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martes, 20 de noviembre de 2012

LOS RUGIENTES 40º: LA VENDÉE GLOBE




    Imaginemos olas del tamaño de un edificio de 5 pisos, con la consistencia del hormigón, que se desplaza a 40 nudos por hora y te cae encima. Tu barco, de la clase Open 60, 18 metro de eslora, vuelca y pierde el mástil,  pero tienes suerte: es de los que se enderezan lentamente. No obstante, la cubierta queda al nivel del agua. Lanzas las balizas que emiten señales de ayuda vía satélite, sientes que pierdes calor corporal a pasos agigantados, y las turbonadas son tan violentas que debes atarte para que no te arrastren las olas y te ahogues. Te has metido en una carrera de 24000 millas náuticas, las estas pasando canutas, y el próximo barco que venga en tu ayuda tardará 4 días al menos.  Ah, y estás solo. Y si hubieras entrado en un puerto o recibido ayuda estarías descalificado. A veces el barco no se endereza y se queda boca abajo, y hay que atarse al timón y rezar para que los aviones de las fuerzas aéreas australianas o chilenas consigan localizarte y echarte balsas de emergencia, cosa nada fácil en tempestades de fuerza doce. Eso es, también, la Vendée Globe. Eso ocurrió en la edición del 1996-97. Salieron 16, muy pronto fueron cayendo como moscas hasta llegar  a la linea de meta como competidores solo 6, alguno meses después del primero, alguno descalificado un día antes de llegar a meta, otro teniendo que operarse él mismo el brazo (toda una aventura en sí), con rastreos de compañeros perdidos, salvamentos casi milagrosos, un dedo perdido, Roufs desaparecido... Pero aun hay más: vientos de 70 nudos que te caen súbitamente. Perdidas de quillas, vías de agua, quedarse sin radio, sin radar, sin piloto automático, el barco que vuelca cada media hora (la gran diferencia entre monocascos y multicascos), la navegación acaba siendo cosa de supervivencia física y mental. Es el culto al riesgo.




    "Bajo los 40º sur no hay ley, bajo los 50º sur no hay Dios"



    Otro de los grandes momentos del libro es el rescate de Dinelli por Goss: aquello causó tal furor entre el público que le fue concedida la Legión de Honor por el presidente francés.


    Este libro me ha supuesto una autentica revelación, será que soy hombre de secano. Pero en otros países y  no solo en Francia, la vela, la Vendée Globe es una aventura muy seguida. Se celebra cada 4 años, y este año toca, ahora mismo están navegando. El libro parece tener un carácter divulgativo de la competición que nos acerca a los 3 meses y pico que suele durar. Entabla conversaciones con los participantes antes y después, conoce a los patrones. El autor practica la vela, sabe donde mitificar y desmitificar, aunque no deja de confesar su admiración por una carrera que sale de Les Sables d'Olonne y vuelve allí tras circunnavegar la Antartida por un territorio oceánico tan salvaje que apenas lo navega nadie. Tanto por la selección de participantes, como por la tecnología, la preparación y lo extremos de las situaciones por las que pasan, es comparable a subir el más arduo ochomil o a una competición de Fórmula 1.

    "Sientes que estás en medio de una soledad salvaje"

    Este video es la otra parte de la carrera, la del bussines:




    El autor, Derek Lundy, nos lleva por una montaña rusa de sensaciones, unos capítulos a asistimos la calma chica en las cercanías del Ecuador y después entramos en fases explicativas de lo que es navegar a vela, los antecedentes de la carrera, la preparación que conlleva. Pero el plato fuerte es siempre el montón de días que se tiran en el Océano Sur, por debajo de los 40º latitud sur, un lugar del planeta donde solo los astronautas están más lejos de tierra firme que ellos. Sentimientos de soledad, de miedo, la enfermedad, barcos que vuelcan... se agradece que no se recree en sucesos trágicos o espeluznantes, en agonías narrativas como las de Joe Simpson en Tocando el vacío.

    "Disfruté de estos últimos momentos en el mar en comunión con mi barco" Moitessier.




    Uno de los momentos memorables para cada participante es la superación de uno de los tres cabos que se superan en la regata, el Cabo de Hornos. Ahí es cuando se ponían un pendiente en la oreja antiguamente, la del lado por el que lo superaba.

    Tengo miedo, pero también unas enormes ganas de hacerlo. Porque me gusta navegar sola. Y la vela es para mi algo más, una forma de vida, hacer de ella una aventura. Y la mayor de ellas es esta, la Vendée Globe, dijo Chabaud.




    Porque fuera del Océano Sur, las condiciones son más benignas y se pueden disfrutar, y el hecho de navegar a vela es una autentica satisfacción que supone mucho para estos hombres. Como profesionales, se convierten en hombres de negocios que se venden para obtener financiación, pero lo que se sienten es hombres (o mujeres) de mar. Esa es su vida. Y este es un gran libro.

    "He seguido mi propio camino siendo fiel a mi misma. Si alcanzas tu objetivo, sientes una gran satisfacción, y ese sentimiento es una de las cosas mejores que se pueden tener en la vida. Un sentimiento que permanece siempre, dijo Chabaud.

MAR REMOTO, de Derek Lundy, en Ed. Peninsula, primera edicion de enro del 2001 sobre un libro editado en 1998. Colección Altair Viajes, 336 pgs
    

domingo, 18 de noviembre de 2012


VAGABUNDO EN AFRICA, de Javier Reverte

   Es este un libro bipolar. Una parte, la primera, esta referida a Sudafrica y Zimbabwe, y parecen resabalar como si nada ante su mirada. Reverte se excusa con la primera: no pudo amar Sudáfrica, le dejó frío. Es un turista honesto. Con el segundo pais parece que comienza a implicarse, pero tan solo vuelve a tocar el pais de refilón. Eso sí, tan complicado escenario social como el que componen estos paises esta acompañado por una buena instrucción historica hasta la conformación postcolonial de estos paises y el final del apartheid. En eso es brillante Reverte. Pero hay poca más implicación con lo que ve.

    En realidad, se cumple aquello tan viejo de que el que mucho abarca, poco aprieta: demasiado espacio geográfico, y demasiada gente que abarcar en tan poco espacio de tiempo y tan pocas páginas. Solo quedan impresiones, pinceladas aquí y allá que dejan la sensación de que Reverte te podía contar más cosas.

La otra parte del viaje, menos libresca y más emotiva, empieza realmente cuando vuela a Dar es Salaam, Tanzania. Desde entonces, además de socorrernos historicamnete por los emplazamientos geograficos que visita, el libro gana en interés. Los paisajes y la gente empiezan a ser individuos con personalidad propia, no son meras descripciones de lo que ve ante sus ojos. Tal vez porque es a partir de entonces cuando las dificultades de Javier Reverte comienzan y alcanzan su culmen al final del libro, cuando sale del Zaire como los marines norteamericanos: a la carrera y cagado de miedo. ¿Por qué? Para saberlo, busca de inmediato el libro y comienza a leerlo, encuentra sus aventuras, la gente que conoce por el camino (como en Soweto), los animales que encuentra al borde de la carretera (como en Tanzania), los viajes en tren... porque lo merece.

    Reverte es un autor con referencias librescas: sus viajes intentan redescubrir los mitos que halló en su casa leyendo pacíficamente. El polo de atracción para un viaje tan largo, desde Ciudad del Cabo, pasando por Tanzania, el lago Victoria, Kigali (capital de Ruanda, 4 años después del genocidio) y Kinshasa (Zaire, tambien llamado el Congo) es revivir el misterio de El Corazon de las Tinieblas. A lo largo de las páginas Reverte desgrana acertadamente lo que para él significa esa obra, y finalmente remontó una parte del rió Congo como hizo antes Joseph Conrad. Esa es la parte sustancial de la obra, el culmen del viaje que tú también puedes hacer desde sus inicios hasta verte envuelto en una de esas peripecias que asustan: el auténtico corazón de las tinieblas al final del s XX

    Lo que digo, un viajero honesto.

Vagabundo en Afrcia, Javier Reverte. Ed Plaza&Janés, 2004
El viaje fue en 1997

SUEÑOS DEL EIGER, de Jon Krakauer

    Este es el mismo autor del libro "Mal de altura" y "Hacia rutas salvajes", que posteriormente fue pelicula. Jon ha sido cocinero antes que fraile, esto es, se ha metido en enredos de montaña semejantes a los que cuenta, pero la vida le ha llevado a contarlos más que a seguir viviendolos. En este libro escrito en los años 90 aparecen 12 historias bastante buenas, y muy bien contadas, algo que no está al alcance de todos los alpinistas, pues él si sabe transmitir esas sensaciones de cuando a uno se le congela la sangre cuando se mete en algún marrón montañero. En la mayoria de los 12 articulos predominan dos temas: Alaska y el carácter obsesivo que tiene el alpinismo y la montaña para los grandes de estas disciplinas.

    El primer capítulo habla del Eiger, la mitología que envuelve a esta pared suiza entre los escaladores.
    El segundo nos habla de John Gill, leyenda de la escalada boulder. No habla de un deporte, sino de un estilo de vida. Más que escalar, levita de emoción. Mente zen, una carrera iniciada en los 50 en contra de las tendencias de escalada de su tiempo.
    El tercer capítulo nos situa en Valdez, Alaska. La gente en busca de más dificultad se interna en el cañón Keystone a escalar cascadas de hielo. Una escalada adictiva que los medicos de Valdez recomiendan para evitar las depresiones y suicidios invernales.
    El cuarto trata de la sicologia humana en los casos de equipos encerrados durante días en una tienda de campaña. La tienda hecha un asco, falta de espacio, malos olores, el tío que se pone pesado... ¿qué pasa cuando esto se convierte en años? Recuerda a Shackelton, Cherry-Garrad, Nansen y gente de las expediciones polares.
    Capitulo quinto, las aventuras de los pilotos de Alaska en sus difíciles condiciones climatológicas. Es uno de los lugares con más proporcion de pilotos en una población del mundo. Hay más pilotos que escalaldores, y Krakauer nos descubre a los más heterodoxos.
    El sexto nos traslada al Denali, Alaska. Desde su base a la cima hay 5000m, más que el desnivel del Mont Blanc o el Everest. Jon describe un colorido elenco de escaladores a lo largo de los últimos años intentando superar una de las geografías más salvajes del planeta.
    El septimo trata de Chamonix. El Mont Blanc esta rodeado de la cultura del ocio en forma de deportes estrafalarios y tíos flipados. Ya no basta con ser un buen escalador, sino buscar la última moda en dificultades y riesgo. Comenta las diferencias de mentalidad entre el alpinista americano y el francés.
    Capitulo 8: Barranquismo en Salt River, uno de los ríos más salvajes de EEUU. Con el experto Rick FIsher, Jon descubrió lugares secretos en largos barrancos masificados habitualmente. Mesa Mogollón fue uno de sus descubrimientos en 1984, una especie de Himalaya del barranquismo. Experto en encuentros con narcos mientras hace barranquismo en la Sierra Madre.
    El noveno, es el más flojo, una disertación sobre las dudas en torno a la altura del Everest.
    En el decimo, conocemos a los gemelos Burguess, unos escaladores gamberros, desclasados, sin pasta, con un montón de fracasos a sus espaldas en el Himalaya y otros lugares pero con muchos colegas.
    Capitulo 11: el K2 atrajo en el 96 a un buen número de escaladores intentando destronar a Mesner y su estilo alpino en los ochomiles. Aquello fue una carnicería como muchos conoceréis ya.
    El doce, tal vez el mejor, narra la obsesión desde pequeño de un hombre por una aguja de diorita en el sur de Alaska, y de cómo un recupera su autoestima dejando su trabajo por conquistar algo muy dificil que siempre estuvo presente en su vida. Sin dinero, sin nadie, en medio de hielo fragil y tempestades, parece un Jack London moderno.

    ¿Por que un hombre llega a obsesionarse con escalar una montaña como si fuera el motor de su vida? 

    Suenos del Eiger. Aventuras entre los hombres y las montañas. Primera edicion en castellano año 2000 en Ed. Peninsula, 285 pag. Es una recopilacionde articulos en otras publicaciones 

UNA ILUSION FRUSTADA, UN VIAJE QUE NO ACABA

Si evocamos la figura de un arqueologo en el Amazonas a la caza de riquezas antiguas, nos vendrá a la mente una figura: Indiana Jones. Percy Fawcett fue uno de los que pudieron inspirarlo. Sin embargo, fue el último gran explorador al estilo victoriano como lo fue el dr. Livingstone. Pero el libro demuestra que otras cosas se perdieron: muchas tribus del Amazonas, gran parte de la selva, el sentido de aventura con los logros tecnológicos, y el propio Percy Fawcett con su hijo y un amigo. Además de otros exploradores que partieron en su busca y la selva no los devolvió. Murió persiguiendo una civilización perdida en el Amazonas, y su ciudad Z. Para muchos, después, el enigma no fue Z sino el destino final de Fawcett. Z acabó siendo él. El autor nos describe como era viajar con él por la selva: un tipo arrollador, solitario e hipersensible. Destinado en Fuertes del Imperio Britanico en Ceilan e Irlanda, espia en Marruecos, explorador a cargo de la Royal Geographycal Society en Bolivia y Brasil, ¿murió por una chifladura romántica del siglo XIX? Eso forma parte del encanto de este libro, porque su autor persiguió el enigma hasta que le es revelado en la misma zona donde Fawcett desapareció.

Percy Fawcett fue la excusa perfecta para muchas aventuras posteriores a él, como él se buscó la suya e hizo de ello el centro de su vida.

Los hombres todavía creamos mitos que nos orienten en la vida.

La ciudad perdida de Z, David Grann. Escrito en 2009.
Ed Random house Mondadori, debolsillo. 2011. 345 pgs



DE PASEO CON HERODOTO

Ser geógrafo, historiador y periodista de sucesos global ahora puede ser bastante fácil con tantas facilidades. Hace 2500 años, una cosa de narices. Pero así era Herodoto, ya un clásico para los romanos, cuánto más para nosotros.

Los Nueve Libros de Historia, en los que se basa Jacques Lacarriere, son una de las principales fuentes escritas que nos han llegado de aquellos tiempos, con un sesgo totalizador además, pues nos narra los hechos más destacables de cada nación o lugar geográfico y el por qué de su situación. Aceptando la parcialidad de las informaciones que recibe, no deja por ellos de intentar que no se olviden las costumbres de sociedades puestas siempre en valor, aunque fuesen bárbaras. Formula las noticias que recibe con criterios helenísticos, y aporta esa información como anecdotas o historias novelescas, por lo que no se pierde en abstracciones y se hace entretenida su lectura. La versión actual que hace el francés la hace aun más amena.

En su haber cuenta principalmente el conocimiento que aporta de culturas lejanas y sus costumbres en el vestir, sus lenguas, la organización familiar, la relación con otros pueblos, la medicina, etc. En realidad son inventarios sumarios acerca de los lidios, persas, babilonios, egipcios, etiopes, indues, arabes, escitas y libios. Es lo que él pudo conocer en sus viajes y lo que otros muchos le contaron de los suyos. Se suceden las descripciones de Babilonia y la Torre de Babel, de los barcos en el Eufrates, de como se cazan cocodrilos en el Nilo, a los sarcofagos de los faraones, a los hiperboreos y a los amores de las amazonas.

Cuenta Herodoto que Jerjes pensó castigar la violación de una joven noble con el empalamiento, pero la emperatriz penso algo peor: hacer viajar al culpable por las costas de Africa y contarlo. El condenado lo pasó tan mal que volvió a presencia de Jerjes para ser empalado. Y es que el viajar, entonces, no parece que fuera un placer tan grande.

El libro termina con varios anexos de los primeros viajeros de los que se tiene un nombre y la noticia de su aventura: Hannon en la costa africana, Nearco en el mar de Eritrea y Ctesias de Cnido en la India.

Herodoto de Halicarnaso presenta aquí el resultado de su
investigación para que el tiempo no abata el recuerdo de las
acciones de los hombres y que las grandes empresas
acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no
caiga en el olvido; da también razón del conflicto que puso a
estos dos pueblos en la lid

DE PASEO CON HERODOTO, de Jacques Lacarriere. Fondo de cultura económica, 1985. México. 521 pgs.
Escrito en 1981

EL RIO DE LA LUZ, de Javier Reverte

    Un viaje de sabor solitario por las zonas más accesibles de Alaska, con un viaje en tren de propina atravesando de costa a costa Canadá y otro a bordo de un cargero hasta Liverpool.

    Cuenta Reverte que después de la experiencia traumática con el Amazonas, deseaba seguir otro río igualmente vigoroso pero más amable. Eligió el Yukón en Alaska, y accedió a él como lo hicieron durante la Fiebre del Oro hace 100 años: primero un transbordador por la costa canadiense del Pacífico. Desembarcar en  Skaway, Alaska, y cruzar montañas  por el Chilkoot Pass hasta el río. Descender en rafting sus rápidos durante días hasta las antiguas minas de oro de Klondike y terminar en Dawson City. En la ruta rememora la dura vida de los exploradores y buscavidas, la del duro Jefferson "Soapy" Smith, Wyatt Earp o Jack London entre ellos. Interesante conocer como se organizaban ciudades de la noche a la mañana, como abrieron rutas nuevas, y la biografía de gentes sin nombre en circunstacias tan duras a las que se sientes llamados.

    El trato con los americanos es distante, pero no con el paisaje. En su apreciación de Alaska, donde buena parte es naturaleza salvaje, se echa de menos en las páginas del libro un esfuerzo mayor por conocer esa faceta además de la historia. Pero el autor no es un aventurero de ese tipo. Curiosas la historias de osos salvajes, la Seward Higway o el origen de la tradicion ortodoxa de mucho habitantes.

    Realmente EL RIO DE LA LUZ es un compendio de cómo se humanizó, y a qué esfuerzo, una tierra salvaje e inhóspita, de una forma desordenadamente ambiciosa al principio y con mayor respeto con la naturaleza después.

EL RIO DE LA LUZ, de Javier ReverteEd. en Debolsillo, 2009. 520 pgs

LA PRAGA DE KAFKA, de Klaus Wagenbach

    Recorrer la capital bohemia es poner imágenes a las novelas del genial autor. Kafka apenas salió de Praga, y, paradógicamente, la odiaba. Se sentía huerfano de familia y desclasado de su sociedad: un tipo atrapado por el mundo que le oprimía, como se comprueba en sus escritos. Pero eso mismo le marcó, y la literatura del siglo XX le debe mucho a su pesar. Con él llega el hombre que no puede escapar de las instancias superiores: el mercado, el capital, la normas de la burguesía, la tradición, la familia.

    Kafka es un escritor que nos transmite la angustia que le producían ciertas situaciones cotidianas, lo absurdo de muchas cosas en la vida y las contradiciones íntimas con las que convive. Era muy consciente, no se perdía en divagaciones ni fantasías, miraba de frente lo que no le gustaba. Por eso es también un autor realista, sin concesiones a edulcorar la realidad de lo que siente u opina.

    En esta propuesta sobre Praga os planteo un acercamiento literario a la que es una de las capitales más bellas de Europa. En lugar de ir sumando edificios y monumentos uno tras otro, darles un sentido individualmente, el que tuvo en la vida de Kafka y en sus libros. Solo intento que sea algo más que sacar una foto bonita.
    
    Me he basado en el libros de Klaus Wagenbach LA PRAGA DE KAFKA, donde se nos muestran los paseos que le gustaba hacer, las casas donde vivió y los edificios en que trabajó, y su inclusión en su obra, o qué etapa de su vida estaba asociada a esos lugares



EL CORAZON DE ULISES, de Javier Reverte


    Grecia nos acompaña desde la escuela. La tenemos en el cine y en los museos, pero es raro encontrar a alguien que haya vibrado realmente con lo que experimentó al visitar el   pasado heleno y después lo haya contado. Reverte es uno de esos. Ha sido conquistado emotivamente por su descubrimiento. Esta fascinación se traduce en un estilo muy personal de contar las cosas, entreverando anecdotas de su viaje con visitas arqueológicas y la remembranza de lo que fue todo aquello que visita.  Salta de la Grecia europea a los restos asiáticos, de los vestigios africanos a la miriada de islas que salpican el mar Egeo, y no hay época histórica que no toque cuando évoca no solo la historia del lugar que visita sino también el sentido actual que percibe.

Estamos hablando del Partenón, por ejemplo, o de Troya, o La República de Platón, o Alejandro Magno. De Zeus o Heráclito. De Zorba el Griego o Lawrence Durrell en Rodas al acabar la II Guerra Mundial. Sin olvidar la Itaca de Ulises, Lepanto, de Lord Byron luchando por la independencia griega ni a Leonard Cohen en la isla de Hydra. ¿Te vas a perder todo esto? 

Destacar el mucho humor que le pone a sus tropiezos con la gente durante el viaje.
Un gran libro escrito antes de la debacle económica que hemos conocido en los medios de comunicación.

Otra característica de Reverte: sabe ver, en lo que le rodea, lo que realmente importa.

Un detalle: en la isla de Rodas, nombra la pensión de Nassos. Da la casualidad que me hospedé igualmente ahí en el año 2010, y no conocía este libro. Buen sitio, y tipo agradable. Reverte no se lo inventó.

No es fácil encontrar a un escritor de viajes que se implique tanto.

EL CORAZON DE ULISES, de Javier Reverte, Sexta edición en Debolsillo 2010, 490 pgs.
Escrito en 2006

EL PRECIO DEL PARAISO, de Manuel Leguineche



EL PRECIO DEL PARAISO
Leguineche es un periodista que sabe dónde hay una buena historia que contar. La encontró en Antonio Garcia Barón, en su República de Quiquibey, en la selva amazonica boliviana, unido a su mujer indígena y apartado del gobierno, de su Europa y entregado a la sociedad de autogestión que ayudó a crear. Sus siete casetas tan solo. Lo escribió en 1995, no hace tanto. Pero aun estaban los resabios del de Monzón (Huesca), despues de haber conocido la guerra desde los 14 años en la famosa columna de Durruti. Acabó exiliado en Francia, donde también luchó en las filas galas hasta que, ya en la Resistencia, fue prendido por los nazis. De campo en campo de concentración, Franco eliminó su ciudadanía española. Acabó como tantos, en Mathausen, de donde  fue liberado. Volvió a París y de allí saltó en 1951 a Bolivia, a las riveras del río Beni, donde tuvo a sus 4 hijos con Irma.

Leguineche visita a Antonio: no tiene reloj, no lo necesita. La radio tiene 20 años de desgaste. Como gafas utiliza una lupa. La naturaleza penetra en su casa en forma de sapos o tucanes, se cura con las hierbas medicinales que recoge en la selva y guarda en tarros. El gobierno le ha encargado la toma de datos meteorologicos en la selva. Cuando pasa gente por su casa habla con todos desde su trasfondo libertario: los saqueadores de madera, el cambio climatico, elalcoholismo de los indios, etc. Lo dificil que es vivir en la selva.

Divertidas las peleas con el cura de la zona cuando se instaló. Leguineche es solo el intermediario que le deja explayarse a gusto, porque cuenta pormenorizados sus recuerdos en su Monzón natal, en Francia, en la Alemania nazi, recuerdos vivos de sus andanzas por el escenario europeo destrozado que le han convencido aun más de que el estilo de vida que abrazó en America era más honrado y convincente. Nada dejaba atrás. ¿Nada? Tras decadas de separación, Antonio hace un encargo muy especial a Leguineche: "vete a ver a mi amigo, salúdale de mi parte. El te hablara de mi". Habían pasado casi 60 años, y Ramón, su amigo, ciertamente, no lo olvidaba.

Ed Espasa Calpe, col Booket. 1995 y 1997. 316 pgs.

domingo, 11 de noviembre de 2012

MAGALLANES, de Laurence Bergreen

Un estupendo libro que narra con buen pulso el primer viaje alrededor del mundo, una hazaña que rompió las barreras humanas de su tiempo y que el autor, Laurence Bergreen nos detalla a traves de sus numerosos personajes desde el principio hasta el regreso a la península. El coste humano fue tremendo, digno de una empresa colosal para la época, equiparable a un viaje a la Luna de nuestros dias. Magallanes y su gente encontró lugares nunca vistos por los europeos y el autor describe vívidamente cual era la reacción lógica de estos navegantes del siglo XVI, con sus aciertos y barbaridades.

Resume muy bien los antecedentes y las circunstancias politicas que impulsaron la expedición, así como la transcendencia inmediata que tuvo en la cortes europeas el descubrimiento del Estrecho de Magallanes y el encuentro con las Molucas, territorio vedado por los portugueses al resto del mundo. En aquella época, el mapa más malo de navegación era secreto de estado. Y lo que se desconocía, solo era posible conocerlo echándose a la aventura sin mirar atrás, costase lo que costase. Costar, costaba demasiado. El esfuerzo de aquellos hombres podía ser brutal, de otra época, imposible de olvidar.

El autor raramentre lo judga, sino que pone en evidencia la mentalidad de gente avida de riquezas y fama a través de unos choques de civilizaciones sucesivos en varios años hasta completar la redondez del mundo

Editorial Planeta, colección Booket. 2006 (escrito en 2003)
485 páginas