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viernes, 17 de marzo de 2017

BORN TO RUN, de Bruce Springsteen

BORN TO RUN, de Bruce Springsteen 

    "Con Pinochet todavía en el poder, tocamos en la frontera argentina con Chile, en la ciudad de Mendoza. Cuando nos acercábamos al lugar del concierto, las «madres de los desaparecidos», cuyos seres queridos habían sido arrebatados de sus casas y de las calles en los años de la dictadura de Pinochet, esperaban junto a la carretera con carteles que mostraban fotos de sus seres queridos desaparecidos. Los rostros de esas mujeres mostraban las huellas de unas terribles experiencias de las que los estadounidenses simplemente no teníamos ni idea, ni posibilidad de comprenderlas, y que eran la prueba de la inquebrantable voluntad humana, el deseo y la primaria necesidad de justicia.
La gira de Amnistía Internacional me hizo sentir agradecido por haber nacido en Estados Unidos, en un pueblo pequeño, reprimido, reaccionario, un pueblo cochambroso con una sola boca de incendios pero un pueblo que amaba y donde, a pesar de la presión social de los ignorantes y los intolerantes, podías andar y hablar libremente sin temer por tu vida y tus piernas (mayormente)."

VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre

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JOHN LE CARRE Y GRAHAM GREENE. VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre 

    "Pero el más impresionante de los desertores literarios del MI6 es sin duda Graham Greene, aunque dudo que supiera lo cerca que estuvo de seguir las huellas de Mackenzie hacia los tribunales del Old Bailey. Uno de mis recuerdos más preciados de finales de los años cincuenta es un café que tomé con el abogado del MI5, en la excelente cantina de los servicios de seguridad. Era un tipo de aspecto bonachón, aficionado a fumar en pipa, que parecía más un abogado de familia que un burócrata, pero aquella mañana estaba profundamente afligido. Había llegado a su mesa un ejemplar de Nuestro hombre en La Habana, antes de su publicación, y ya iba por la mitad. Cuando le dije que envidiaba su suerte, soltó un suspiro y negó con la cabeza.
—A ese tipo, Greene —replicó—, habrá que llevarlo a juicio.
Utilizando la información adquirida como oficial del MI6 en tiempos de guerra, había relatado con precisión las relaciones entre un jefe de oficina local en una embajada británica y un agente de campo.
—Y el libro es bueno —se quejó—. Es condenadamente bueno. Ahí está el problema.
A partir de entonces, examiné todos los periódicos en busca de la noticia del arresto de Greene, pero no la encontré. Quizá los barones del MI5 decidieron, después de todo, que era mejor reír que llorar. Veinte años más tarde, Greene les pagó su acto de clemencia con El factor humano, que los retrataba no solamente como idiotas, sino como asesinos. Pero el MI6 le había hecho una advertencia. En el prólogo de El factor humano, Greene se toma el trabajo de asegurarnos que no ha infringido la Ley de Secretos Oficiales. Si buscáis un ejemplar de las primeras ediciones de Nuestro hombre en La Habana, veréis una declaración similar.
Aun así, la historia enseña que nuestros pecados se olvidan con el tiempo. Mackenzie acabó sus días con un título de caballero, y Greene, con la Orden del Mérito.
—En una de sus novelas, señor —me dice con total seriedad un periodista estadounidense—, uno de sus protagonistas afirma que jamás se habría convertido en traidor si hubiera sabido escribir. ¿Podría decirme en qué se habría convertido usted si no hubiera sabido escribir?
Mientras pienso una respuesta poco comprometida a esa peligrosa pregunta, me planteo si nuestros servicios secretos deberían estar agradecidos, después de todo, a sus desertores literarios. En comparación con el jaleo que habríamos podido montar por otros medios, escribir ha sido tan inofensivo como jugar con bloques de construcción. ¿Cuántos de nuestros atormentados espías habrían preferido que Edward Snowden escribiera una novela?"
G Greene/L le Carre

jueves, 16 de marzo de 2017

REFLEXIONES. AL FILO DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tudela

REFLEXIONES. AL FILO DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tudela 

    "Las actividades de montaña provocan hondos y prolongados sufrimientos en aquellos que la realizan. Pero suponen una contribución para lograr la redención de nuestra natural poquedad. Es esta una curiosa purificación: yo después de pasar más de 50 años en los precipicios alpinos buscando las razones para estas actividades tan irracionales, es ahora cuando creo haberlas encontrado. En mi caso, hace ya mucho tiempo que no responden a batir las marcas deportivas: no me interesan los records ni los logros con reconocimiento social. Yo busco vivencias, enriquecerme con experiencias. Creo que soy más cuanto más he vivido: fundamentalmente lo que me ha pasado y lo que he superado. Supone la trascendencia.  Yo creo sinceramente que esto es así en muchos casos, pero casi nadie estudia ese tema apasionante. Hay que recurrir al Idealismo Alemán, a Kant, a Hegel, a Nietzsche, a Heidegger. Para mí el tema resulta tan interesante que lo trato en mi libro ¿Era necesario morir? que público Desnivel en 2015"
Cho La, Khumbu, Nepal

VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre

VOLAR EN CIRCULOS, de John Le Carre

    "Las personas que están en el epicentro de los acontecimientos, en mi limitada experiencia, no saben muy bien lo que pasa a su alrededor. El hecho mismo de estar en el epicentro dificulta mucho las cosas. Hizo falta que un visitante norteamericano fuera a Moscú para preguntarle a Primakov (Ministro de Asuntos Exteriores y Presidente del Gobierno de Rusia)  con qué personaje de mis novelas se identificaba.
—¡Con George Smiley, por supuesto!"

John le Carre en su casa

martes, 14 de marzo de 2017

PALESTINA. VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre

PALESTINA. VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre 

    "De los campamentos de refugiados, recuerdo los de Rashidiya y Nabatiye, verdaderas ciudades. El de Rashidiya es famoso por su equipo de fútbol. El campo es de tierra y lo han bombardeado tantas veces que no es posible programar partidos con anticipación. Varios de sus mejores futbolistas son mártires de la causa. Sus fotografías están expuestas entre las copas plateadas que ganaron. En Nabatiye, un viejo árabe en túnica blanca se fija en mis zapatos marrones ingleses y distingue un aire colonial en mi manera de andar.
—¿Usted es británico, señor?
—Soy británico.
—Lea esto.
Saca un documento del bolsillo. Es un certificado impreso en inglés y firmado por un funcionario británico del Mandato, que confirma al portador como legítimo propietario de una parcela con un bosquecillo de olivos en las afueras de Betania. Está fechado en 1938.
—El portador soy yo, señor. Ahora mírenos y vea en lo que nos hemos convertido"

lunes, 13 de marzo de 2017

ACONCAGUA. AL FILO DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tudela

ACONCAGUA. AL FILO DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tudela 

    "La ascensión del Aconcagua hace más de 40 años era una aventura que nada tiene que ver con los hechos deportivos que en los últimos años del siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI tienen lugar allí. Aquello era aventurarse, adentrándose en territorios desconocidos sin gente, sin información, sin saber cómo se podría comportar el organismo en las distintas alturas, entre el viento y las tormentas imprevisibles, orientándose por uno mismo y buscando refugio"
cesar perez de tudela entrevista a fernando garrido en cima aconcagua

VOLAR EN CÍRCULOS, de John Le Carre

ALEMANIA en VOLAR EN CIRCULOS, de John Le Carre

    "Cuando comenzó la era Baader-Meinhof en Alemania, yo fui uno de los que no se sorprendieron. Para muchos jóvenes alemanes, el pasado de sus padres había sido enterrado, negado o simplemente condenado a la inexistencia a base de mentiras. Algo tenía que estallar en algún momento, y así sucedió. Y no fueron simplemente unos pocos «elementos alborotadores». Fue toda una generación airada de frustrados hijos e hijas de la clase media, que se acercaron de puntillas a la refriega y proporcionaron a la primera línea de terroristas apoyo logístico y moral.
¿Podría pasar algo similar en Gran Bretaña? Hace tiempo que hemos dejado de compararnos con Alemania, tal vez porque ya no nos atrevemos. La emergencia de la Alemania moderna como una potencia segura de sí misma, nada agresiva y democrática —por no mencionar su ejemplo humanitario—, es una realidad difícil de digerir para muchos de nosotros en Gran Bretaña. Es triste que así sea y llevo mucho tiempo lamentándolo."

RESCATE EN LA MONTAÑA. AL FILO DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tudela

RESCATE EN LA MONTAÑA. AL FILO DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tudela 

    "Nada pude hacer por aquellos valientes. Tenían la cabeza destrozada y se hallaban suspendidos en el aire, sujetos por sus propias cuerdas. Tratar de rescatar sus cadáveres supuso para mí un arriesgado ejercicio circense, balanceandome junto a ellos sobre el impresionante vacío. Pedro Udaondo miraba aterrorizado si no te vas a decir nada. Se me ocurrió que los compañeros de arriba tirarán enérgicamente de la única línea de cuerdas, unidas a un cordino por lo que Unaondo y yo habíamos sido descolgados. Pero resultó imposible. Al final, tras consultarlo con quienes permanecían en lo alto, decidí cortar las cuerdas que lo sujetaban a la pared. Con aquellos elementales medios, su salvamento tampoco podría haberse llevado a cabo de haber estado vivos. Los cuerpos de Ortiz y Berrio cayeron 400 metros hasta el fondo de la Canal de la Celada, donde fueron guardados en unas bolsas destinadas a esos fines"




domingo, 12 de marzo de 2017

AL FILO DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tudela

AL FILO DE LA ESCALADA, de Cesar Pérez de Tudela 

    "Una expedición es una combinación de ilusión, previsión y esfuerzo, todo lo contrario a la seguridad y comodidad, conceptos tan arreglados en la vida moderna en la sociedades occidentales. Es el deseo de vivir con intensidad para ganar reflexiones y experiencias. En mi caso es también para comunicarlos a los demás y contribuir a crear inquietudes y abrir nuevos caminos."
Campamento de Concordia, en el Glaciar de Baltoro, Pakistán

viernes, 10 de marzo de 2017

LA VERDADERA VIDA A BORDO DE UN GALEON

    "...Samuel Johnson resumió perfectamente este sentimiento: «Ningún hombre se hará nunca marinero si encuentra alguna manera de que lo envíen a prisión. Pues la vida a bordo de un barco es ni más ni menos la de una cárcel, con el riesgo añadido de morir ahogado». Y era, efectivamente, una vida de una inimaginable brutalidad; el catálogo de sus horrores es interminable: la desagradable fetidez (a bordo del Batavia no había, para más de trescientas personas, más que cuatro letrinas, dos de ellas a cielo abierto y directamente barridas por el rocío del mar; solo la élite de la gran cabina tenía derecho además a un servicio de orinales), la promiscuidad, la falta de aire y de espacio, la perpetua humedad, el calor, el frío, las ratas, los parásitos, la mugre (para economizar el agua dulce, los marineros se veían obligados a veces a lavar su ropa blanca con su propia orina), los víveres estropeados, enmohecidos o rebosantes de gusanos, el agua estancada, la grosería de los compañeros de a bordo, la ferocidad sádica de la disciplina, la amenaza perpetua y aterradora del escorbuto, que hinchaba y podría las carnes de sus víctimas, transformando estas en cadáveres ambulantes antes incluso de rematarlas (a bordo de los navíos que hacían la ruta de Insulindia el escorbuto se llevaba una media de veinte a treinta hombres por viaje)"

Reproduccion de un velero en el puerto de Goteborg, Suecia
LOS NAUFRAGOS DEL BATAVIA, Anatomia de una masacre, de Simon Leys