SIETE CASAS VACÍAS, de Samanta Schweblin
Schweblin es una escritora argentina viviendo en Alemania. Su colección de cuentos vienen al hilo de ganar un concurso de narrativa de cuentos en 2015, y he de decir que me han gustado bastante. Dentro de lo que es una vida hogareña en casas (no pisos), son cuentos variados, con distintos conflictos dentro de esa intimidad de los habitantes. He creído que son todos en el país sudamericano.
El primero cuento es que... en fin, podía poner nombre y apellidos a las dos mujeres del coche. De traca. Otro donde los padres de unos chicos, a padres que son hijos de los abuelos de aquellos, no encuentran su lugar en un conflicto suceso repentino en el que nietos y abuelos se unen. El tercero es corto, realmente una economía de narración para contarte la desolación de un vecino vista por su vecina en un hecho concreto. El cuento que más me gustó es La respiracion cavernaria, es el más largo pero también un buen artefacto donde la autora nos dosifica la información en torno a la demencia de la protagonista. El siguiente alude al espacio que necesita uno en la vida para vivir sin perder su identidad. El último es el susto de perder a una hija fuera de casa y que aparezca en manos de un extraño.
Los cuentos parten de realidades cotidianas, de situaciones habituales que se ven complicadas por la propia naturaleza de la situación en que viven los protagonistas, que no son ni ricos, ni muy pobres. Gente normal en situaciones desequilibrantes, gente saliendo a flote cuando están a punto bordeando la crisis pero aun asi salvan los muebles. Hay oficio en los cuentos: tensión, dudas que se resuelven al final del relato, ausencia de digresiones vanas. Los buenos relatos, como estos, son píldoras de la felicidad del lector.

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