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viernes, 16 de marzo de 2018

LA MUERTE DEL PADRE. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

DISFRUTAR SIN MIEDO. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold 

    "La muerte de su padre despertó en Alex la filosofía del 'carpe diem', vivir al máximo la única vida que se tiene. En una entrevista en 2012 para National Geographic Adventure, Alex respondió con una metáfora sorprendente. Le preguntaron: 'Si no crees en Dios y en que hay otra vida, ¿no consideras esta vida aún más preciosa?'. 'Supongo que sí -respondió Alex-, pero el hecho de que algo sea precioso no implica que tengas que tratarlo como si fuera un bebé. Es como los urbanitas que tienen un todoterreno lujoso y les da miedo hacerle un rasguño. ¿De qué sirve tener un vehículo fabuloso si luego te da miedo usarlo? Yo trato de llevar mi vehículo a lugares nuevos e interesantes, y hago todo lo que está en mi mano por no dañarlo, pero al menos lo utilizo"

miércoles, 28 de junio de 2017

EL MIEDO. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

EL MIEDO. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold 

"Me preguntan constantemente sobre el riesgo.  Las preguntas habituales son: "¿Sientes miedo? ,  ¿Tienes miedo alguna vez?, ¿Qué es lo más cerca que has estado de la muerte?" Me cansa mucho tener que andar respondiendo a esas preguntas una y otra vez. Sinceramente, puedo decir que hasta la fecha, escalando, nunca estado a punto de morir, salvo por mi absurdo accidente con una raquetas de nieve cerca del lago Tahoe en 2004.  De hecho, he estado más cerca de morir conduciendo que escalando, como una vez con una espesisima niebla en el Central Valley de California, cuando me salte un stop que no vi en un cruce de cuatro direcciones, pisé el freno a fondo y pasé derrapando..."

miércoles, 31 de mayo de 2017

EL PASO CLAVE. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

EL PASO CLAVE. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

    "Desde arriba me llegaban las risas de los turistas que había en la cima, ajenos a lo que me sucedía. Había montones de ellos. yo estaba en un infierno muy particular.
    
    Acaricie el mosquetón varias veces, luchando contra la urgencia de agarrarlo, pero pensando también lo estúpido que sería matarme en una placa, resbalando y rebotando casi 600 metros hasta morir cuando podía salvarme tan fácilmente. Los gemelos se me estaban cargando poco a poco. Sabía que debía hacer algo enseguida,  pues esa postura, que era como caminar sobre agua, me estaba agotando. Nunca se me pasó por la cabeza destrepar. Iba a seguir subiendo fuera como fuese, pero la cuestión era hasta qué altura. Pero entonces un miedo real se apoderó de mí. Una vez más, respire hondo estudiar los agarres que tenía ante mí y tratar de pensar racionalmente acerca de lo que tenía que hacer.

    Aunque para empezar nunca quise estar en esa placa,  tenía que terminar lo que había empezado sin invalidar mi ascensión. Al final, adopté un compromiso. Mantuve mi mano en la patética rebaba pero estiré mi dedo índice lo suficiente como para que la última falange descansara en el interior del mosquetón. Lo que pensé fue que si se me iba el pie podría trincar el mosquetón con un dedo y detener mi caída.

    Puse el pie en adherencia, me supere sobre él y agarré el canto bueno. Ningún problema. Me había liberado de mi pequeña prisión, en la que había permanecido en silencio durante cinco largos minutos. Y no había hecho trampas al no agarrar el mosquetón.

    Subir la placa final de 5.7 casi a la carrera. Una veintena de excursionistas estaban sentados al borde del cortado,  contemplando mi sprint final pero ninguno dijo una palabra. Ni gritos, ni fotos, nada. Tal vez pensaban que era una excursión perdido. Quizá no supieran concebir de dónde salía o tal vez les importara todo un carajo.  Cuando llegue a la cima con una última superación, me tope con un aluvión de seres humanos, un centenar de personas dispersas por toda la llambria cimera. Junto a mí los turistas se tomaban el bocadillo. Contemplaban el paisaje, sacaban fotos. Gente por todos los lados.

    Era una situación extrañísima. Como saltar en paracaídas en Vietnam y aterrizar en un centro comercial.

    Estaba sin camiseta, agotado, jadeante, febril. Me inundaban emociones contradictorias. Me avergonzaba haberme asustado en la placa, pero no tenía palabras para expresar el júbilo de haber hecho por fin algo en lo que llevaba meses pensando. Avergonzado de mí mismo por haber forzado las cosas tal vez un poco más allá de lo que había planeado. Pero a pesar de todo,  orgulloso de mí mismo"

miércoles, 24 de mayo de 2017

LA ESCALADA PERFECTA. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

LA ESCALADA PERFECTA. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold 

"No era en modo alguno el paso más difícil de la vida, pero la obvia simplicidad del movimiento me acompaño durante mucho tiempo. Para mí, esa es la esencia máxima de escalar en solo integral: estar casi desconectado de la pared, rodeado de aire. Hay una cierta pureza en ese tipo de movimiento que no puede darse cuando hay cuerda y material. Pero con todo lo que amo la simplicidad, no siempre es simple llegar a esas posiciones. Alli, en Sendero Luminoso, todo confluyo: una mezcla perfecta de estética y desafío, escalada lo suficientemente difícil que exige una concentración total y decisión, y en una vía de continuidad que asciende por la pared más grande de todo el macizo.
    Desde ahí hasta la cumbre escale con facilidad, fiándome cada vez más de los pies con cada paso que daba. En unos cuantos largos use secuencias nuevas, confiando en mí mismo para encontrar la manera más fácil de superar ese mar de caliza aparentemente liso. En la repisa que hay a mitad de la via, me quite los gatos, y volví a hacerlo cinco largos más arriba, para dejar que se me relajaran los dedos tras centenares de metros de escalada técnica en placa. En resumen, había encontrado exactamente la experiencia que andaba buscando: ser apenas un puntito en una enorme pared que no perdona errores. Pero durante esas 2 horas, pude saborear la perfección"

martes, 23 de mayo de 2017

RIESGOS. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

RIESGOS. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold 

    "Me tomo el riesgo de una manera que sorprende a mucha gente. No creo que lo que acabe matandome sean las escaladas superdifíciles, ni siquiera en solo integral. Creo que es la ingente cantidad de escalada de dificultad moderada la que te puede costar la vida. John Bachar no murió a los 52 porque estuviera intentando un solo integral que estuviera en su límite. En lugar de ello, se cayó en una vía de encima de su casa en Mammoth Lakes que había hecho a menudo y para la que tenía el grado más que de sobra. Sea lo que fuere que se torció aquel día de 2009, puede que lo que ocurrió fuera que la enorme cantidad de solos integrales que llevaba (casi tres décadas y media haciéndolo) lo que acabo atrapandole"

lunes, 22 de mayo de 2017

EL PÉNDULO. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

EL PÉNDULO. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold 

    "En 2010, cuando hice en solitario la No se,  llevé una cuerda  fina de 60 metros en mi mochila, solo porque sabía que había unos cuantos largos en los que tendría que usarla para autoasegurarme. Entre esos largos estaba el conocido como King Swing, un enorme péndulo que te permite escapar de la aparente callejón sin salida de Boot Flake, una gran laja en forma de bota. Me descolgué 30 metros desde la reunión en la que estaba y luego me puse a correr de lado sobre el granito liso, para ganar inercia y poder dar péndulos cada vez mayores hasta ser capaz de alcanzar finalmente el borde de una grieta situada muy a la izquierda que conduce el sistema de fisuras por las que continúa la ví. Es una maniobra que puede parecer divertida,  pero que haciendola en solitario resulta bastante intimidante. El King Swing debe ser el mayor péndulo que hay. Al menos es el mayor que haya hecho yo".

viernes, 19 de mayo de 2017

UNA ANTIGUA HISTORIA DE ESCALADA. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

UNA ANTIGUA HISTORIA DE ESCALADA. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold 

"Independence monument es una aguja de arenisca de 140 metros que hay cerca de Grand Junction, Colorado. Ese lugar fue testigo de una historia extraordinaria hace más de un siglo. En 1911, un loco llamado John Otto tallo agarres en la planta arenisca, con lo que hizo accesible esa torre al convertirla en una especie de escalera artificial. El 4 de julio, ondeo en su cumbre la bandera de barras y estrellas. Y más de un siglo después persiste la traición de que cada 4 de julio, Independence Day en Estados Unidos, se asciende esa torre y se hacen ondear banderas americanas desde lo alto. Otto acabo convirtiéndose en el primer guarda del Colorado National Monument por lo que cobraba el pingüe salario de 1 $ al mes, ya en plena década de 1920.
Alex y Cenar suben en un pis pas la vía Otto al Independance Monument, a la que dan un grado de 5,9 obligado (6a), y se maravillan con los agujeros y peldaños tallados en la roca hace tantos años. Alex diría más tarde que me pareció una vida sorprendente, histórica y disfrutona."



jueves, 18 de mayo de 2017

VIAJAR. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

VIAJAR. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold 

"Un viaje es como una especie de relleno entre aventuras de escalada de las de verdad. Viajé, escalé, probé cosas nuevas, aprendí otras que no sabía y todo mientras me estaba preparando para algo los grande...
Borneo, Chad e incluso Terranova fueron para mí nuevas experiencias, pero lo largo de mí, todavía relativamente breve, trayectoria como escalador, cuando quiero exigirme más sigo regresando a Yosemite. Gracias a la enorme escala y a la dificultad de sus altas y limpias paredes de granito, Yosemite ofrece unos retos casi ilimitados a los mejores escaladores actuales, como los ofrecerá, de eso estoy seguro, a las estrellas de la generación siguiente. Nadie, por ejemplo, ha intentado todavía hacer una de las vías de El Capitán en solo integral".
Alex vive en su furgoneta

martes, 16 de mayo de 2017

¿PARA QUE SIRVE ESCALAR? SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

¿PARA QUE SIRVE ESCALAR? SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold 

    "Mano a mano con la crítica de que la escalada es egoísta va la proclamación de que la escalada no sirve para nada. Pero yo creo que perfeccionar tus destrezas sobre la roca (o el hielo y la nieve) acaba mejorandote en otros aspectos. Creo por completo que lo que he aprendido en la escalada se traslada a otros aspectos de la vida. Apañarmelas para suprimir mi miedo mientras escalo en solo integral, estoy bastante seguro, me ha ayudado a suprimir mi miedo a, por ejemplo, hablar en público. Desde luego me ha ayudado a curar mi timidez, la cual si crees a mi amigo de la infancia Ben Smalley, rayaba en lo patológico. Y si el tipo de escalada que hago inspira a otros a llevar más allá sus propios límites,  pues bien, porque eso no es algo malo. (...) Cada cierto tiempo oigo que alguien piensa que soy un mal ejemplo para los niños (...) Los escaladores que fuerzan los límites de su deporte están bastante automotivados. Lo que les mueve es el reto en si, no la necesidad de imitar a algún héroe radical. En ese sentido, atravesar el Atlántico navegando en 1492 fue un negocio bastante peligroso. Un estudioso ha calculado que en cualquier viaje desde Europa al Nuevo Mundo durante el Renacimiento, tenías un 33% de posibilidades de morir. Pero dudo que nadie en España acusara a Colón de ser un mal ejemplo para los niños"

viernes, 12 de mayo de 2017

LA FOTO MAS ESPECTACULAR. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

LA FOTO MAS ESPECTACULAR. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold 

    "El clímax de la película dramatiza el parón que hizo pasar a Alex sus cinco minutos de particular infierno, apenas 45 metros por debajo de la cumbre del Half Dome. Pero Mortimer y Rosen no iban a pedirte a Alex que repitiera esa terrorífica secuencia de precarias adherencias en la placa de 5.12 (7a) qué hay por encima de la Thank God Ledge, donde en septiembre de 2008 se vio ante la muy real posibilidad de caer casi 600 metros y matarse. En lugar de ello, en la película la propia Thank God Ledge sirve de escenario para una situación de vértigo. Cuando Alex se aleja pasito a pasito de la cámara a lo largo de esa repisa que se va estrechando, con la espalda contra la pared, se detiene y se escucha de fondo su voz en la narración diciendo: 'Básicamente, cuando escalo en solo integral suelo llevar conmigo una especie de armadura mental. Podría decirse que estoy 'en la zona', algo que está protegiendo a mi cabeza para que no piense demasiado. Y por alguna razón -dice riéndose al recordarlo- en el Half Dome se me acabó esa armadura que llevaba y... tuve un pequeño ataque de nervios'.
En la película, el invisible cámara Tim Kemple le dice a Álex qué puede deshacer la travesía y regresar a la seguridad si no le apetece pasar por ese trago. Pero Alex sigue arrastrando los pies por un terreno que en realidad era bastante sencillo para él. Y luego pronto se le ve dando brincos por los bloques de la cumbre solo con su júbilo.
    En únicamente 6 años, esos momentos filmados en Thank God Ledge se han convertido en una de las imágenes más icónicas de la historia de la escalada. Senter Films uso un fotograma de esa secuencia para la tapa de la caja de su colección titulada First Ascent, que contiene otras 4 peliculas aparte de Alone on the wall y Point of no return. Un par de años más tarde,  en su número de mayo del 2011, National Geographic publicó un reportaje sobre la generación más joven de escaladores punteros de Yosemite, para la que el fotógrafo Jimmy Chin duplicó esa instantánea. Fue la portada de la revista. Es el anuncio de Ball Watch de 2014, otra versión de Álex en la Thank God Ledge ilustró las condiciones verdaderamente adversas que afrontan los exploradores del mundo.
    En el último año y medio, esa imagen ha dado a una avalancha de imitaciones bajo la etiqueta 'Honnolding' en la que los escaladores posan en sus propias repisas (mucho más cerca del suelo) con la espalda contra la pared, los pies juntos, los brazos rígidos y pegados a los costados y con la mirada perdida, así como bastantes parodias...
    Sobre la foto original de Alex en la Thanks God Ledge, Mortimer dice lo siguiente: 'hay algo en esa postura que le hace a todo el mundo tomar conciencia de lo que los buenos escaladores hacen en grandes paredes. Y lo hace mejor que las fotos convencionales de escalada. Captura lo vulnerable que es uno. Es como si Alex estuviera de pie ahí frente a Dios. Completamente vulnerable"

jueves, 11 de mayo de 2017

SOBRE LA REPISA THANK GOD LEDGE. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

SOBRE LA REPISA THANK GOD LEDGE. SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold 

    "Superado el último zigzag, en seguida me vi caminando por la Thank God Ledge, esa sorprendente repisa que atraviesa un tramo de pared bajo la Visera, apenas 60 metros por debajo de la cumbre. Podía oír voces arriba y sabía que en ese perfecto día de finales de verano habría un montón de gente en la cumbre. La vía normal del Half Dome es fácil y permite gracias al cable que tiene instalado en su último tramo que sea una de las excursiones más populares del Valle. Culmina con una placa de 55 grados en la que el National Park Service instaló un par de tramos de cable de acero a modo de pasamanos. Un día soleado de verano como ese hay casi una procesión de excursionistas haciendo cola en los cables como si fueran viajeros en la cola de los taxis de un aeropuerto.

    Podía oír los murmullos de los turistas de la cima, pero ninguna cabeza se asomaba a mirar por el borde. Me alegré de que nadie estuviera mirando.

    Caminé a través de la Thank God Ledge por cuestión de orgullo. Ya había recorrido antes de pie sus 10 metros de longitud, pero también la había hecho a gatas o atravesado agarrándome con las manos. Tiene una anchura inferior a 30 centímetros en su punto más estrecho, y hay un sitio en el que la pared que tiene por encima desploma una pizca. Pero no quería ensuciar ni ascensión en solo integral y tenía que hacer esa travesía correctamente. Curiosamente, caminar por la Thank God Ledge es otra de esas cosas que resulta bastante más fácil de hacer sin cuerda, arnés, material o mochila. El equilibrio es más natural. Los primeros pasos por la repisa fueron completamente normales,  como si estuviera caminando por una acera estrecha en el cielo. Pero cuando se estrechó,  me encontré avanzando milímetro a milímetro, de espaldas a la pared, o sea, de cara al vacío, con el cuerpo pegado a la roca arrastrando los pies y manteniendo una postura perfecta. Podía haber mirado hacia abajo y habría visto mi mochila a pie de vía 550 metros más abajo, pero eso me habría hecho caer de cabeza al vacío. La repisa termina en una chimenea corta y estrecha que protege el comienzo de la placa final que conduce hacia la cumbre"

martes, 9 de mayo de 2017

SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold

SOLO EN LA PARED, de Alex Honnold


    Un chico fuera de lo comun seria una buena definición de Alex Honnold. Alguien solo comparable a un puñado de personas en el mundo, un "Juan sin miedo" hecho de carne y hueso. El chico del "no es para tanto", de los récords de velocidad, protagonista de documentales premiados, el solitario en las grandes paredes del mundo no solo en su "casa" que es Yosemite, sino en los Big Wall de Alaska, Patagonia, Chad, Jordania, etc. Imprescindible en National Geographics, Sender Films, North Face o Festivales de cine y literatura como el de Banff. Alone in the wall (Solo en la pared) es el titulo de uno de sus primeros documentales, el que enseña la escalada en free solo del Half Dome con una de las imagenes mas iconicas de la escalada de todos los tiempos. Sin cuerdas, sin seguros, sin compañeros: “La apuesta es total: si te caes, te matas”

    Este californiano narra siete grandes escaladas vividas desde su mente, su audacia frente al reto muchas veces por encima de lo logrado entre la comunidad de escaladores Sin duda, como en cualquier libro de aventuras, este es el meollo de la narración. Impòsible olvidar algunas escenas, como la de escalar de noche en Zion National Park y que te pase cerca un tio volando a toda velocidad sin saber qué ha sido exactamente, mientras tu te aferras a miserables apoyos en la vertical... increible, pero cierto lo de aquel tio haciendo salto BASE. También nos posiciona no solo frente a los cantos de la pared, sino frente a sus miedos, sus ideas de como vivir la vida (en furgoneta, de viaje, con proyectos solidarios, dejando un mínimo de huella de carbono en el planeta, etc), sus dudas en aspectos mas personales. Sorprende en un tipo tan elevado en sus registros profesionales, la humildad con que se mira a si mismo, hasta el punto de no rehuir las criticas a su forma de hacer las cosas, sino que incluso las alienta en la comunidad de seguidores, el publico al que se refiere. De ser un perfecto desconocido, de patológica timidez, con dos vias en libre y solo, fabulosas, que le dan a conocer, hasta ser una estrella internacional del mundillo. Hay cosas que se ganan no solo a fuerza de bíceps, sino a pulso de toda una personalidad. También en eso rompe un poco los moldes porque no rehuye el debate: ¿es moralmente licito jugarse el pellejo por subir paredes? ¿tiene acaso alguna utilidad? ¿no tiene miedo de que le salgan imitadores que empiecen a palmar como moscas? ¿no tiene miedo de morir?¿eres el niño bonito de las marcas? ¿tan genial te crees? Preguntas que de una manera u otra se hace y tambien responde

    Estas actividades tan adictivas suelen encerrar una filosofía de vida, y de ella, en rápidas pinceladas, nos da cuenta Alex de la mano del introductor de su voz. Este es otro escalador, David Roberts, de manera que el libro esta escrito a dos voces, la de este narrador que se refiere a él con cierta objetividad y algo de distanciamiento, y la voz del propio protagonistas desvelandonos sus secretos en la pared: como resuelve sus miedos, las sorpresas inesperadas, las satisfacciones al final de la escalada.

    El libro acaba reflexionando si a sus 30 años puede seguir evolucionando personalmente y llevando los limites de la escalada más lejos todavía. Por un lado se reconoce malo en escalada artificial, y un poco novato también en lo que implica nieve y hielo. Pero también ve camino en el ejemplo de otros que le han precedido y siguen en la brecha buscando su propia vida, justo cuando ya sus hazañas empiecen a ser superadas por los que vienen detras.

    Una de las escaladas que cuenta es Sendero Luminoso: este es su video, aqui.
    Otra en California: Solar Flare, en este enlace, aqui.
    El estudio del cerebro de Alex Honnold, aqui.
    Peter Croft y Alex Honnold charlan sobre el solo integral, aquí.  
    Alone on the wall, un pase de 4' de National Gographics, aqui.   
    Una de las ultimas entrevistas a Alex sobre su vida  y el libro (2016), aqui.   
    Un corto de 4' que incluye a Alex en Thank God Ledge, la famosa imagen, aqui.   
    Y tienes aun mas video flipantes de sus hazañas en youtube...

    En realidad, hay dos cosas que me han pasmado de Alex: una, las marcianadas que se pega, algo que solo en el aspecto deportivo ya son de otra galaxia, al alcance de muy pocos en el mundo. El otro aspecto es el de su personalidad: directa, transparente, honesta y aparantemente ingenua. Abierto a la critica, con dominio de si mismo.

    Un placer haberle conocido un poco más, deñor Honnold.