos. Si no se entiende es que le falta uno una parte del cerebro. Pero es verdad que sería una infamia escandalosa. Bastaría ese largo hilo, casi invisible en la distancia, para estropear sin remedio toda la cuenta de picos y glaciares. A un amigo de Nápoles al que le parece una idea magnífica le pregunto el doctor Guido Bertarelli,  consejero del CAI: 'Entonces, ¿estaría usted a favor de que se construyera un puente de cemento armado que uniera Sorrento y Capri?' No supo responder".
Gornergrat, Suiza - estación, glaciar y el Matterhorn (Cervino)

domingo, 26 de marzo de 2017

LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti

LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti




    El presente libro es una recopilación de artículos publicados en su día por distintos periódicos como el Corriere de la Sella. Abarcan un amplio periodo de tiempo, desde principios de los años 30 hasta 1971, y en ellos los protagonistas son las montañas y los montañeros que a ellas acuden con diversa intención: escaladores, pastores, excursionistas, arqueólogos, esquiadores, soldados. Los italianos son abrumadora mayoría entre ellos, de manera que el libro empieza con algunas semblanzas de antiguos guías, recordados por Dino con notable admiración. Las montañas que aqui cobran mas protagonismo son las Dolomitas, con unos cuantos artículos dedicados también a la primera ascensión del K2. Se cuentan otras historias alpinas de aquellos años, se ahonda en polémicas, en el Everest, en recuerdos personales e impresiones montañeras, en el muy admirado Comici... Una compañia ideal para cualquier viaje dolomítico porque comprenderemos muy bien, con esas bellezas ante nuestros ojos, el gran flechazo que atrapo el corazón de Dino para toda la vida.

    Este libro es un recuerdo del alpinismo de otros tiempos, de aquellos valores del montañismo que suponen algo más que deporte o acrobacias cronómetro en mano. Buzzatti admira las grandes gestas, mantiene ese lenguaje casi militar para saltar las cumbres, pero lo mejor de él es esa búsqueda personal de la intimidad con las montañas, con vías de escaladas que le llegaron muy dentro no porque las hiciera todo el mundo, sino porque parecían hechas para él y en ellas encontró algo de si mismo que, en ese dia de ascension, ninguna otra montaña te hubiera dado, da igual lo famosa y manoseada que fuera.
    Como lector, el protagonista del libro no han sido los Ardito Desio, Lacedelli, Comici o Bonatti. Tampoco el K2 o las croces dolomíticas. El verdadero placer lo he encontrado en un hombre enamorado de "sus montañas", en esa relación indispensable en la vida que se tiene con ellas, muy personal, emocional. El hombre que las ama porque están allí, por lo que son, por la experiencia que le han proporcionado, y no tanto por lo que pueda obtener de ellas en el futuro. Por ejemplo, en plena II Guerra Mundial, a bordo de un barco de guerra, escribe como las echa de menos, esa libertad  completa vivida en las aristas... De manera que aunque Buzzatti no destaco como alpinista, ni se hizo con un prestigio a través de ellas, las amo con igual pasión. Tiene incluso relatos de ficción (en mi opinion la parte mas floja del libro) como aquel en el  que inventa un futuro donde están prohibidas las montañas. Entra a saco en noticias y controversias del momento como la de Freney 1961. Revive anécdotas, propias y de amigos. Reflexiona sobre tantos problemas que pasan en la montaña: el turismo de masas, los recuerdos de la guerra. Y señala la importancia de esas montañas medianas solo porque están a la sombra de los gigantes que todo el mundo ambiciona; es en esas montañas donde Dino ha encontrado ese placer personal, su propio mundo montañero allí donde apenas va nadie. Lo que digo: unos van a la montaña por ambición, otros para desahogarse de la ciudad o el trabajo. Dino va claramente por puro amor.
    Sus reflexiones sobre el porque de esta atracción irresistible podrá o no convencer, pero son el testimonio de un hombre enamorado.

"¿Qué significaría ahora plantar sobre esa cima un mirador panorámico con servicio de bar para turistas con calzado de paseo? Es difícil decirlo con palabras: o se entiende de inmediato o es inútil preparar discursos. Si no se entiende es que le falta uno una parte del cerebro"

 "El episodio es, sin duda, extraordinario. Desde el primer rellano que corta la terrible muralla, Andrich subió en escalada libre la siguiente pared: más de 30 metros. Empeñado en escalar un extraplomo complicadísimo, cuando intentaba colocar un clavo perdió el apoyo y cayó al vacío. Mientras volaba, consiguió enderezarse: cayó, pero no sobre la roca, si no sobre las suaves ramas de un pino que estaba en el rellano,  y no se hizo nada. Recuerdo haberle preguntado ,también yo:  "y mientras caídas, ¿que se te pasaba por la mente?. "Pensaba en esta foto que llevo siempre en el bolsillo por superchería. "¿Y que fotografía es esa?" Me la enseñó: era de alguien que había muerto en la montaña horroroso, como un fantoche sin esqueleto, tendido de cualquier manera sobre las rocas."

"A veces, cuando leo ciertos libros que hablan de otros tiempos, no puedo evitar pensar lo hermoso que sería poder vivir aquella vida, porque tengo la sensación de que la vida de entonces era infinitamente más plena, rica vivencias humanas, pintoresca e imprevisible. Obviamente todo depende de la ilusión óptica o, simplemente, literaria. Pero la nostalgia de las cosas que no hemos conocido (y esta es la única explicación) es intensa."

    "¿Carece el alpinismo de utilidad práctica? ¿es peligroso el alpinismo? ¿tiene algo de irracional? Sí, de acuerdo. Pero con este rasero se reduce al de ser humano a una simple máquina pensante. Aplicando este rasero nunca habría nacido la aviación, nunca habría intentado el hombre ir al espacio y la mitad de la Tierra estaría aún sin explorar."

"...la consiguiente necesidad de encontrar apoyo en cualquier cosa que esté por encima de lo humano, ennoblecen sin duda el alpinismo propiamente dicho: privado de tal sentimiento, el alpinismo se mide con el mismo rasero que cualquier otro deporte de riesgo como el motociclismo, la equitación o el salto mortal"

    LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti, 324 paginas en Editorial Gallo Nero,, año 2016

domingo, 5 de marzo de 2017

LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti

LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti 

    "El episodio es, sin duda, extraordinario. Desde el primer rellano que corta la terrible muralla, Andrich subió en escalada libre la siguiente pared: más de 30 metros. Empeñado en escalar un extraplomo complicadísimo, cuando intentaba colocar un clavo perdió el apoyo y cayó al vacío. Mientras volaba, consiguio enderezarse: cayó, pero no sobre la roca, si no sobre las suaves ramas de un pino que estaba en el rellano,  y no se hizo nada. Recuerdo haberle preguntado ,también yo:  "y mientras caídas, ¿que se te pasaba por la mente?. "Pensaba en esta foto que llevo siempre en el bolsillo por superchería. "¿Y que fotografía es esa?" Me la enseñó: era de alguien que había muerto en la montaña horroroso, como un fantoche sin esqueleto, tendido de cualquier manera sobre las rocas."
CORRIERE DELA SELLA, 25 OCTUBRE 1950

LOS INDOMITOS DE LA MONTAÑA, de Dino Buzzatti

"Se trata de la historia de Lammer, famoso escalador en solitario, fundador del alpinismo moderno. Alemanisimo, nietzscheano, lleno hasta los topes de 'voluntad de poder'. Conquistador de cumbrea, por así decirlo, con acompañamiento de Wagner".

Al margen de lo dicho por Buzzatti, Lammer expuso su filosofia de la montaña, sin guias, afrontando la montaña al 100% en lo que dan tus capacidades y en escalada libre, en este libro: JUNGBORN, "La fuente de la Juventud"