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miércoles, 28 de noviembre de 2018

¿QUÉ ES VIAJAR? EL TURISTA DESNUDO. de Lawrence Osborne

¿HACER TURISMO O VIAJAR? EL TURISTA DESNUDO. de Lawrence Osborne 

     "...el viaje es un concepto obsoleto, pues ya nadie viaja en el sentido de trasladarse a culturas desconocidas. El viaje se ha visto reemplazado de forma apabullante por el turismo. Pero el turismo en sí es algo tan improbable, tan fantástico, que se trata de un proceso casi imposible de aprehender, a menos que dediquemos un rato a estudiar brevemente su historia. Porque, como ya he sugerido, el turista moderno es el descendiente no sólo del peregrino, sino también del grand tourist y de los viajeros organizados de la era imperial. ¿Cómo se produjo esta evolución? El término «Grand Tour» aparece por primera vez en 1670, en la obra de Richard Lassels The Voyage of Italy. Describe un viaje informal al continente concebido para jóvenes aristócratas británicos, habitualmente acompañados de un preceptor llamado bear leader («guía de osos»), en el transcurso del cual visitaban un abanico de atracciones culturales en Francia, Suiza e Italia. El «Tour», como acabó llamándose, surgió como consecuencia de la nueva riqueza de los ingleses —que los convirtió en los turistas más prósperos de Europa—, pero también expresaba un incómodo complejo de inferioridad cultural, una necesidad de europeizar los modales de su tosca progenie, esos «muchachos tan verdes», en palabras de Tobias Smollett. El viaje duraba meses y su objetivo era inculcar el buen gusto y mejorar los «modales mundanos». En 1749, el culto anticuario Thomas Nugent escribió una popular guía llamada The Grand Tour en que exponía sus principios: «Enriquecer la mente con conocimiento, rectificar el criterio, eliminar los prejuicios de la educación, adquirir modales, en definitiva, formar al auténtico caballero». El objetivo era crear «conocedores» que apreciasen la belleza (el término «connoisseur» entraría en esta época en la lengua inglesa), pero también inculcar sofisticación, urbanidad…, es decir, crear lo que posteriormente se llamaría «cosmopolitas». Una nación encaminada a alcanzar la supremacía imperial también daría alas a un paralelo complejo de superioridad. Los británicos fueron los norteamericanos zafios de principios del siglo XVIII . El historiador británico Ian Littlewood comenta: «El Tour proporciona el modelo de lo que se ha convertido en la forma estandarizada de turismo cultural. Las guías actuales, con sus listas de monumentos y sus consejos para adquirir productos locales, son descendientes directas de la de Nugent»."
Edimburgo

viernes, 23 de noviembre de 2018

EL TURISTA DESNUDO, de Lawrence Osborne

    EL TURISTA DESNUDO, de Lawrence Osborne

    "...el problema del viajero actual es que no le quedan destinos. El mundo entero es una instalación turística y el desagradable sabor a simulacro se eterniza en la boca. Busqué por todas partes, pero ningún lugar satisfacía mi necesidad de salir del mundo. Me planteé fugazmente registrarme en un hotel de Hawái y pasarme dos semanas sentado delante del televisor. Quizá un sitio como el Hilton Waikoloa, donde pudiese holgazanear en una playa artificial y desplazarme a la discoteca del hotel en monorraíl. Eso sería más interesante que dedicarme al senderismo en grupos reducidos por la Patagonia, o sobrevolar en funicular la selva tropical de Costa Rica. También podía quedarme en Nueva York y desplazarme en metro hasta la abandonada casa de Edgar Allan Poe en el Bronx. Nadie va allí. Eran posibilidades exóticas, pero no eran muy exóticas… Y yo quería algo exótico de verdad."


miércoles, 21 de noviembre de 2018

LEER EN LA SELVA. EL TURISTA DESNUDO, de Lawrence Osborne

LEER EN LA SELVA. EL TURISTA DESNUDO, de Lawrence Osborne

    "Durante el largo trayecto de Dubái hasta los kombai, terminé enamorándome de esa joven Margaret Mead de la década de 1930. Quizá fuese el efecto de contar con su constante compañía a la luz de las velas y también ahora, cuando leía solo en mi tienda, acostado en el pedazo de corteza de árbol que hacía las veces de colchón, estropeado e inservible. Leía alumbrado por una linterna frontal, entre siluetas de arañas recortadas en sus telas circulares, y la soledad era mucho mayor de lo que es posible concebir en el siglo de la omnipresente electricidad, porque la selva es tan oscura que ninguna luz puede atravesarla, y hasta la hoguera de los kombai, a unos cien metros de distancia, no era más que un apagado reflejo naranja proyectado en sus rostros. Un libro, el murmullo de la misma escritura, tenía aquí una intimidad romántica; era un objeto acarreado hasta un lugar que le resultaba del todo ajeno. (Los libros eran desconcertantes para los kombai. ¿Serían hojas de tabaco para fumar?). Pero un libro escrito por una mujer no es lo mismo que un libro escrito por un hombre, y me pregunté si podía «enamorarme» de una escritora. Se me antojaba bastante imposible; nunca me había pasado antes, salvo con la neozelandesa Keri Hulme, una escritora a la que adoro y a quien mis colegas suelen despreciar. Es inevitable: pocos escritores tienen una voz auténtica, y cuando alguno lo consigue, el efecto es de lo más seductor. No es tanto que admire a las escritoras como grupo ni que sienta la necesidad de solidarizarme con ellas; esos soporíferos tópicos son irrelevantes. Es sencillamente que Mead tiene una voz propia sobre el acto de viajar."


jueves, 15 de noviembre de 2018

TRIBUS DE PAPUA NUEVA GUINEA. EL TURISTA DESNUDO, de Lawrence Osborne

TRIBUS DE PAPUA NUEVA GUINEA. EL TURISTA DESNUDO, de Lawrence Osborne

    "Un autor irlandés, Redmond O’Hanlon, había escrito sobre Irian Jaya. Y en la década de 1950 el escritor estadounidense Tobias Schneebaum había vivido con los asmat de la costa meridional, una experiencia que había documentado en Hombre salvaje y Where the Spirits Dwell. Schneebaum, un controvertido homosexual de la era Eisenhower y amigo de Norman Mailer, se había aventurado en el interior desde el territorio asmat en la década de 1970 y había encontrado un remoto poblado kombai en las profundidades de la selva, en una época en que los kombai eran prácticamente desconocidos; el primer contacto oficial con ellos no tendría lugar hasta 1979. En 1998 los cineastas neoyorquinos Laurie y David Shapiro le propusieron regresar con los asmat para rodar el documental Keep the River on Your Right, durante el cual se había reencontrado con un antiguo amante papú. 
—Pero ésa no era la Papúa que conozco yo —dijo Woolford—. Los asmat son un pueblo fantástico, los mejores talladores de los mares del Sur, pero ahora ya son territorio turístico. Yo nunca te llevaría allí. 
En el documental vemos a Schneebaum trabajando en un barco turístico que cubre la ruta entre Bali y Papúa, dando conferencias sobre los asmat a una horda que no para de soltar risitas mientras chapotea en la piscina de cubierta. «No me gusta el turismo, pero es una forma de ganarse la vida —dice Schneebaum en un determinado momento—. Nunca he tenido dinero y ya me va bien así». De manera que, en cierto modo, era como Woolford. 
El último cliente que Woolford había llevado a Papúa era un banquero de inversiones británico que al final del viaje le había agradecido que le hubiese cambiado la vida. Habían viajado solos a territorio kombai y el banquero, un hombre cansado de todos los destinos turísticos, había redescubierto el placer de vivir. Los tipos forrados suelen ser así.
 —Porque ahora todos los sitios son iguales. Un aburrimiento. 
—¿De modo que quieren una transformación? 
—¿Acaso no es lo que queremos todos? Bueno, al menos los que somos unos románticos. Me gusta esa idea de redescubrir el placer de vivir. 
Se lió pacientemente un cigarrillo. Era fácil deducir la reflexión que vendría a continuación: 
—Nos hemos cargado el mundo de arriba abajo. Ahora hay muy pocos sitios que no sean una mierda."

jueves, 8 de noviembre de 2018

THOMAS COOK. EL TURISTA DESNUDO, de Lawrence Osborne

THOMAS COOK. EL TURISTA DESNUDO, de Lawrence Osborne

    "Thomas Cook (1808-1892), el fundador del turismo moderno, convirtió Egipto en un popular destino invernal para la burguesía británica durante las décadas de 1870 y 1880. Ya había convertido el negocio familiar en la mayor agencia de viajes del mundo cuando en 1870 el virrey otomano de Egipto, el jedive Ismail, lo nombró agente oficial de la navegación por el Nilo. Sin embargo, fue su hijo John Mason Cook, director de la sede londinense desde 1865, quien abriría oficinas en todo el imperio y en Estados Unidos, globalizando así sus operaciones, y quien haría de Egipto su principal destino. La conversión de Egipto en un protectorado británico en 1882 —conocido como el Protectorado Encubierto— significó un paraíso turístico para los Cook. Casi de inmediato se aseguraron el monopolio de los cruceros de lujo por el Nilo, que habían inventado, de modo que el río pasó a conocerse como el canal de los Cook. La compañía ofrecía una tarifa desde Londres hasta la Primera Catarata por ciento diecinueve libras, todo incluido. No obstante, era un capricho para ricos; en 1880, el salario anual de un obrero británico era de sesenta libras y para la clase media alta éste oscilaba en torno a las ochocientas libras. El viaje duraba seis días. Los Cook abrieron hoteles en Asuán y Luxor, algunos de ellos dotados de atención médica para atraer a las masas que buscaban las bondades terapéuticas del sol invernal. Su monopolio era extraordinario; el ejército que navegó Nilo abajo para rescatar al general Gordon en 1884 utilizó barcos de vapor Cook. Muy pronto, las autoridades imperiales concedieron a Cook el monopolio del correo y de los viajes oficiales, un ejemplo perfecto de simbiosis entre imperio y turismo. Asuán se convirtió en el «Cannes egipcio», un escenario social británico más, y en 1891 John Cook calculó que los turistas gastaban unos cuatro millones de libras anuales en Egipto. Aparecieron hoteles de lujo por todas partes —el Mena House cerca de las pirámides, el Khedival Club y el Shepheard en El Cairo, el Turf Club, el Gezireh Palace—, que en su mayoría siguen en funcionamiento. El capital de Cook aumentó hasta alcanzar más de doscientas mil libras..."