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sábado, 17 de febrero de 2024

LA LIBRERA DE EL CAIRO, de Nadia Wassef

LA LIBRERA DE EL CAIRO, de Nadia Wassef



Es la historia de la librería Diwan, emblemática de la capital egipcia, abierta en 2001, y contada por una de sus 3 fundadoras. Lo cuenta en primera persona en torno a unas coordenadas: lo primero es levantar un negocio desde la nada, cuando no existía un modelo de librería moderno en todo El Cairo. Segundo, el propio empoderamiento de estas mujeres frente a las negativas de la costumbre patriarcal, los malos presagios y el papel subordinado de la mujer en la sociedad. Tercero, las anécdotas con los clientes, historias en el llamado tercer espacio, la cafetería, o en la función de los servicios para mujeres

Entra en algunas discusiones actuales, como la herencia del colonialismo en Egipto: los tesoros arqueológicos (pongamos el busto de Nefertiti) han pasado a ser emblemas de la historia colonizadora en los museos de los países, no de su lugar de origen. En realidad, en vez de dejar que estas antiguas colonias aprendan directamente de su pasado, tienen que aprenderlo de sus antiguos colonizadores porque ellos se dedicaron a estudiarlo antes. Eso significa que el modelo de historia tiene una referencia exterior.

Habla de como compuso una sección de su librería, los Esenciales de Egipto: los grandes autores del país, los egiptólogos extranjeros, y el nacionalismo a la hora de valorar los libros de las diferentes tradiciones culturales del país (coptos, judíos y árabes). Si esta variedad de libros supuso una imagen personal de Egipto, el segundo capítulo, en torno a libros de cocina, también dibujar una imagen de las relaciones familiares. Dentro de la educación tradicional femenina en la sociedad egipcia, la autora experimentó la dificultad de sacar un negocio adelante con sus socias, las trabas administrativas, la corrupción institucional, el salafismo subyacente en tiempos de Mubarak, el trato entre una mujer de clase media y culta con sus empleados de las librerías. Todo esto se describe con fuertes contrastes. En general, utiliza el recurso del tipo de libros del que equipa su negocio para hacer un planteamiento personal sobre el tema y hacerlo autobiográfico: plantear un problema de su vida, buscar respuestas en manuales prácticos de empresa o psicología de los que surte la librería. Pero no le sirven y es una experiencia humana, o algo que leyó en una novela, la que le ayuda. Por ejemplo, le pasa con el tema de la maternidad, de la que se siente culpable o mala madre por sentirse mejor siendo empresaria que cambiando pañales, aún más cuando es esa la educación tradicional recibida. Lo mismo en cuanto a matrimonios, donde el divorcio se considera un fracaso a evitar, y no el evidente fracaso de aguantar sin divorciarse. 

Otro tema es el de la censura gubernamental y social, ejemplificado por Las mil y una noches, o la censura de los islámicas al contacto físico con mujeres como ella aún cuando las buscan para hacer negocios. La sexualidad se lee ahora con más carnalidad que hace 150 años. La pornografia está en los ojos actuales, sobretodo en los islamistas. Ellos sabrán qué hacen en sus ratos libres. Hay incluso alguna lista de buenos escritores árabes en lo que llevamos de siglo. 

Por tanto, la historia de Diwan funciona también como historia sentimental de su vida adulta, una historia social de las clases más desfavorecidas de El Cairo, y sobre los cambios que la globalización trajo a los barrios, logrando que sus habitantes perdieran paulatinamente el sentido de comunidad. La cadena de librerías que es Diwan es tratado como un hijo al que dedicarse completamente. Pero aún así, la autora confiesa al final lo mucho que le costaba mantener los números en negro y no en rojo, las aperturas y cierres de tiendas, el cansancio o paulatina desilusión porque no era lo que había soñado aunque tampoco estaba mal. A este cansancio le llegó la puntilla de la primavera árabe del 2011. En principio, Diwan había sido creado para fomentar las ideas dentro de una sociedad con graves lagunas culturales, una sociedad altamente corrupta. Pero la primavera se torció con la llegada democrática de los Hermanos Musulmanes al poder al año de caer Mubarak. Año y medio después otra revuelta, apoyada por militares, los expulsó. Y el paradigma de ventas cambió: empezaron a venderse libros espirituales, trascendentes.

Por el desgaste personal, la autora, una de las tres fundadoras del Diwan en 2001 abandonó en 2017

viernes, 9 de febrero de 2024

UN DETALLE MENOR, de Adania Shibli

UN DETALLE MENOR, de Adania Shibli


Sin duda otra novela de las que te dejan el alma perturbada, porque la vida a veces tiene eso. Y en algunos lugares del mundo, como en los territorios ocupados por Israel, hay que andarse con ojo para que no sea uno el protagonista de una novela como esta. Aunque en realidad, el libro esta compuesto de dos partes que son dos historias separadas por décadas aunque relacionadas entre sí por un crimen. La primera parte lo cuenta sin atisbo de emoción. También los ladridos de perros asustados como espíritus de la tierra que no dejan de inquietar, lo unen a la segunda parte donde una joven quiere saber por su cuenta como pudo pasar aquel crimen. Esa chica cumple años el mismo día que sucedió: nació exactamente 25 años después. Es la que nos servirá de guía para entender lo ocurrido en el desierto del Neguev en agosto de 1948, lo que es contado en la primera parte.

Un detalle menor es un título que hace referencia a algo que se hace evidente desde los primeros párrafos del libro. El crimen pasó (porque pasó) como un hecho menor, uno más. La autora incide en los detalles de una patrulla militar que llega para la vigilancia de la frontera con Egipto. Desde que el oficial al mando baja del jeep y ordena instalarse a todo el mundo, no hay elementos que nos permitan seguir su pensamiento excepto por los detalles de todo lo que hace, a quien se dirige, el dolor de una picadura en la pierna. Su mirada carece de emoción, es la de un dominador del terreno. El único momento en que eso se rompe es para soltar una arenga a sus soldados en plan "estamos autorizados a hacer cualquier cosa para defendernos". Y lo hicieron, no digo más, pero es muy bruto. La autora se basa en un hecho real.

La siguiente parte es la de una chica a la que si seguimos en sus pensamientos en sus traslados a su nuevo trabajo. También aquí la autora aplica la lupa de nuestra atención para observar muchos detalles menores, sobre todo de sus pensamientos, en la forma en que se desenvuelve su vida en cuestión de horas hasta que el relato acaba abruptamente, más o menos como suele acabar una chica palestina en el lugar equivocado. Porque siguiendo el rastro de lo que pasó 25 años antes, ella también acaba de una forma parecida. Curiosamente, ella busca datos en archivos y museos, pero encuentra muy poco. Lo que encuentra es la experiencia de lo que pasó entonces. De manera que la autora te viene a decir algo así: esto hay que verlo para creerlo. Ya estamos hartos de ocupar titulares de medios informativos. Estamos muriendo como cualquier persona normal. Todo el deambular de esta mujer joven va a desembocar en esto. Por ejemplo, se aprecia como las actitudes de la chica son condicionadas por la presencia militar, tanto la visible con soldados como por sus instalaciones. 

Los recorridos por carreteras de Ramala son como el del ratón buscando la salida de un laberinto porque se cuida mucho de intentar lo imposible, que es en este caso, salirse de la carretera, acortar por posibles caminos, detenerse a husmear en algunos sitios: los militares acechan. El miedo está presente por cuanto viaja sin los papeles adecuados; salir de su zona es siempre complicado. En realidad, viajando con los papeles de otra ha decidido perder su personalidad jurídica, se ha sometido.

El resultado es una sensación constante de estar atrapada, de claustrofobia, de miedo a romper los límites con los que choca a cada paso, tanto de su viaje en coche como de su capacidad de razonar. La idea de libertad está en el miedo que sufre en cuanto sale de casa. Es una de las cosas que más intenta explicar al lector de su situación vital en Palestina. El ambiente caluroso, el sudor, el silencio y ecos lejanos de bombardeos no contribuye a tranquilizarla, lo mismo que cuando ocurrió el crimen en aquel mismo enclave al que ha viajado, Ramala. El relato avanza con los cinco sentidos. El suyo termina siendo un vagabundeo por la geografía de pueblos palestinos fantasmas: o se han barrido de la geografía o su existencia física no aparece en los mapas israelíes. La atmósfera que sufre la chica cada vez se parece a la del oficial herido de la primera parte del libro por cuanto apenas llega a comunicarse: el ambiente es opresivo, aunque por razones muy distintas... La simbología de la picadura en la pierna del oficial es genial: no sabe como ha sido, ni qué le pico, pero está enfermo por descuidarse, por llegar a un territorio que le es inhóspito. Como en una segunda oportunidad desperdiciada, la protagonista no vuelve a casa sino al lugar del crimen del 48. Son dos relatos el de entonces y el de ahora, que van convergiendo en un mismo final. El primero lo hace desde el punto de vista del oficial en tercera persona, en el segundo desde los sentimientos de la chica en primera persona. Apenas se desvía del argumento principal, es un relato directo y claro. Una forma actual de meternos en la piel del dolor que produjo la Nakba.

domingo, 4 de febrero de 2024

LA PRISION DE LA LIBERTAD, de Michael Ende

 LA PRISIÓN DE LA LIBERTAD, de Michael Ende

Reunidos en 1992 por el autor alemán del que guardo muy buenos recuerdos de Momo y La historia interminable, tenemos estos ocho cuentos llenos de imaginación y planteamientos filosóficos. Ende confesó que estaban muy influenciados por los libros de Borges en lo literario, y por los grabados de Escher y Piranesi. Yo diría que tampoco faltó el influjo de un padre artista (la portada utiliza un cuadro de Edgar Ende) y, en menor medida, una infancia durante el régimen nazi. Si los traemos a nuestra memoria, veremos que la fantasía del autor le ha servido para explorar edificios imposible de llevar a la realidad, de percepciones oníricas de lo que ven o sienten los personajes en determinado momento, de puertas de entradas casi secretas. Una vez traspasadas empieza un juego de luces, de perspectivas, de engañosas impresiones que nos hacen dudar de la realidad entre cuatro paredes. Un universo dentro del nuestro en el que se juega con otras reglas, esas que el protagonista debe explorar mientras pone en duda las normas con  las que ingresó en el edificio desde el exterior (aquí entran las arquitecturas imposibles de Escher). A veces el llegar a ese edificio ha sido tan arduo que pocos tienen fuerza para ingresar en una construcción que ya desde lejos se percibe como un enigma. Pero hay más enigmas: un cuadro, un pequeño vehículo, unas catacumbas, una ciudad resplandeciente y perdida en medio del desierto capaz de abducir a los sorprendidos viajeros, ambientes palaciegos orientales... El primer cuento podría ser una metáfora también de cómo es capaz la pintura (y no solo la arquitectura) de conmover incluso al más estúpido, o en el cuento de las catacumbas como el arte más simple puede conmover al ser más banal y embrutecido. Los últimos cuentos me han parecido muy enfocados en graves dilemas filosóficos en torno a elegir libertad o la seguridad del rebaño (la caverna de Platón). O enfocados a lo que es la libertad, y lo que es un engaño o una falsa apariencia de ella. ¿Existe la libertad de elección? Hay sutiles diferencias en los temas tratados. El último cuento es, dentro de la arquitectura tan racional de los ocho cuentos, el que más me ha conmovido dado el destino final del protagonista, tan agridulce según se interprete. Es también el que transmite un sentimiento de bondad, más que unas ideas.

En la idea que me ha quedado tras la lectura podría utilizar la imagen de un laberinto. Ende me ha llevado desde el exterior (la prisión), por donde deambulamos todos, a través de una invitación en la puerta (una evocación muy personal), a otro punto en el que he sido liberado tras haber caminado por pasillos llenos de curvas, de espejismos, de contradicciones que me han hecho dudar de lo que veía a cada paso. Ende nos hace transitar por imágenes que desafían el sentido común hasta llevarme al corazón del laberinto, que es una idea concreta, generalmente un dilema en sí mismo. Pero una vez que he visto el mensaje, el laberinto desaparece y tu estas fuera, otra vez con los demás, tal vez distinto, o más libre. Llevando el laberinto dentro, por supuesto.

Es la marca de la casa de Ende, los cuentos para pensar. No son cuentos que solo te den ideas, ni son morales en absoluto, son cuentos que te hacen jugar con las que uno tiene ya en su cabeza. No hay miedo a reflexionar en estas páginas, ni un eje argumental que te lleve a una conclusión obvia. En 2024, una rareza que me apresure a comprar en cuanto la vi. Viene con un pequeño estudio preliminar que viene bien.

TRABAJOS FORZADOS, de Daria Galateria

TRABAJOS FORZADOS, de Daria Galateria


Este libro es una sencilla obra en torno a los trabajos que muchos escritores han tenido a lo largo de sus vidas antes de dedicarse a escribir o simultaneado con el oficio de escribir. Sirve un poco para hacernos una idea de cómo eran sus personalidades, y la simbiosis que se suele establecer entre la vida de un escritor y su obra. Al menos su vida laboral aparte de la literaria. Son 24 ejemplos. En mi opinión creo que el libro funciona como una recopilación de curiosidades y que se queda muy por debajo de lo que podría haber sido. Aunque entonces no tendría 200 páginas, por supuesto. 

De los ejemplos que conozco, algunos creo que no los ha profundizado, aunque se da a entender en líneas generales como era Saint-Exupery. Otros, como la vida de Gorki o Dashiell Hammett, si explican su obra. El caso de Colette, solo me ha transmitido un ansia bárbara de explotar el mercado con el empleo de su nombre. Son todos asi, un poco desiguales en cuanto a la iluminación de sus obras. Supongo que de aquí habría que saltar a la biografía específica del escritor que nos pueda atraer.





martes, 30 de enero de 2024

LA FRONTERA INTERIOR, de Manuel Moyano

LA FRONTERA INTERIOR, de Manuel Moyano

La sensación de este viaje de ocho días recorriendo Sierra Morena de este a oeste, es como si le hubiera ocupado al autor muchos más días. Tal es la sensación al final del libro de tiempo intenso y bien aprovechado, cuando se despide de esa semana larga. Hay muchos episodios por la geografía física de esta línea montañosa, una frontera algo más que física en España entre lo que hay al norte y lo que hay al sur. Al ser también una línea histórica, parece como si la peculiaridad de sus habitantes merecieran ser vistos de otra manera: una región con personalidad propia. El caso es que historia y carácter no le falta, y es a eso a lo que se ha dedicado el autor en tan pocos días, seguramente con la logística preparada. Hay muchas historias humanas, que son las mejores, personajes improbables, y lo mejor de todo, todavía sorprendentes. Lugares extraños, personas que cuentan su propia historia. Es mejor leerlo.

Supongo que todo ello también se debe a la mirada del autor: en los viajes, no hay dos personas que lo vivan de igual forma. En este caso no me ha sido una mirada invasiva, es decir, si algo agradezco de la literatura de viajes es que el viajero no sea el protagonista. Prefiero que se deje sorprender y que me sorprenda a mi. Suele ser más intenso y rico en matices una mirada al otro que un viajero ensimismado con lo que siente, que el viajero que lo mide todo por su criterio de me gusta o no, me parece bueno o no, o qué miedo o satisfacción he tenido. Si el viaje está en gran parte en los ojos de quien mira lo que ve, me alegro de que el autor haya cedido el protagonismo a lo que ve. Creo que un relato, incluso de viajes, es tan atractivo como atractiva es la personalidad del narrador. A una persona en seguida le pillamos la gracia, y eso no va a durar todo el libro. Pero si a traves de el se nos muestra la gracia de otros, en este caso el paisanaje de Sierra Morena, ahi la cosa cambia, adquiere colores fantasticos y te puedes perder en multitud de matices. Puedes decir una cosa y la contraria, puedes cabalgar caballos alados. A partir de ahí los viajes se despojan de muchas cargas y prejuicios, se consigue un viaje liberador y se vuelve a casa con la sensación de haber aprendido algo de los demás. Y lo que ve Moyano merece ser contado, es un buen viaje y una buena lectura. Se ha dejado enseñar y sorprender, y nosotros también con el.

viernes, 26 de enero de 2024

TRILOGIA, de Jon Fosse

TRILOGIA, de Jon Fosse


La historia es bastante sencilla, un par de adolescentes que se han quedado en la calle y con un crío en camino para empezar. El título no desvela nada salvo el hecho de que este drama se desarrolla en tres libros o actos. Dicho sumariamente, en el primero la cagan, en el segundo se esconden y en el tercero se redimen. Nada nuevo, por otra parte, si no fuera porque la prosa de Fosse me ha dejado un sabor de boca, al acabar Trilogía, difícil de borrar: me ha encantado.

El estilo es como el de un flujo de conciencia a dos, el de Asle y el de Alise, la chica joven embarazada que va a donde Asle quiere pero despues de hablarlo. Interaccionan uno en el pensamiento de otro, en los recuerdos del otro, e incluso cuando dialogan parece que lo hicieran sin hablar. Los frecuentes regresos al pasado explican quienes son y de donde vienen, un fiordo noruego en una época de pobreza en el país.

Por otro lado, la largas frases, o frases sin punto final, y diálogos sin guiones, me hicieron sentir como si estuviera antes una escena larguísima, un plano secuencia de muchos minutos, lo que refuerza el efecto de flujo de conciencia. La conciencia va y vuelve en el tiempo al hilo de un hecho y su origen, o un personaje y su importancia anterior en la vida de Asle o Alise. Es volver a algún personaje importante en la memoria de uno de los chavales, de manera que el segundo recuerdo reinterpreta el primero, lo profundiza o pone la lupa en alguna aspereza que se ha pasado por alto anteriormente. Ocurre con Asle y su padre violinista. 

Hay reiteraciones de palabras, aliteraciones de frases en este flujo, como cuando se habla de la vocación musical Asle y su padre violinista. La conciencia del narrador a veces es un tercer personaje, una especie de notario que consigna las ideas y hechos dentro de esa intimidad entre los dos protagonistas.

Un poco recordando a los clásicos rusos, la vida de los personajes es un continuo diálogo sobre temas como el amor y la muerte con cierta hondura más espiritual que filosófica. 

En momentos duros que pasa la pareja, a veces les vienen recuerdos, o tienen sueños porque se quedan dormidos de cansancio, en los que rescatan momentos felices, casi familiares. En ellos, por ejemplo, una melodía le lleva a una canción, y esta a una voz, la voz de un ser querido que ya no está pero que se le echa tanto de menos. Son sentimientos, que exploran una posibilidad de vida mejor de la que están viviendo, sentimientos sencillos, escritos con lirismo contenido en su momento de mayor intensidad. 

Pero, además de tanta poesía, la primera parte de la trilogía concluye con algunas sensaciones inquietantes. Algunas desapariciones. Tal vez Asle, después de todo, no era trigo limpio. La segunda parte nos descifra este enigma de la primera. Aquí el ritmo se acelera, aunque el recurso a explicar lo que le ocurre a Asle a través del recuerdo y el recurso a las aliteraciones en sus pensamientos nos recuerda que estamos viviendo en el estado de ensoñación de esta singular y joven pareja. Aquí entra en escena un tipo llamado El Viejo, que recuerda a la vieja ley del ojo por ojo, un personaje que remite a La muerte en un sentido medieval, un ser ubicuo, taimado y cínico.  O una encarnación de la mala conciencia de Asle. 

Las acciones que pesan sobre Asle parecen cometidas buscando un bien superior, y como lector me queda el regusto amargo de un chico bien intencionado, lleno de ensoñaciones y buenos sentimientos, pero que oculta errores mayúsculos son ningún rubor. Y eso que los personajes que se quedan por el camino sean despreciables.

Al final, es una nueva hija de Alise, la ya anciana Ales (otra elipsis que nos lleva a lo que realmente importa), quien nos introduce en el destino de su madre para entonces ya fallecida. Con ella, en una escena poderosamente evocadora frente al oleaje, concluye el final de esta pareja de chavales que fueron Asle y Alise.

El relato resulta de la ensoñación, como ese soñar despierta de Alise rememorando su vida con Asle, o cuando este la echa en falta en su ajusticiamiento. Pero es que después de esto, ella lo sigue teniendo tan presente y real, por medio de ese flujo continuo de la conciencia, que resulta hipnótico. La segunda oportunidad (segundo libro) que Asle buscaba tomando la nueva identidad de Olav, es un intento fallido. Pero viviendo Alise con Asleik, su siguiente marido, que se la lleva  a su casa en la Cala, en la imaginación de Alise parece que Asle lo ha logrado, ha logrado la paz. Asleik y Asle son dos nombres parecidos. Y esas mismas apariciones de muertos le ocurrirán a la hija de Alise y Asleik, Ales. Alise no terminará de morir nunca en ese flujo de la conciencia de su hija, ni tampoco su padre, ni su hermanastro, lo mismo que el trágico héroe de esta novela, Asle, nunca murió en el espíritu de Alise. De esta manera, vemos que no morimos del todo mientras flotemos en la conciencia de quienes nos amaron y continúan viviendo. Incluso todo esto tiene un símbolo que trasciende las edades y las generaciones: el violín y sus celebradas canciones. No morimos mientras estemos en el recuerdo de otros, nuestras manos busquen algún recuerdo de los seres que nos dejaron mientras trabajan. En ese punto el amor redime al muerto, lo deja en la paz de la memoria para siempre. Y la muerte de nuestros seres queridos deja un poso de perdón y conciliación en aquellos que los van a seguir en el proceso continuo de la vida. La prosa de Trilogía es como una melodía, como esa canción de violín que a veces eleva a los protagonistas. Con el propio ritmo de la narración, su cadencia de palabras repetidas, Fosse también quiere que experimentamos algo de eso si nos dejamos llevar por su propuesta. Por los significados que contiene esta novela, es evidente que es necesario sentir lo que sienten los personajes en la medida que uno pueda con su imaginación o le dejen los prejuicios.

Vemos que el argumento es lo más fácil de todo el libro. No hay giros de la historia sorprendentes, se ve venir al final del primer libro que algo se trama por mucha alusión que se haga a la condición pobre y humilde de la pareja, como si fuesen San Jose y Maria embarazada. Aquí lo que mueve el relato son esos matices en la narración, los que imprimen sentido a cada escena y se condicionan constantemente entre si, y de eso hay mucho. Es lo que hace tan interesante la lectura una literatura que tiene poco de evasiva en cuanto a los típicos ganchos de los escritores para que el lector no abandone la lectura. Y sin embargo, Fosse tiene algo adictivo en su novela, y creo que es esa manera de guiarnos por el alma de sus personajes para que nos pongamos en su piel.

martes, 23 de enero de 2024

¿ACASO MOLESTA EL RUIDO QUE RETUMBA EN MI SESERA?, de Steve Tyler

¿ACASO MOLESTA EL RUIDO QUE RETUMBA EN MI SESERA?, de Steve Tyler 


Le tenía muchas ganas a la vida del cantante de Aerosmith. Y tome su autobiografía (con ayuda de David Dalton) con varias ideas preconcebidas sobre él: un tipo excesivo, artificial, producto de la mercadotecnia de los 80-90, un vocalista privilegiado, una cabeza corroída por las drogas, andrógino, promiscuo, etc. Uno de los chicos malos-malos del rock'n'roll. Y no iba muy desacertado en una primera impresión sobre Steve Tyler. Asi nos lo han vendido. Montar tu personaje es de lo primero que te enseñan en primero de R'n'r. Pero, ¿como se define Tyler, como se ve el mismo? Se dice controlador, obsesivo, un eterno adolescente, un muermo cuando esta sobrio, disparado como un cohete en estado ebrio, miedoso para las armas pero no para las drogas... tanto que en la gira de 1983 debieron contratar a un psiquiatra que los mantuviera cuerdos. Hasta el cuarto disco, como con Joe Perry, lo de este hombre es el paradigma del sexo, drogas y rock'n'roll. Se acredita mucho mérito del grupo, acaso compartido con Perry. También varias acusaciones porque solo se le señala a él como foco de los males del grupo (drogas), cuando el resto, que no se expone como él, hace lo mismo igualmente.Y es que Tyler, en este libro, es muy suyo: su versión en grado narcisista. Solo le pedía que fuera entretenida, y lo es en grado superior.

Pero voy a profundizar algo más. Ya en los primeros capítulos del libro, salvo alguna fumada (hay párrafos del libro en los que no me he enterado de nada, lo juro), sorprenden algunas cosas: es 50% italiano, su apellido real es Tallarico, y tiene un 25% de sangre ucraniana. Por lo que cuenta un abuelo salió por patas de Ucrania cuando los alemanes se cepillaron al resto de la familia (calculo que fue durante la primera Guerra Mundial). Pero el se siente italiano. recuerda con gratitud las lecturas con su madre, los paseos por unos bosques de New Hampshire a las afuera de la urbanización vacacional que poseía su familia. Por allí pululaban otros dos futuros miembros de la banda, Perry y Hamilton. Muchas ganas de comerse el mundo, ser reconocido, ganar mucha pasta, tener mujeres a todas horas, dejar huella fuera de su barrio, y muchas dudas sobre qué pasos dar en el mundo de la música más allá de los típicos bolos en los garitos del lugar o en sus círculos de Yonkers (NY). Esa vocación musical la tuvo clara en los grupos anteriores a Aerosmith. Sus aficiones a tocar la batería y consumir drogas también le vienen de la adolescencia. El periodo de formación es bastante típico: muchas horas de tocar en donde les dejaran hacen al músico y lo que vendrá, aunque durante mucho tiempo, como le pasó a Tyler, no viera claro que aquello en lo que metía tanto tiempo e ilusión sirviera para algo. Es muy característico de él esa mitomanía por los grandes de su época: los Stones, los Kinks, Joplin, los Yardbirds y muchos otros a los que se llevó el viento. Los Beatles!!!! Se ha mirado en todos ellos. Aqui Tyler desborda pasión por los comienzos.

Muy pronto vendrían Perry y amigos a invitarle a cantar en su grupo. Se fueron a la ciudad, alquilaron un piso barato en Boston para todos, robaron comida, salieron de noche y se pusieron a componer como locos todos colocados. De ahí vinieron clásicos como Dream On. Mucho trabajo, los primeros roces, drogas en aumento y sexo, mucho sexo incluso Love in a elevator. El resto es historia. Y la parte de la historia es la que tiene unos picos de famoseo, de historias hilarantes, y otras no tanto, que se suceden casi sin dar tiempo al descanso.

Tyler habla muy bien de algunos discos. Defiende los cuatro primeros como si lo necesitaran, son muy buenos. Luego se detiene en unos mas que en otros. De Get a grip, apenas habla, para mi fue un pelotazo un tanto adolescente. Casi nada de Pump, y eso que los músicos que conozco lo ponen muy bien. Pero si se detiene en Nine lives, que me encanta. también en otros posteriores que me interesan menos. Se cuenta el origen de canciones como Mama Kin'. Y es que Tyler habla de muchos temas: de la banda y sus problemas internos (Tyler y Perry eran los gemelos tóxicos), de como le devoró el consumo de drogas, de los problemas en sus matrimonios, pero sobre todo de su pasión por la música. Sus influencias (Jagger, Joplin), su admiración por algunos músicos, su forma de tocar la batería, y las letras: le encanta escribir letras, se lo toma muy en serio, incluso cuenta un caso de cómo hace para cantarlas con sus peculiares notas vocales. La gente que los vetó de teloneros, como Queen. La amistad con otros músicos como Robert Plant o Slash, o las manías de ciertos elementos como Axl Rose. Y su amor/odio hacia Perry. Porque, y siempre en su versión, Tyler tendrá todos los defectos que se quiera, y tal vez ninguno quiera tenerlo de yerno, pero lo cierto es que rezuma música, destila música, por lo que habla mucho de música. Y como cuñado lúdico debe dar mucho juego.

La vida del grupo es longeva, pero con altibajos: en un calenton de Tyler, expulsó a Perry en los 80; regresó. A comienzos de siglo fue el resto quien quiso echar a Tyler por las drogas. Los roces los achaca a un manager manipulador y a, como en el caso de Yoko Ono, la maledicente pareja de Perry. Por cierto, que Perry es el duro de la banda: otra buena actuación.

Las muchas paginas dedicadas a sus momentos drogado son una aventura en si misma, llena de anecdotas rocambolescas, como las veces que le detiene la policia por ejemplo a la salida de un concierto, su experiencia el el legendario Woodstock, las peleas con su mujer rodando juntos por el asfalto de un parking... no se en USA, pero en Gran Bretaña o España la prensa sensacionalista los hubiera adorado. En mayor o menor grado, Tyler esta apuntado a los siete pecados capitales, mas alguno de provincias. Uno acaba con la sensación de tener un curso de parafarmacia psicotrópica metido en el bolsillo, tanto se habla de drogas (calcula unos 20 millones de dólares gastados). Lo curioso es la sensación vivificante que transmite, siendo un tio tan voluptuoso y sensual, cuando regresa a la sobriedad y pasa 12 años limpio. Ahi los olores, los sabores, el tacto de la vida normal, de la naturaleza, de la vida que despreció en sus comienzos alcanza una rara naturalidad, una sensación de estabilidad y vida real. Es la época en que nos puede hablar de como era un día de gira con concierto ante 20.000 personas durante ese periodo. También de cómo llegaron los dolores físicos que le metieron en las drogas para tratarlos, la famosa epidemia de opiáceos.

La conclusión de este libro es que a Steve Tyler le encanta rajar, sin cortarse cuando lo hace, sin circunloquios, con memoria selectiva, algo que le hace sentirse bien como las drogas. Ya lo dice el, es su esfuerzo terapéutico y con ayudas. Para mi es de esos músicos, pocos, que juegan en una liga estratosférica, esa que te lleva a la final de la Superbowl o a poner música a la nueva estrategia comercial de Coca-Cola por todo el mundo. Mucha mercadotecnia para triunfar, pero también talento para estirar el chicle. Seguro que hay quienes no los soportan. Da igual, en la música popular contemporánea ya son imprescindibles, pero en el resto de temas Tyler me ha dado un poco de pena. Hay cosas que no acaban bien por mucha pasta que acumules. Pertenece a una época en que se les perdonaba todo, vivan por encima de lo que la salud les permitía y eso se paga, la naturaleza no perdona. Ellos eran la música del momento: sexo, drogas y rock'n'roll disparatadamente loco.

El libro se publicó en 2011. Como era de temer, si uno busca información desde entonces acerca de Tyler o Aerosmith, tiene para otro libro más.


lunes, 22 de enero de 2024

LOS DESPOSEIDOS, de Szilard Borbely

LOS DESPOSEIDOS, de Szilard Borbely


Una historia de pobreza, de desarraigo y del pasar miedo de un niño constantemente hacia los padres, los vecinos, o del colegio. Es un relato duro, una historia húngara de inicios de los 70, referida concretamente a una familia donde el padre trabaja cuando puede porque el régimen comunista no lo acepta debido a sus orígenes, y la madre está mucho más que amargada y deprimida, amarga y deprime a sus hijos con sus anuncios de suicidio y las constantes quejas de todo y hacia todos. Vamos, que maldice su destino. El ambiente del pueblo donde viven no es mucho mejor, la gente maldice, enferma y trabaja por un salario insuficiente. 

Son un rebaño humano embrutecido, visto desde la perspectiva del niño. Del futuro no cabe esperar nada bueno, y es que este niño se erige en protagonista con un aprendizaje de la vida duro y desalentador. El chico, que  hacía el final dice tener 10 años, vive en constante miedo por tanta cosa chunga que le rodea, y son muchas. Toda la familia sufre por ser de origen judío, incluso el padre, supuestamente judío y de origen kulak. En ese sentido,  ir al colegio es un drama por ejemplo. El chico ni siquiera sabe bien qué es ser judío porque su madre apenas lo sabe ya. De hecho a la gente que cae mal dentro del régimen, significado por alcaldes o presidentes de cooperativas, se le acusa de judíos, kulaks, cristianos, gitanos o cualquier otra cosa aunque no este claro que lo sean: a veces parece que los mismo acusados lo acaban asumiendo, independientemente de la verdad, porque la acusación es la verdad. Otras veces lo niegan. Pero da la sensación que esta gente ya no sabe ni lo que son.

Aunque durante una buena parte del libro parece que la madre odia a sus hijos, después la tirantez se disipa y la relación es más normal. Entran en juego otros elementos familiares, van llegando los recuerdos del pasado, el origen de que lo estén pasando tan mal: la perdida de la posición social con la llegada de los comunistas, el desarraigo al convertirse en húngaros católicos por obligación en otro momento de la historia... cosas así que no se olvidan porque se aferran a alguna idea de lo que en algún momento fueron. Buscan  una identidad segura, pero parece que la sociedad se lo niega de forma incluso violenta. Ambos extremos (la identidad y la violencia) parecen la válvula de escape de tanta frustración. Son momentos de la narración que se hacen duros, esos en que se muestran los trapos sucios de la familia.

Húngaros contra rumanos, rumanos contra gitanos, húngaros contra judíos.... hay mucho rencor entre estos pueblos. Una especie de xenofobia que se aprende en el seno de las familias. Sin embargo, todos vienen a ser una mezcla de identidades: el chico protagonista es una mezcla de judío por la madre, kulak, ruteno (pero no cualquier rutina, sino del tipo huzulo), educación judeocatolica en casa y marxista en la escuela... Lo normal es que al chico le caiga una identidad distinta según con quien hable de su familia. Si su tatarabuelo era ruteno, el chico también. En cuanto a eso, si se recupera una rica memoria histórica de esta gente enclavada en un pueblo del este de Hungría. Todo ello bien adobado con hambre, pobreza sin llegar a la miseria. Aquí la pobreza se huele, se oye, se masca, se palpa. No es una pobreza extrema porque algo comen, pero pasan hambre. Tienen trabajo mal pagado, pero el padre lo pierde, los ancianos huelen a suciedad. Las costumbres son insalubres. A los críos les cuelgan los mocos. No es de extrañar que el lenguaje sea soez y se maltraten entre ellos. Es una radiografía de la miseria rural húngara en plena era comunista. Hay una conciencia de clase muy acusada para ser una sociedad comunista: la profesora odia a los aldeanos, los jefes comunistas a los antiguos kulaks, la madre a los campesinos, etc. 

 Al final el niño se convierte en adolescente, y acaba resumiendo su vida anterior con una bella metáfora. En mi opinión, gran libro. Pocos juicios de valor camuflados frente a una realidad que habla por si sola. Si hubiera que ponerle imagenes, me recuerda mucho a las peliculas de Bela Tarr, tambien hungaro.

jueves, 4 de enero de 2024

EL MINISTERIO DE LA VERDAD, de Dorian Lynskey

EL MINISTERIO DE LA VERDAD, de Dorian Lynskey


Así como hay biografías de personas, con sus progenitores, su nacimiento, formación y despegue en la vida adulta, este libro ofrece lo mismo de un insigne libro como es 1984: quién fue su progenitor (Eric Blair, alias Orwell), de donde nació la idea de 1984 (y el por qué del título), dónde encaja en la producción del autor y en la evolución de sus ideas ya al final de su vida. Cómo fue escrito, dónde, las numerosas influencias que recibió de otros libros. ¿De donde viene el Ministerio de la verdad, el crimental, el doblepiensa? ¿Como se sacó de la manga la idea del Socing o la del Hermano Mayor (y no gran hermano)? Están las experiencias de Orwell durante la Guerra Civil española, vitales para comprenderle a él y a cualquier occidental de la época. Uno ve ciertos episodios de Black Mirror como si fueran algo nuevo, pero no.

Por ello es también una biografía literaria en torno al autor de 1984. Hasta llegar a esta obra, se comentan sus experiencias vitales (expresadas en otras obras suyas), aquellas partes de su vida que lo significaron todo en cada momento: se nos cuenta la experiencia vagabunda, y algo de su trabajo en el sureste del Asia colonizada por el imperio británico. 

Todo ello se describe teniendo en cuenta el carácter idealista y algo ingenuo de Orwell, así como su entrega a las causas en las que cree. Un hombre de humor negro, de fuertes convicciones, pero capaz de ponerlas a prueba y seguir desarrollándolas. De un carácter abrupto, taciturno pero directo si abría la boca en una discusión o un artículo de opinión o una reseña literaria. Muy apreciado por su honradez intelectual (tanto como odiado por ello hasta hoy), y tal vez como efecto de ello, con no muchos amigos. Desde luego, defender el socialismo cuando es el comunismo de Stalin lo que arrastra a la gente no le hizo ganar compañeros de viaje ideológicos, es quedarse en tierra de nadie. Y la derecha tory aprovechó también 1984 para atacar a la izquierda con una lectura sesgada: esa ha sido una de las interpretaciones en Gran Bretaña y EEUU a lo largo de las décadas. 

El libro contiene otros valiosos argumentos: por un lado habla bastante de la otra genialidad de Orwell que es Rebelión en la granja, y eso me ha encantado aunque no sea el centro del libro. Entra menos en el resto de su producción literaria pero si toca puntualmente artículos periodísticos, ensayos valiosos que esclarecer la génesis o el mensaje de 1984 (por ejemplo El león y el unicornio). Eso está muy bien. 

Otra rama de este árbol que es 1984 hace referencia un género que no es el mío, el de la literatura de la distopías, o las utopías que el tiempo vuelve diabólicas cuando se demuestra que no eran unas ideas tan felices. Hay en el libro un conjunto de referencias anteriores a 1984 cuantiosa, muchas desconocidas para mi, pero si cabe citar al menos a Un mundo feliz (Huxley), Ciudad conquistada (Serge), El cero y el infinito (Koestler), las obras de H. G. Wells influenciadas a su vez por Edward Bellamy y por William Morris, Nosotros (Zamiatin), Los viajes de Gulliver (Jonathan Swift), y me dejo muchas. Orwell, además de un gran lector, era un gran reseñador que daba palos especialmente a las obras que más le gustaban por algún motivo, menudo carácter.

La sensación de impotencia ante lo malo que pasa en sus novelas, como en 1984, es resultado de su pesimismo ante el futuro, pero era un sentimiento compartido en esa época. De hecho, la sociedad británica vivió una escasez en momentos posteriores a la guerra aún mayor que durante esta. Y esta estimación que le tuvieron a Orwell sus contemporáneos se engancha con la que han tenido las siguientes generaciones hasta el día de hoy hacia 1984: sus interpretaciones, o malinterpretaciones (las interesadas políticamente), las lecturas alternativas, la capacidad de seducir la imaginación de los lectores como David Bowie o George Lucas (THX 1138), lo que queda de su mensaje, el uso profético de ciertos elementos de la novela (las pantallas que te observan, por ejemplo), el uso de palabras nuevas que luego se han utilizado hasta la saciedad para explicar la realidad, el libro hecho comic, pelicula, canciones y cualquier otra expresión artística contemporánea... Esta última parte ha diluido un poco mi interés por el libro de Lynskey, tal vez porque su afán completista en torno a todo lo que llega transformado desde 1984 hasta nuestros días va perdiendo mi interés. Es un parte pequeña del libro, ya al final, pero todo lo anterior me parece muy valioso tanto para los que leímos esta novela (el autor comenta que es una lectura que engancha especialmente a la gente joven; que es lo que me paso a mi, que me lo regaslaron de adolescente) y nunca la hemos olvidado, como para acercarnos a una visión transversal del siglo XX a través de una obra literaria icónica y sugerente como pocas.

LA ANTONIA, de Paolo Cognetti

LA ANTONIA, de Paolo Cognetti



Cognetti recrea la vida de esta poeta y montañera de Milán, muerta prematuramente con 26 años (1912-1938). Se basa en sus cartas, sus fotografías (casi todas de montaña) y una selección de poemas no publicados en vida pero que, cuando lo fueron, ejercieron una gran influencia en generaciones de poetas italianos posteriores. Y eso aún cuando su familia expurgó de sus diarios y cuadernos de poemas las partes que ellos quisieron, por algún motivo, ocultar. Incluso la última nota de despedida a su familia. 

La montaña, sus escaladas y travesías de esquí fueron muy importantes en su vida. Llegó a tener de guía al gran Comici, y se paseó por todo el ámbito alpino europeo porque era hija de un abogado que había hecho fama y fortuna con el régimen fascista. Le permitió viajar, estudiar y escalar. Pero ese ambiente es también el telón de fondo de muchos poemas y vivencias que la llevan muy arriba, pero también muy abajo, unas oscilaciones de ánimo tremendas coincidiendo en estas ocasiones cuando el amor no es correspondido. Ocurre que dos novios la defraudan en sus expectativas, y eso la lleva a sentimientos oscuros, que con el tiempo se volverán autodestructivos. En los primeros poemas es una adolescente con algunos pájaros en la cabeza, pero con los años está claro que su poesía mejoró (son los poemas que me gustan), y sus problemas son algo más que afectivos, hay una desazón hacia una vida que no la llena. Tampoco la montaña es suficiente. La idea de Cognetti es la de descubrir y acompañar a esta joven mujer tan sensible e inteligente en un mundo que no la comprende mientras ella espera demasiado de él. El mundo es hostil cuando vas más allá de lo que puede darte merecidamente pero no está preparado para hacerlo. Al final del libro uno lamenta la cantidad de gente que quería ponerla socialmente en su sitio, es decir, hundirla, humillarla, hacerla sentir menos de lo que se pensaba Antonia de si misma. 

Hay otros lugares comunes en su vida: la casa en Pasturo, un lugar siempre de reflexión cerca de las montañas. Pero también sentimientos, como el del niño no nacido como símbolo de lo que ella cree merecer pero nunca llegará. O la propia muerte que parece una salida natural a ese problema de vivir.

El tercer novio fue un chico salido del proletariado, estudioso. Mientras los dos anteriores eran lamentables, este del año 1937 le abre una mirada nueva, más social: se nota en el carácter de las fotografías de entonces. Pero no deja de tener depresiones, de esas que la sumen en pensamientos sobre la muerte. 

El final de la Antonia es muy triste. La biografía que nos quedó de ella atraviesa varias lagunas hasta el último día de su existencia y Cognetti trata de dar pistas sobre una de las poetas italianas más importantes y más incomprendidas durante su paso por la vida del siglo XX. Es duro leer cómo una chica tan joven, con todo a su alcance en la vida, nada vulgar, con tantas inquietudes, acaba en una encerrona de la vida y de la mente. No seré yo quien critique a una mujer que ahora llamaríamos una pija por sus apariencias cuando Cognetti nos cuenta todo lo que habia detras de esas apariencias. Tan solo leer el libro y pasar de puntillas y sin hacer ruido de observaciones morales. Me provoca demasiado respeto esa decisión del suicidio.  Es un misterio para mi, como lo es la que más amaba en la vida, la poesía.