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martes, 23 de enero de 2018

LA IMPORTANCIA DE LEER. EL CLUB DE LECTURA DEL FINAL DE TU VIDA, de Will Schwalbe

LA IMPORTANCIA DE LEER. EL CLUB DE LECTURA DEL FINAL DE TU VIDA, de Will Schwalbe

    "El libro empieza con Therese, una joven que quiere ser atrezista de teatro, pero trabaja como dependienta temporal en unos grandes almacenes, en el departamento de muñecas, tal como hiciera la propia Highsmith. Está sola y apática. Tiene un novio al que no quiere. Pasa una tarde deprimente con una mujer mayor que también trabaja en los grandes almacenes y le permite atisbar lo que podría llegar a ser su vida.
   - Al pasear por Nueva York -me dijo mi madre cuando empezamos a hablar del libro-, o por cualquier lugar, en realidad, se ve a muchísimas personas como esa joven, no desesperadas, pero sí tristes y solas. Esa es una de las virtudes de los grandes libros como este: te permiten ver a la gente a tu alrededor de una manera distinta."

lunes, 27 de noviembre de 2017

NUEVA YORK, CIUDAD ATERRADORA. EL CLUB DE LECTURA DEL FINAL DE TU VIDA, de Will Schwalbe

NUEVA YORK, CIUDAD ATERRADORA. EL CLUB DE LECTURA DEL FINAL DE TU VIDA, de Will Schwalbe

    "Mi madre empezaba a consumirse. Estaba drásticamente más delgada y frágil que incluso apenas una semana antes, cuando habíamos caminado unas manzanas hasta una cafetería en busca de magdalenas, y cuando también había sido capaz de hablar ante la cámara durante horas para una amiga del edificio que estaba haciendo un documental sobre mujeres que le habían servido de inspiración. En cambio, entonces, solo siete días después, teníamos que hacer un recado: cruzar la calle para ir al cajero automático. Mi madre tomó mi mano con la suya, trémula, cuando salíamos. Cada paso era deliberado y vacilante.
    Nueva York es una ciudad que inspira hipocresía. Cuando paseo, maldigo los taxis que se saltan a toda velocidad los semáforos en ámbar, pero doy generosas propinas cuando llego tarde y el taxista hace precisamente eso. Otras veces, camino embalado por las aceras atestadas, pero en ese momento, con mi madre, tan insegura en cada paso, tan frágil, no podía creer la falta de educación de la gente que pasaba por nuestro lado a toda prisa, moviendo los brazos de aquí para allá o cargando torpemente y sin miramientos bolsas y mochilas. Llegar a la esquina y cruzar la calle fue aterrador. Nadie aminoraba la marcha, ni siquiera para dejar paso a la señora de cabello ralo y gris, tan decidida todavía a seguir tomando parte en la vida de la ciudad, a no acostarse y morir."

domingo, 26 de noviembre de 2017

EL CLUB DE LECTURA DEL FINAL DE TUVIDA, de Will Schwalbe

EL CLUB DE LECTURA DEL FINAL DE TUVIDA, de Will Schwalbe

    "Se había publicado unos meses antes, y mi madre tenía unas ganas tremendas de que lo leyera yo. Narrado en un gran arrebato prosístico, Man Gone Down se desarrolla a caballo entre la vida del protagonista cuando era un muchacho negro en Boston, inmerso en la violencia que reinaba en las escuelas obligatoriamente integradas, y Nueva York, donde está casado con una mujer blanca, es padre de tres hijos y solo dispone de unos días para evitar que sus vidas se vayan a pique.
    - Seguro que lo devoras -me dijo mi madre-. Es un retrato asombroso de esta ciudad y del país entero.   
     -Lo devoré, y lo es.
    Ahora tengo eternamente vinculadas en la imaginación las novelas de Bolaño y de Thomas, no solo porque son libros acerca de la desilusión crónica, sino también porque fueron los primeros libros que mi madre y yo leímos juntos después de que nos enterásemos de su diagnóstico, y nos aportaron una clase de esperanza distinta de la que nos había ofrecido la doctora O’Reilly. Esos dos libros nos demostraron que no teníamos por qué refugiarnos en una crisálida. Nos recordaron que fuera cual fuese el punto de nuestros respectivos viajes en que nos encontráramos mi madre y yo, podíamos seguir compartiendo libros, y mientras leyéramos esos libros, no seríamos la persona enferma y la persona sana; seríamos simplemente una madre y un hijo entrando juntos en mundos nuevos. Y lo que es más, los libros nos ofrecieron el lastre que tanto necesitábamos, eso que ambos ansiábamos en mitad del caos y la agitación de la enfermedad de mi madre."