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lunes, 13 de mayo de 2019

LA CULTURA DEL ESPIONAJE. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf

LA CULTURA DEL ESPIONAJE. EL HOMBRE SIN ROSTRO, de Markus Wolf 

    "La cultura psicológica de un servicio de espionaje se asemeja a la de un clan o una tribu, donde los individuos están unidos por un objetivo que los trasciende y por un común sentimiento de identidad, ya sea ideológico o de otro carácter. Cuando se destruye este sentimiento, el veneno de la desconfianza se introduce en el sistema. Los agentes que trabajan en la primera línea de fuego, incluso si su labor no está relacionada con el área donde sucedió la traición, sienten un escalofrío de vulnerabilidad, cuando se aproximan a un buzón (el lugar secreto donde uno puede recibir o enviar de manera clandestina una carta, un mensaje, un microfilme o algo por el estilo), o reciben instrucciones en clave del cuartel general. Resulta notoriamente difícil reclutar agentes nuevos después de una deserción grave. Para los jefes también puede haber consecuencias inquietantes. Un servicio de inteligencia de pronto se convierte en blanco del indeseado interés de los políticos, después que se comprueba que algo anduvo mal. Consideremos por ejemplo el terremoto que prácticamente paralizó a la CIA después del descubrimiento de Aldrich Ames. Al gran desaliento moral de un servicio de Occidente cuando se dio cuenta que los agentes a quienes había reclutado con la promesa de un anonimato total estaban siendo traicionados de manera sistemática desde el interior de su propia organización, se agregaba el golpe de que un servicio de inteligencia muy prestigioso y que contaba con amplios fondos sencillamente no obtenía resultados fidedignos, como lo indicaba el número de agentes perdidos. Un traidor en el seno de un servicio de inteligencia traiciona mucho más que los hombres y las mujeres cuyos nombres revela. Traiciona la integridad total de su servicio. Por supuesto, hay modos de reducir al mínimo tales riesgos. Uno de ellos es crear un intenso sentimiento colectivo, un espíritu de equipo en el que cada persona se preocupa por la seguridad y el bienestar de las demás en un nivel personal y profesional. El otro es apoyarse en los esquemas existentes de lealtad —ideológica, política, territorial— que se originan en la niñez, lo cual garantiza que el agente que piensa convertirse en traidor siente que al proceder así está traicionándose él mismo. El predominio en la CIA de norteamericanos blancos, anglosajones y protestantes de la Costa Este, de los grupos originarios de Oxford y Cambridge en los servicios secretos británicos, y de las dinastías familiares en la inteligencia soviética, son todos mecanismos protectores para evitar la traición."

viernes, 10 de mayo de 2019

LA CAPTURA DE PROVENZANO. VOSOTROS NO SABÉIS, de Andrea Camilleri

LA CAPTURA DE PROVENZANO. VOSOTROS NO SABÉIS, de Andrea Camilleri 

    "Cuando el subjefe de policía Cortese y sus hombres pasan días y noches vigilando la casa de Montagna dei Cavalli, son como perros de caza que olfatean la presa pero no la ven. Los agentes no tienen la menor certeza de que aquella casa esté habitada: la puerta se halla siempre cerrada, las ventanas atrancadas y de noche no se filtra ni un vestigio de luz. Pero si está deshabitada, en el comportamiento del propietario Giovanni Marino, que utiliza el cobertizo anexo para la elaboración de productos lácteos, se observa algo muy raro. A veces se sitúa cerca de la puerta y se ve claramente que habla. ¿Con quién? ¿Con el viento? ¿Con los pájaros? ¿Con la pared? En una ocasión se le vio encaramarse a un murete que se alza al lado de la casa para orientar mejor una antena de televisión. 

    Mas ¿para qué sirve hacer funcionar bien un televisor si no hay nadie en la casa? 

    Finalmente, la mañana del 11 de abril tiene lugar una epifanía parcial. Marino sale de su cobertizo y se acerca a la puerta de la casa, entreabierta lo suficiente para que desde el interior asome una mano, que le entrega un paquete antes de volver a cerrar. 

    ¡Una mano! Eso significa que allí dentro vive alguien escondido y que ese alguien es sin duda Provenzano. Pero es mejor esperar un poco, pues si resultara una pista falsa se echaría por la borda el trabajo de muchos años. 

    Poco después se presenta ante la puerta de la casa el anciano Bernardo Riina con una bolsa en la mano, la deposita en el suelo y se pone a hablar con Marino. En un momento dado, el objetivo de la cámara lo encuadra entrando en la casa. Alguien le ha abierto la puerta. Esta vez no se ha tratado de una epifanía sino justo de lo contrario: de una desaparición. 

    Es la confirmación de que allí hay alguien. Además, esa bolsa había salido el fin de semana anterior de la casa de la familia Provenzano. Y eso los agentes lo saben. 

    Así pues, el subjefe de policía Cortese, tras haber consultado con Giuseppe Pignatone, Michele Prestipino y Marzia Sabella, los magistrados responsables de las investigaciones relacionadas con Provenzano, ordena a las 10:30 un ataque relámpago: derriban la puerta, entran, el subjefe reconoce de inmediato a Provenzano, que se ha quedado petrificado, le arranca el pañuelo que lleva alrededor del cuello para comprobar si tiene la cicatriz descrita por todo el mundo, y le dice: 

    —Usted es Bernardo Provenzano y queda detenido. 

    Provenzano se derrumba y no reacciona. A su lado, el televisor sigue dando los resultados de las elecciones políticas."

jueves, 9 de mayo de 2019

FRANCESES DE LA RESISTENCIA III. COMBATIENTES EN LA SOMBRA, de Robert Gildea

FRANCESES DE LA RESISTENCIA III. COMBATIENTES EN LA SOMBRA, de Robert Gildea

    "Hélène Mordkovitch, quien tiempo después se encontraría con Geneviève de Gaulle en el mismo grupo de la Resistencia, había seguido una trayectoria muy distinta. Su familia estaba dividida entre rusos rojos y rusos blancos. Su padre era un ruso que había servido en el Ejército francés en la Primera Guerra Mundial y que había conocido a su madre mientras ella era estudiante de Medicina en el hospital francorruso. En 1917 su padre regresó a Rusia para tomar parte en la revolución y Hélène, que nació en París ese mismo año, no lo conoció jamás. Su madre contrajo de nuevo matrimonio con un ruso blanco y consiguió un trabajo en las cocinas del colegio ruso en Boulogne-Billancourt, al que asistían emigrantes de la Rusia blanca. En búsqueda de su propia identidad, Hélène optó por ser francesa: «¿No os da vergüenza que una niñita rusa sea la mejor en francés?», preguntaba el maestro a la clase. Entró en la Sorbona en 1937 y, después de que su madre falleciera el año siguiente, se ganó la vida con un trabajo a tiempo parcial como bibliotecaria del departamento de Geografía Física de la Sorbona. En 1940 se unió al éxodo de refugiados que iban rumbo al sur y quedó horrorizada ante el egoísmo y la pasividad que los franceses mostraban ante la derrota. Se hospedó en casa de una familia de Rodez en la que el abuelo se metió en cama y murió, a los padres solo les preocupaba la cosecha de fruta y los niños salieron a aplaudir a los alemanes que marchaban por las calles. «Esas tres generaciones —consideraba— reflejaban a la perfección en qué se había convertido Francia». Hasta ese momento no había tenido conciencia de ser judía, pero el 6 de septiembre de 1940, en un tren de refugiados que regresaban al norte, a París, el guardia dijo que estaba prohibido que los judíos pasaran la frontera de entrada a la zona ocupada. En el puesto de frontera de Vierzon ondeaba una enorme bandera con la esvástica y su reacción fue mejor que la de Madeleine Riffaud: «Estábamos entrando en Alemania. Estaba tan nerviosa que le di un bofetón al soldado alemán que se dirigió a nosotros»"

DISCURSO DEL PREMIO NOBEL DE LITERATURA, de Eugenio Montale

DISCURSO DEL PREMIO NOBEL DE LITERATURA, de Eugenio Montale

    "Hace algunos días me preguntó una periodista extranjera que me visitaba: «¿Cómo distribuye tantas actividades? ¿Cuántas horas para la poesía, cuántas para la traducción, cuántas para la actividad de oficina y cuántas para la vida?». 

   Traté de explicarle que la vida no debe planearse como se planea un proyecto empresarial. En el mundo hay gran espacio para lo inútil, y uno de los peligros de nuestra época es la mercantilización de lo inútil, a la cual son particularmente sensibles los jóvenes. De cualquier modo, estoy aquí porque he escrito poemas. Un producto inútil por completo, pero bastante nocivo. Esta es una de sus características de nobleza, aunque no es la única, puesto que la poesía es una enfermedad absolutamente endémica e incurable.
(...)
    Contra el fondo oscuro de esta civilización contemporánea de bienestar, incluso las artes tienden a fusionarse, a perder su identidad. La comunicación masiva, la radio y en especial la televisión, intentaron, no sin éxito, aniquilar toda posibilidad de soledad y reflexión. El tiempo transcurre con más rapidez, los trabajos de hace pocos años parecen «anticuados», y la necesidad del artista de ser escuchado se convierte, tarde o temprano, en una necesidad de lo diario, de lo inmediato. Por tanto el nuevo arte de nuestra época es el espectáculo, una exhibición no necesariamente teatral en que están presentes los rudimentos de cada arte y en que el espectador, radio-escucha o lector, según el caso, pueden sentir una especie de masaje físico."

miércoles, 8 de mayo de 2019

FRANCESES EN LA RESISTENCIA II. COMBATIENTES EN LA SOMBRA, de Robert Gildea

FRANCESES EN LA RESISTENCIA II. COMBATIENTES EN LA SOMBRA, de Robert Gildea

"Jacques Lecompte-Boinet pertenecía al segundo grupo: el de quienes fueron incapaces de estar a la altura de sus heroicos padres y sintieron que su virilidad estaba en tela de juicio. En 1939, en los albores de la guerra, anotó en su diario: «Estoy obsesionado con el recuerdo de mi padre. Me viene a la mente ese día, el 2 de agosto de 1914, cuando mi padre dio las últimas recomendaciones a mi madre antes de partir para la guerra a caballo. Lo que me queda en el recuerdo es la imagen de él diciéndole a mi madre que escondiera las fotos que evocaran la guerra de 1870 en un armario que había detrás del vestidor y creo que las cosas eran más sencillas hace veinticinco años». Su padre había caído en el frente en 1916, cuando Jacques tenía once años, y él no fue capaz de igualar su heroísmo en 1939. Funcionario de impuestos en la Prefectura de París, no se incorporó a filas por el mal estado de su vista y porque tenía cuatro hijos. En lugar de ello, se le dio un puesto en la estación de Saint-Lazare, donde daba direcciones a los refugiados que salían hacia Normandía. Su sentimiento de incompetencia militar se agravaba con el hecho de que se había casado con una de las hijas del legendario general Mangin y, además, otro de los yernos de Mangin, Diego Brosset, tenía un brillante expediente militar. El 13 de junio de 1940 Lecompte-Boinet, junto a otros dos compañeros, se unió con su bicicleta al éxodo que se dirigía hacia el sur y se quedó perplejo ante la reacción que había provocado el anuncio del armisticio entre aquellos que le rodeaban, como la de «un maestro de escuela que criticaba al agitador monárquico Maurras por ser demasiado de izquierdas y que no veía más que una cosa: “los judíos se irán y se restablecerá el orden”». Dos años más tarde, ya inmerso plenamente en la Resistencia y tras el nacimiento de su quinto hijo, escribió: «Pienso continuamente en mi padre. No he podido luchar en la guerra, pero tampoco quería que mis hijos recordaran a su padre como alguien que había vivido ese tiempo cómodamente instalado, esperando a que todo pasara»"

COMO SE DESPIDE DE LA KGB UN ESPÍA SOVIETICO EN MANOS DE EEUU. EL CASO ORLOV, de Boris Volodarsky

COMO SE DESPIDE DEL KGB UN ESPÍA SOVIETICO EN MANOS DE EEUU. EL CASO ORLOV, de Boris Volodarsky

"...carta original de «Schwed» (Orlov) que en muchos aspectos difiere de la versión que apareció en la biografía patrocinada por el KGB:

Solo al destinatario
Al comisario del pueblo
Nikolái Ivánovich Yezhov
Me gustaría explicarle en esta carta cómo, tras diecinueve años de irreprochable servicio al partido y al poder soviético, después de que el partido y el Gobierno me hayan concedido las Órdenes de Lenin y de la Bandera Roja por mis esfuerzos durante dos años de completo sacrificio activo y de lucha en condiciones de una guerra cruel, puede ser que les abandone.
Mi irreprochable vida siempre ha estado dedicada al servicio a la causa proletaria y al poder soviético, bajo la mirada fija del partido y los miembros de nuestro Narkomat [comisariado del pueblo]. He gozado de una gran confianza por parte de los dirigentes soviéticos y el partido, he sido respetado y querido por mis camaradas. En cada hora, cada minuto, mi corazón latía al unísono con el pulso del partido entero, de nuestra bella patria. Ahora, de una manera mucho más profunda que en ningún otro momento, siento lo feliz que he sido con ustedes, lo rica y atractiva, lo llena de sentido profundo que estaba mi vida y lo absurda y superflua que es ahora. ¿Cómo ha podido pasar?
El 9 de julio recibí un telegrama de Serguéi [Spiegelglass] sin ningún tipo de justificación operativa. Daba a entender que, por motivos completamente ridículos e incomprensibles, me habían tendido una trampa a bordo del barco de vapor Svir, que obviamente había sido enviado especialmente para capturarme. En el telegrama me daban instrucciones de ir a Amberes el 14 de julio, donde a bordo de ese barco me recibiría un camarada al que conocía personalmente.
«Sería deseable —decía el telegrama—, que la primera reunión tuviera lugar a bordo.» Para «garantizar que la reunión se mantuviera en secreto» me proponían que viajara en el coche diplomático de nuestra embajada en Francia acompañado por el cónsul general...
Me puse a analizar el telegrama: ¿por qué tenía que tener lugar la primera reunión a bordo de un barco? ¿Por qué si no para abatirme allí como enemigo notorio? ¿Por qué debía ir acompañado del cónsul general en un coche diplomático a menos que fuera para tenerme bajo vigilancia durante el trayecto o, en caso de que se produjera algún retraso cerca del barco, para recurrir al poder del cónsul general para declararme loco después de una conmoción cerebral en España y poder decir que me escoltaban a la Unión Soviética con mucho cuidado? La seguridad era la explicación que ofrecía el telegrama para el coche diplomático...
Este telegrama de tercera, desde el punto de vista operativo era solo una cortina de humo para una insidiosa trampa creada para mí: un hombre completamente inocente. Comprendí que el jefe del departamento mostraba un exceso de celo en su purga del aparato y decidió dar un salto en su carrera intentando presentarme... como un criminal al que había que llevar a toda costa a bordo del barco como «enemigo del pueblo». Luego él podría gritar «¡hurra!» y esperar su recompensa por una operación bien planificada y ejecutada. Comprendí que mi destino estaba escrito y que me esperaba la muerte.
Me planteé una pregunta: como miembro del partido, ¿tengo derecho, aunque sea bajo amenaza de muerte ineludible, de negarme a volver a casa? Mis camaradas que trabajaban conmigo sabían que había arriesgado mi vida muchas veces cuando era necesario para la causa y el partido.
Me expuse en repetidas ocasiones a intensos bombardeos. Junto con el agregado naval, estuve bajo las bombas de la aviación fascista durante dos semanas enteras mientras descargábamos barcos de munición, aunque no formara parte de mis obligaciones. He arriesgado mi vida muchas veces cumpliendo tareas operativas que ya conoce. A una distancia de tres pasos me disparó un miembro de la Guardia Blanca que intentaba matarme, un odiado bolchevique. Cuando estaba enyesado tras romperme dos vertebras en un accidente de tráfico, en contra de las órdenes de los médicos, no dejé el trabajo y seguí conduciendo a diversas ciudades en el frente por el interés de la lucha contra el enemigo...
El partido jamás exigió la muerte absurda de sus miembros, sin duda no por el interés de criminales que quieren hacer carrera.
Pero ni siquiera una amenaza de castigo ilegal e injusto me impidió ir a ese barco. Fue la confirmación de que, tras mi ejecución, y el exilio o ejecución por un pelotón de fusilamiento de mi esposa, mi hija enferma de catorce años estaría en la calle. Sería perseguida por niños y adultos por ser hija de un «enemigo del pueblo». Que ese sea el destino de mi hija, que se sentía orgullosa de su padre por ser un comunista honrado, era algo que no era capaz de soportar.
No soy un cobarde. Aceptaría incluso un veredicto erróneo e injusto, lo aguantaría hasta el final, no deseado por nadie, de ser un chivo expiatorio del partido, pero morir sabiendo que mi hija enferma estaba destinada a pasar por tan terrible tormento y sufrimiento, eso ya no lo podía aguantar.
¿Podía estar seguro al llegar a la Unión Soviética de que iba a tener una investigación justa de mi caso? ¡No, y mil veces no! Mi razonamiento fue el siguiente:
1. El mero hecho de que no me requirieran en Moscú sino que me tendieran una trampa a bordo del barco lo explica todo. Era obvio que aparecía en la lista de enemigos del pueblo incluso antes de que subiera a bordo.
2. Me habría visto en manos de un criminal llamado «Douglas» [Spiegelglass] que, hasta julio de 1938, era el jefe adjunto del Departamento en el Extranjero. Dirigió los pelotones asesinos del NKVD que acabaron con Ignatz Reiss, muerto en 1937. Iría directo a manos de «Douglas», quien, por puros motivos personales, ya ha liquidado a dos de los camaradas más honestos. [Nikolsky se refería obviamente a Stanislaw Glinski, exresidente en París, y Theodor Maly, exresidente en Londres, a los que conocía bien. No sabía que Ignace Reiff, su antiguo jefe en Copenhague, también sería detenido tras su deserción en julio de 1938.]
Eso no es todo. Sé que Douglas dio la orden de liquidar al héroe de la guerra española Walter [no es cierto], que pasó voluntariamente dieciséis meses en el frente. El nombre de ese Walter [Karol Swierczewski, en España general Walter] es uno de los pocos nombres que conocen popularmente todos los soldados. La orden fue emitida por Douglas basándose en rumores no confirmados y habladurías de que él, Walter, tenía «ideas tóxicas que podían desembocar en su negativa a volver a casa»...
La gente honesta no cumplía esa orden criminal. Al poco tiempo Walter, por voluntad propia, regresó a casa creyendo en el partido de corazón. Existen muchos otros ejemplos que caracterizan la naturaleza criminal del hombre (D.) cuyas ambiciones le hicieron matar a docenas de personas honestas y miembros del partido bajo pretexto de crear una impresión de las operaciones que eran necesarias para el éxito de la lucha contra nuestros enemigos.
En su búsqueda de la popularidad, el ambicioso Douglas, en presencia de la mayoría de mi personal operativo, se fue de la lengua y reveló el nombre de una serie de servicios secretos. Aterrorizó a mis hombres recitando los nombres de las familias de nuestros antiguos oficiales que fueron ejecutados por el pelotón de fusilamiento sin juicio (al estilo de la [destacada] revista Novoe Vremya).
El propio Douglas, así como oficiales de confianza que llegaron de casa, se perdieron en conjeturas: ¿cuáles eran las bases de la acusación de nuestra gente, que gozaba de plena confianza, para ser declarada culpable de espionaje, mientras sus redes siguen funcionando y permanecen intactas hoy en día? Si P. [Glinski, cuyo nombre en clave era «Pyotr»], por ejemplo, era un espía, ¿por qué seguíamos trabajando con un hombre como Tulip [Zborowski], reclutado por él? ¿Cómo es que no traicionó a Tulip? O si M. [Maly, cuyo nombre en clave era «Mann»] había sido espía, ¿por qué no traicionaba a WAISE [Maclean] o Söhnchen [Philby], o alguno de los que seguían trabajando hasta ahora?
En resumidas cuentas, esos fueron los motivos por los que yo, un hombre entregado al partido y a la Unión Soviética, no acudí a la trampa que me tenía preparada a bordo de ese barco el ambicioso criminal Douglas.
Quiero que tú, como ser humano [Nikolsky escribe a Nikolái Yezhov, el ejecutor de Stalin, pervertido bisexual, canalla y alcohólico], aprecies todos los pasos de la tragedia que tengo que sufrir ahora: un miembro leal del partido privado del partido y un ciudadano honrado despojado de mi patria.
Mi único propósito ahora es sobrevivir para criar a mi hija hasta que sea mayor de edad.
Recuerda siempre que no soy un traidor a mi partido o mi país. Nada ni nadie logrará jamás que traicione la causa del proletariado y el poder soviético. No quería abandonar mi país igual que un pez no quiere salir del agua, pero la actividad delictiva de unos criminales me ha dejado como un pez en el hielo... Según mis conocimientos de otros casos, sé que vuestro aparato centrará todos sus esfuerzos en mi liquidación física. ¡Para a tu gente! Basta decir que me han causado un sufrimiento extremo privándome del derecho a vivir y luchar en las filas del partido para disfrutar de la justa recompensa a años de generoso servicio. No solo me han despojado de mi país, también del derecho a vivir y respirar el mismo aire que el pueblo soviético.
Si me dejáis tranquilo, jamás me embarcaré en nada que perjudique al partido o a la Unión Soviética. No he hecho ni haré nada perjudicial para el partido y nuestro país.
Juro solemnemente hasta el fin de mis días no decir una palabra que pueda perjudicar al partido que me educó, o el país donde crecí.
Schwed
P. D. Te ruego que des la orden de no molestar a mi anciana madre. Ahora tiene setenta años, y es inocente. Soy el último de sus cuatro hijos que le queda y es una criatura enferma e infeliz.
El apéndice dice lo siguiente:
1. Extracción de metal. Detalles. [Probablemente el transporte del oro español a Rusia.]
2. El caso de [nombre borrado por los censores]. El viaje: Aleksei [jefe del Séptimo Departamento GUGB NKVD, comisario de seguridad del Estado de segundo grado Abram A. Sloutsky. Posiblemente su viaje a España en diciembre de 1936]. [BORRADO] El Checo y su esposa [BORRADO]. Su ubicación actual. Una carta post restante. Fracasos. Los últimos medios.
[BORRADO de tres líneas]
5. Detalles de las aventuras de [BORRADO] [posiblemente Spiegelglass, Barcelona, otoño de 1937]. La casa de [BORRADO]. Viajes. Desayuno en [BORRADO, probablemente con Spiegelglass y Serguéi Marchenko, encargado soviético en España, víctima de la represión de Stalin]. Detalles de las negociaciones con [BORRADO] sobre este caso.
6. Detalles sobre Farmer [Nikolái Skoblin]. Su anillo (firmado), que le dejó a Kadi [Naum Belkin], está en mi poder. También tengo su carta a [BORRADO, Stanislaw Glinski]. La clave para una conversación con 13 [Nadezhda Plevitskaya, la mujer de Skoblin, sentenciada a veinte años de cárcel en 1938]. Las últimas reuniones con Alexander, su viaje en coche con un desconocido (F) y una conversación sincera. La reunión simbólica de pequeñas parcelas de Douglas [Speigelglass]
[BORRADO de dos líneas]
9. Todo el historial del caso Nikolai y Nikolayevtsy [es decir, los participantes en la Operación Nikolai, en otras palabras, la detención (y asesinato) de Andreu Nin y otros miembros del POUM]. Tengo un borrador del criptograma escrito por Juzik [Grigulevich], así como un borrador de la carta escrita por Siegfried, que fue encontrada más tarde en otra copia tras la operación.
[BORRADO de tres líneas]
13. Historial detallado de todos los asuntos de «Tulip» [Mark Zborowski]. Tengo a mi disposición dos páginas de su informe [al Centro] sobre la posibilidad de fracaso y los responsables de ello. Todas sus funciones [sic]. Todos sus actos (Sneblit [Henryk Sneevliet], Lugwig [Ignatz Reiss], Old man [Trotski], Son [Lev Sedov].
[BORRADO de tres líneas]
16. El trabajo de Gamma [Boris Afanasiev].
17. El viaje de Troyan [sin identificar]. El objetivo.
18-19. Todas las operaciones liter [asesinato] (algunas pruebas sustanciales, testigos...).
20-29. [BORRADO]
30. Tengo fotografías y apellidos reales de los participantes en la Operación Nikolai. Y a gente que puede identificar dichas fotografías. La fecha de su viaje a la Unión [Soviética]. Las fotografías están en tres consulados (suizo, austríaco, polaco). [BORRADO].
31-33. [BORRADO]
34-39. Todo sobre el Viejo y el Hijo [Trotski y Sedov]. El relato del trabajo de todo el mundo, incluidos Gamma, Tulip, entre otros.
40. Sobre los grandes juicios.
[BORRADO de cuatro líneas]
45. Todo el trabajo en el país de Gravpen [Grigori Gravpen, alias Gregory Blank, cuyo nombre en clave era «Sam», residente legal del NKVD en Londres].
46. --- “--- en el país de Fin [Gueorgui Kosenko, alias Kislov, cuyo nombre en clave es Fin, residente legal del NKVD en París].
Y así sucesivamente. ¡Todo eso jamás saldrá a la luz!

La carta de Orlov a Moscú que dejaron en la embajada soviética iba acompañada de una nota manuscrita: «Queridos camaradas Surits o Biriukov. Por favor, entreguen este paquete, sin enseñárselo a Kislov, a Nikolái Ivánovich Yezhov urgentemente. Soy miembro del aparato de Nikolái Ivánovich. Shvedov». Había una posdata: «En la presente adjunto un resguardo de equipaje de la oficina de consigna de la estación Quai d’Orsay para pertenencias de Beliaev [Belkin]. Por favor, recójalas sin demora o se deteriorarán, pues llevan almacenadas desde el 4.VII».

La noticia causó revuelo en Lubianka. Yezhov comprendió que, tras la huida de otro oficial de rango, Genrij Liushkov, el 13 de junio de 1938, exactamente un mes antes que Nikolsky, la tierra se hundía bajo sus pies. No informó inmediatamente a Stalin en julio, con la esperanza de que «Schwed» reapareciera algún día. Yezhov temía que fuera otro punto en contra en una futura acusación. Como Nikolsky nunca había sido requerido ni había motivos para sospechar de él, ni mucho menos para investigarlo o ejecutarlo, se introdujo una entrada en su fichero personal tras la recepción de la carta en agosto de 1938 en la que se notificaba que su «huida se consideraba fruto del miedo y un malentendido». Al mismo tiempo Eitingon fue nombrado jefe en funciones y ordenó registrar la caja fuerte del residente. Se envió un informe al Centro y un certificado escrito de que faltaba una gran suma de dólares."

martes, 7 de mayo de 2019

20 DE ABRIL DE 1945, DACHAU. GOETHE EN DACHAU, de Nico Rost

20 DE ABRIL DE 1945, DACHAU. GOETHE EN DACHAU, de Nico Rost

   "Buena gente, en lo que dependa de vosotros el mantenimiento de la paz, no dejéis de procurarlo; ya os tienen bastante mal vistos. No azuceis más al rey, pues, en resumidas cuentas, es quien ostenta el poder en sus manos. Un ciudadano como es debido, que se gana el pan con honradez y trabajo, tiene por doquier tanta libertad como precisa (...) no creais que con motines se afianzan los privilegios. Permaneced  en vuestras casas"

  ¡Consejos de esta clase los hemos oido muy a menudo en los últimos años! Tantos Egmonts han hablado así a los que luchaban por la libertad...

   Los disparos amainan, por suerte, un poco ahora. 

   Parece  que se hayan vuelto a aléjate. 

   Voy a intentar seguir leyendo, pero nunca antes me había resultado tan difícil como ahora"
Fusilamiento, como represalia, de los guardias de las SS del campo de concentración de Dachau.

lunes, 6 de mayo de 2019

GENTE DEPRIMIDA. DE VIAJE POR EUROPA DEL ESTE, de Gabriel Garcia Marquez

GENTE DEPRIMIDA. DE VIAJE POR EUROPA DEL ESTE, de Gabriel Garcia Marquez

    "Una sirvienta uniformada de blanco nos sirvió pan y un café negro con un intenso sabor de chicoria, pero evidentemente -en relación con el salario medio de Francia- mucho más barato que en París, y según pudimos comprobarlo más tarde con relación a los salarios de Alemania Oriental, mucho más barato que en cualquier país de Europa. En el momento de pagar, como los marcos orientales no alcanzaron, la mesera aceptó un marco occidental y nos hizo firmar en un papel ordinario la constancia del cambio.

    Franco examinaba la clientela con una expresión deprimida. Hay instantes de la sensibilidad que no se pueden reconstruir y explicar. Aquella gente estaba desayunando con las cosas que constituyen un almuerzo normal en el resto de Europa, y compradas a un precio más bajo. Pero era gente estragada, amargada, que consumía sin ningún entusiasmo una espléndida ración matinal de carne y huevos fritos.

    Franco tomó el último sorbo de café y se tanteó los muslos en busca de los cigarrillos. Pero no los encontró. Entonces se incorporó de una manera ostensible, se dirigió al grupo más cercano y pidió por señas un cigarrillo. Yo apenas alcancé a darme cuenta de que los hombres de las mesas vecinas se precipitaron sobre nosotros con cajas de fósforos, cigarrillos sueltos y paquetes sin abrir, en una alborotada manifestación de generosidad colectiva. Un momento después, desplomada en el asiento posterior del automóvil que volaba hacia Berlín, JacqueIine hizo el único comentario que yo consideraba justo en ese instante:

    –Pobre gente.-"
El Eggshell fue un bar en el Berlín occidental donde los jóvenes tanto del Oeste como del Este se reunían. Una Coca-Cola costaba cuatro marcos del Este, una suma importante para los berlineses que trabajaban en la zona soviética.

viernes, 3 de mayo de 2019

LA RETIRADA DEL SOMME. TEMPESTADES DE ACERO, de Ernst Junger

LA RETIRADA DEL SOMME. TEMPESTADES DE ACERO, de Ernst Junger

    "Hasta la Posición Sigfrido todas las aldeas eran un montón de ruinas; todos los árboles estaban talados; todas las carreteras, minadas; todos los pozos, envenenados; todos los cursos de agua, represados con diques; todos los sótanos, volados con explosivos o convertidos en lugares peligrosos merced a las bombas allí escondidas; todas las vías férreas, desmontadas; todos los cables telefónicos, arrancados; todo lo que podía arder, quemado. En suma, transformamos en un yermo la tierra que aguardaría al enemigo cuando éste avanzase.

    Lo que allí se veía recordaba, como he dicho, un manicomio; y como éstos, producía un efecto mitad cómico y mitad repugnante. Aquellas destrucciones fueron funestas también para la disciplina de la tropa, como enseguida pudo notarse. Allí fue donde por vez primera vi la destrucción planificada, un tipo de destrucción con el que luego en la vida habría de tropezar hasta la saciedad. Esta clase de destrucción, que está funestamente vinculada con las concepciones economicistas de nuestra época, ocasiona al destructor más daños que beneficios y no reporta ningún honor al soldado."
Gommecourt, Somme, Hauts-de-France, Francia
Un búnker británico construido en 1918 cerca de Hébuterne parece vigilar las posiciones alemanas parapetadas en Gommecourt. La batalla del Somme se libró en un frente que se extendía a lo largo de unos 40 kilómetros al norte y al sur del río homónimo.

MISERIA EN LOS CAMPOS PETROLÍFEROS. RUMBO A LA GLORIA, de Woody Guthrie

MISERIA EN LOS CAMPOS PETROLÍFEROS. RUMBO A LA GLORIA, de Woody Guthrie

    "Las esposas de esos tipos trabajaban duro intentando que sus chozas parecieran algo, y limpiaban, flotaban, fregaba y restregaba en sus casuchas las 24 horas del día, pero con la aridez, el sol de justicia, los ventarrones y el polvo acumuladose nunca lograban ponerse al día. Los suelos siempre estaban curvados y torcidos. Las alfombras de linoleo ya habían criado a 6 familias y visto el paso de 18 niños por la escuela. Las paredes eran de tablas finas de 2 centímetros de grosor y estaban recubiertas de cualquier cosa que las mujeres pudieran clavar en ellas: viejo papel pintado azul, envolturas de los vagones aparcados en las vías, de vez en cuando una lámina de conglomerado pintada con lechada o de algún color demencial que podría ir, pasando por todos los negros azulados, del azul marino a un rojo encendido que hubiera vuelto loco a un toro. Era frecuente que las familias apañarán una especie de silla o banco a partir de desechos clavados y no se los llevaron con ellos al marchar, de modo que allí se quedaban bancos de lavar que valían 35 centavos de mano de obra, una vieja silla o una mesa, y el propietario encontraba a un pintor de letreros para que añadiera la palabra 'amueblado' en el cartel de 'en venta'.

    Muchos tipos de los campos petrolíferos proceden de las zonas rurales. Se enteraron de los sueldos elevados y de la abundancia de empleos. La vieja granja ya no da más de sí y ya ha volado por los aires. Los pollos no valen y las vacas han dejado de dar. Se ha levantado viento y el cielo está negro por el polvo..."