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jueves, 13 de febrero de 2020

TRES PERIODISTAS EN LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS. OCTUBRE ROJO EN ASTURIAS, de José Díaz Fernández

TRES PERIODISTAS EN LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS. OCTUBRE ROJO EN ASTURIAS, de José Díaz Fernández 

Resultado de imagen de JOSEP PLA, Tres periodistas en la revolución de Asturias    "En la plaza de Mieres se registraron escenas impresionantes. Después de rendirse los guardias de Asalto, las masas pedían que dos de ellos, famosos por su dureza en reprimir manifestaciones, les fueran entregados. El comité se negó a ello. Estos dos guardias estaban heridos y había que trasladarlos al hospital de sangre. Cuando la multitud los vio llegar a la plaza, protegidos por algunos obreros, se destacaron hasta diez escopeteros que los reclamaban para rematarlos. Los obreros tuvieron necesidad de cubrirles con sus cuerpos para que no disparasen sobre ellos. Pero uno de los guardias, en un acceso de pánico, con el uniforme desgarrado y cubierto de sangre, quiso huir rompiendo el cerco de los que le protegían. No bien lo había hecho cuando cayó muerto de dos tiros de escopeta."

domingo, 17 de noviembre de 2019

LANGREO MINERO, 1934. TRES PERIODISTAS EN LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS. EL OCTUBRE ROJO EN ASTURIAS, de José Díaz Fernández

LANGREO MINERO, 1934. TRES PERIODISTAS EN LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS. EL OCTUBRE ROJO EN ASTURIAS, de José Díaz Fernández 

Imagen relacionada    "Así como en la cuenca de Mieres fue fácil rendir a la fuerza pública, en la de Langreo no sucedió lo mismo. Langreo es un inmenso valle, a orillas del río Nalón, que corre sucio, desgarrado y espeso, en medio de unos pueblos apretados y oscuros, desparramados al azar en la falda de la montaña llena de caries y de túneles. La vegetación está manchada de carbonilla y de humo. Allí, en efecto, se perdió la aldea de que hablaba Palacio Valdés. En época normal los trenes mineros entran y salen en las explotaciones, como alimañas en sus madrigueras. Desde Sama hasta Sotrondio, corre una inmensa prole de pequeños pueblos, donde se amontonan las casas estrechas, sucias, pitañosas, morada de numerosas familias obreras. Lo característico de las zonas mineras es la escasez de viviendas. De modo que los obreros viven hacinados en misérrimos zaquizamíes que en vez de atraerlos al hogar, les expulsan de él. Gracias a los chigres (tabernas) y a las Casas del Pueblo, donde encontraban el mundo civilizado —cine, teatro, cantina, biblioteca—, los mineros aprendían los rudimentos de la solidaridad social. La pobreza y el destierro alimentaban cada día su odio de clase y encendían en ellos la rebeldía, atizada más tarde con la propaganda de un marxismo puramente sentimental."

jueves, 3 de octubre de 2019

LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS. TRES PERIODISTA EN LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS. EL OCTUBRE ROJO EN ASTURIAS de Jose Diaz Fernandez

LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS. TRES PERIODISTA EN LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS. EL OCTUBRE ROJO EN ASTURIAS  de Jose Diaz Fernandez

    "Los obreros de Asturias demostraron una capacidad combativa extraordinaria. ¿Por qué fueron ellos solos, entre los de toda España, los que lucharon con cierta cohesión y con auténtico arrojo revolucionario? Este es un tema de psicología proletaria muy interesante. El minero asturiano es un obrero que, reuniendo las características del trabajador industrial, posee también el empuje primitivo del montañés. En las Casas del Pueblo está en contacto con las ideas revolucionarias, que llegan a través de la lucha de clases, pero no es de todos modos el obrero urbano que disfruta de algunas ventajas de la civilización; vive en las aldeas de la montaña, en los suburbios de la cuenca minera, y allí conserva, al lado del odio al poderoso, la fiereza del montañés. Ignora lo que es el peligro, porque vive en el fondo de la tierra, expuesto al grisú y manejando a diario la fuerza devastadora de la dinamita. Muchos de estos revolucionarios no combatieron con fusiles ni pistolas, armas para ellos demasiado livianas. Combatieron con cartuchos de dinamita. Se les vio en Oviedo, cruzada la cintura con dos o tres vueltas de mecha, encendiendo los cartuchos con el cigarro que fumaban. Esto, unido a una gran disciplina sindical, adquirida en los viejos sindicatos, hizo que la rebelión adquiriese una magnitud única. En estos proletarios (muchos de ellos afectos al comunismo, que en los últimos tiempos adquirió allí gran preponderancia), el reformismo socialista no penetró nunca, a pesar de que externamente aparecían disfrutando grandes ventajas sindicales: jornada de seis horas, retiro obrero, instituciones escolares y benéficas. Verdad es, también, que los dueños de las minas de Asturias no han sabido nunca hacerse amar de sus hombres, ni introducir en el trabajo mejoras de orden técnico."
Resultado de imagen de JOSEP PLA, Tres periodistas en la revolución de Asturias

jueves, 12 de septiembre de 2019

LAS CONVICCIONES DE LOS REVOLUCIONARIOS. TRES PERIODISTA EN LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS. OCTUBRE ROJO EN ASTURIAS,de José Díaz Fernández

LAS CONVICCIONES DE LOS REVOLUCIONARIOS. TRES PERIODISTA EN LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS. OCTUBRE ROJO EN ASTURIAS,de José Díaz Fernández 

Imagen relacionada"Se había hecho un verdadero derroche de municiones. Como la revolución había carecido desde el primer momento de una concepción técnica, militar, y había estado encomendada solamente al valor personal y a la audacia de los obreros, estos desconocían el valor de las municiones. La toma de la fábrica de la Vega les había alucinado; creían que aquellos pertrechos no se acababan nunca; que los barcos de guerra sublevados llegarían de un momento a otro con refuerzos; que Rusia enviaba su flota hasta las costas cantábricas para ayudar en la epopeya de los montañeses asturianos. Almas simples y encendidas, los rumores más absurdos bastaban para avivarles el fuego de la fe y el fervor de la lucha. Pensaban que un poder misterioso obraba casi milagrosamente en aquellas jornadas. El impulso que a ellos les llevaba a morir por las ideas, creían que tenía suficiente fuerza para obrar en todos los actos de la revolución. En una palabra, confiaban en el poder y la fuerza de su clase, tal como la habían exaltado sus propagandistas en discursos y proclamas."