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domingo, 8 de febrero de 2026

38 ESTRELLAS, de Josefina Licitra, COMANDANTE FACUNDO, de Walter Pernas

38 ESTRELLAS, de Josefina Licitra
COMANDANTE FACUNDO, de Walter Pernas

De todos los libros posibles, cayeron en mis manos dos que hablan de los tupamaros desde sus orígenes hasta la llegada de la democracia a Uruguay en 1985. Los dos hablan de la lucha por los derechos del pueblo de la banda oriental, como estaba el país, las necesidades que pasaba su gente principal dominada por una oligarquía despreciable, el desarrollo de ese movimiento, la crudeza de la lucha armada y su represión y la perdida de legitimidad de ese gobierno dictatorial hasta su caída. En ambos libros tenemos las dos marchas de los peludos y cañeros a Montevideo en protesta por sus condiciones de vida.

Si algo deja claro esta historia uruguaya, es que para que a unos les vaya muy bien, a otros les tenía que ir muy mal tambien por nacimiento. Estos dos libros plantean dos formas de ver esta cuestión: el titulado Comandante Facundo es una biografía novelada, entretenida y con el beneplácito de su protagonista, José Mugica, que la leyó en vida y no le puso objeción. Abarca desde los orígenes de su familia hasta un mitin posterior a su puesta en libertad en el que pide hacer borrón y cuenta nueva respecto a los crímenes de ambas partes, especialmente los de la parte mas bestial y carente de legitimidad, la de los mandatarios colorados y su aparato represor. De lo que hicieron con él, no pedir cuentas.

El libro titulado 38 estrellas se refiere a las 38 presas fugadas del penal del Cabildo. La autora argentina ha buscado todo el respaldo posible de las protagonistas. Como cuenta, no lo tuvo fácil por dos motivos: no son tan dadas a colgarse medallas como los hombres, no son tan locuaces, lo pasaron tan mal o peor que ellos siendo rehenes del gobierno y rotando como ellos por cárceles del país para evitar fugas y evitar que se acomodasen minimamente a una cierta situación estable de privación de libertad (el gobierno fue cruel en muchos aspectos con presos que no sabían si serían pasados por las armas o no). Esta historia no es solo de mujeres tupamaras, lo es también de anarquistas y de otras orientaciones políticas, en total 38. Pero hay otro detalle que las diferencia de los hombres del MLN-T, y es que fueron ninguneadas cuando llegó la democracia. No se contó su historia, quedaron marcadas como mujeres que estaban para acompañar a los hombres en la lucha armada y política. Este libro, dedicado solo a ellas, viene a hacerles justicias: en los tiempos de la dictadura, aunque demostraran estar mejor preparadas que muchos hombres tupamaros, no llegaron a adquirir puestos de relevancia dentro de la organización. Después, quedaron relegadas salvo excepciones, como Lucía Topolanski.

En Comandante Facundo vemos el curso vital de Mugica desde chico. Sus orígenes barriales, los amigos, aficiones ciclistas y moteras. Su interés por la gente cercana le llevó muy lejos, a los mas desfavorecidos, a unirse a otros con las mismas inquietudes. Viajó y comparó las distintas ofertas socialistas por la URSS, China y Cuba. No parece que tuviera especial simpatía ni por la primera ni por la última, aunque sus viajes en moto recuerdan al Che. Hace especial hincapié a su decisión por tomar las armas y al disparo que recibió un miembro del gobierno en un forcejeo con su pistola. Otra partes interesantes son las fugas de la cárcel (creo que tres, con la famosa fuga del Abuso), las tomas de pueblos, la vida clandestina, algun amorio, los momentos en los que la organización engorda de gente y después la dictadura los infiltra, los detiene y van cayendo las sucesivas cupulas de la organizacion. Tremendos los años de cárcel para volverlos locos. Es una biografía que funciona como hagiografía, lo mas interesante en mi caso es descubrir algo muy inusual en el ambiente político: Mugica era un hombre que traspasaba los limites de los partidos políticos, un hombre con un carisma inusual y que se hacía querer.

En 38 estrellas tenemos, como eje central de la narración, la fuga de 38 mujeres de la cárcel de Cabildo en Montevideo. Organizado e integrado el grupo por tupamaras en su mayoría, también escaparon anarquistas y comunistas. Lo de estrellas es por el anagrama de la organización. 

Pero en torno a la fuga, menos conocida que la protagonizada en la cárcel de hombres (El abuso), da lugar a muchas historias que nos llevan por muchos caminos, el más evidente la biografía de algunas de las 38 fugados, y otras más: Mirtha, América, La Parda, etc. Por su importancia política posterior destaca Lucía Topolansky, esposa de José Mugica. Otras vías que sigue el autor del libro son los orígenes del movimiento tupamaro, y la biografía de algunos de sus líderes como Sendic. Así cuenta mismo como se las gastaban las fuerzas gubernamentales en los ejemplo de los represores y torturadores, gente como Otero, Piriz o los norteamericanos de la embajada como Dan Mitrione. Y otros sucesos como las redadas en las que cayeron las futuras fugadas.

Y que todo parece que empezó con las reivindicaciones de los cañeros y sus dos marchas sobre la capital. Era gente poco menos que esclavizados en pleno años 60, sus niños podían morir de hambre o frío ante la impasibilidad de las autoridades y de los empresarios. 

La primera fuga de mujeres que se describe es pequeña, del penal de Punta Carretas el 9 de marzo de 1970, con 13 presas.
Aparecen escisiones en el MLN-T, de la mano de La Parda y el primer esbozo de un Frente Amplio.

Este libro es más crítico con algunos aspectos del MLN, como el llevar a todo el mundo alistado en ese movimiento a usar las armas para alguna acción cuando estaba claro que había gente más dispuesta y otra que no, que hubiera tenido más valor en otros campos del MLN. Las críticas, a veces,  vienen de alguna militante, como la crítica de Mirtha a la acción de Pando. Otra crítica, el machismo dentro del MLN. Algunos temas más dentro del movimiento: la vida en pareja, el amor, la homosexualidad. Algo bastante callado, pero cruel, son los embarazos dentro de la organización y cómo se gestionaban.

Ambos libros tratan el tema de la supuesta traición de la Negra Alicia y el Negro Amodio al MLN. Una vez mas, Josefina es más certera y concisa en esta controversia.

De dónde viene cada una de ellas, su formación, si formación de enganche al movimiento político y militar, su trayectoria dentro de el, las veces que cayó y estuvo presa y que pasó después con ella.

El final de 38 Estrellas reconstruye la propia escapada por el túnel a la libertad precaria (serán prófugas, escondiéndose siempre) pasando por las cloacas. En fila y orden preciso, ya conoceremos las 38 historias. De ellas solo 4 no volvieron a la cárcel y solo porque se exiliaron del país. Es un final bastante amargo en comparación con Facundo, donde el idealismo y la confianza en el futuro inunda las últimas páginas a través de las palabras de Mugica. Aquí las mujeres, en ese mismo momento de Mugica, son ninguneadas, y entre ellas sometiéndose a juicios de los que más tarde se arrepintieron. Algunas, como Yessie, lo pagaron caro. Es la cara menos bonita del MLN-T, y de esto nada se cuenta en Facundo. Los hombres han quedado como héroes, las mujeres con un desgarro interior e invisibilizadas.

En Facundo, se describe la vida de los hombres tupamaros como rehenes del gobierno, y la cercanía de la locura que supuso el aislamiento con ese fin en la prisión, además de la rotación. Al final, la presión social y la crisis interna los libera y se deciden dos cosas: integrarse en el Frente Amplio y abandonar la lucha armada por un lado, y por otro Mugica decide no tomarse la revancha sino hacer borrón y cuenta nueva, cuando podía haberse vengado con toda la razón de asesinos y torturadores gubernamentales. 

En definitiva cada libro es muy diferente, y se complementan para tener una visión de conjunto y con muchos más matices. Comandante Facundo busca dar a conocer el carisma de Mugica al público, y las 38 Estrellas buscan no dejar en el olvido unas vidas muy valiosas y ejemplares y no olvidar las muchas aristas de aquellos años de lucha hasta la llegada de la democracia en 1985. 

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