Ver Viajes del Mundo en un mapa más grande

martes, 30 de enero de 2024

LA FRONTERA INTERIOR, de Manuel Moyano

LA FRONTERA INTERIOR, de Manuel Moyano

La sensación de este viaje de ocho días recorriendo Sierra Morena de este a oeste, es como si le hubiera ocupado al autor muchos más días. Tal es la sensación al final del libro de tiempo intenso y bien aprovechado, cuando se despide de esa semana larga. Hay muchos episodios por la geografía física de esta línea montañosa, una frontera algo más que física en España entre lo que hay al norte y lo que hay al sur. Al ser también una línea histórica, parece como si la peculiaridad de sus habitantes merecieran ser vistos de otra manera: una región con personalidad propia. El caso es que historia y carácter no le falta, y es a eso a lo que se ha dedicado el autor en tan pocos días, seguramente con la logística preparada. Hay muchas historias humanas, que son las mejores, personajes improbables, y lo mejor de todo, todavía sorprendentes. Lugares extraños, personas que cuentan su propia historia. Es mejor leerlo.

Supongo que todo ello también se debe a la mirada del autor: en los viajes, no hay dos personas que lo vivan de igual forma. En este caso no me ha sido una mirada invasiva, es decir, si algo agradezco de la literatura de viajes es que el viajero no sea el protagonista. Prefiero que se deje sorprender y que me sorprenda a mi. Suele ser más intenso y rico en matices una mirada al otro que un viajero ensimismado con lo que siente, que el viajero que lo mide todo por su criterio de me gusta o no, me parece bueno o no, o qué miedo o satisfacción he tenido. Si el viaje está en gran parte en los ojos de quien mira lo que ve, me alegro de que el autor haya cedido el protagonismo a lo que ve. Creo que un relato, incluso de viajes, es tan atractivo como atractiva es la personalidad del narrador. A una persona en seguida le pillamos la gracia, y eso no va a durar todo el libro. Pero si a traves de el se nos muestra la gracia de otros, en este caso el paisanaje de Sierra Morena, ahi la cosa cambia, adquiere colores fantasticos y te puedes perder en multitud de matices. Puedes decir una cosa y la contraria, puedes cabalgar caballos alados. A partir de ahí los viajes se despojan de muchas cargas y prejuicios, se consigue un viaje liberador y se vuelve a casa con la sensación de haber aprendido algo de los demás. Y lo que ve Moyano merece ser contado, es un buen viaje y una buena lectura. Se ha dejado enseñar y sorprender, y nosotros también con el.

viernes, 26 de enero de 2024

TRILOGIA, de Jon Fosse

TRILOGIA, de Jon Fosse


La historia es bastante sencilla, un par de adolescentes que se han quedado en la calle y con un crío en camino para empezar. El título no desvela nada salvo el hecho de que este drama se desarrolla en tres libros o actos. Dicho sumariamente, en el primero la cagan, en el segundo se esconden y en el tercero se redimen. Nada nuevo, por otra parte, si no fuera porque la prosa de Fosse me ha dejado un sabor de boca, al acabar Trilogía, difícil de borrar: me ha encantado.

El estilo es como el de un flujo de conciencia a dos, el de Asle y el de Alise, la chica joven embarazada que va a donde Asle quiere pero despues de hablarlo. Interaccionan uno en el pensamiento de otro, en los recuerdos del otro, e incluso cuando dialogan parece que lo hicieran sin hablar. Los frecuentes regresos al pasado explican quienes son y de donde vienen, un fiordo noruego en una época de pobreza en el país.

Por otro lado, la largas frases, o frases sin punto final, y diálogos sin guiones, me hicieron sentir como si estuviera antes una escena larguísima, un plano secuencia de muchos minutos, lo que refuerza el efecto de flujo de conciencia. La conciencia va y vuelve en el tiempo al hilo de un hecho y su origen, o un personaje y su importancia anterior en la vida de Asle o Alise. Es volver a algún personaje importante en la memoria de uno de los chavales, de manera que el segundo recuerdo reinterpreta el primero, lo profundiza o pone la lupa en alguna aspereza que se ha pasado por alto anteriormente. Ocurre con Asle y su padre violinista. 

Hay reiteraciones de palabras, aliteraciones de frases en este flujo, como cuando se habla de la vocación musical Asle y su padre violinista. La conciencia del narrador a veces es un tercer personaje, una especie de notario que consigna las ideas y hechos dentro de esa intimidad entre los dos protagonistas.

Un poco recordando a los clásicos rusos, la vida de los personajes es un continuo diálogo sobre temas como el amor y la muerte con cierta hondura más espiritual que filosófica. 

En momentos duros que pasa la pareja, a veces les vienen recuerdos, o tienen sueños porque se quedan dormidos de cansancio, en los que rescatan momentos felices, casi familiares. En ellos, por ejemplo, una melodía le lleva a una canción, y esta a una voz, la voz de un ser querido que ya no está pero que se le echa tanto de menos. Son sentimientos, que exploran una posibilidad de vida mejor de la que están viviendo, sentimientos sencillos, escritos con lirismo contenido en su momento de mayor intensidad. 

Pero, además de tanta poesía, la primera parte de la trilogía concluye con algunas sensaciones inquietantes. Algunas desapariciones. Tal vez Asle, después de todo, no era trigo limpio. La segunda parte nos descifra este enigma de la primera. Aquí el ritmo se acelera, aunque el recurso a explicar lo que le ocurre a Asle a través del recuerdo y el recurso a las aliteraciones en sus pensamientos nos recuerda que estamos viviendo en el estado de ensoñación de esta singular y joven pareja. Aquí entra en escena un tipo llamado El Viejo, que recuerda a la vieja ley del ojo por ojo, un personaje que remite a La muerte en un sentido medieval, un ser ubicuo, taimado y cínico.  O una encarnación de la mala conciencia de Asle. 

Las acciones que pesan sobre Asle parecen cometidas buscando un bien superior, y como lector me queda el regusto amargo de un chico bien intencionado, lleno de ensoñaciones y buenos sentimientos, pero que oculta errores mayúsculos son ningún rubor. Y eso que los personajes que se quedan por el camino sean despreciables.

Al final, es una nueva hija de Alise, la ya anciana Ales (otra elipsis que nos lleva a lo que realmente importa), quien nos introduce en el destino de su madre para entonces ya fallecida. Con ella, en una escena poderosamente evocadora frente al oleaje, concluye el final de esta pareja de chavales que fueron Asle y Alise.

El relato resulta de la ensoñación, como ese soñar despierta de Alise rememorando su vida con Asle, o cuando este la echa en falta en su ajusticiamiento. Pero es que después de esto, ella lo sigue teniendo tan presente y real, por medio de ese flujo continuo de la conciencia, que resulta hipnótico. La segunda oportunidad (segundo libro) que Asle buscaba tomando la nueva identidad de Olav, es un intento fallido. Pero viviendo Alise con Asleik, su siguiente marido, que se la lleva  a su casa en la Cala, en la imaginación de Alise parece que Asle lo ha logrado, ha logrado la paz. Asleik y Asle son dos nombres parecidos. Y esas mismas apariciones de muertos le ocurrirán a la hija de Alise y Asleik, Ales. Alise no terminará de morir nunca en ese flujo de la conciencia de su hija, ni tampoco su padre, ni su hermanastro, lo mismo que el trágico héroe de esta novela, Asle, nunca murió en el espíritu de Alise. De esta manera, vemos que no morimos del todo mientras flotemos en la conciencia de quienes nos amaron y continúan viviendo. Incluso todo esto tiene un símbolo que trasciende las edades y las generaciones: el violín y sus celebradas canciones. No morimos mientras estemos en el recuerdo de otros, nuestras manos busquen algún recuerdo de los seres que nos dejaron mientras trabajan. En ese punto el amor redime al muerto, lo deja en la paz de la memoria para siempre. Y la muerte de nuestros seres queridos deja un poso de perdón y conciliación en aquellos que los van a seguir en el proceso continuo de la vida. La prosa de Trilogía es como una melodía, como esa canción de violín que a veces eleva a los protagonistas. Con el propio ritmo de la narración, su cadencia de palabras repetidas, Fosse también quiere que experimentamos algo de eso si nos dejamos llevar por su propuesta. Por los significados que contiene esta novela, es evidente que es necesario sentir lo que sienten los personajes en la medida que uno pueda con su imaginación o le dejen los prejuicios.

Vemos que el argumento es lo más fácil de todo el libro. No hay giros de la historia sorprendentes, se ve venir al final del primer libro que algo se trama por mucha alusión que se haga a la condición pobre y humilde de la pareja, como si fuesen San Jose y Maria embarazada. Aquí lo que mueve el relato son esos matices en la narración, los que imprimen sentido a cada escena y se condicionan constantemente entre si, y de eso hay mucho. Es lo que hace tan interesante la lectura una literatura que tiene poco de evasiva en cuanto a los típicos ganchos de los escritores para que el lector no abandone la lectura. Y sin embargo, Fosse tiene algo adictivo en su novela, y creo que es esa manera de guiarnos por el alma de sus personajes para que nos pongamos en su piel.

martes, 23 de enero de 2024

¿ACASO MOLESTA EL RUIDO QUE RETUMBA EN MI SESERA?, de Steve Tyler

¿ACASO MOLESTA EL RUIDO QUE RETUMBA EN MI SESERA?, de Steve Tyler 


Le tenía muchas ganas a la vida del cantante de Aerosmith. Y tome su autobiografía (con ayuda de David Dalton) con varias ideas preconcebidas sobre él: un tipo excesivo, artificial, producto de la mercadotecnia de los 80-90, un vocalista privilegiado, una cabeza corroída por las drogas, andrógino, promiscuo, etc. Uno de los chicos malos-malos del rock'n'roll. Y no iba muy desacertado en una primera impresión sobre Steve Tyler. Asi nos lo han vendido. Montar tu personaje es de lo primero que te enseñan en primero de R'n'r. Pero, ¿como se define Tyler, como se ve el mismo? Se dice controlador, obsesivo, un eterno adolescente, un muermo cuando esta sobrio, disparado como un cohete en estado ebrio, miedoso para las armas pero no para las drogas... tanto que en la gira de 1983 debieron contratar a un psiquiatra que los mantuviera cuerdos. Hasta el cuarto disco, como con Joe Perry, lo de este hombre es el paradigma del sexo, drogas y rock'n'roll. Se acredita mucho mérito del grupo, acaso compartido con Perry. También varias acusaciones porque solo se le señala a él como foco de los males del grupo (drogas), cuando el resto, que no se expone como él, hace lo mismo igualmente.Y es que Tyler, en este libro, es muy suyo: su versión en grado narcisista. Solo le pedía que fuera entretenida, y lo es en grado superior.

Pero voy a profundizar algo más. Ya en los primeros capítulos del libro, salvo alguna fumada (hay párrafos del libro en los que no me he enterado de nada, lo juro), sorprenden algunas cosas: es 50% italiano, su apellido real es Tallarico, y tiene un 25% de sangre ucraniana. Por lo que cuenta un abuelo salió por patas de Ucrania cuando los alemanes se cepillaron al resto de la familia (calculo que fue durante la primera Guerra Mundial). Pero el se siente italiano. recuerda con gratitud las lecturas con su madre, los paseos por unos bosques de New Hampshire a las afuera de la urbanización vacacional que poseía su familia. Por allí pululaban otros dos futuros miembros de la banda, Perry y Hamilton. Muchas ganas de comerse el mundo, ser reconocido, ganar mucha pasta, tener mujeres a todas horas, dejar huella fuera de su barrio, y muchas dudas sobre qué pasos dar en el mundo de la música más allá de los típicos bolos en los garitos del lugar o en sus círculos de Yonkers (NY). Esa vocación musical la tuvo clara en los grupos anteriores a Aerosmith. Sus aficiones a tocar la batería y consumir drogas también le vienen de la adolescencia. El periodo de formación es bastante típico: muchas horas de tocar en donde les dejaran hacen al músico y lo que vendrá, aunque durante mucho tiempo, como le pasó a Tyler, no viera claro que aquello en lo que metía tanto tiempo e ilusión sirviera para algo. Es muy característico de él esa mitomanía por los grandes de su época: los Stones, los Kinks, Joplin, los Yardbirds y muchos otros a los que se llevó el viento. Los Beatles!!!! Se ha mirado en todos ellos. Aqui Tyler desborda pasión por los comienzos.

Muy pronto vendrían Perry y amigos a invitarle a cantar en su grupo. Se fueron a la ciudad, alquilaron un piso barato en Boston para todos, robaron comida, salieron de noche y se pusieron a componer como locos todos colocados. De ahí vinieron clásicos como Dream On. Mucho trabajo, los primeros roces, drogas en aumento y sexo, mucho sexo incluso Love in a elevator. El resto es historia. Y la parte de la historia es la que tiene unos picos de famoseo, de historias hilarantes, y otras no tanto, que se suceden casi sin dar tiempo al descanso.

Tyler habla muy bien de algunos discos. Defiende los cuatro primeros como si lo necesitaran, son muy buenos. Luego se detiene en unos mas que en otros. De Get a grip, apenas habla, para mi fue un pelotazo un tanto adolescente. Casi nada de Pump, y eso que los músicos que conozco lo ponen muy bien. Pero si se detiene en Nine lives, que me encanta. también en otros posteriores que me interesan menos. Se cuenta el origen de canciones como Mama Kin'. Y es que Tyler habla de muchos temas: de la banda y sus problemas internos (Tyler y Perry eran los gemelos tóxicos), de como le devoró el consumo de drogas, de los problemas en sus matrimonios, pero sobre todo de su pasión por la música. Sus influencias (Jagger, Joplin), su admiración por algunos músicos, su forma de tocar la batería, y las letras: le encanta escribir letras, se lo toma muy en serio, incluso cuenta un caso de cómo hace para cantarlas con sus peculiares notas vocales. La gente que los vetó de teloneros, como Queen. La amistad con otros músicos como Robert Plant o Slash, o las manías de ciertos elementos como Axl Rose. Y su amor/odio hacia Perry. Porque, y siempre en su versión, Tyler tendrá todos los defectos que se quiera, y tal vez ninguno quiera tenerlo de yerno, pero lo cierto es que rezuma música, destila música, por lo que habla mucho de música. Y como cuñado lúdico debe dar mucho juego.

La vida del grupo es longeva, pero con altibajos: en un calenton de Tyler, expulsó a Perry en los 80; regresó. A comienzos de siglo fue el resto quien quiso echar a Tyler por las drogas. Los roces los achaca a un manager manipulador y a, como en el caso de Yoko Ono, la maledicente pareja de Perry. Por cierto, que Perry es el duro de la banda: otra buena actuación.

Las muchas paginas dedicadas a sus momentos drogado son una aventura en si misma, llena de anecdotas rocambolescas, como las veces que le detiene la policia por ejemplo a la salida de un concierto, su experiencia el el legendario Woodstock, las peleas con su mujer rodando juntos por el asfalto de un parking... no se en USA, pero en Gran Bretaña o España la prensa sensacionalista los hubiera adorado. En mayor o menor grado, Tyler esta apuntado a los siete pecados capitales, mas alguno de provincias. Uno acaba con la sensación de tener un curso de parafarmacia psicotrópica metido en el bolsillo, tanto se habla de drogas (calcula unos 20 millones de dólares gastados). Lo curioso es la sensación vivificante que transmite, siendo un tio tan voluptuoso y sensual, cuando regresa a la sobriedad y pasa 12 años limpio. Ahi los olores, los sabores, el tacto de la vida normal, de la naturaleza, de la vida que despreció en sus comienzos alcanza una rara naturalidad, una sensación de estabilidad y vida real. Es la época en que nos puede hablar de como era un día de gira con concierto ante 20.000 personas durante ese periodo. También de cómo llegaron los dolores físicos que le metieron en las drogas para tratarlos, la famosa epidemia de opiáceos.

La conclusión de este libro es que a Steve Tyler le encanta rajar, sin cortarse cuando lo hace, sin circunloquios, con memoria selectiva, algo que le hace sentirse bien como las drogas. Ya lo dice el, es su esfuerzo terapéutico y con ayudas. Para mi es de esos músicos, pocos, que juegan en una liga estratosférica, esa que te lleva a la final de la Superbowl o a poner música a la nueva estrategia comercial de Coca-Cola por todo el mundo. Mucha mercadotecnia para triunfar, pero también talento para estirar el chicle. Seguro que hay quienes no los soportan. Da igual, en la música popular contemporánea ya son imprescindibles, pero en el resto de temas Tyler me ha dado un poco de pena. Hay cosas que no acaban bien por mucha pasta que acumules. Pertenece a una época en que se les perdonaba todo, vivan por encima de lo que la salud les permitía y eso se paga, la naturaleza no perdona. Ellos eran la música del momento: sexo, drogas y rock'n'roll disparatadamente loco.

El libro se publicó en 2011. Como era de temer, si uno busca información desde entonces acerca de Tyler o Aerosmith, tiene para otro libro más.


lunes, 22 de enero de 2024

LOS DESPOSEIDOS, de Szilard Borbely

LOS DESPOSEIDOS, de Szilard Borbely


Una historia de pobreza, de desarraigo y del pasar miedo de un niño constantemente hacia los padres, los vecinos, o del colegio. Es un relato duro, una historia húngara de inicios de los 70, referida concretamente a una familia donde el padre trabaja cuando puede porque el régimen comunista no lo acepta debido a sus orígenes, y la madre está mucho más que amargada y deprimida, amarga y deprime a sus hijos con sus anuncios de suicidio y las constantes quejas de todo y hacia todos. Vamos, que maldice su destino. El ambiente del pueblo donde viven no es mucho mejor, la gente maldice, enferma y trabaja por un salario insuficiente. 

Son un rebaño humano embrutecido, visto desde la perspectiva del niño. Del futuro no cabe esperar nada bueno, y es que este niño se erige en protagonista con un aprendizaje de la vida duro y desalentador. El chico, que  hacía el final dice tener 10 años, vive en constante miedo por tanta cosa chunga que le rodea, y son muchas. Toda la familia sufre por ser de origen judío, incluso el padre, supuestamente judío y de origen kulak. En ese sentido,  ir al colegio es un drama por ejemplo. El chico ni siquiera sabe bien qué es ser judío porque su madre apenas lo sabe ya. De hecho a la gente que cae mal dentro del régimen, significado por alcaldes o presidentes de cooperativas, se le acusa de judíos, kulaks, cristianos, gitanos o cualquier otra cosa aunque no este claro que lo sean: a veces parece que los mismo acusados lo acaban asumiendo, independientemente de la verdad, porque la acusación es la verdad. Otras veces lo niegan. Pero da la sensación que esta gente ya no sabe ni lo que son.

Aunque durante una buena parte del libro parece que la madre odia a sus hijos, después la tirantez se disipa y la relación es más normal. Entran en juego otros elementos familiares, van llegando los recuerdos del pasado, el origen de que lo estén pasando tan mal: la perdida de la posición social con la llegada de los comunistas, el desarraigo al convertirse en húngaros católicos por obligación en otro momento de la historia... cosas así que no se olvidan porque se aferran a alguna idea de lo que en algún momento fueron. Buscan  una identidad segura, pero parece que la sociedad se lo niega de forma incluso violenta. Ambos extremos (la identidad y la violencia) parecen la válvula de escape de tanta frustración. Son momentos de la narración que se hacen duros, esos en que se muestran los trapos sucios de la familia.

Húngaros contra rumanos, rumanos contra gitanos, húngaros contra judíos.... hay mucho rencor entre estos pueblos. Una especie de xenofobia que se aprende en el seno de las familias. Sin embargo, todos vienen a ser una mezcla de identidades: el chico protagonista es una mezcla de judío por la madre, kulak, ruteno (pero no cualquier rutina, sino del tipo huzulo), educación judeocatolica en casa y marxista en la escuela... Lo normal es que al chico le caiga una identidad distinta según con quien hable de su familia. Si su tatarabuelo era ruteno, el chico también. En cuanto a eso, si se recupera una rica memoria histórica de esta gente enclavada en un pueblo del este de Hungría. Todo ello bien adobado con hambre, pobreza sin llegar a la miseria. Aquí la pobreza se huele, se oye, se masca, se palpa. No es una pobreza extrema porque algo comen, pero pasan hambre. Tienen trabajo mal pagado, pero el padre lo pierde, los ancianos huelen a suciedad. Las costumbres son insalubres. A los críos les cuelgan los mocos. No es de extrañar que el lenguaje sea soez y se maltraten entre ellos. Es una radiografía de la miseria rural húngara en plena era comunista. Hay una conciencia de clase muy acusada para ser una sociedad comunista: la profesora odia a los aldeanos, los jefes comunistas a los antiguos kulaks, la madre a los campesinos, etc. 

 Al final el niño se convierte en adolescente, y acaba resumiendo su vida anterior con una bella metáfora. En mi opinión, gran libro. Pocos juicios de valor camuflados frente a una realidad que habla por si sola. Si hubiera que ponerle imagenes, me recuerda mucho a las peliculas de Bela Tarr, tambien hungaro.

jueves, 4 de enero de 2024

EL MINISTERIO DE LA VERDAD, de Dorian Lynskey

EL MINISTERIO DE LA VERDAD, de Dorian Lynskey


Así como hay biografías de personas, con sus progenitores, su nacimiento, formación y despegue en la vida adulta, este libro ofrece lo mismo de un insigne libro como es 1984: quién fue su progenitor (Eric Blair, alias Orwell), de donde nació la idea de 1984 (y el por qué del título), dónde encaja en la producción del autor y en la evolución de sus ideas ya al final de su vida. Cómo fue escrito, dónde, las numerosas influencias que recibió de otros libros. ¿De donde viene el Ministerio de la verdad, el crimental, el doblepiensa? ¿Como se sacó de la manga la idea del Socing o la del Hermano Mayor (y no gran hermano)? Están las experiencias de Orwell durante la Guerra Civil española, vitales para comprenderle a él y a cualquier occidental de la época. Uno ve ciertos episodios de Black Mirror como si fueran algo nuevo, pero no.

Por ello es también una biografía literaria en torno al autor de 1984. Hasta llegar a esta obra, se comentan sus experiencias vitales (expresadas en otras obras suyas), aquellas partes de su vida que lo significaron todo en cada momento: se nos cuenta la experiencia vagabunda, y algo de su trabajo en el sureste del Asia colonizada por el imperio británico. 

Todo ello se describe teniendo en cuenta el carácter idealista y algo ingenuo de Orwell, así como su entrega a las causas en las que cree. Un hombre de humor negro, de fuertes convicciones, pero capaz de ponerlas a prueba y seguir desarrollándolas. De un carácter abrupto, taciturno pero directo si abría la boca en una discusión o un artículo de opinión o una reseña literaria. Muy apreciado por su honradez intelectual (tanto como odiado por ello hasta hoy), y tal vez como efecto de ello, con no muchos amigos. Desde luego, defender el socialismo cuando es el comunismo de Stalin lo que arrastra a la gente no le hizo ganar compañeros de viaje ideológicos, es quedarse en tierra de nadie. Y la derecha tory aprovechó también 1984 para atacar a la izquierda con una lectura sesgada: esa ha sido una de las interpretaciones en Gran Bretaña y EEUU a lo largo de las décadas. 

El libro contiene otros valiosos argumentos: por un lado habla bastante de la otra genialidad de Orwell que es Rebelión en la granja, y eso me ha encantado aunque no sea el centro del libro. Entra menos en el resto de su producción literaria pero si toca puntualmente artículos periodísticos, ensayos valiosos que esclarecer la génesis o el mensaje de 1984 (por ejemplo El león y el unicornio). Eso está muy bien. 

Otra rama de este árbol que es 1984 hace referencia un género que no es el mío, el de la literatura de la distopías, o las utopías que el tiempo vuelve diabólicas cuando se demuestra que no eran unas ideas tan felices. Hay en el libro un conjunto de referencias anteriores a 1984 cuantiosa, muchas desconocidas para mi, pero si cabe citar al menos a Un mundo feliz (Huxley), Ciudad conquistada (Serge), El cero y el infinito (Koestler), las obras de H. G. Wells influenciadas a su vez por Edward Bellamy y por William Morris, Nosotros (Zamiatin), Los viajes de Gulliver (Jonathan Swift), y me dejo muchas. Orwell, además de un gran lector, era un gran reseñador que daba palos especialmente a las obras que más le gustaban por algún motivo, menudo carácter.

La sensación de impotencia ante lo malo que pasa en sus novelas, como en 1984, es resultado de su pesimismo ante el futuro, pero era un sentimiento compartido en esa época. De hecho, la sociedad británica vivió una escasez en momentos posteriores a la guerra aún mayor que durante esta. Y esta estimación que le tuvieron a Orwell sus contemporáneos se engancha con la que han tenido las siguientes generaciones hasta el día de hoy hacia 1984: sus interpretaciones, o malinterpretaciones (las interesadas políticamente), las lecturas alternativas, la capacidad de seducir la imaginación de los lectores como David Bowie o George Lucas (THX 1138), lo que queda de su mensaje, el uso profético de ciertos elementos de la novela (las pantallas que te observan, por ejemplo), el uso de palabras nuevas que luego se han utilizado hasta la saciedad para explicar la realidad, el libro hecho comic, pelicula, canciones y cualquier otra expresión artística contemporánea... Esta última parte ha diluido un poco mi interés por el libro de Lynskey, tal vez porque su afán completista en torno a todo lo que llega transformado desde 1984 hasta nuestros días va perdiendo mi interés. Es un parte pequeña del libro, ya al final, pero todo lo anterior me parece muy valioso tanto para los que leímos esta novela (el autor comenta que es una lectura que engancha especialmente a la gente joven; que es lo que me paso a mi, que me lo regaslaron de adolescente) y nunca la hemos olvidado, como para acercarnos a una visión transversal del siglo XX a través de una obra literaria icónica y sugerente como pocas.

LA ANTONIA, de Paolo Cognetti

LA ANTONIA, de Paolo Cognetti



Cognetti recrea la vida de esta poeta y montañera de Milán, muerta prematuramente con 26 años (1912-1938). Se basa en sus cartas, sus fotografías (casi todas de montaña) y una selección de poemas no publicados en vida pero que, cuando lo fueron, ejercieron una gran influencia en generaciones de poetas italianos posteriores. Y eso aún cuando su familia expurgó de sus diarios y cuadernos de poemas las partes que ellos quisieron, por algún motivo, ocultar. Incluso la última nota de despedida a su familia. 

La montaña, sus escaladas y travesías de esquí fueron muy importantes en su vida. Llegó a tener de guía al gran Comici, y se paseó por todo el ámbito alpino europeo porque era hija de un abogado que había hecho fama y fortuna con el régimen fascista. Le permitió viajar, estudiar y escalar. Pero ese ambiente es también el telón de fondo de muchos poemas y vivencias que la llevan muy arriba, pero también muy abajo, unas oscilaciones de ánimo tremendas coincidiendo en estas ocasiones cuando el amor no es correspondido. Ocurre que dos novios la defraudan en sus expectativas, y eso la lleva a sentimientos oscuros, que con el tiempo se volverán autodestructivos. En los primeros poemas es una adolescente con algunos pájaros en la cabeza, pero con los años está claro que su poesía mejoró (son los poemas que me gustan), y sus problemas son algo más que afectivos, hay una desazón hacia una vida que no la llena. Tampoco la montaña es suficiente. La idea de Cognetti es la de descubrir y acompañar a esta joven mujer tan sensible e inteligente en un mundo que no la comprende mientras ella espera demasiado de él. El mundo es hostil cuando vas más allá de lo que puede darte merecidamente pero no está preparado para hacerlo. Al final del libro uno lamenta la cantidad de gente que quería ponerla socialmente en su sitio, es decir, hundirla, humillarla, hacerla sentir menos de lo que se pensaba Antonia de si misma. 

Hay otros lugares comunes en su vida: la casa en Pasturo, un lugar siempre de reflexión cerca de las montañas. Pero también sentimientos, como el del niño no nacido como símbolo de lo que ella cree merecer pero nunca llegará. O la propia muerte que parece una salida natural a ese problema de vivir.

El tercer novio fue un chico salido del proletariado, estudioso. Mientras los dos anteriores eran lamentables, este del año 1937 le abre una mirada nueva, más social: se nota en el carácter de las fotografías de entonces. Pero no deja de tener depresiones, de esas que la sumen en pensamientos sobre la muerte. 

El final de la Antonia es muy triste. La biografía que nos quedó de ella atraviesa varias lagunas hasta el último día de su existencia y Cognetti trata de dar pistas sobre una de las poetas italianas más importantes y más incomprendidas durante su paso por la vida del siglo XX. Es duro leer cómo una chica tan joven, con todo a su alcance en la vida, nada vulgar, con tantas inquietudes, acaba en una encerrona de la vida y de la mente. No seré yo quien critique a una mujer que ahora llamaríamos una pija por sus apariencias cuando Cognetti nos cuenta todo lo que habia detras de esas apariencias. Tan solo leer el libro y pasar de puntillas y sin hacer ruido de observaciones morales. Me provoca demasiado respeto esa decisión del suicidio.  Es un misterio para mi, como lo es la que más amaba en la vida, la poesía.

miércoles, 20 de diciembre de 2023

SIN LLEGAR NUNCA A LA CUMBRE, de Paolo Cognetti

 SIN LLEGAR NUNCA A LA CUMBRE, de Paolo Cognetti


Este libro de 107 páginas, con algunos dibujos a lápiz del autor, nos cuenta el trekking de cerca de un mes que hizo por una remota región del Nepal, una que se adentra en el Tibet y que es de las menos frecuentadas por los turistas: la región del Dolpo. De hecho, apenas cuenta que se cruzaran con turistas. Además de estas peculiaridades, alberga otra significativa: ninguno de los clientes que la componen aspira a hacer una cumbre de las que tienen a mano. Lo que no quita que superen, él y sus dos amigos, collados en torno a los 5000 m de altitud. En un trekking de estos no es raro, pero si hay siempre ambiciones por llegar muy arriba y aumentar el curriculum de cimas logradas. El acicate de Cognetti para este viaje, en cambio, es seguir el itinerario, más espiritual que físico, de Peter Matthiessen en El leopardo de las nieves, buscando algunas de sus sensaciones. Fue en 2018, el libro es de un año después.

Por otra parte, el autor avisa pronto de que el mal de altura lo lleva fatal, aunque hace todo lo posible para superarlo: caminar despacio, descansar, etc. El libro viene a ser, por tanto, una crónica de esos días de trashumancia humana por algunos de los panoramas más bellos e inhóspitos del planeta. Con todo, encuentran poblados estacionales donde aprovecha la gente nepali a trabajar con el ganado durante el corto periodo estival. Lo mismo observa a los porteadores, que a estos habitantes o sube a algún antiguo centro budista abandonado. Le acompaña, después de mucho convencerle, un amigo que recuerda un poco a aquel otro, malogrado, que aparecía en Las ocho montañas. Pero es lo único que me lo ha recordado, aquí el final del libro lo acompaña un perro, Kanji, que hace la mitad del trekking con ellos, una parábola del dejarse llevar por la vida cuando esta te viene de cara, con comida y calor en este caso. Así como el perro no se plantea metas a largo plazo, Cognetti rompe con esa casi dictadura sorda de que si haces un trek y no haces cumbre, algo te faltó. Aquí lo principal es superar el dia con nota, no esperar a llegar a la cima para sentirte así, de manera que da con situaciones en las que intervienen sus amigos, los guías, los cocineros, algunos habitantes de los valles y el propio preguntarse qué demonios hace allí pasando frío, cansancio y dolores de cabeza. Cada día tiene su cima,unas mas altas, otras más bajas.

El libro podría ser un bonito guion, algo pormenorizado, de una película que muchos hemos vivido cuando hemos ido a Nepal a hacer algo parecido. Se lee muy bien, me recuerda momentos pasados (punto fuerte para el lector que ya haya estado), y tiene unos pocos momentos reflexivos de los que, reconozco, agradezco que no se conviertan en ensimismamientos o en las típicas teorías huecas de la felicidad personal que tanto proliferan. Me alegro por la honestidad de su actitud. El himalaya no es solo de los alpinistas, y con un poco de imaginacion, es también de los que nunca lo han pisado.

sábado, 16 de diciembre de 2023

EL OCASO DE LA DEMOCRACIA, de Anne Applebaum

EL OCASO DE LA DEMOCRACIA, de Anne Applebaum


Anne Applebaum es columnista, periodista, historiadora, de origen estadounidense por nacimiento y con la nacionalidad también polaca por su matrimonio con un dos veces ministro de este país. Se define como de derechas, y de origen judío pero no practicante. La conozco ya por haber leído su notable Hambruna roja.

En este caso, se sintió espoleada a escribir sobre la extrema derecha en países como Polonia, EEUU o Hungría porque eso ha tenido, a nivel personal, unas consecuencias negativas. Como cuenta en las primeras páginas, celebró el cambio de milenio, hace ya casi 24 años, en su residencia rural polaca con 100 invitados. En poco tiempo, un montón de esas personas había roto su amistad con ella por varios motivos que tenían tres claves: ella era esposa de un reconocido miembro de la oposición al partido de extrema derecha Ley y Justicia (que ha gobernado hasta este año),  el ser ella misma de una ideología de derecha moderada, y el hecho de ser judía. Incluso para escuchar las versiones políticas de la realidad europea actual que ellas tuviesen, algunas de esas personas declinaron entrevistarse años después con Applebaum. Pero no ha dejado de anotar los comentarios públicos que sus antiguos amigos han ido dejando con los años. Applebaum califica este mundillo de gente como partidarios de un "sistema unipartidista y antiliberal". 

Por aquí desfilan, desde esa posición que tiene la autora de tener tantos contactos en el mundo politico y economico, el exprimer ministro polaco Kaczynski, Boris Johnson, y países como España, Hungría o Grecia entre otros. Pero se centra en casos muy simbólicos de esta derecha extremista, nostálgica y sin escrúpulos. El de Polonia le es conocido desde dentro por vivir allí debido a su marido, un político polaco. Es un caso interesante porque tiene algunos parecidos con España. El caso inglés le es conocido por motivos laborales, parece saberse el "quién es quién" de la política inglesa. También vivió y trabajó allí. Este caso de los ingleses da mucha grima, explica muchos titulares de prensa actuales. Por motivos que también pasan en España, el caso húngaro viene asociado al inglés, pero contra Orban y su camarilla la autora no ahorra ninguna acusación política y penal posible. 

Hasta que llegamos a la última parte, a la dedicada a la derecha estadounidense, a la división del republicanismo ya en tiempos de George Bush hijo. Analiza a un par de personajes de extrema derecha y advierte la posición pesimista pero incendiaria de esta gente frente a sus compatriotas. En el fondo da igual la ideología que tenga estos estadounidenses fanáticos de un montón de valores que, de hecho, luego incumplen.

En definitiva, lo mejor que puedo decir es que es un libro que, independientemente de tus ideas, puede ser comprendido por cualquiera, que se sacan conclusiones, que su mensaje esta por encima de la izquierda y de la derecha. Si no se está resentido, o se es una persona fanatizada con una posición intransigente, este puede ser un buen libro. Me doy cuenta de que ella habla de lo que conoce, la derecha, pero podría igualmente hablar con ejemplos de izquierda, aunque a día de hoy no sean los que dominan las tendencias en el continente europeo ni la agenda de los políticos. No es un libro sacado de opiniones de tertulianos u otros comentaristas, de ideas sacadas de redes sociales u otros instrumentos de partidos políticos o lobbys. Está sacado desde la experiencia dolorosa de perder amigos porque "algo externo" se interpuso entre ellos, eso que nunca debió ocurrir y sin embargo ocurre todos los días. No es un panfleto de ideas a la venta, pero si es un aviso de que aun hay cosas que nos unen, dentro del espectro político, más que otras que nos separan.

Algunas conclusiones de lo que yo he leído, esto ya es una interpretación personal:
1.- la polarización social sirve a las minorías ideológicas un espacio demográfico para no desaparecer e, incluso influir, tras un tiempo precedente en que temieron caer en el olvido o desaparecer. Prefieren la división y la violencia política de todos para beneficio de unos pocos. Es el caso de Vox.

2.-las instituciones democráticas y los medios de información tradicionales se han quedado desfasados por la rapidez, la inmediatez y la simplicidad que la tecnología ha introducido en nuestras vidas para decidir, aprobar o denegar, y conocer lo que pasa a nuestro alrededor. Applebaum habla de una ideología "en línea". Aquí entra una de las partes más suculentas del libro: como los procesos de psicología, de mercadotecnia, etc, son las formas de conseguir lo anterior. Más o menos como si viviéramos a través de Facebook o X/Twitter. Pero el proceso electoral, por ejemplo, no fue pensado siguiendo este desarrollo: esto es un problema grave.

3.-la pregunta a hacer a los extremistas, después de escuchar unos discursos dirigidos a las emociones, es; ¿cómo vais a implementar estas ideas? ¿Cuál va a ser vuestra actuación concreta? Porque ahí se caen los maximalismos e ideas imposibles. Pon el ejemplo que quieras y preguntate eso mismo.

4.-Los políticos y la gente que los rodea puede cambiar de ideas en pocos años hasta un punto irreconocible. Y las amistades en ese mundillo duran exactamente lo mismo 

5.- cuando a un extremista se le llena la boca de valores humanos y patriotas que dice defender, es muy posible que el mismo no esté muy interesado, con su vida personal, en cumplirlos, y está por ver si un extremista apoya a candidatos que hacen lo opuesto de lo que proclaman ante cualquiera que se le pregunte.

6.-por supuesto, ningun politico ni ningún partido es la derecha de ningún país, sino una forma de ser de derechas, pero siempre hay otras. No nos damos cuenta, pero esto hace mucho daño a la gente buena que hay con esa tendencia. Aunque los extremistas actuales sean tan arrogantes como para creérselo, hay más vida dentro de esas tendencias fuera de esos partidos extremistas que parecen copar ese lado de la bancada parlamentaria. Les encanta colonizar nuestras mentes para usarlas a su antojo. Vale también para la izquierda.

Por poner algún punto en contra, diré que no habla para nada del caso de Países Bajos, donde la ultraderecha acaba de ganar las elecciones. Parece que muestra simpatía por Thatcher, y alienta un deseo de que la pandemia saque algo bueno de la sociedad civil, cosa no ha pasado.

domingo, 10 de diciembre de 2023

UN LUGAR LLAMADO ANTAÑO, de Olga Tokarczuk

UN LUGAR LLAMADO ANTAÑO, de Olga Tokarczuk 

He aquí una de las primeras novelas de la premio nobel de literatura del 2018, la polaca Olga Tokarczuk, original, profunda y sencilla de leer en conjunto. Aunque el comienzo, al situarnos en el lugar de Antaño, como si nos describiera los accidentes geográficos de un mapa, me echó un poco para atrás. Pero después de esas páginas todo empieza a funcionar como un reloj. Básicamente, creo que sirve para trasladarnos a otro lugar que no sea aquel desde el que nos disponemos a empezar esta novela. Como diciendote: "esto es otra cosa". Es la historia de tres generaciones de polacos de la aislada comarca de Antaño desde 1914 hasta la época de gobierno comunista. Aquí comienza una historia de personas dentro de la Historia. Cada capítulo va de una persona que no solo se relaciona con otras, sino con el tiempo, con los objetos cotidianos, con los animales, con los recuerdos. La originalidad de estas relaciones entre todos estos sujetos descubre una profunda intimidad entre este ellos. Esta es la parte que mas me ha interesado.

Una de las cosas que más me ha gustado es la capacidad de evocación de objetos materiales que acaban por impregnarse de vida humana, o también la síntesis tan evocadora de ciertas personas en un giro de su vida. Eso me ha parecido magistral. Por ejemplo, lo que hace con el molinillo de café es genial, me recordó al Aleph de Borges sin copiarlo, dando un giro distinto. Hay que decir que muchas situaciones se justifican o remiten directamente a un ser superior, a Dios como entidad natural. 

Es con esa clase de realidad con la que se relacionan los personajes, una relaciones trascendentes con sencillez. Como dije en relación al molinillo de café, se relacionan con esa parte de los objetos, personas o animales que no está en lo visible de ellos, en su superficie, sino en la parte más profunda e invisible de sus apariencias, como lo sería la parte sumergida de un iceberg. ¿En qué consiste esa parte invisible con la que, de alguna manera, dialogan los personajes? Esa es la gracia del asunto en esta novela. Cada personaje lo hace a su manera, le da un sentido peculiar según sus propias necesidades, aficiones, deseos más promiscuo, etc. Muy gráfico cuando Misia, por ejemplo, siente que el mercurio de un termómetro es una animal vivo y juega con el. O dicho de otro modo, aunque el capítulo cuente una pequeña historia costumbrista, suele aparecer algún objeto común al que un significado particular provoca un giro de la narración. La explicación puede ser que cada persona tiene su ángel.

Si cada persona es un mundo como se suele decir a veces, cada uno de los personajes vive en un universo propio lleno de matices simbólicos. La naturaleza del paisaje rural influye en sus vidas incluso con un hálito mágico. Una planta puede ser el amante de una mujer, o un río el enemigo del cura al que se le ocurre azotar con una rama. A veces, incluso una persona se convierte en un animal o un espíritu. Tal y como lo relata Olga, cada historia parece un cuento unas veces realistas, pero las más de las veces con elementos mágicos 

Los capítulos son cortos, centrados en una persona de Antaño, que está pasando, al principio, por los efectos de la I Guerra Mundial traumaticamente. Se encuentra en algún lugar de Polonia, a una distancia indeterminada del frente oriental. El orden de los acontecimientos es cronológico, pero el tiempo de cada experiencia que sufre o disfruta cada individuo tiene una levedad extraña que parece romper esa rueda temporal. Parece que el tiempo se detiene, que tiene un antes y un después infinitos en el proceso de la experiencia. Es un tiempo elástico, unas veces va rápido y otras se detiene en el ánimo de la gente. Lo mismo pasa, desde el primer capítulo, con el espacio: Antaño en un microcosmos que se abastece de sus propias historias. A veces, los niños, con su imaginación sienten que no pueden traspasar sus límites. Cuanto más maduros se hacen, más lejos llegan. Y más amargas se vuelven sus vidas: van perdiendo esos momentos luminosos de sus vidas, y los sinsabores no tienen ya ningún sentido, el deseo de seguir viviendo va convirtiéndose en pura inercia. Desde luego, la transformación de la vida de esta gente de Antaño es contada con la levedad y la profundidad de los sueños.

Después vendrán los nazis y la contraofensiva soviética, escenas estas donde el costumbrismo rural queda enterrado bajo toneladas de crueldad sin ninguna magia y sin el candor de los tiempos buenos o malos de siempre.

Hablando como lo hace de un periodo de tres generaciones, me recordó en cierto modo a los Budenbrook de Thomas Mann, de quien la autora se confiesa admiradora. Pero mientras el alemán vuelca todo un bagaje cultural para entender a sus personajes, ya que son un complicado engranaje psicologico con trasfondo en la cultura alemana, estos personajes de Olga parecen más motivados por sus impulsos naturales y, en algunos casos significativos, animales. La fuerza de la tierra es poderosa en los avatares de la historia,  y el capítulo dedicado a perales y manzanos parece confirmarlo. Por ejemplo, la vida obedece más a ciclos naturales que a los esfuerzos humanos por romperlos. A veces la muerte infligida violentamente obedece más a un placer por matar que por una necesidad vital o un elaborado calculo, ya sea de un humano o por una bestia. Otra obsesión en la novela de principio a fin es que una cosa es la suma de sus partes, empieza con el cuerpo humano y acaba haciendo series de 4 cosas muy relacionadas. Lo importante es esa enumeración, esa sugerencia multiplicidad de definiciones para sumar una entidad superior. 

jueves, 7 de diciembre de 2023

LAURUS, de Evgueni Vodolazkin

LAURUS, de Evgueni Vodolazkin (2012)


Este es un libro en el que los hombres más misteriosos, maestros espirituales, de esos con ascendencia sobre el campesinado, predicen el día y la hora de su muerte, y logran despedirse con serenidad de todo el mundo. Hombres como Laurus, nacido con el nombre de Arsenij, que sanan por la fe, se anticipan a los hechos, se sacrifican por los vivos y, en especial, por una mujer muerta y el hijo de ambos. Un loco de Dios en la tradición espiritual profunda de la Rusia medieval, alguien al que se admira, se teme y, por supuesto, no se termina de comprender como no se termina de comprender al pueblo ruso, algo que se afirma al final de esta curiosa historia. 
Todo ocurre a caballo entre el siglo XV y el XVI, repartido en tres fases: una en la que no se mueve del centro de Rusia, donde descubre una vocación de servicio a la gente que se lo reclama. Es también una época traumática por lo que casi sale huyendo de todo lo que le acomoda en la vida por un sentimiento de pecado sin expiar. La culpa es un sentimiento muy poderoso aquí, un paisaje de valle de lágrimas. La segunda parte le lleva a Jerusalén, pero aquí es más importante el camino que la meta: los amigos que hace, los que pierde, lo que aprende.
La tercera parte le devuelve a sus orígenes, purificado no tanto del pecado original, ese que la ha marcado de joven, como de sus apetencias por saber. Lo que tenía que saber de puertas afuera da paso a una vida monacal y después eremita, ya como Laurus. El relato hasta aquí se ha ido despejando de sutilezas y ya sólo es una descripción de lo que hace. Nunca es un relato de elucubraciones espirituales. En esta parte final de su vida, se supone que el protagonista ha alcanzado lo que, en aquel mundillo, se llamaba la oración continua. Sin embargo, lleva toda la vida hablando con Ustina, su verdadero y fallido amor. Supongo que es muy difícil simbolizar la oración de otra manera. En mi opinión, lo enmarcaria en un género de libros antiguos pensados para enseñar por el ejemplo al pueblo en su conjunto. Aún conservo en mi casa un ejemplar de El peregrino ruso, un clásico escrito entre 1853 y 1861 que leí hace décadas, y a él me remito.

En mi opinión, Vodolazkin, a través de su conocimiento de la época (de la que es un especialista) y la fe que, según he leído en alguna entrevista, creo que tiene, nos plantea la experiencia lectora de la época de la peste negra, las peregrinaciones a Tierra Santa y la fe ortodoxa del pueblo llano. No hay dogmas ni disquisiciones religiosas, sólo la experiencia de un hombre y su entorno, gente que puede pasar de la normalidad a la miseria o la muerte en un parpadeo. Por ello no se si es un tema del agrado de todos, pero creo que Laurus es una novela histórica muy honesta y apreciable. Lo es cuando el género trata muchas veces épocas muy distantes en el espacio y en el tiempo con una sensibilidad próxima a nuestros días en un intento de entender más al lector (lo cual es más fácil) que a los personajes o la época referida (lo que es más difícil). Vodolazkin está muy lejos de intentar convencer a nadie de nada, ni de hacer una historia de buenos y malos. El libro no va de eso, esto es diferente. Siempre recordaré el prefacio de Los pilares de la tierra, donde su autor se excusa, en la recreación de la época, de faltarle ese sentido de la fe a sus personajes. Por ejemplo, pese a ser aclamado muchas veces como un hombre de Dios por su vida ejemplar y sus buenas obras, al final de la vida renuncia a estas últimas de una manera convincente. Eso no es facil de contar sin caer en la impostura. Es un libro muy contenido en sus emociones, ha limado las asperezas excesivas y casi cualquier muestra de efusividad alegre o triste y ha preferido mostrar lo que pasa con sobriedad, pero desde el misterio del dolor bajo el que no caben palabras sino mas bien una actitud contemplativa. Creo que es lo que mas me ha gustado del libro. En su aparente sencillez, hay mucha intensidad si se sabe de lo que esta realmente hablando, un hombre de fe y dudas en la baja edad media. Lo que nos ha mostrado Volodazkin es ese aprendizaje de Arsenij hasta Laurus, a través de cuatro etapas: El libro del conocimiento, el de la renuncia, el del camino y el de la tranquilidad, y eso es difícil. Lo ha logrado? Es creíble? Lo hemos comprendido? Es una pregunta más personal de lo que parece. Para mi, lo ha logrado bastante.
No es una lección de trucos argumentales o lingüísticos, pero tiene sus detalles, y muy llamativos algunos. El uso de un hablar antiguo, el recurso a los cuentos tradicionales de antaño en Rusia (con elementos fantásticos en contraste con otros momentos de realismo descarnado), algunos pasajes bíblicos. El autor incrusta sentencias aqui y alla pero no las notas, y eso es un logro envidiable porque de lo contrario acaba cansando hasta acabarle a uno la paciencia. Mientras, por ejemplo, otro autor que también lo hace como es Tesson no hable mas que de sí mismo para darse importancia, esas cosas no me chirrían demasiado. Por lo demás, Laurus es un personaje que trata de romper las medidas del tiempo. Al final del libro parece muy longevo, pero en algunos pasajes, parece que el tiempo, en su vida, se hubiera detenido, por ejemplo, viviendo en un cementerio, o en bosque. En esos periodos, la vida de Laurus parece entrar en un bucle del que, a toda costa, intenta salir.

Por lo demás, esta es una obra con algunos premios prestigiosos, y su autor es de los autores rusos vivos mejor considerados por la crítica. 

"La memoria y el olvido son una pareja tan inseparable como la palabra y el silencio."

Opino que, a parte del gusto de uno por el tema, es un libro que cualquiera puede llegar a entender porque es un enfoque de la fe en Dios desde una posición inmanente. Yo no he visto ninguna verdad revelada de repente, un capítulo que aplaste con un mensaje trascendente. Un sentimiento de culpa puede tenerlo cualquiera, por ejemplo. Además, no es una lectura previsible para lo que se vende actualmente. Y se nota mucho la diferencia entre quien se documenta para un libro y quien es especialista y vive lo que ha estudiado durante mucho tiempo. Esa experiencia lectora es muy evidente cuando comparas que unos necesitan añadir cosas para ganar credibilidad (demostrar todo lo que controlan del tema) y otros como Vodolazkin, que te hacen lo mismo con cuatro pinceladas certeras, que a veces ni te has dado cuenta. Desde luego, no hace alardes de esos, no pegan con el tono de esta novela

Para una mejor comprensión de la novela, una entrevista con el autor aqui.

Una reseña un poco más especial, desde la fe aqui.