La Tierra de los Libros
lunes, 2 de febrero de 2026
B. B. KING, EL REY DEL BLUES, de Daniel de Visé
domingo, 1 de febrero de 2026
CRIMENES BESTIALES, de Patricia Highsmith
CRIMENES BESTIALES, de Patricia Highsmith
Esta es una colección de 13 cuentos donde los protagonistas son los animales, unos mas de compañia que otros, como lo son perros y gatos respecto de elefantes o cucarachas. La conciencia de cada animal se rebela contra el amo de turno. Por un lado tenemos al amo que suele ser un humano déspota, por el otro al animal que busca la libertad que es propia de su naturaleza en cada caso, y que el primero le niega con dosis diferentes de crueldad. Lo que pide la situación en la conciencia del lector es que el amo se lleve su merecido, así ocurre: la venganza animal varía según las circunstancias de la historia y la naturaleza del bicho que toque en ese capítulo. Es difícil no estar a favor de los animales, incluso de comprender su actitud. Tal vez el caso de la rata repugne más, pero es que se ve acorralada.
¿Que animales tenemos? Una granja de pollos, un relato con final inquietante. Un elefante que da mucha pena, una cabra recalcitrante, una cucaracha hotelera muy graciosa, hámsteres que se multiplican, un hurón muy aristocrático, caballo, un cerdo, un mono... Todos los relatos tienen una estructura parecida, pero el tono es distinto en cada uno, el escenario también (podemos estar en los canales de Venecia o en un zoo). Hay un delito humano de crueldad o insensibilidad que clama justicia, y como el animal decide tomársela de una forma u otra. Una especie de venganza del débil contra el poderoso. No se discute tanto el hecho de la hegemonía humana como su estupidez, su negligencia y, como ocurre en la vida real, su crueldad deliberada. El animal actúa como animal con una finalidad propia de la naturaleza, no es bondad ni maldad, es lo que es dentro de su ámbito natural. Sacado fuera de él por las personas, pasa a la defensa. Si lo atacan, puede defenderse de forma activa. La autora, como narradora, se pone de su parte, comprende la parte débil de esta relación tan desigual. El débil planta cara al fuerte y gana (mas o menos).
Habría que ver hasta qué punto, en estos cuentos, es la misogina de la autora o es el sentido de justicia quien habla. Si metemos en la ecuación el carácter cascarrabias de la autora, parece lo primero. Pero si nos atenemos a los relatos, me quedo con el segundo planteamiento. Para mi, por lo moral, entretenido y por los animales con voz propia, estos cuentos son fábulas morales contemporáneas. Repetitivas en la estructura general, esperas de cada animal cómo se las va a apañar para salirse con la suya. Es su forma de reivindicar su dignidad, de no dejarse aplastar por el sistema en el que les han colocado. Ni el humano de turno, en la mayoría de los casos, puede presumir de humanidad, ni el animal de cada cuento actúa sin un mínimo sentido de justicia (tu me la haces, tu me la pagas), es más que un simple animal, un sentido de la existencia que habitualmente se les niega pero que algunos animales parecen tener a su manera.
lunes, 26 de enero de 2026
UNA MOSCA ATRAVIESA MEDIO BOSQUE, de Herta Müller
UNA MOSCA ATRAVIESA MEDIO BOSQUE, de Herta Müller
Del resto de ensayos, hay que partir de la idea de que Muller no deja de ser una exiliada: porque es rumana de origen, y porque la han tratado de exiliada, y no porque eso tenga un acumulo de connotaciones positivas precisamente. Hay una imagen del desarraigo en los libros de esta mujer, incluso viéndola caminar, que siempre me ha atraído.
El primero trata sobre cómo son recibidos los exiliados, su consideración tanto en el extranjero como cuando vuelven al país. Otro sobre lo que te roba una dictadura. Otro sobre Heinrich Boll y los refugiados en otros países. Otro sobre el escritor chino Liao Yiwu y la opresión del Partido Comunista Chino. Otros sobre el humor en la dictadura rumana, la manipulación del lenguaje en las dictaduras, el miedo ejemplificado en un cepillo de dientes, unas cuantas pullas a Alemania con el escritor Goldschmidt en mente y un ejemplo de cómo algunos regímenes convierten lo cotidiano de una persona en actitud política frente a ellos.
Me gusta Muller, pero nunca empezaría a conocerla a través de esta lectura. Esto son, ante todo, meditaciones. Salvo el cuento de inicio, el resto lo leí de un tirón.
domingo, 25 de enero de 2026
LOS VENCIDOS, de Manuel Ciges Aparicio
LOS VENCIDOS, de Manuel Ciges Aparicio
Este libro, que es parte de una obra mas extensa, viene a ser una de las primeras denuncias sociales que se han escrito para el publico en España. Ciges fue un periodista que fue a ver, para contarlo despues, algo que mucha gente sabia: que eramos una colonia de la gran potencia del momento, Gran Bretaña. Y que hacia de los españoles lo que queria, y eso causaba un daño en la reputacion deEspaña. Por mucho que la derecha sacara pecho de la historia de España, habia un monton de gente, tan española como la que mas, tratada como no se debe tratar a una persona de Andalucia, de Bilbao o del Congo. Esa derecha se llenaba los bolsillos, mientras un conjunto de españoles pobres no salia de la miseria en las minas de Rio Tinto. Muy al contrario, se dejaban la vida, literalmente, por la falta de escrúpulos de los ingleses y de la clase dirigente española. Como dice Ciges, es la obra de la codicia. Para verlo, él tuvo que infiltrarse, literalmente, entre los trabajadores porque si lo pillaban los agentes de seguridad lo ponian en Huelva capital en dos minutos. Asi es como, ya desde el tren, pudo obtener informacion de gente enferma, de gente amputada, de gente accidentada: como habia ocurrido y como les habia ido despues. La empresa no les compensa, la empresa impide que salga informacion de todo esto desde dentro de la mina. Impide que se hagan otros negocios en el territorio que no sean los suyos, como construir casas para la gente o venderles productos que necesiten. Un estado feudal en el que el gobierno e instituciones forman parte interesada por las mordidas. Una situación en la que cualquier posible lider sindical es expulsado.
Ciges recuerda también la manifestación contra este estado de cosas en 1888. Fue reprimida a tiros. Si alguna vez visitas las minas, se hace de forma guiada, y merece mucho la pena saber cómo vivían los mineros intoxicados por el humo de las teleras.
La segunda parte se refiere a las minas de mercurio en Almaden, Ciudad Real. Actualmente se visitan con un guia que fue de los últimos en trabajar allí. Merece la pena. También se visita un museo que anteriormente fue hospital, el que refiere Ciges en sus artículos. De titularidad estatal, sin embargo, la mina dependía de otra empresa extranjera para su comercialización (Rothschild). Aquí también acababan mal las vidas de los mineros desde muy jóvenes. Además, las galerías de las minas llegaron por debajo del pueblo de la gente y los edificios se fueron derrumbando. Efecto del libre mercado, de la libertad de empresa, del capitalismo sin escrúpulos que dejó a los mineros sin casas, sin familia y sin vida. La industrialización de España por las malas. De nuevo una situación feudal en la que no se consienten periodistas como Ciges, ni curiosos, ni líderes sindicales, ni otros negocios para cubrir las necesidades de la gente. Otra vez, Ciges se infiltra sin dar a conocer su profesión.
Aqui el levantamiento fue en 1874, y la represión fue brutal. Ya no hubo una palabra más alta que otra.
Una de las cosas por las que se recuerdan estos reportajes es el final. Tambien fue motivo para su censura. En el se anima a los trabajadores a ser reactivos contra la crueldad y la humillación. Los Vencidos (1910) forma, con otra obra previa titulada Los Vencedores (1908), un díptico titulado Las luchas de nuestro tiempo. Ciges era un tipo que no se mordía la lengua, republicano convencido y de pocas componendas. Es algo parecido a Vicente Blasco Ibáñez en su preocupación por los conflictos sociales. El alzamiento del 36 le pilló como gobernador de Avila y por eso, y la fama de sus libros, lo fusilaron los nacionales. Tres de sus hijos serían obligados a alistarse en la División Azul, de los cuales uno es el que se convirtió en actor, Luis Ciges.
El libro esta escrito en cortos capítulos muy ágiles e ilustrativos de la miseria moral en la que vivían las autoridades, y la miseria humana que condicionaba la vida de los mineros como esclavos del siglo XX. Mucha descripcion de lo que ve y mucho dialogo con los mineros y algunos otros del lugar
martes, 20 de enero de 2026
LA MORERA DE JERUSALEN, de Paola Caridi
LA MORERA DE JERUSALEN, de Paola Caridi
El libro trata del apego de los hombres a la tierra ejemplarizado por los árboles, que hunden sus raíces en la tierra pero nos dejan su porte para satisfacción de las personas. Hay hombres que lo aprovechan, y otros que lo arrasan. Esto pasa en Palestina, en Egipto, en Palermo o en Turquía. Los que respetan la tierra, y por tanto los árboles, cuidan de ellos. Los que están a otra cosa, y preferentemente contra la vida humana digna, los derriban como una forma de opresión más contra la población.
Es también un ejercicio de nostalgia, empezando por su Roma natal, un aroma expresivo que está impregnando muchas expresiones culturales del momento. Supone un recuerdo de lo bueno que aun queda y que ni políticos, ni empresarios ni militares han podido empañar como cuando la autora se encuentra a mujeres como Umm Ahmed al final del libro, en Jerusalén, donde la autora vivió 10 años seguidos. Una mujer que cultiva las hortalizas en su huerto y las sube a la ciudad cada semana para participar del mercado de la Puerta de Damasco. La historia suya son las trabas burocráticas y los controles militares que cada vez lo ponen más difícil a una práctica que supera en tiempo y derechos al estado de Israel.
Sería un caso en que el empuje del estado hacia la pobreza, fuerza que ejercida en este caso sobre los palestinos, intenta conseguir que estos pierdan su dignidad a sus propios ojos y a los del mundo. Conseguir este abuso, esta forma de matar poblaciones enteras, a través de la transformación del paisaje que esa población original había conseguido sabiamente y en paz, es de lo que va este libro: la mayoría de veces se consigue arrasando, pero en el caso de Israel, primero se arrasa el poblado civil y luego se siembra de pinos para olvidar cuanto antes su memoria (la Nakba). Los ejemplos en el libro son varios.
El libro también repasa la mentira sionista de que antes de llegar ellos, en el territorio no había nada de provecho. Caridi nos recuerda la explotación comercial que tanto impulso Francia desde el siglo XIX: las moreras para su industria de seda en Lyon. El otro cultivo famoso en la región es la naranja, famosas por su forma y el tiempo que aguantan durante el transporte.
Por supuesto, están los árboles que, por su sentido simbólico, definían a las comunidades donde crecían precisamente porque, a su sombra, se hacía comunidad. Puede ser en un pueblo palestino, el famoso jardín de Taksim Gezi de Estambul que echó a los ciudadanos a la calle o en una parte de un cementerio de El Cairo.
Están los jardines donde los ingleses e italianos cuidaban plantas exóticas no por placer visual o científico exclusivamente sino también como negocio: se estudian sus características para explotarlas industrialmente en zonas incluso diferentes a las suyas.
En definitiva, la idea del libro no es nueva pero esta bien. Se basa en datos pero la fuerza la tienen las ideas, los conocimientos y algunas experiencias de la autora. Esperaba conocer mas a fondo los casos que plantea, asi que me ha sabido a poco. La profundidad ha quedado en las opiniones de la autora pero no en el conocimiento de casos bastante famosos.
domingo, 18 de enero de 2026
SEÑALES, de Tim Gautreaux
SEÑALES, de Tim Gautreaux
Ni conocía Gautreaux ni teñía referencia alguna de Señales, el libro que recopila numerosos cuentos de dos libros anteriores y algunos cuentos nuevos de este escritor de Luisiana. Es un escritor de reconocimiento general muy tardío, casi 40 años. Y me ha encantado en alto grado. Hacer reseñas de libros así es un placer. Vamos, que me lo he pasado en grande. Un tío al que seguir muy de cerca.
Primero porque el género es de mis preferidos: el relato de 20-30 páginas de extensión. Hablamos de unas 6000 palabras por cuento.
Segundo, está escrito sin tramas superfluas, sin detalles que distraigan, la historia está bien llevada hasta el final. Los comienzos son muy introductorios, lo propio del género: fijan rápidamente al lector en la historia a través de 2 o 3 detalles. Los finales son realmente redondos, logrados, inspiradores en cierto modo. Alguno lleva mensaje, está claro.
Además, su estilo es tan llano como el del hombre de la calle. Aquí los personajes no son gente que destaque por algo en su comunidad. No son presidentes, escritores, profesionales destacados o héroes ejemplares. Son las historias normales que podemos esperar de una comunidad sureña, pero alejada de los tópicos habituales, que tampoco intenta dar la nota, pero que tampoco le pillen cagandola. Y de eso si van muchos relatos, de gente que también se mete en complicaciones, unas veces son complicaciones tontas, otras son complicaciones preocupantes. Muchas veces los protagonistas hacen suyas complicaciones de otros por simple bondad o buena vecindad. No es fácil encontrar a escritores como él por el estilo llano, concreto en los detalles, pero que a veces se lanza a un sentimiento evocador en una sola frase. Escritores que hablen de sus vecinos sin armar una historia necesariamente extraordinaria, que hablen desde su dia a dia y formen con ellos algo profundo, sea cual sea lo que el lector saque de ese saco heterogéneo que es "lo profundo". Escritores enalteciendo la vida del obrero, del autónomo, del jubilado. De sus esposas.
Por último está el detalle de la cultura propia de esta comunidad de gente sureña. Son descendientes de los franceses de la antigua Luisiana, los que ocupaban este pedazo de América, los cajun, católicos francófonos instalados en el siglo XVIII después de perder la guerra con Gran Bretaña en Nueva Escocia (mucho más al norte, bajaron por el Misisipi). Muchos de los apellidos de esta gente acaban como Gautreaux o Asterix: en "x". Hay un acercamiento a la vida cotidiana desde objetos comunes, habituales. Es en esas distancias cortas con la gente y sus cosas donde los protagonistas se descubren en sus fobias, sus intereses, sus debilidades. adquieren autonomía, no van al dictado de lo que el autor les pone por delante en el argumento. Convierte lo anecdótico de la vida con un humor y una ironía suaves, ingenio y respeto por la gente humilde, en algo da sentido a esas vidas sin hacer nada extraordinario. Les aporta un lirismo que ni nosotros mismos somos capaces de apreciar en nuestras vidas cuando lo hay.
Los vecinos de los que el narrador cuenta historias son buena gente en su mayoría. Personas que, ayudando a otros, descubren algo de sí mismos: están las ancianas que detienen a un muchacho muy tonto que acaba de salir de la cárcel. El cura que acaba en la cárcel pensando hacerle un favor a un feligrés constituye un relato lleno de paradojas profundas. El jubilado que ayuda en las clases a la hija de sus vecinos pese al padre tan borde. Talis, el hombre que vino de Lituania encaprichado con su aparato de música que le supone muchas pérdidas humanas, o el barco donde se juega y se suicidan los perdedores, la camioneta que es constantemente robada por un mendigo, el afinador de pianos, el jubilado que deja a su familia para marcharse a un desierto donde salvar sus pulmones... un montón de relaciones humanas intensas mayormente en zonas urbanas de poca densidad, sino directamente rurales. Personajes que trabajan como fontaneros, tenderos, fumigadores, un mecanico de maquinas de escribir antiguas, azafatas de vuelo... el mismo Gautreaux, aunque profesor de escritura en la Universidad, se formó entre los cachivaches mecánicos, su familia viene de trabajos obreros. Tiene una comprensión buena de estos obreros manuales: «Me enorgullezco de escribir ficción de amplio espectro, ficción que atrae tanto a intelectuales como a obreros. Muchas veces he escuchado historias de personas que no leen cuentos, o que tienen trabajos técnicos, a quienes les gusta mi ficción»
Todo un mundo en el que disfrutamos como si estuviéramos presentes. Es difícil elegir las mejores, pero la historia del cura, la del jubilado que casi pierde a su familia por salvar sus pulmones en el desierto y la del aparato de música soviético (que da título a esta colección) son una maravilla. El autor está considerado en su país a la altura de Cormac McCarthy o Sam Shepard.
lunes, 12 de enero de 2026
EL TUNEL 29, de Helena Merriman
EL TÚNEL 29, de Helena Merriman
martes, 6 de enero de 2026
LOVE, de Toni Morrison
LOVE, de Toni Morrison
HISTORIA DE LA ULTRAIZQUIERDA, de Christophe Bourseiller
HISTORIA DE LA ULTRAIZQUIERDA, de Christophe Bourseiller
Para quienes les importe poner orden en tanto titular político, en los polos ideológicos a los que tanto se alude sin explicar, puede empezar poniendo el foco en uno de esos extremos. Para el oscilamiento pendular que la historia de las ideas y de las modas políticas podemos fijarnos, por ejemplo, en la extrema izquierda. Ya se que lo que se lleva ahora es la extrema derecha, pero como pasa en temas parecidos, es cuestión de esperar y volverán a estar de moda la extrema izquierda. El 11M no está tan lejos. Es la ultraizquierda, según Christopher Bourseiller. Yo no soy muy conocedor de este espectro político en concreto, pero tenia interés después de ver como la opinión pública oscila entre polos opuestos... que se atraen!!! ¿Y como es eso? Justamente, en los últimos capítulos del libro, explica muy orgánicamente como algunos personajes de la ultraizquierda se pasaron a la ultraderecha sin demasiados complejos.
El libro comienzas desde los orígenes, que pueden ser unos cuantos. Pero donde empieza a marcarse el mensaje ultra podria ser despues de la Revolución Francesa, con la Primera Internacional y las crecientes divergencias entre dos personajes totémicos para identificar a las diferentes familias de la ultraizquierda: Bakunin y Marx, anarquistas y socialistas. Luego llegarán los descendientes de ambas ramas, los que se oponen, los que reivindican algún mensaje político, los que se mezclan. Es un poco como aquel sketch de los Monty Python en La vida de Brian divagando sobre los distintos nombres del frente de liberación de Judea... Todos tienen su razón de ser, una de las más importantes es la del estar en contra de otros que se llaman muy parecido y que solo se distancian por matices o cuestiones personales, o simple cuestión de poder. Espartaquistas, comunistas libertarios, situacionistas, neoanarquistas, zadistas, black blocs... se oponen al socialismo y al capital. Unos se acercan a Lenin, pero los consejistas desprecian ese partidismo. Otros desprecian la democracia, otros el trotskismo. La verdad es que tienen muy poca incidencia en la vida de la masa trabajadora, pero tienen momentos puntuales de importancia mediática, como en el 68 o con los situacionistas. De estos últimos hasta la ultraderecha actual copia sus estrategias de comunicación. Pero siempre, y hasta el final del libro, da la sensación que esta gente es inoperante para las necesidades sociales. O hacen un brindis al sol o se miran el ombligo. Por eso el establecimiento, en torno al año 2000, de zonas geográficas, mayormente rurales, donde poder vivir a sus anchas es lo que más han conseguido de forma continuada: comunas, anarcocomunismo, etc.
El libro esta bien porque tiene algo de enciclopédico para seguir las numerosas corrientes ideológicas, sus orígenes y sus muertes, sus influencias a largo plazo, los nombres importantes. Hace mención a los movimientos anarquistas de todo el mundo, pero preferentemente a los franceses. Algún nombre propio español puede ser Jorge Semprún, y algún hijo suyo. Pero la mayoría son franceses con una cesura importante: la segunda guerra mundial, que todo lo apaga. La época posterior, la que habla de situacionistas, los black blocs y las zonas de autonomía temporal es la que más me ha interesado. Otras corrientes ideológicas tampoco carecen de interés: los espartaquistas, la imagen de la URSS como capitalismo de estado, la importancia temible que tiene la tecnología y la rapidez del progreso desde los albores del siglo XX (algo que se percibe como una fuerza incontrolable que nos pasa por encima arrasando con la mayoría de proyectos sociales). Otros nombres que nos podemos encontrar en este árbol genealógico de la ultraizquierda, pero muy separados de su tronco, son los de Daniel Cohn Bendit, Louis Aragon, Alain Resnais, Puig Antic, Gerard Depardieu o Vanessa Redgrave.
Hay un detalle que el autor no señala, pero que a mi me llamo la atencion. Es la unión aparentemente imposible entre dos intelectuales por un mismo tema. Guy Debord (fundador de la Internacional Situacionista) escribió La sociedad del espectáculo en 1967, y Mario Vargas Llosa La civilización del espectáculo en 2012. Solo he leído el segundo, y del primero tengo las referencias varias que aporta el libro que nos ocupa. Hablan de lo mismo aunque tengo la sensación de que, ideológicamente, en sentido general, no están en sintonía. Los dos merecen una lectura. Un caso curioso.
En definitiva, es un libro que da una rápida mirada sobre los aspectos de esa izquierda que vive transformándose continuamente a la izquierda de esa otra izquierda más tradicional, más enraizada y inmovilista que todos conocemos. No se detiene en ninguna época concreta lo suficiente como para decir que la he conocido bien, para eso ya hay otros libros.
viernes, 19 de diciembre de 2025
ESCAPAR PARA VIVIR, de Yeonmi Park
ESCAPAR PARA VIVIR, de Yeonmi Park
El caso de Yeonmi Park viene a ser como el de Malala en Pakistán, el de una joven que ha nacido y se ha criado en un régimen político contrario a la naturaleza humana. Te hunde, te anula y te transforma en un producto social adecuado para la supervivencia del régimen. Y lo logra en forma de cadena de producción, como se hacen los coches o las longanizas, pero con personas.
El caso de esta chica norcoreana nos habla de las particularidades de su país, tan hermético que una experiencia como la suya es de las pocas que nos llegan. Nos habla de cómo se vivía en una ciudad cerca de la frontera con China hasta finales de la primera década de nuestro siglo. La imagen idealizada que el régimen impone del país y del mandatario desde la fundación de este negocio exclusivo de unos pocos que es Corea del Norte. Una cosa surrealista, inconcebible si no fuera porque todo el que escapa cuenta cosas parecidas: el miedo a las autoridades, a la policía, la censura al hablar incluso dentro de casa, el hambre, los muertos tirados en la calle, la falta de higiene y las enfermedades. La corrupción de los funcionarios más cercanos al pueblo. Esto último es algo que la gente que puede y se lo plantea, utiliza para salir de allí cruzando el río helado que les separaba en invierno de China.
Luego viene una etapa aún más oscura, otra forma de supervivencia: vivir en China como esclava, normalmente sexual, vendida de unos a otros hasta llegar alguien concreto. Cuando huyeron Yeonmi y su madre, lo hicieron tan inocentemente que no podían ni imaginar algo así. Pensaban que las vidas fuera de su país eran como las reflejaban las cintas de VHS que circulaban de contrabando en su barrio.
Aquí es donde vemos que la autora es de otra pasta. No se deja avasallar tan fácilmente e intenta condicionar esa esclavitud a sus propios objetivos a largo plazo. Es algo que, todavía a una edad adolescente, consigue: acaba contactando con grupos cristianos dentro de China que la sacan, junto a su madre, por la frontera de Mongolia. De allí llega a su verdadero objetivo: Corea del Sur. Porque esa es otra idea de nuestra autora: nadie se queda atrás en su familia aunque sea ella quien vaya por delante.
En esta tercera fase llega otra forma de supervivencia: la desilusión ante un país que le pone muchas trabas sociales para ser otro ciudadano más. Ella y su madre salen adelante con mucho esfuerzo, superando los prejuicios propios y, sobre todo los que mantienen los surcoreanos hacia estos nuevos compatriotas. Yeonmi logró estudiar una carrera y ser el altavoz de estos ciudadanos que parten de la última posición social. Así se la ha conocido en conferencias y entrevistas por todo el mundo.
Yeonmi Park es un ejemplo notable de resistencia, audacia e inteligencias puesta al límite. De hecho, muchas se quedaron por el camino. Un camino lleno de obstáculos donde estas personas sucumben una y otra vez.







