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lunes, 20 de noviembre de 2017

IDEOLOGÍAS. APÓSTOLES Y ASESINOS, de Antonio López

IDEOLOGÍAS. APÓSTOLES Y ASESINOS, de Antonio López

    "Las ideologías siguieron teniendo un aura de liberación, de afán justiciero y reparador, pero también empezaron a convertirse en una especie de ficción que cobraba vida propia y establecía un camino paralelo a la realidad, desentendiéndose de ella en demasiadas ocasiones.
    No hubo un giro radical, no cambió la perspectiva súbitamente ni hubo un hecho o una fecha determinante que marcasen una frontera, pero no es gratuito pensar que la Primera Guerra Mundial y el naufragio de unos países enteros habían ofrecido un nuevo rostro de sí mismo al hombre. Un espejo en el que mirarse atentamente y con la misma dosis de repulsión que de asombro. Ése soy yo. Eso somos nosotros.
    Quedaba el sueño de Rusia. Pero frente a los devotos incondicionales del movimiento bolchevique había quienes detectaban una vibración perturbadora. Bajo aquel sueño materializado presentían un sótano profundo desde el que ascendía un rumor de cadenas y un chapoteo de sangre. Había voces que confirmaban lo oscuro del presentimiento. Algunos de los primeros enviados a Moscú, imparciales o deseosos de adherirse previamente al gran movimiento libertador e igualador del rasero humano, regresaban hablando entre susurros o incluso levantaban una señal de prevención y alarma. También había ya quienes advertían allí un espejo turbio. Ése soy yo. Así somos nosotros."

viernes, 17 de noviembre de 2017

565 km, de Susana Gómez Castiñeira

 565 KM, de Susana Gomez Castiñeira

    "Es tan difícil ver y creer que tengo marido, pareja estable, y que sueño y me realizo como deportista con otro hombre? ¿Es tan difícil creer que hay una amistad enorme y una conexión casi irreal con un hombre con el que no me acuesto? Difícil batalla la que se vive en una sociedad tan estúpida en estos temas y tan mundana, diría yo, que todo lo arregla y desarregla acostándose con el vecino"

    Un libro que se ha editado con el patrocinio de algunos mecenas y la suscripción de algunos que pusimos el dinero de un ejemplar para que se editara en Libros.com

TRIBUS URBANAS. LA ESPAÑA VACÍA, de Sergio del Molino

TRIBUS URBANAS. LA ESPAÑA VACÍA, de Sergio del Molino

    "Heterofobia significa miedo al otro. El término califica actitudes que tienen que ver con nuestra organización tribal, con el nosotros y el ellos y la identificación del ellos como amenaza. Los humanos no sabemos vivir fuera de nuestro grupo. Es una ventaja evolutiva por la que hemos pagado un precio muy alto en guerras y matanzas. En las sociedades urbanas y complejas la tribu es cada vez menos reconocible, nos cuesta encontrar a los nuestros. ¿Quiénes son? ¿Los compatriotas? Demasiado diversos. Tengo mucho más en común con un escritor treintañero de Melbourne que con mi vecino. ¿Nuestros compañeros de trabajo? Difícil, aunque la clase obrera ha sido una de las tribus más exitosas de los últimos cien años. ¿Los de mi sexo, los que hablan mi lengua, los de mi religión, la gente de mi edad, los que están en mi tramo de renta, los de mi tendencia sexual, los que tienen hijos, los que no los tienen? Antes de escribir que la patria es la infancia o los amigos o cualquier otra tontería, prefiero dejar claro que vivimos en sociedades tan complejas que han sustituido las lealtades tribales por afinidades cambiantes y sutiles que vienen a ser sucedáneos de tribu.
    Esos sucedáneos tienen dos ventajas: no nos obligan a ir a la guerra contra la tribu vecina y son, en buena medida, electivos. Muchas de estas afinidades tienen que ver con gustos adquiridos, como el equipo de fútbol o la música. Esa riqueza y mutación sólo es posible en las ciudades. Hay otros factores, pero es fundamentalmente una cuestión de grandes números o de masa crítica. Cuanto más grande es la ciudad en que se vive, más posibilidades hay de tejer afinidades en muchas más direcciones y niveles. Esto es algo nuevo en la historia de la humanidad."

jueves, 16 de noviembre de 2017

MOMENTOS VACÍOS. EL PERIODISTA DEPORTIVO, de Richard Ford

MOMENTOS VACÍOS. EL PERIODISTA DEPORTIVO, de Richard Ford 

    "—Odio a los tipos rastreros —dice, mirando fríamente el cenicero que hay junto a ella, como si hubiera una serpiente muerta ahí enrollada—. Me he prometido a mí misma alejarme de ellos. Porque están por todas partes, ¿sabes? Tampoco es difícil reconocerlos. —Desvía los ojos hacia la puerta del pasillo y esboza una sonrisa melancólica—. Yo era sólo otra de tus mentiras, ¿no? 
    —La única forma de descubrirlo es quedarte conmigo y darme tiempo. 
    Fuera, en las heladas calles, se oye una sirena de policía ululando por la vacía y oscura avenida y arrastrándose hacia el tráfico. Algún pobre ser lo está pasando peor que yo. 
    —¿Y lo de casarnos? —dice socarronamente. 
    —Eso también es verdad. 
    Sonríe con desilusión y sacude la cabeza. Apaga el cigarrillo en el cenicero con cuidado. Ya ha vivido esto antes. Habitaciones de motel. Las dos de la madrugada. Extrañas vistas. Los sonidos de ciudades y sirenas extrañas. Chicos que mienten para divertirse y un corto viaje de vuelta a casa. Momentos vacíos, quien más quien menos ha vivido centenares de momentos así. Carecen de misterio y su frágil belleza callada oculta estos terribles malos ratos. Incluso en los buenos tiempos, son momentos de derrota y de impotencia. 
    —Bueno, bueno —dice, y se encoge de hombros, con las manos caídas entre sus rodillas y un aire de fatalismo. Pero hemos ganado algo, hemos superado el peligro de una posible tragedia. No sé muy bien de qué se trata, porque el mal todavía revolotea por la habitación hacia las cornisas. La libanesa que conocí en el Berkshire College nunca habría dejado que esto ocurriera, sin importarle lo que yo hubiera hecho para provocarlo. Era insensible a esas cosas, cultivaba un desinterés muy islámico. X tampoco, aunque por otras razones, quizá mejores: ella esperaba más de mí. Vicki tiene esperanzas, pero no tantas, y sin embargo, aún le falta mucho para decepcionarse. Aun así, por difícil que sea, reconciliarse con una mujer siempre es mucho más fácil que reconciliarse consigo mismo."


SER MUJER EN UN GOBIERNO DE HOMBRES. LOS AÑOS DE DOWNING STREET, de Margaret Thatcher

SER MUJER EN UN GOBIERNO DE HOMBRES. LOS AÑOS DE DOWNING STREET, de Margaret Thatcher 

    "Los wets expresaban en público su disconformidad utilizando lo que pretendía ser un sofisticado lenguaje en clave, donde cada frase tenía un sentido semioculto y donde se entretejían las abstracciones más filosóficas para descalificar con indirectas la política que se estaba aplicando. Este planteamiento encubierto e indirecto jamás fue mi estilo y me alegraba de ello. Mi éxito se debe a la argumentación directa. Me interesan las opciones prácticas. Y prefiero los debates directos con mis oponentes antes que minarlos subrepticiamente. No creo que la responsabilidad colectiva sea una interesante ficción, sino una cuestión de principios. Mi experiencia es que algunos hombres con los que tuve que tratar en el curso del quehacer político evidencian precisamente esas características que atribuyen a las mujeres: vanidad y torpeza para tomar decisiones arduas. También hay cierto tipo de hombre que sencillamente no soporta trabajar con mujeres. Con mucho gusto hacen cualquier «concesión» al sexo débil. Pero si una mujer no pide privilegios especiales y espera ser juzgada sólo por lo que es y hace, esto resulta grave e imperdonablemente desconcertante. Es evidente que para los Wets del establishment tory yo no sólo era una mujer, sino «esa mujer», alguien que no sólo era del otro sexo, sino de otra clase, una persona inquietantemente convencida de que los valores y virtudes comunes del país no tenían más remedio que ponerse en marcha para resolver los problemas creados por el establishment. Eran muchos los aspectos en los que yo resultaba ofensiva."

miércoles, 15 de noviembre de 2017

ECODESCENTRALIZACION. ECOLOGÍA O CATÁSTROFE. LA VIDA DE MURRAY BOOKCHIN, de Janet Biehl

ECODESCENTRALIZACION. ECOLOGÍA O CATÁSTROFE. LA VIDA DE MURRAY BOOKCHIN, de Janet Biehl

    "Mientras tanto, la separación entre campo y ciudad requería de cada vez más productos químicos para la producción de alimentos: no solo pesticidas y herbicidas -para mantener los monocultivos- sino también conservantes -para prevenir el deterioro durante el transporte- y colorantes alimentarios -para crear la apariencia de frescura-. 'Mientras las ciudades están separadas del campo', escribia Bookchin, 'los alimentos incluirán -necesariamente- sustancias químicas dañinas para resolver los problemas derivados del almacenamiento, el transporte y la manufactura masiva, por no mencionar el interés lucrativo'.
    La separación entre ciudad y campo estaba estrechamente conectada con la problemática de los químicos nocivos de los alimentos.
    Bookchin concluia que 'las posibilidades de la ciudad se han agotado y nunca podrán ser revitalizadas'. La ciudad había alcanzado sus límites. La megalópolis se había convertido en una traba para la civilización, y la humanidad, para poder avanzar, debía quemar esas cadenas" (1955)

VEJEZ Y SABIDURIA. TRILOGIA DEL VAGABUNDO, de Knut Hamsun

VEJEZ Y SABIDURIA. TRILOGIA DEL VAGABUNDO, de Knut Hamsun

    "...espero que nunca sabré nada. Es un signo de decrepitud. Cuando le doy gracias a Dios por la vida, no se las doy por la mayor madurez que haya alcanzado con la edad, sino porque siempre tuve la alegría de vivir. La edad no da madurez alguna; la edad no trae más que la vejez."




martes, 14 de noviembre de 2017

EL ESTILO 'THATCHER' DE GOBIERNO. LOS AÑOS DE DOWNING STREET, de Margaret Thatcher

EL ESTILO "THATCHER" DE GOBIERNO. LOS AÑOS DE DOWNING STREET, de Margaret Thatcher 

    "No obstante, cuando se dice que no escucho, especialmente si lo dicen ex ministros, puede significar simplemente que no coincido con sus puntos de vista. Podría decirse que presido «en primera línea de fuego». Me gusta decir desde el primer momento lo que pienso y ver si se me ofrecen razonamientos que demuestren que estoy equivocada, en cuyo caso no tengo ningún problema en cambiar de postura. Por supuesto, no es éste el modo tradicional y formal de presidir reuniones. Según mi experiencia, a un grupo de hombres que se sientan en torno a una mesa pocas cosas les gustan más que escuchar sus propias voces, y nada les agrada menos que la posibilidad de que se llegue a una conclusión sin haber tenido oportunidad de dar lectura a sus informes. Mi estilo a la hora de presidir desconcertó sin duda a algunos colegas que conocían sus informes peor que yo. Adopto esta técnica porque, en mi opinión, la discusión es el mejor camino para llegar a la verdad, no porque desee suprimir las discusiones. De hecho, iría aún más lejos: nada es más importante para el éxito de un Gobierno democrático que la disposición a discutir con franqueza y energía, excepto, tal vez, la disposición a asumir colectivamente la responsabilidad una vez tomada una decisión.

    Así pues, puse en marcha una serie de medidas para dejar claro que el Gobierno comprendía un amplio abanico de puntos de vista y era receptivo ante éstos. Mi primera preocupación era hacer frente a la impresión, aparentemente muy extendida, de que el Gobierno no era consciente de las preocupaciones del pueblo. Podía hacerlo sin diluir la filosofía thatcherista puesto que, al margen de lo que opinaran los comentaristas políticos, los sueños y aspiraciones de la gran mayoría sintonizaban con mis creencias. Precisamente sabía esto porque sí prestaba atención a lo que decía el pueblo. Jamás confundí la portada de The Guardian con la vox populi."


lunes, 13 de noviembre de 2017

MIEDO EN EL DENALI. AL FILO DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tude

MIEDO EN EL DENALI. AL FILO DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tudela 

    "Todavía bajo la influencia de las circunstancias tan duramente vividas deseaba la acción, por peligrosa que pudiera ser. Y la expedición solitaria al McKinley reunió a todos los aspectos necesarios de una verdadera aventura: aquella empresa que, por su peligro y dificultad, no puedes estar seguro de que podrás completar. Es decir,  yo tenía miedo de hasta dónde me podría llevar mi espíritu intransigente, el miedo a la soledad y uno nuevo que era el miedo de mí mismo"
"Viendo cómo sale alejaba la avioneta, pensé en lo que me esperaba. Me quedé totalmente solo entre aquellas montañas desconocidas, a cientos de kilómetros de cualquier lugar habitado, llenos de glaciares y zonas pantanosas. Esa había sido mi decisión. Fue en ese momento cuando comprendí la peligrosidad de mi aventura. El ruido de una avalancha me hizo ponerme en guardia y trate de alejarme, tirando del trineo cargado con mi voluminoso equipaje que se enganchaba en el hielo. La avalancha en la vertiente del Monte Hunter llegó casi hasta el lugar en el que me encontraba. Asustado ante la visión de aquellos grandes montañas y de la inmensa nube de nieve, dudé de dónde sería prudente montar mi campamento.
Era una víctima de mi ambición pero no podía rendirme. Tire del trineo hasta el agotamiento y unos 200 metros de donde me había dejado Hudson decidí plantar la tienda roja que me había regalado Artiach para el Hindu Kush, precisamente la que cobijo a Elena en su agonía. Parecía que todas las circunstancias se habían reunido en ni contra. Desalentado, me metí dentro del saco de dormir esperando que la situación mejorará. Aquella inmensa belleza resultaba ser también una cárcel infinita. Dormí apaciblemente más tiempo del que tenía previsto en aquella noche en la que no llegó la oscuridad"
Llegando a la cima

viernes, 10 de noviembre de 2017

LA ORIGINALIDAD DE ESPAÑA. GENTE, AÑOS, VIDA, de Ilya Ehrenburg

LA ORIGINALIDAD DE ESPAÑA. GENTE, AÑOS, VIDA, de Ilya Ehrenburg 

    "En el otoño de 1931 se produjo un importante acontecimiento en mi vida: vi España por primera vez. El viaje que hice a este país no fue, para mí, uno de tantos, sino un hallazgo. Me ayudó a comprender muchas cosas y a decidirme a hacer otras muchas.
    España me atraía desde hacía tiempo. Como a menudo pasa, empecé a comprenderla a través del arte. En los museos de diferentes ciudades permanecí muchas horas contemplando las telas de Velázquez, Zurbarán, El Greco y Goya. Durante los años de la Primera Guerra Mundial aprendí a leer en español, había traducido fragmentos del Romancero, poemas de Gonzalo de Berceo, del Arcipreste de Hita, de Jorge Manrique, de Quevedo. Lo que me atraía de estas obras tan distintas entre sí eran algunos rasgos comunes, inherentes al genio nacional de España (pueden encontrarse también en Don Quijote, en los dramas de Calderón y en la pintura): un realismo cruel, una ironía omnipresente, la severidad de las piedras de Castilla o de Aragón y, al mismo tiempo, el ardor del cuerpo humano, una elevación desprovista de énfasis, un pensamiento sin retórica, la belleza en la monstruosidad y también la monstruosidad de la belleza.
(...)
    Pero la vida había derribado mis concepciones ingenuas sobre los límites de lo posible, y comprendí que Goya es ante todo un realista. Estoy convencido de que los reyes, las reinas, los condes y las duquesas eran exactamente tal y como él las pintó. Sus visiones de la guerra me impresionan, a pesar de que he visto guerras incomparablemente más terribles que las de Napoleón, pero no eran los uniformes, ni las banderas ni los caudillos militares lo que le interesaba a Goya, sino el rictus, las convulsiones, la locura. Al representar el fusilamiento de los insurgentes españoles por los soldados de Napoleón, no transmitió únicamente toda la medida del sufrimiento humano, sino también la ira del pintor. Tituló a sus pesadillas Caprichos, pero sus fantasmas todavía hoy se pasean, matan, comen, eructan, pueblan la tierra. No tenía miedo a mostrarse intransigente pero nunca simplificaba el mundo ni lo estrechaba.
(...)
    Todo el mundo conoce la novela de Cervantes, pero pocos conocen a Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita. Es un poeta extraordinario. Vivió un siglo antes que François Villon y expresó toda la complejidad y toda la dualidad de la larga jornada que el hombre ha de recorrer. Es difícil trazar en sus escritos el límite entre sacrilegio y confesión, entre ironía y lágrimas amargas. Lo describe todo abiertamente, llama las cosas por su nombre y, al mismo tiempo, siempre tiene un segundo plano, una cuarta dimensión, la poesía. En eso veo precisamente la peculiaridad del realismo español y también del carácter de España."
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