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martes, 4 de abril de 2017

VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre

VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre 

"En un despacho moderno decorado con impecable mobiliario escandinavo, el representante del archimandrita, exquisitamente vestido, me explicó cómo obraba sus milagros el Dios cristiano con la intermediación del Estado.
—¿Estamos hablando únicamente del Estado comunista? —le pregunto cuando su escenificación alcanza el final previsto—. ¿O también obra milagros Dios a través de cualquier Estado?
Por toda respuesta, me mira con la sonrisa amplia y condescendiente del torturador."

martes, 28 de marzo de 2017

NAZIS EN LA MODERNA ALEMANIA. VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre

NAZIS EN LA MODERNA ALEMANIA. VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre 

    "No quisiera dar la impresión de que pasé mis tres años de diplomático en Alemania despotricando contra viejos nazis en cargos importantes, en una época en que mi Servicio dirigía sus energías a promover el comercio británico y a luchar contra el comunismo. Si de hecho despotricaba contra los viejos nazis —que en realidad no eran tan viejos, teniendo en cuenta que en 1960 apenas había pasado media generación desde Hitler—, era porque me identificaba con los alemanes de mi edad, que para avanzar en la carrera que habían escogido tenían que congraciarse con personas que habían participado en la ruina de su país.
¿Cómo tenía que ser —solía preguntarme—, para un joven político con ambiciones, saber que los peldaños más altos de su partido estaban ocupados por luminarias tales como Ernst Achenbach, que siendo oficial de alto rango de la embajada alemana en París durante la ocupación había supervisado personalmente la deportación masiva de judíos franceses a Auschwitz? Tanto los franceses como los estadounidenses habían intentado procesarlo, pero Achenbach era abogado de profesión y se había procurado algún tipo de misteriosa dispensa. Por eso, en lugar de declarar ante los jueces de Núremberg, había montado un lucrativo bufete, en el que defendía a personas acusadas de crímenes idénticos a los que él mismo había cometido. ¿Qué le parecería a mi joven y ambicioso político tener a Achenbach fiscalizando su carrera? ¿Sencillamente tragaría saliva y sonreiría? Muchas veces me lo preguntaba."

viernes, 17 de marzo de 2017

VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre

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JOHN LE CARRE Y GRAHAM GREENE. VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre 

    "Pero el más impresionante de los desertores literarios del MI6 es sin duda Graham Greene, aunque dudo que supiera lo cerca que estuvo de seguir las huellas de Mackenzie hacia los tribunales del Old Bailey. Uno de mis recuerdos más preciados de finales de los años cincuenta es un café que tomé con el abogado del MI5, en la excelente cantina de los servicios de seguridad. Era un tipo de aspecto bonachón, aficionado a fumar en pipa, que parecía más un abogado de familia que un burócrata, pero aquella mañana estaba profundamente afligido. Había llegado a su mesa un ejemplar de Nuestro hombre en La Habana, antes de su publicación, y ya iba por la mitad. Cuando le dije que envidiaba su suerte, soltó un suspiro y negó con la cabeza.
—A ese tipo, Greene —replicó—, habrá que llevarlo a juicio.
Utilizando la información adquirida como oficial del MI6 en tiempos de guerra, había relatado con precisión las relaciones entre un jefe de oficina local en una embajada británica y un agente de campo.
—Y el libro es bueno —se quejó—. Es condenadamente bueno. Ahí está el problema.
A partir de entonces, examiné todos los periódicos en busca de la noticia del arresto de Greene, pero no la encontré. Quizá los barones del MI5 decidieron, después de todo, que era mejor reír que llorar. Veinte años más tarde, Greene les pagó su acto de clemencia con El factor humano, que los retrataba no solamente como idiotas, sino como asesinos. Pero el MI6 le había hecho una advertencia. En el prólogo de El factor humano, Greene se toma el trabajo de asegurarnos que no ha infringido la Ley de Secretos Oficiales. Si buscáis un ejemplar de las primeras ediciones de Nuestro hombre en La Habana, veréis una declaración similar.
Aun así, la historia enseña que nuestros pecados se olvidan con el tiempo. Mackenzie acabó sus días con un título de caballero, y Greene, con la Orden del Mérito.
—En una de sus novelas, señor —me dice con total seriedad un periodista estadounidense—, uno de sus protagonistas afirma que jamás se habría convertido en traidor si hubiera sabido escribir. ¿Podría decirme en qué se habría convertido usted si no hubiera sabido escribir?
Mientras pienso una respuesta poco comprometida a esa peligrosa pregunta, me planteo si nuestros servicios secretos deberían estar agradecidos, después de todo, a sus desertores literarios. En comparación con el jaleo que habríamos podido montar por otros medios, escribir ha sido tan inofensivo como jugar con bloques de construcción. ¿Cuántos de nuestros atormentados espías habrían preferido que Edward Snowden escribiera una novela?"
G Greene/L le Carre

jueves, 16 de marzo de 2017

VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre

VOLAR EN CIRCULOS, de John Le Carre

    "Las personas que están en el epicentro de los acontecimientos, en mi limitada experiencia, no saben muy bien lo que pasa a su alrededor. El hecho mismo de estar en el epicentro dificulta mucho las cosas. Hizo falta que un visitante norteamericano fuera a Moscú para preguntarle a Primakov (Ministro de Asuntos Exteriores y Presidente del Gobierno de Rusia)  con qué personaje de mis novelas se identificaba.
—¡Con George Smiley, por supuesto!"

John le Carre en su casa

martes, 14 de marzo de 2017

PALESTINA. VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre

PALESTINA. VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre 

    "De los campamentos de refugiados, recuerdo los de Rashidiya y Nabatiye, verdaderas ciudades. El de Rashidiya es famoso por su equipo de fútbol. El campo es de tierra y lo han bombardeado tantas veces que no es posible programar partidos con anticipación. Varios de sus mejores futbolistas son mártires de la causa. Sus fotografías están expuestas entre las copas plateadas que ganaron. En Nabatiye, un viejo árabe en túnica blanca se fija en mis zapatos marrones ingleses y distingue un aire colonial en mi manera de andar.
—¿Usted es británico, señor?
—Soy británico.
—Lea esto.
Saca un documento del bolsillo. Es un certificado impreso en inglés y firmado por un funcionario británico del Mandato, que confirma al portador como legítimo propietario de una parcela con un bosquecillo de olivos en las afueras de Betania. Está fechado en 1938.
—El portador soy yo, señor. Ahora mírenos y vea en lo que nos hemos convertido"

lunes, 13 de marzo de 2017

VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre

ALEMANIA en VOLAR EN CIRCULOS, de John Le Carre

    "Cuando comenzó la era Baader-Meinhof en Alemania, yo fui uno de los que no se sorprendieron. Para muchos jóvenes alemanes, el pasado de sus padres había sido enterrado, negado o simplemente condenado a la inexistencia a base de mentiras. Algo tenía que estallar en algún momento, y así sucedió. Y no fueron simplemente unos pocos «elementos alborotadores». Fue toda una generación airada de frustrados hijos e hijas de la clase media, que se acercaron de puntillas a la refriega y proporcionaron a la primera línea de terroristas apoyo logístico y moral.
¿Podría pasar algo similar en Gran Bretaña? Hace tiempo que hemos dejado de compararnos con Alemania, tal vez porque ya no nos atrevemos. La emergencia de la Alemania moderna como una potencia segura de sí misma, nada agresiva y democrática —por no mencionar su ejemplo humanitario—, es una realidad difícil de digerir para muchos de nosotros en Gran Bretaña. Es triste que así sea y llevo mucho tiempo lamentándolo."

martes, 7 de marzo de 2017

RUANDA. VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre

RUANDA. VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre 

    "A menos de una hora de la frontera congoleña, nos apartamos de la carretera y subimos por una colina para ver a algunas de las víctimas de los genocidas. El edificio de un antiguo colegio se erguía sobre unos valles primorosamente cultivados. El cuidador, un improbable superviviente, nos llevó a ver las aulas. Los muertos —cientos de muertos, familias enteras engañadas, convencidas de que juntas estarían más protegidas, pero que habían visto a sus miembros rematados uno a uno— habían sido depositados de cuatro en cuatro o de seis en seis sobre tarimas de madera y cubiertos con una pasta que parecía engrudo. Una mujer con un cubo y la cara cubierta por una mascarilla les estaba aplicando otra capa de la misma sustancia. ¿Por cuánto tiempo más los seguiría pintando? ¿Cuánto durarían? Muchos eran niños. En un país donde los granjeros sacrifican a los animales, la técnica había surgido naturalmente: primero, cortar los tendones; después, tomarse su tiempo. Las manos, los brazos y los pies se guardaban por separado, en unas cestas. Piezas de ropa desgarrada, marrón por las manchas de sangre y en su mayoría de tallas infantiles, colgaban de las cornisas de la cavernosa sala de reuniones.
—¿Cuándo los sepultarán?
—Cuando hayan terminado de hacer su trabajo.
Su trabajo era conservar las pruebas de que realmente había sucedido.
—Las víctimas no tienen a nadie que las reconozca, ni que las llore, ni que las entierre —nos explica nuestro guía—. Sus allegados también están muertos. Dejamos los cadáveres a la vista para silenciar a los que dudan y a los negacionistas"

martes, 28 de febrero de 2017

ALEC GUINNES. VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre

VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre 

"La risa chispeante de Alec y su camaradería parecen todavía más milagrosas cuando se presentan, por la atmósfera incierta que las ha precedido. Ahora mismo estoy viendo, mientras escribo, su repentina expresión de radiante complacencia, sus anécdotas maravillosamente pausadas, sus breves y magistrales imitaciones y su traviesa sonrisa de delfín que se extiende y revolotea. Si lo observas en compañía de otros actores de diferentes edades y procedencias, lo verás acomodarse junto a ellos como un hombre que ha encontrado su puesto favorito junto al fuego. Lo nuevo nunca lo escandaliza. Le encanta descubrir talentos jóvenes y echarles una mano en el difícil camino que él ya ha recorrido.
Y lee.
Algunos actores, cuando se les ofrece trabajo, cuentan antes que nada sus líneas de diálogo, para calcular la importancia de su papel. Alec no podría estar más lejos de esa actitud. Ningún director, productor o guionista que yo conozca tiene mejor vista que él para la estructura y el diálogo, o para ese algo más que siempre anda buscando: el McGuffin, la pizca de magia que eleva una obra por encima de lo común."



sábado, 25 de febrero de 2017

EL AGENTE ALEC LEAMAS. VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre

"Solamente hay dos o tres de mis libros de los que puedo decir sin la menor duda: «Ahí empezaron». El espía que surgió del frío empezó en el aeropuerto de Londres, cuando un hombre bajo y fornido de unos cuarenta años se sentó a mi lado delante de la barra de un bar, rebuscó un momento en un bolsillo del impermeable y dejó caer sobre el mostrador una lluvia de monedas sueltas de media docena de divisas diferentes. Después, con las manos toscas de un luchador, estuvo clasificando las monedas, hasta reunir un importe suficiente en una sola divisa.
—Un whisky largo —pidió—. Sin ningún puñetero cubito de hielo.
Fue todo lo que le oí decir, o al menos eso creo ahora, pero me pareció notar cierta entonación irlandesa en su voz. Cuando llegó el vaso, se lo llevó a los labios con el ensayado movimiento de un bebedor habitual y lo vació en dos tragos. Después, siguió su camino, sin mirar a nadie. Hasta donde yo sabía, podía ser un viajero de negocios preocupado por una racha de mala suerte. Pero fuera quien fuera, se convirtió en mi espía, Alec Leamas, en El espía que surgió del frío".