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jueves, 11 de mayo de 2017

SOBRE LA REPISA THANK GOD LEDGE. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

SOBRE LA REPISA THANK GOD LEDGE. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold 

    "Superado el último zigzag, en seguida me vi caminando por la Thank God Ledge, esa sorprendente repisa que atraviesa un tramo de pared bajo la Visera, apenas 60 metros por debajo de la cumbre. Podía oír voces arriba y sabía que en ese perfecto día de finales de verano habría un montón de gente en la cumbre. La vía normal del Half Dome es fácil y permite gracias al cable que tiene instalado en su último tramo que sea una de las excursiones más populares del Valle. Culmina con una placa de 55 grados en la que el National Park Service instaló un par de tramos de cable de acero a modo de pasamanos. Un día soleado de verano como ese hay casi una procesión de excursionistas haciendo cola en los cables como si fueran viajeros en la cola de los taxis de un aeropuerto.

    Podía oír los murmullos de los turistas de la cima, pero ninguna cabeza se asomaba a mirar por el borde. Me alegré de que nadie estuviera mirando.

    Caminé a través de la Thank God Ledge por cuestión de orgullo. Ya había recorrido antes de pie sus 10 metros de longitud, pero también la había hecho a gatas o atravesado agarrándome con las manos. Tiene una anchura inferior a 30 centímetros en su punto más estrecho, y hay un sitio en el que la pared que tiene por encima desploma una pizca. Pero no quería ensuciar ni ascensión en solo integral y tenía que hacer esa travesía correctamente. Curiosamente, caminar por la Thank God Ledge es otra de esas cosas que resulta bastante más fácil de hacer sin cuerda, arnés, material o mochila. El equilibrio es más natural. Los primeros pasos por la repisa fueron completamente normales,  como si estuviera caminando por una acera estrecha en el cielo. Pero cuando se estrechó,  me encontré avanzando milímetro a milímetro, de espaldas a la pared, o sea, de cara al vacío, con el cuerpo pegado a la roca arrastrando los pies y manteniendo una postura perfecta. Podía haber mirado hacia abajo y habría visto mi mochila a pie de vía 550 metros más abajo, pero eso me habría hecho caer de cabeza al vacío. La repisa termina en una chimenea corta y estrecha que protege el comienzo de la placa final que conduce hacia la cumbre"

martes, 9 de mayo de 2017

SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold


    Un chico fuera de lo comun seria una buena definición de Alex Honnold. Alguien solo comparable a un puñado de personas en el mundo, un "Juan sin miedo" hecho de carne y hueso. El chico del "no es para tanto", de los récords de velocidad, protagonista de documentales premiados, el solitario en las grandes paredes del mundo no solo en su "casa" que es Yosemite, sino en los Big Wall de Alaska, Patagonia, Chad, Jordania, etc. Imprescindible en National Geographics, Sender Films, North Face o Festivales de cine y literatura como el de Banff. Alone in the wall (Solo en la pared) es el titulo de uno de sus primeros documentales, el que enseña la escalada en free solo del Half Dome con una de las imagenes mas iconicas de la escalada de todos los tiempos. Sin cuerdas, sin seguros, sin compañeros: “La apuesta es total: si te caes, te matas”

    Este californiano narra siete grandes escaladas vividas desde su mente, su audacia frente al reto muchas veces por encima de lo logrado entre la comunidad de escaladores Sin duda, como en cualquier libro de aventuras, este es el meollo de la narración. Impòsible olvidar algunas escenas, como la de escalar de noche en Zion National Park y que te pase cerca un tio volando a toda velocidad sin saber qué ha sido exactamente, mientras tu te aferras a miserables apoyos en la vertical... increible, pero cierto lo de aquel tio haciendo salto BASE. También nos posiciona no solo frente a los cantos de la pared, sino frente a sus miedos, sus ideas de como vivir la vida (en furgoneta, de viaje, con proyectos solidarios, dejando un mínimo de huella de carbono en el planeta, etc), sus dudas en aspectos mas personales. Sorprende en un tipo tan elevado en sus registros profesionales, la humildad con que se mira a si mismo, hasta el punto de no rehuir las criticas a su forma de hacer las cosas, sino que incluso las alienta en la comunidad de seguidores, el publico al que se refiere. De ser un perfecto desconocido, de patológica timidez, con dos vias en libre y solo, fabulosas, que le dan a conocer, hasta ser una estrella internacional del mundillo. Hay cosas que se ganan no solo a fuerza de bíceps, sino a pulso de toda una personalidad. También en eso rompe un poco los moldes porque no rehuye el debate: ¿es moralmente licito jugarse el pellejo por subir paredes? ¿tiene acaso alguna utilidad? ¿no tiene miedo de que le salgan imitadores que empiecen a palmar como moscas? ¿no tiene miedo de morir?¿eres el niño bonito de las marcas? ¿tan genial te crees? Preguntas que de una manera u otra se hace y tambien responde

    Estas actividades tan adictivas suelen encerrar una filosofía de vida, y de ella, en rápidas pinceladas, nos da cuenta Alex de la mano del introductor de su voz. Este es otro escalador, David Roberts, de manera que el libro esta escrito a dos voces, la de este narrador que se refiere a él con cierta objetividad y algo de distanciamiento, y la voz del propio protagonistas desvelandonos sus secretos en la pared: como resuelve sus miedos, las sorpresas inesperadas, las satisfacciones al final de la escalada.

    El libro acaba reflexionando si a sus 30 años puede seguir evolucionando personalmente y llevando los limites de la escalada más lejos todavía. Por un lado se reconoce malo en escalada artificial, y un poco novato también en lo que implica nieve y hielo. Pero también ve camino en el ejemplo de otros que le han precedido y siguen en la brecha buscando su propia vida, justo cuando ya sus hazañas empiecen a ser superadas por los que vienen detras.

    Una de las escaladas que cuenta es Sendero Luminoso: este es su video, aqui.
    Otra en California: Solar Flare, en este enlace, aqui.
    El estudio del cerebro de Alex Honnold, aqui.
    Peter Croft y Alex Honnold charlan sobre el solo integral, aquí.  
    Alone on the wall, un pase de 4' de National Gographics, aqui.   
    Una de las ultimas entrevistas a Alex sobre su vida  y el libro (2016), aqui.   
    Un corto de 4' que incluye a Alex en Thank God Ledge, la famosa imagen, aqui.   
    Y tienes aun mas video flipantes de sus hazañas en youtube...

    En realidad, hay dos cosas que me han pasmado de Alex: una, las marcianadas que se pega, algo que solo en el aspecto deportivo ya son de otra galaxia, al alcance de muy pocos en el mundo. El otro aspecto es el de su personalidad: directa, transparente, honesta y aparantemente ingenua. Abierto a la critica, con dominio de si mismo.

    Un placer haberle conocido un poco más, deñor Honnold. 

domingo, 12 de marzo de 2017

AL FILO DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tudela

AL FILO DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tudela 

    "Una expedición es una combinación de ilusión, previsión y esfuerzo, todo lo contrario a la seguridad y comodidad, conceptos tan arreglados en la vida moderna en la sociedades occidentales. Es el deseo de vivir con intensidad para ganar reflexiones y experiencias. En mi caso es también para comunicarlos a los demás y contribuir a crear inquietudes y abrir nuevos caminos."
Campamento de Concordia, en el Glaciar de Baltoro, Pakistán

viernes, 10 de marzo de 2017

COLGADOS EN EL VACÍO. AL FINAL DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tudela.

COLGADOS EN EL VACÍO. AL FINAL DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tudela 

"En una postura y muy incómoda, a unos 300 metros del suelo, descansamos colgados de dos clavijas. Allí no podíamos ni intentar dormirnos. Frasco, ¿porque escalas?- le pregunté a mi compañero.
-No lo sé- respondió-. Creo que es importante,  me hace ser fuerte, pero también me gusta mucho dibujar y entonces no paso tanto miedo.
-Si, tienes razón; esto del alpinismo es gracioso, los fortalece, pero llegas a aborrecer estos precipicios. A veces sobrecoge el ánimo. He de confesarte que hoy he pasado mucho miedo.
-Hoy has escalado como un maestro- me replicó. -Pero lo hice para poder subir, no me siento orgulloso, solamente he ejercitado mi oficio.  Quiero cumplir mi objetivo y llegar a la cima.
Los párpados se nos fueron cerrando y, cuando me di cuenta, Frasco estaba inclinado hacia el abismo, como si fuera a caerse.
-¡Frasco, despierta!- le grité.
La noche si nos hizo muy larga, tiritando y añorando el sol que el día anterior nos quemaba. Las horas pasaban lentamente"

jueves, 2 de marzo de 2017

AL FILO DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tudela

"... el recorrer andando los caminos de montaña, lo que los británicos denominaron trekking, llevaba consigo un nuevo concepto de la vida: el de que esta se halla en el camino ".
Cesar Pérez de Tudela, AL FILO DE LA ESCALADA
Foto de Somiedo, Asturias

viernes, 11 de noviembre de 2016

ESCALADORES DE LA LIBERTAD



ESCALADORES DE LA LIBERTAD, de Bernadette McDonald

    Sin duda el alpinismo orienta nuestras vidas en diferente grado. Unas veces se emplea uno con pasion en las montañas, otras se abandona, y en medio quedan los dias azarosos de nuestras vidas que son requeridos por la familia, el trabajo, la enfermedad, obligaciones y también la desidia. A nivel social, resulta ser una vía de escape cuando las expectativas en la vida se ven seriamente limitadas. Para ciertas personas nacidas en un regimen totalitario, que no funciona y que no te permite expresarte, como lo era el comunismo polaco, el alpinismo lo era todo, incluso en competencia de tiempo con mujer e hijos, no ya digamos con el trabajo o el régimen estatal,. Y de como solventar esta papeleta con el máximo de ingenio y altas dosis de exigencia es de lo que va este libro.

La autora y Wielicki
    Cuenta con reconocidos premios literarios de montaña, de los más prestigiosos: American Alpine Club Literary Prize (USA, 2012); Premio Munday, Banff Mountain Festival (CANADÁ, 2012) y Premio Boardman Tasker, Kendal Mountain Festival (REINO UNIDO, 2011), 

De profesion, pintores de chimeneas industriales

    La historia de la edad de oro del himalayismo polaco empieza con los rescoldos de la II Guerra Mundial, cuando algunos chavales tienen que encontrar sentido a sus vidas porque no todo va a ser superviviencia tras la catastrofe. Empezando con la niñez de una escaladora tan traumatizada como Wanda Rutkiewicz, la nomina de portentos es bastante grande, tanto por el numero y los logros, como por la cantida de los que fueron cayendo en el oficio. La estrella mas brillante seria Jerzy Kukuczka por su empleo por conseguir la lista de 14 ochomiles antes que Messner, pero mi preferida (de los pocos que quedan vivos tambien) es sin duda Voytek Kurtyka. No es solo el hecho de que fueran al campo base de un ochomil y con gran osadia lo subieran, sino los obstáculos que debían superar desde casa, las vidas austeras que llevaban en sus ciudades de origen, el estilo tan salvaje y valiente con el que afrontaban una cima (invernales, vías inéditas, material justo), y el espíritu que animaba todo eso. De esos momentos en la historia de la humanidad en los que, de tantas apuestas a todo o nada como se hacen, se comprende mejor el espíritu humano. Y es que un buen libro de aventuras alpinas es siempre una gran historia humana. Este es un compendio de ellas, pero hay personajes que ya dan para un libro, e incluso este libro podría ser mas extenso. Pero con los años años 90 y la caída del régimen soviético, con los comunistas que tiran la toalla y empieza una nueva era con Solidaridad en el poder. También la importancia del grupo alpinista polaco fenece. Unos mueren en la montaña, otros se amoldan a los nuevos tiempos, y los esfuerzos de gente como Andrej Zawada van quedando en el museo.
Jerzy Kukuczka en la cima del Shisha Pangma, su pico de 8000m XIV.




    “Los escaladores del pasado llegaron a ser así de fuertes gracias a escalar en las montañas más altas, año tras año y durante meses seguidos. Y lograron eso a pesar de la agitación política y económica que existía entonces. Los escaladores polacos manipularon el sistema de corte comunista e hicieron que trabajara a su favor. Crearon una economía de mercado negro que financiaba su estilo de vida alpinístico. No gozaban de la misma calidad de viajes que otras expediciones. No había dinero para sherpas. Usaban camiones en lugar de aviones y no dependían de suministros extranjeros. Pero después de cada expedición, repartían el saldo de dinero que sobraba y regresaban a Polonia más ricos de lo que salieron”.
Voytek Kurtyka, Jerzy Kukuczka y Alex MacIntyre al Makalu 1981.

    Es una historia de motivación constante para alcanzar unas cotas de superacion que ha marcado época. El alpinismo bien contado es una historia humana sin precedentes con escenario en las grandes cordilleras de todos los continentes: Alaska, himalaya, Karakorum, India, Sudamérica... atracciones irresistibles para estos "zorros invernales" con hambre de ganarse lo que las autoridades polacas les negaban. A destacar en el libro algunos detalle:
     1-, Las historias personales de grandes escaladores de la época, autenticos titanes
  
   2-.La astucia para lograr salir de Polonia (nada facil en epoca comunista) y hacer negocio vendiendo material de escalada de buena calidad en el extranjero y comprando otros articulos que luego vendian en Polonia a buen precio por su escasez.

    3.- No se conforman con llegar a la cima, han de hacerlo con su sello mas personal, la escalada invernal o por nuevas vías, todo un reto de dificultad añadida

    Pocas veces nos encontramos con una comunidad de gente dispuesta a darlo todo por su libertad, por una de eleccion propia. Es un libro entretenido, y es una historia importante. No siempre ocurre.


Wanda Rutkiewicz al campamento base del K2.

    El relato es impresionante cuando Kukuczka se echa una mochila ligera a la espalda para mirar un poco como es el un ochomil y al final acaba en la cima... increible. O la travesía de Kurtyka en el Gasherbrum IV. Aquella gente era de otra pasta, una materia y un espíritu irrepetible: como no lo podemos ver ya, hay que leerlo. Apasionante.

    

    Llevaron el alpinismo al limite, y el 80% de ellos lo pagó con la vida, pero era su vida (impresiona como se lo tomaba la mujer de Kukuczka), Parece cierto lo que decían de ellos: “los polacos prefieren ser antes un héroe muerto que un perdedor vivo.” 

Wanda Rutkiewicz entra al K2 Campo Base en 1982.
    “La magia de la Edad de Oro pasó. Parece haberse esfumado junto a tantos escaladores magníficos. Pero su legado y la magia que crearon para dar lugar a dicho legado permanece bien alta en el aire frío y sin oxígeno de los picos más altos del mundo, inaccesible a quienes no quieren escalar a esa altitud, asumir esos riesgos y alcanzar el mismo tipo de grandeza. Pero está ahí, esperando a aquellos que la deseen”. 

"Era la conexión emocional que sentía con la sensación al paisaje de las montañas lo que más articulada su filosofía sobre la senda de la montaña. Para Voytek, en aquel paisaje que sugería la existencia de un alma, había una fuerza. "Esa fuerza impresionante invoca un deseo de formar parte de ese alma", escribiría. "Vivir el paisaje de montaña toca nuestro yo más profundo".

"A Voytek le motivaba lo que él denominaba 'clásica oposición de la imperiosa necesidad de conservar el pellejo y la necesidad de probar la mortalidad'. Para él la escalada era un modo complejo y único de vivir los entrelazados elementos del deporte, el arte y el misticismo. El éxito o el fracaso no dependían tanto de la fuerza bruta como de la inspiración. El reto consistió en gobernar esa inspiración. 'Surge y desaparece como el impulso de bailar y se mantiene tan misteriosa como el propio fenómeno de vivir', decía. Equiparaba la colección de cimas a una especie de materialismo profano en el que el escalador necesitara poseer las montañas más que aceptar (y ser aceptado) por sus misterios"


"Un atardecer en el campo base salió de la tienda a dar un paseo. Y a pensar. Su excursión solitaria se transformó en una experiencia insólita que influyó de manera profunda en su relación con la naturaleza. Mientras deambulaba, deteniéndose de vez en cuando a contemplar la inmensidad de la pared, tenía la intensa sensación de que el paisaje de montaña que le rodeaba era una especie de criatura viva. Pero al mismo tiempo tenía la apremiante sensación de que no había modo de acercarse a ella. 'Yo estaba cerquísima pero ella no me respondía', dijo. Era como si ese lugar especial estuviera tratando de hablarle, o tal vez ya lo hubiera hecho y él no se hubiera dado cuenta. No estaba seguro de que era lo cierto, pero el fenómeno, a pesar de lo frustrante que fue, transformó su escalada al Bandaka en un reto de gran intensidad espiritual.
Los tres escaladores estudiaron los intervalos de los desprendimientos de roca y hielo de la pared. Debatieron acerca de su estrategia y al final, tras una franca y difícil discusión entre Voytek y John sobre los riesgos que conllevaba y sus posibilidades de sobrevivir, decidieron meterse. Pasaron 6 días en la pared, la cual iba ganando verticalidad."

"Allí, altos sobre la arista entre ambas cumbres, Voytek tuvo una de las experiencias más etéreas de toda su trayectoria alpinistica. Estaban vivaqueando a unos 7600 metros y era temprano, alrededor de las 3 de la tarde. Jurek quería haber bajado unos cientos de metros más, pero Voytek estaba seguro de que allí tendrían problemas para montar la tienda, así que insistió en que se detuvieran temprano. 'La vista era tan increíble, tan fantástica, que era como si pudieras estar viendo el mundo entero', dijo. "Lo recuerdo como un delirio. Iba de un lado para otro incapaz de de de meterme en la tienda. Fue una experiencia fantástica, dotada de una rara calidad. Era profundamente espiritual. Claro que las montañas son siempre hermosas, pero eso era diferente".


ESCALADORES DE LA LIBERTAD, de Bernardette McDonald  Editorial Desnivel. Son 283 paginas con fotos editado en 2014 en España, y anteriormente en 2011

    

jueves, 27 de agosto de 2015

FREE SOLO. ESCALAR SIN LIMITES NI SEGUROS, de Alexander Huber.


Alex Huber
    Un libro de experiencias radicales, de subidones de adrenalina. Escalar a pelo es jugarse el pellejo. Si para mucha gente ya la sola actividad de ir a la montaña es una irresponsabilidad cuando se hace solo, o en el Himalaya, o sin toda la parafernalia posible en la mochila, habrá un gran numero de personas que no entiendan qué ven de interesante unas personas que, aunque muy dotadas para la escalada, renuncien a los seguros. Se tiren a una pared ya de por si dificil de escalar, sin posibilidades de ayuda en lugares alejados. No se entenderá si quien hace la pregunta nunca ha hecho algo que rompa la lógica de este mundo donde te asaltan las aseguradoras a cada paso que das en la vida. Ciertas cosas que hay que vivirlas para entenderlas. Y por supuesto, quien nada hace, nada teme. El riesgo que te imponen, lo sufres, pero la escalada es algo que eliges y, por tanto, esta hecha para disfrutar. Quien no se la juega un poco por algo o alguien, lo va a tener dificil con este libro.

    Tampoco me parece una buena disciplina para esos flipados que se meten en lios sin meditarlo antes, sin poner en la balanza los requisitos y las condiciones necesarias antes de estar pensando en hacerse la foto colgado de la pared de los Drus de mala manera.

    Si algo queda después de la lectura -fácil, entretenida, que se queda corta- es la admiración por estos deportistas de lo extremo. La admiración por su fortaleza fisica y mental fuera de lo común: como se preparan hasta que llega el momento decisivo. Como se abaten si notan que todavía no les ha llegado el día y se vuelven a casa a los 5 metros de despegar del suelo.

    El objetivo de Alex Huber es hacernos probar como es escalar solo y sin seguros, dejando la cuerda a un lado. ¿Entenderlo? Yo creo que ya debe uno ir un poco predispuesto con eso, es decir, que ya sabe lo que es disfrutar del ejercicio de probar tus limites, de expandirlos y madurar como persona a través de ese campo especifico. Lo contrario seria como explicar el sabor del chocolate a alguien que no lo probó nunca: el maestro pastelero buscará sabores con los que se pueda comparar, pero el ejercicio de imaginación será mayor.
"El mundo de la montaña está lleno de peligros. Si las personas tuviéramos un miedo permanente a perder la vida, de puro miedo dejaríamos de hacer las cosas que dan color a nuestra vida y hacen que merezca la pena. Escalar, esquiar, viajar... todo lleva asociado un riesgo. Incluso con una destreza y una concentración muy altas el riesgo nunca llega a desaparecer del todo, pero ese peligro residual es calculable mediante una evaluación cabal y competente de los factores de riesgo. Cuanto riesgo esta dispuesto a aceptar cada individuo es, a fin de cuentas, cuestión de la naturaleza de cada uno. El reducido numero de accidentes en la historia del solo integral en paredes y vías difíciles permite concluir, sin embargo, que son una minoría los que además de escalar así son unos auténticos temerarios". 

Alex Huber en el Macizo del Mont Blanc
 "En cualquier caso, son significativamente menos suicidas que los numerosos alpinistas que van al Everest y se piensan que por pagar 100.000 dolares se encuentran ya en el lado seguro. No es únicamente que casi todos los aspirantes a hacer cumbre sean unos completos inexpertos y no tengan ni idea de los complejos peligros que su adorada montaña les tiene preparados a modo de emboscada, sino que con cada metro de altura que ganan van perdiendo cada vez más la lucidez. Esto llega hasta tal punto que a algunos se les acaba ocurriendo vivaquear in situ. Con -50ºC y a 8.500 m de altitud. Despojados de su entendimiento, solo desean una cosa: dormir. Y eso es lo que hacen, con frecuencia para siempre, a no ser que un sherpa los baje arrastrando al valle. Yo no juego a la ruleta rusa. Conozco el grado de riesgo y si me parece demasiado alto, me doy la vuelta. Si me parece aceptable, entonces, al igual que Paul Preus, vivo mi pasión"


Dean Potter
 "Las montañas no son ninguna masa inanimada ni se reducen a unas toneladas de fría roca. Cuando los alpinistas proyectamos nuestros sentidos y nuestra mente en las montañas, entonces ellas comienzan a cambiar. Del mismo modo que ninguna persona es igual a otra, cada montaña es una e incomparable. ¡La montaña vive en nosotros!"


Alex Honnold en Yosemite
    El autor empieza su libro con los pioneros del Free Solo: Paul Preus, Emilio Comici, Herman Buhl y la posterior saga de californianos como John Bachar, John Long, etc. Algunos nos hablan en primera persona, como Alain Robert de sus experiencias en solitario, lo que le supone en su mente, cómo consigue explotar sus capacidades. Realmente es extraordinario saberlo. Aparece un español, Carlos Garcia, y un lugar de España: los Mallos de Riglos. Huber los conoce y puede también hablar de ellos y otros muchos porque el final del libro trata de sus propias experiencias, esas en las que se prepara a conciencia para atravesar ese Rubicon de la mente que es lanzarse a la pared a pelo. Habla de sus comienzos, de su padre, de sus logros, de las partes difíciles de una via y como las superó él solito... pero, ¿para que seguir hablando de ello? ¿Has probado ya el sabor del chocolate? Seguro que si. Si escalas o trepas, si te gusta eso, lo mejor sera que no te lo cuente yo, que pruebes el chocolate de este libro tú solo. Nada de lo que yo te pueda decir lo puede sustituir.

FREE SOLO,  de Alexander Huber. Editorial Desnivel, 2011. Unas 188 páginas con fotos.

lunes, 6 de enero de 2014

HISTORIAS DE ESCALADA, de Jim Bridwell

    Una vez escuche a un padre referirse a la actividad preferida de su hijo escalador como "hacer el indio". Con el paso de los años, aparecen en los periódicos noticias inquietantes de que los gobiernos de distinto signo y lugar quieren limitar la escalada en las paredes donde se escalada desde hace décadas, o que quieren privatizar el uso del monte publico en favor de escopeteros que supondría prohibición del paso de cualquier otra persona para que ellos sigan disparando y bebiendo (o de eso han presumido siempre). Parece que los gobernantes de hoy tienen el mismo conocimiento de la escalada y de la conservación de la naturaleza que aquel padre de hace décadas, de igual manera que deben conocer bien a estos escopeteros no solo de sus cotos de caza sino de esos otros cotos de caza en los que se ha convertido el mundo político y empresarial, territorios todavía más privatizados.

    Cuando uno lee HISTORIAS DE ESCALADA, se tiene la amplia sensación de retroceder a una época en que los tentáculos de los políticos ignorantes tenían mesura. La libertad que se podría esperar de una actividad en la montaña esta allí ampliamente escenificada, pero no por ello Jim Bridwell dejó de pelearla (esta su capitulo ajustando cuenta con el funcionario de aduanas de estrechas miras). También deja hablar a otras personas haciendo honor a lo más autentico de cualquier literatura oral, esa que cuenta ante un improvisado auditorio el tipo de aventuras que siempre se han recordado por lo emocionante y bien contada. Porque si algo caracteriza cada capitulo de este libro, es decir, cada ascensión, es no solo su compromiso con la escalada de turno, sino con un modo de vida que reordena en torno a esta pasión los demás aspectos de la vida. Por eso HISTORIAS DE ESCALADA es bastante más que un libro de escalada.

    El libro empieza con lo que podría ser un ejemplo su forma de escalar: la ascensión del MooseUs Tooth, en Alaska: "Su cara este tenía un aspecto horroroso pero no podíamos abusar más de la paciencia de Doug (el piloto que los lleva en la Cessna). No había más remedio: eran nuestras cartas y tendríamos que jugarlas". De esta manera, la aventura no decae ni un ápice hasta la ultima página. "Me detuve y contemplé una laja solitaria, colgado en la cuerda y sintiendo una dulce y melancólica sinfonía de emociones y sentimientos que discurría por mi espíritu". Jim simboliza la era más hippy de la escalada.
Jim Bridwell en El Capitan, año 1997

Aquarium Wall
   El libro posee tres puntos fuertes que harán las delicias de los lectores: el gusto por las escaladas que contravienen las leyes pero no la naturaleza, los comentarios sobre algunas de las personas que conoce en este mundillo de la escalada (como la inolvidable Silvia, una bella argentina compañera de cordada en el Eiger) o esos capítulos en los que la aventura de escalar empieza nada más montarse en el coche (si es el de papa, mucho mejor). Relatos como la aventura de la ascensión de Totem Pole cuentan con pocos párrafos dedicados a la escalada, pero es que la historia de cómo se lo montaron para llegar allí no tienen precio... o la forma en que consiguieron tener luz eléctrica en el campamento de Yosemite. A veces no todo sale bien, también les roban una fortuna en material de escalada. Se disfruta leyendo esas eléctricas ascensiones, primeras vías en el Half Dome o El Capitán, aparentemente fáciles de contar pero muy trabajadas y especialmente motivadas. Hay vías de escalada a las que no renunciaba pese a tener que darse la vuelta en múltiples ocasiones, sería suya si o sí esa primera ascensión, como Aquarium Wall en El Capitán (solo lamenta haber perforado algunas de las paredes que ha subido o clavado demasiados pitones en según qué sitios). Como siempre, a la expectativa de ver progresar el extremo caliente de la cuerda por placas lisas, lajas sospechosas, techos inhumanos, paredes desplomadas, piedras que se precipitan canal abajo por la vía de ascenso, chorros de agua de deshielo que te bañan a 1ºC,... Todo ello aderezado con novias, Jimmy Hendrix, cervezas, etc.
En la cima del Cerro Torre



    Pendular en la cuerda, empotrar puños, jumear el petate al grito de "¡Venga, tios, hay que bajar antes de que cierren el bar!". Jim pierde un estribo, John lo atrapa al vuelo unos metros más abajoSon dos, tres o cuatro tíos enganchados a la adrenalina que se han subido al barco que no van a dejar zozobrar durante el tiempo que dure lograr el objetivo máximo: la cima. Esas cimas son Cerro Torre ("Vale por un par de años en Disneylandia", "el viento es el cazador del Cerro Torre, y el escalador una presa muy pequeña"), el Cerro Standhatr escalado en libre y por primera vez, el Cerro Desmochado (tambien en Patagonia), el Shiprock... Entrena a los SEAL's del ejercito USA, filma documentales, escribe libros, etc

En la via Ocean Pacific Wall
    Otra de las plusvalías de esta lectura es que no hay técnica que valga sin una proporción de arrojo que la acompañe en la pared junto a una dosis de obstinación (esa querida virtud a la que dedicó un libro Herman Hesse; la obstinación es necesaria).

    "Abajo, Glen estaba en apuro. La cuerda por la que ascendía a jumars se había enganchado por detrás de un bloque y él estaba inmovilizado, confuso y cada vez más angustiado. Jay descendió para ayudarle y yo... yo me limité a disfrutar del bello día, ventoso pero soleado. Contemplé los glaciares que serpenteaban y se hundían; las espectaculares Torres erguidas hacia el cielo. Más allá se extendía el misterioso hielo continental. Esto era mejor que... vamos, quizás tan bueno como escuchar a Bo Diddly"

    HISTORIAS DE ESCALADA es una experiencia lectora que se acaba demasiado pronto. Uno querría conocer a este genial escalador en persona, conocido como el Pájaro, nacido en 1944 y con más de 100 primeras ascensiones en Yosemite. Innovador, rescatador de otros escaladores en Yosemite, el primero en marcarse la Nose en un día. Vive en Palm Desert, y dicen que se le ve con frecuencia en el Parque Nacional Joshua Tree. Aunque el libro no lo cuenta, este hombre audaz y directo ha hecho otras actividades como travesías por Borneo, la vuelta al Everest, exploraciones del Ártico y de territorios chinos. Todo un personaje que ahora desahució el banco y echó de casa; la revista Desnivel dio un numero de cuenta para ayudarle: ¿les suena este problema? ¿Saben a qué me refería al principio?

HISTORIAS DE ESCALADA, de Jim Bridwell, de 156 páginas. La primera edición es de 1993, y reimpreso en 2001, en Ediciones Desnivel

domingo, 8 de septiembre de 2013

ASCENSIONES, de Catherine Destivelle






    La sucesión de grandes nombres de la escalada mundial a lo largo de los años va acompañada inevitablemente de su presencia insistente en los medios de comunicación. Unos se van porque lo dejaron con la edad o fue la montaña quien los atrapó sin dejarles volver al hogar. Pero hay otros que han sembrado  su imagen y su actividad lo suficiente como para recordarlos enseguida. Esos tienen un carisma que no se borra en las memorias de quienes una vez los siguieron. La escaladora Catherine Destivelle tiene mucho en su haber para ser recordada, en gran medida por ser mediática: aparecer en documentales, películas, concursos de televisión, reportajes, en la sección de deportes de medios especializados y generalistas... todo eso le daba de comer y posibilitaba que pudiera emprender expediciones y retos de escalada a gran altura. En sus memorias todavía recuerda el momento en que su compañero de entonces negoció, por primera vez para ella, el dinero que una marca de artículos deportivos iba a pagar por dejarse ver con ellos. Ya no bastaba que se los regalaran. Los recuerdos de Catherine en este libro tienen el defecto de cualquier autobiografía: todo lo excusa. Pero posee en cambio virtudes que no son tan habituales: no oculta su carácter fuerte y competitivo, no oculta sus aprehensiones y vacilaciones que a veces la atenazaban cuando ya estaba a punto de ponerse a escalar, da su versión de manejos poco éticos en algunas competiciones de escalada deportiva en las que participó (y ganó), no deja de admirar a Bonatti o a su contrincante Lynn Hill, no se excusa de haber trabajado para las marcas deportivas y ganarse el pan con los medios de comunicación. Y sobre todo, desde sus inicios hasta el final del libro, la autora sabe contarnos, con ese dominio que parecen haberle dado los años ante el público, las motivaciones personales que la impulsaban a escalar en la cima de la élite mundial, el empuje para intentar una vía todavía más difícil en alguna pared alpina, de Norteamérica, de Grecia, de África, etc. Si todos vamos cambiando con los años, Catherine nos dice cómo lo hacía ella sin dejar de escalar.
    La vida de de Catherine empieza en Oran (Argelia), pero su historia empieza en París, y su aventura profesional y vital a los 12 años cuando su padre, aficionado a la montaña, la apunta a los cursillos del CAF (Club Alpino Francés) con practicas de escalada a las afueras de París. Desde entonces su crecimiento como persona y escaladora van de la mano. Aprende el boulder en compañía de hombres siempre mayores que ella al principio, quienes de alguna manera la apadrinan en los bosques de Fontainebleau. En un cursillo podía superar en un fin de semana a su instructor. Con 14 años sus padres la dejan irse 10 días de travesía sola por la zona de la Grave. Con 17 años, acompañada de Pierre, supera ya a muchas cordadas veteranas. Era una época en la que evitaban remontes y refugios, que se metían mochilones a la espalda, en que valía agarrarse de los clavos para subir paredes, muchos hombres la miraban con suspicacia: ¡superaba a quien se propusiera!

    "Cada tramo de vía tiene un alma, con sus secretos y sus trucos, cada roca tiene su propio carácter  La caliza es una roca devastada, llena de batiburrillos, de relieves desordenados; el gneis algo menos; la arenisca es diferente, más compacta, más redondeada. El granito es franco, sin rodeos. Su materia pura, bella, esbelta. Es realmente él el que tiene mi preferencia. Bajo su tacto mi cuerpo ya no es realmente dueño de sí mismo"



    Una de las cosas que se agradece de Catherine es mostrarnos sus debilidades: si adquirió una profesión a los 20 años, la de fisioterapeuta, también nos cuenta que la escalada la hastió un poco, que se enganchó al poker, sufrió bulimia y se fumaba 2 paquetes diarios de cigarrillos. Pero de esto también se sale, y fueron los programas de TV los que la ayudaron cuando le ofrecieron grabarla escalando paredes en el Verdon. Se recicla hacia nuevas técnicas de escalada, se desafía a si misma con nuevos grados de dificultad. Y es que otra faceta de la autora es la de reinventarse a si misma cada vez que lo necesita. La superación personal llega también cuando gana la prueba de escalada de Bardonecchia, Italia. A veces llegan los traspiés, como la ruptura de cadera y otros huesos en una caída tonta en los Alpes. No solo hay que superar las heridas, sino el miedo a volverse a caer. De esa época de competiciones internacionales nace su contacto con la otra gran escaladora, Lynn Hill (un carácter muy distinto).

    "Mi vida dependía de mi habilidad para colocar correctamente esos ganchos y para cargar delicadamente todo mi peso sobre ellos. Por momentos, no sabía muy bien qué decisión tomar, continuar o dar media vuelta, temiendo que los temblores de mis piernas producidos por el miedo provocaran la caída."

    En 1989 acude a la competición internacional de escalada en Snowbird (EEUU) organizada por otro personaje clave : Jeff Lowe. Un momento en la vida que le abrió la posibilidad de conocer la escalada en grandes espacios, con más libertad y sin compromisos publicitarios en EEUU. Son puertas que se le abren, como viajar al Baltoro para escalar las Torres del Trango y aprender escalada en hielo. Porque si algo deja claro de su paso por la competición de escalada deportiva es que se sintió manejada, se dejó manejar, y perdió parte del gusto por la escalada tal y como la estaba viviendo.

Mali
    A partir de aquí se suceden los relatos de escaladas que la marcaron: los Drus en solitario, la norte del Eiger sola y en invierno, el intento del Latok1 (Pakistan) con Jeff Lowe, el Espolon Walker en las Grandes Jorasses (Suiza), el intento del Makalu, ascensiones en la Antártida (es el primero que relata), la norte del Cervino en invierno y sola. Cuando nos describe alguna de estas vías, asistimos a lo mejor del libro: en ellos vuelca su emotividad, la interiorización de cada maniobra en la pared con 1000 m de vacío por debajo. Odia tener miedo, pero busca la satisfacción en el reto, que se la reconozca por si misma, por su valor, y no por posar con ropa deportiva que ella ayuda a diseñar. Por encima de ser varón o una cara bonita de mujer, intenta que se valore su esfuerzo. Trazar el destino profesional de esta manera solo puede llevarte a ser la numero uno.

    "Si el publico a quien me dirijo-empresas o apasionados de la aventura- encuentra en mis relatos una fuente de inspiración que alimente sus reflexiones o sus sueños entonces tendré la sensación de haber progresado, de haber dado más sentido aun a estas ascensiones y de haber aprendido a conocerme mejor"


    Existe un documental de ella: MAS ALLA DE LAS CIMAS 
    También una entrevista en el diario español EL MUNDO
    Una semblanza de esta extraordinaria mujer pinchando en este enlace CATHERINE DESTIVELLE

ASCENSIONES, de Catherine Destivelle. En Desnivel Ediciones, 176 páginas, año 2003