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miércoles, 31 de julio de 2019

VIEJOS CAMINOS. LOS SENDEROS DEL MAR, de María Belmonte

VIEJOS CAMINOS. LOS SENDEROS DEL MAR, de María Belmonte

    "Cuando uno se dispone a explorar los viejos caminos le salen al paso de los fantasmas y las voces del pasado; voces que te cuentan historias y relatos que allí sucedieron y han quedado suspendidos en el aire y a los que el nuevo viajero, sin siquiera proponérselo, añade con sus pasos otras líneas argumentales, pasando, el también, a formar parte de su historia. Cuando llevas un tiempo andando te fundes con el camino: ya no vas sobre él, sino dentro de él, y junto a los antepasados que lo recorrieron antes que tú"

martes, 30 de julio de 2019

AGOTAMIENTO. UN PASEO POR EL BOSQUE, de Bill Bryson

AGOTAMIENTO. UN PASEO POR EL BOSQUE, de Bill Bryson

    "Cuando, pasada una eternidad, llegas a una zona en la que todo indica que de verdad estás en lo más alto, donde el aire huele a resina de pino y la vegetación es dura, retorcida y doblada por el efecto del viento, cuando llegas a la cumbre despejada... para entonces, por desgracia, ya no te importa nada. Te dejas caer boca abajo sobre una pared de gneis en pendiente, con el peso de la mochila empujandote contra la roca, y pasas algunos minutos allí tendido, mientras piensas de manera ausente, como en una experiencia extracorpórea, que nunca está entonces has contemplado un liquen tan de cerca; que nunca has mirado ningún elemento del mundo natural, en realidad, desde que tenías 4 años y te regalaron tu primera lupa. Por último, con un resoplido de resignación, ruedas sobre ti mismo, descuelgas la mochila, te pones en pie como buenamente puedes y te das cuenta (de nuevo con esa sensación distante y ligeramente vertiginosa de no estar del todo dónde estás) de que las vistas son sensacionales; ante ti se abre un panorama ilimitado de montes boscosos jamás tocados por la mano del hombre, que se extienden hasta donde alcanza la vista. Bien podría ser el cielo. Es un espectáculo espléndido, sin duda, pero la idea que no deja de darte vueltas por la cabeza es que vas a tener que recorrer ese paisaje a pie... y que lo que ves no es más que una porción mínima de lo que tendrás que atravesar antes de terminar."

viernes, 26 de julio de 2019

TRABAJADORES INMIGRANTES. LAS SILLITAS ROJAS, de Edna O'Brien

TRABAJADORES INMIGRANTES. LAS SILLITAS ROJAS, de Edna O'Brien

    "Observaba cómo trabajaban las demás para aprender sus técnicas: unas eran enérgicas, otras movían el paño muy rápido y lo pasaban y repasaban por las superficies, salvo María, que procedía con sus tareas con gran celo, porque todo tenía su importancia, incluso la faena más insignificante. Ésa era su filosofía, ésa, y la del éxtasis del tango. María estaba convencida de que una noche aparecería un hombre alto y enigmático, un gran jefe del banco, con el que recorrería el pasillo ejecutando un tango igual que dos almas gemelas. No se trataba de un sueño, aseguraba, sino de un cuento de hadas, y, en el brete en que todas se encontraban, los cuentos de hadas eran cruciales.

    Eran gente nocturna, a un paso de los fantasmas, y desconocidas entre sí. Algunas estaban casadas, según adivinó por las alianzas, y muchas tenían hijos que, contraviniendo las normas, llamaban en mitad de la noche para dar parte de alguna crisis. Las madres, sabiendo que las llamadas estaban prohibidas, remoloneaban por las esquinas para atender el teléfono. Muchas habían huido del horror, de países a los que jamás regresarían, mientras otras aún añoraban su tierra. Todas atesoraban los recuerdos y la esencia de su primer lugar en el mundo, que no compartían con nadie. Para Fidelma se trataba de un recuerdo insignificante: el de la hierba joven bañada por el sol matinal y el rocío nocturno; luz y agua interactuaban como en un prisma, y también las hojas superiores de un fresno que desprendían un halo diamantino por la lluvia, y el verdor circundante protector, vasto, envolvente."

jueves, 25 de julio de 2019

LA ETICA SOCIAL DEL ALPINISTA LIONEL TERRAY. LOS CONQUISTADORES DE LO INUTIL, de Lionel Terray

LA ETICA SOCIAL DEL ALPINISTA LIONEL TERRAY. LOS CONQUISTADORES DE LO INUTIL, de Lionel Terray


   "Durante el verano, acumulé ascensiones al ritmo de un guía profesional. En medio de toda esta intensa actividad, todavía encontraba la manera de dar larguísimos paseos en bicicleta y practicar la natación, el atletismo y la gimnasia.

  Tengo que reconocer que mis actividades culturales eran mucho más moderadas, limitándose a la lectura de algunos libros, cuyo carácter intelectual contrastaba con la otra vertiente, esencialmente física, de mi existencia. Fue más o menos en esta época cuando leí gran parte de la obra de diversos autores, entre los que destacaré aquí a Balzac, Musset, Baudelaire y Proust.

  Al darme cuenta de que aquella forma de vida reposaba sobre bases frágiles, sentía una grave preocupación por mi futuro. De no ser por ese factor, esta rica existencia en acción me hubiera satisfecho plenamente, porque, al igual que hoy en día, pensaba que una actividad no es más noble por el hecho de ser más lucrativa. Además, el dinero es sucio y, a su paso, lo mancha todo. Entonces, y actualmente, lo que más me importaba era la acción y no su precio; porque la acción, en sí misma, posee un valor.
(...)
   Mi vida no ha sido más que un largo y delicado equilibrio entre la acción gratuita, que correspondía al ideal de mi juventud, y la honorable prostitución, que aseguraba mi pan cotidiano. ¿Qué espíritu vulgar puede pretender que la prostitución útil valga más que las hazañas gratuitas? Por otro lado, aparte de las sociedades primitivas, en las que cada actitud encuentra su razón en el instinto de conservación de la especie, ¿en qué consiste realmente una acción útil? Si, a fin de olvidar el vacío de su existencia, hay muchos que se emborrachan de palabras, y hablan de su «misión» o de su «papel» o de su «utilidad social», lo cierto es que todas estas palabras son convencionales y carecen de sentido. En nuestro mundo anárquico y superpoblado, ¿cuántos pueden enorgullecerse de ser realmente útiles? ¿Son útiles los millones de intermediarios que con sus títulos de honorabilidad entorpecen la marcha de la economía? ¿O los millones de chupatintas condecorados, titulares de canonjías que arruinan al Estado y paralizan la administración, y los millones de taberneros, cronistas, abogados y charlatanes que, mañana mismo, podrían ser suprimidos en bien de todos? ¿Y son útiles los médicos que, en las grandes ciudades, se disputan la clientela como perros hambrientos, mientras por todo el mundo hay hombres que mueren faltos de cuidados? En este siglo, en el que cien veces se ha demostrado que la organización racional permite reducir bastante el número de hombres necesarios en cada tarea, ¿cuántos pueden asegurar que son una de las ruedas verdaderamente útiles para la gran máquina del mundo?

   Al terminar el invierno de 1941, comprendí que los frágiles cimientos de mi libre y maravillosa existencia se hacían más inestables cada día. Era evidente que, a pesar de su inmensa bondad, mi madre no podía mantenerme siempre como si yo fuera un caballo de pura raza. Fue entonces cuando llegó a mis manos una cuerda salvadora."

miércoles, 24 de julio de 2019

UN SACO DE CANICAS, de Joseph Joffo

UN SACO DE CANICAS, de Joseph Joffo

"Mi abuelo no era de los que dejan que maten a sus amigos con los brazos cruzados.

  Por la noche se quitaba su hermosa bata rameada, bajaba a la bodega, y a la luz de una linterna sorda se ponía unas botas y un traje de mujik. Luego se escupía en las manos, las frotaba contra el muro, y se las pasaba por la cara. Entonces, negro de polvo y de hollín se iba solo y de noche hacia el barrio de los cuarteles y las tabernas frecuentadas por los soldados. Acechaba en la oscuridad, y cuando veía a tres o cuatro, sin prisa y sin cólera, con el alma pura del justo, los mataba golpeándoles la cabeza contra la pared, y luego, volvía a su casa satisfecho, canturreando una canción yiddish.

  Pero más tarde las matanzas se intensificaron y el abuelo comprendió que sus expediciones de castigo habían dejado de ser eficaces, y renunció a ellas a disgusto. Convocó a la familia y les anunció con tristeza que resultaba imposible que él solo se cargara a los tres batallones que el zar había enviado a la región.

  Así que había que huir, y deprisa.

  El resto de la historia es una animada y pintoresca cabalgata a través de Europa, Rumanía, Hungría, Alemania, donde se sucedieron las noches de tormenta, las juergas, las risas, las lágrimas y la muerte.

  Aquella noche nosotros escuchamos como siempre: con la boca abierta. Los doce años de Maurice no le impedían estar fascinado.

La lámpara formaba sombras en la tapicería, y los brazos de papá se agitaban en el techo. Las paredes se poblaban de fugitivos, de mujeres aterrorizadas, de niños temblorosos, con ojos de sombra inquieta, abandonaban aldeas sombrías y lluviosas, de arquitectura retorcida, un infierno de pasados tortuosos y de estepas glaciales, y luego, un buen día, pasaban una última frontera. Entonces el cielo se despejaba, y la procesión descubría una bella llanura bajo un sol tibio, había cantos de pájaros, campos de trigo, árboles, y un pueblecito muy claro, con tejados rojos y la torre de un campanario, y ancianas con delantales sentadas en sillas, muy amables.

  En la casa más grande había una inscripción: «Libertad-Igualdad-Fraternidad». Entonces todos los fugitivos dejaban sus fardos y desenganchaban las carretas, y el miedo se desvanecía en sus ojos, porque sabían que habían llegado.

  Francia.

  Siempre he creído que el amor de los franceses hacia su país no tiene gracia, es tan comprensible, tan natural, no tiene problema, pero yo sé que nunca nadie ha amado tanto a este país como mi padre, que nació a ocho mil kilómetros de él.

  Como los hijos de maestro de los inicios de la enseñanza laica, gratuita y obligatoria, desde la más tierna edad recibí una cantidad inconmensurable de discursos-sermones en los que instrucción cívica, moral y amor al país se mezclaban a porfía.

  Nunca pasé por delante del ayuntamiento del distrito XIX sin que su mano apretara un poco la mía. Con la cabeza señalaba las letras en el frontón del edificio.

  —¿Sabes lo que significan estas palabras?

  Yo aprendí a leer muy pronto, a los cinco años ya leía las tres palabras.

  —Eso es, Joseph, eso es. Y mientras sigan escritas ahí, quiere decir que podemos estar tranquilos.

  Era verdad que estábamos tranquilos, que lo habíamos estado. Una noche, en la mesa, cuando llegaron los alemanes, mi madre preguntó:

  —¿No crees que vamos a tener problemas ahora que ellos han llegado?

  Ya sabíamos lo que Hitler había hecho en Alemania, en Austria, en Checoslovaquia, en Polonia, por allí las leyes raciales marchaban a todo tren. Mi madre era rusa, y también debía la libertad a documentos falsos, había vivido la pesadilla pero no tenía el hermoso optimismo de mi padre.

  Yo lavaba los platos y Maurice los secaba. Albert y Henri arreglaban la peluquería, les oíamos reír a través de la pared.

  Papá hizo su gran gesto apaciguador, su gesto de actor de la Comedia Francesa.

  —No, aquí no, en Francia no. Nunca jamás."
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EL FRENTE DE ASTURIAS SE PIERDE, OCTUBRE DE 1937. YO FUI PILOTO DE CAZA ROJO, de Francisco Tarazona

EL FRENTE DE ASTURIAS SE PIERDE, OCTUBRE  DE 1937. YO FUI PILOTO DE CAZA ROJO, de Francisco Tarazona 

    "Esto es un caos: el Norte se derrumba. Gijón está atestada de heridos, y las carreteras, repletas de soldados en retirada, la mayoría muertos de cansancio y con los nervios deshechos. Todo lo han soportado: bombardeos, ametrallamientos, emboscadas; todo les ha faltado: artillería, apoyo aéreo, atención médica, alimentos, y, sobre todo, esperanza.

     Estoy con Churi. Siente la tragedia desde hace ya algún tiempo, pero no se había atrevido a decírmelo. Hoy lo hace porque nota que mis palabras son falsas, y todo mi optimismo, simulado. Ya para irme, llora. Se tragó las lágrimas mientras estuvo conmigo, como si yo las pudiera entender como un reproche. Tengo remordimiento; he sido un egoísta; he gozado de la paz que ella me ha dado, sin pensar en la soledad en que se quedará. Porque no nos volveremos a ver. Hoy casi no hablé; ella lo dijo todo. A pesar de sus dieciséis años, en sus palabras hubo amargura. Y, de esa amargura, yo tengo parte de culpa. Nos despedimos como si nos hubiéramos dicho todo lo que puede decirse entre una mujer y un hombre. Al regresar al campo, siento que he envejecido."

martes, 23 de julio de 2019

EL VIAJE, SEGUN TERRAY. LOS CONQUISTADORES DE LO INUTIL, de Lionel Terray

EL VIAJE, SEGUN TERRAY. LOS CONQUISTADORES DE LO INUTIL, de Lionel Terray

    "Estuve viviendo como un simple mestizo. Viajaba en camiones haciendo autoestop, dormía en las cabañas y compartía la existencia de los indios dedicándome a recorrer las regiones del sur del país para acabar de rodar el reportaje que había empezado en los poblados quechuas. A partir de ese momento experimenté una verdadera pasión por captar la vida en toda su violencia o toda su poesía. Al buscar las imágenes de mayor fuerza, al analizar los acontecimientos para obtener su síntesis, la acuidad de mis sentidos se multiplicaba por diez; la belleza y el encanto de las cosas adquirían una intensidad mayor que nunca."
Expedicion del Jannu

lunes, 22 de julio de 2019

REFUGIADOS ESPAÑOLES. QUICO SABATE, de Pilar Eyre

REFUGIADOS ESPAÑOLES. QUICO SABATE,  de Pilar Eyre

    «¡Huid y no volváis! ¡Dejadnos y no volváis!». Así les grita el diario Arriba al medio millón de refugiados que se han ido de España al finalizar la Guerra Civil: «No volváis». Muchos años después, cincuenta y ocho exactamente, Carmen Guallar, que huyó de España en aquella época y que ahora vive en Mont de Marsan, explica para este libro, con voz todavía trémula de desconsuelo: «Irnos, irnos de nuestro país, como si sólo ellos fueran españoles… Dejar nuestra lengua, nuestra familia, las fotos, los libros, los amigos de la infancia… Escaparnos como si hubiéramos hecho algo malo, sentirnos avergonzados por ser refugiados, tener que estar agradecidos todavía por un metro cuadrado de un suelo lleno de barro en un campo de concentración, tener que ganarte la vida fregando o como obrera manual, sólo te dejan los trabajos más pesados… Y así un día tras otro, años. Que mueran tus padres sin poder cerrarles los ojos. Tus hijos, que son franceses, se cansan de oírte hablar siempre de España… Quien no ha conocido el exilio no ha conocido lo triste que puede ser la vida».
7000 soldados republicanos con solo cuatro cañones, resistieron durante dos meses a un ejército de 14000 hombres con treinta cañones que además contaba con un fuerte apoyo aéreo. El Esquinazau ordenó la retirada por los viejos caminos de paso a Francia a través de los collados pirenaicos el 9 de junio de 1930. La evacuación acabo el 16 de junio de 1938.


viernes, 19 de julio de 2019

SOLEDAD EN LA SELVA. CONQUISTA DE LO INÚTIL, de Werner Herzog

SOLEDAD EN LA SELVA. CONQUISTA DE LO INÚTIL, de Werner Herzog

    "En la noche he terminado de leer un libro, y como me sentía muy solo, lo he enterrado en la linde de la selva con una pala prestada"

jueves, 18 de julio de 2019

LA HISTORIA SIGUIENTE, de Cees Nooteboom

LA HISTORIA SIGUIENTE, de Cees Nooteboom 

    "Cuando está solo, la multitud se convierte en un enigma para él, entre los otros ya no se conoce a sí mismo. ¿Quiénes son? ¿Conoce su máscara?"