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miércoles, 27 de agosto de 2025

ROBESPIERRE, de Colin Jones

ROBESPIERRE, de Colin Jones 


Este es un libro sobre una época fascinante, desde la biografía de un tipo interesantísimo como Robespierre y escrito de una forma muy atractiva. Vamos, que es de los que no he podido soltar de las manos hasta acabar con sus 500 páginas.

El libro tiene dos formas de entrar en la Revolución Francesa: de una forma panorámica, pero también hay una vista al detalle. Hay una vista panorámica de la evolución de la revolución, de quien era Robespierre, de la naturaleza del Comité de Salvación Pública (CSP), etc, pero también de lo que pasó en fechas señaladas, lo que hicieron determinadas personas en determinados días (Robespierre y otros), de la función del Club de los Jacobinos, de las enemistades dentro de la Convención, etc. El hilo conductor que une las 24 horas del 9 de termidor que el autor nos describe es Robespierre: un abogado de Arras, no especialmente brillante salvo en intrigas, fanatismo y oratoria. Carece de muchos conocimientos, militares especialmente. Pero también de lo que hacen otros funcionarios como los enviados a las provincias para evitar secesiones, o los funcionarios de la Comuna de París. Con un currículum impoluto en cuanto a corrupción (es el Incorruptible), se permite amenazar a quienes se oponen a sus planes. Incluso dentro del CSP y de su agrupación política, los Jacobinos. En París son medio millón, y hay unas 100 cárceles en aquel momento. La guillotina trabaja todos los días.

El desarrollo de ese dia, 27 de julio o 9 de termidor de 1794, tiene como una primera parte de 12 horas, desde las 00.00 horas, en que el autor nos sumerge, y esa es la palabra, en lo que venía pasando hasta entonces en París, en Francia y sobre todo en esa especie de parlamento nacional llamado la Convención. Conforme pasan las horas de la madrugada del dia 27, asistimos a la presentación de los protagonistas de esta historia: quienes son, que vida llevan en la capital, sus orígenes y sus filiaciones políticas. Muy importante su currículum durante el Antigua Régimen y en las sucesivas movidas francesas: 1789, 1792, 1793. Donde estaban cuando cortaron las cabezas de Luis XVI, los girondinos o la de Danton. Luego está la visión más general de la Convención, la Guardia Nacional y otras instituciones que tendrán un relevante papel en este drama.

Porque el drama en si mismo empieza con la expulsión tumultuosa de Robespierre a mediodía de ese 27 de julio, junto a sus 4 compañeros más, de la Convención, su arresto, su conducción a la cárcel, el motín de la Comuna de París que consigue liberarlos y de cualquiera que se hubiera relacionados con estos jacobinos. Son las siguientes 12 horas en que el acusado de tirano y los suyos terminan al final del dia a buen recaudo antes de recibir la misma medicina que ellos llevaban aplicando a sus vecinos desde hace muchos meses: descabezados.

¿Por qué pasó todo este jaleo? ¿Cómo se llegó a poner en jaque 6 años de revolución en un solo dia? No en vano se le llamaba el Incorruptible: no solo porque no robara, sino porque su forma de hacer política era que se hacía lo que el pedía o se lo acusaba de contrarrevolucionario. Es sinónimo también de intransigente, hasta el punto de amenazar a quien se le opusiera de acabar en el Tribunal Revolucionario (al que se le pedían un mínimo de 50 guillotinados por dia). La oposición a Robespierre y su grupo del Club de Jacobinos le acusaba de querer convertirse en tirano. El caso es que había mucho recelo entre unos grupos y otros en la Convención, y alguno, llevado por auténtico miedo decidió adelantarse a la muy posible purga anunciada por Robespierre. 

El estado soy yo, decía Luis XIV. Marat se decía el amigo del pueblo. Y Robespierre se identificaba con él: el pueblo soy yo. No se cambian las actitudes de la noche a la mañana.
Hasta el dia de su muerte, Robespierre tenía multitud de seguidores y espías por toda la geografía. Uno de los admiradores era Napoleón. Uno de sus enemigos, el temible Fouché.

¿Eran ciertas estas confabulaciones para convertirse en Tirano Robespierre? ¿Eran contrarrevolucionarios los que asi le acusaban al líder del Terror? Pero, de dónde viene eso de la época del Terror? ¿Es justa? Que se buscaba proscribiendo a Robespierre en realidad? ¿Como se concebía entonces el poder en esta nueva forma de gobierno tan revolucionaria? ¿Qué papel desempeñaron las masas parisinas en esa jornada? A todo ello responde el autor con muy buen criterio, un conocimiento profundo de las fuentes y una elaborada meditación de todo lo que nos va contando y que nos brindará en el Epílogo, que es imperdible.

Son muchos los detalles y anécdotas aportadas. Este es uno de los días y acontecimientos del siglo XVIII del que se tienen más fuentes porque fue uno de los que mas impresionó a los franceses del momento. Al pasar de las horas saca a relucir determinados aspectos de la misma Revolución: a las 3.00 de la madrugada se nos cuenta que se hacía con los cuerpos de los guillotinados, como el de la princesa de Mónaco, para ver también cómo se tomaban el final de sus días tras la sentencia del Tribunal Revolucionario. De igual manera, con ejemplos de presos, se describe el sistema carcelario para unos 8000 en ese 9 de termidor. El miedo a las sacas desde la cárcel para el Tribunal, a las matanzas cuando las asaltaba la población, porque eso del Terror se justificaba porque el CSP hacía de brazo ejecutor de lo que el pueblo, de vez en cuando, le daba por hacer y que todo el mundo temía por su descontrol. Al estilo de la toma de la Bastilla.

A las 5 y las 6 de la madrugada nos enteramos de cómo se vivía en París a esas horas, que siendo 27 de julio ya había amanecido. Y que Robespierre era más liberal que las bases de sans-coulottes en las que se apoyaba. De hecho estos le presionaban para que interviniera los precios vista la cantidad de gente haciendo cola para recibir comida: se pasaba hambre. La inflación, la carestía y la opinión crítica del pueblo frente al CSP por su política en favor de agricultores y pequeños empresarios sobre el obrero y la clase baja. No me pareció muy radical la Convención, ni Robespierre, en temas económicos. También se habla de cómo influye la guerra de Francia contra la Europa del Antiguo Régimen (el resto del continente). Se comenta quienes eran las personas mas cercanas a Robespierre esos dias.

A las 8 conocemos la libertad de expresión en la prensa y el teatro además de sus trabas. A las 9 sabemos que hay un heredero de la corona, un Capeto txiki, en la cárcel del Temple, muy vigilado. En cuanto a la Guardia Nacional, lo sabremos todo: origen, función, su papel en la captura de los girondinos y su cultura mucho más democrática que la de otras instituciones. Ahí no pueden entrar los espías del CSP. Robespierre, curiosamente, es un hombre que divide a los hombres entre razas puras y razas impuras, según le apoyen o no. Ahí lo dejo.

¿Como un tio tan conspiranoico como Robespierre, al que todo el mundo tenia miedo porque se suponia que manejaba los hilos del poder como nadie, cae en cuestión de unas pocas horas? A eso responde el autor con toda su documentación bajo el brazo: discursos intimidadores, ausencias llamativas, confianza excesiva en sus fuentes (incluidos los espías), cagadas de sus colaboradores... Hay que leerlo: Colin Jones lo cuenta en tiempo presente según van pasando las horas, sin adelantarse a lo que ocurrirá después, dejando aquí y allá pistas jugosas que te hacen adivinar por dónde vendrán las bofetadas o los aciertos. Una cosa está clara, los aciertos de esta gente son muchas veces casuales. El autor nos lo cuenta como un thriller, y ahí radica el gran mérito de este libro: una historia estupenda, un conocimiento profundo y una redacción que te atrapa.

Los reyes de la intimidación y el complot, Robespierre y cuatro mas son detenidos. A partir de ahora todo corre mucho más rápido: idas y venidas de mensajeros por las calles del centro histórico, encarcelamientos súbitos, encarcelados que escapan, cañones apuntando a las Tullerías (donde se reúne la Convención), Robespierre acojonado, noticias falsas o mal interpretadas que unas veces favorecen a la Comuna, otras a la Convención... todo parece un auténtico vodevil con el atractivo de las manifestaciones de obreros por causa de los topes salariales. A veces me imaginaba el drama como una película de los Monty Python (un tío con un cartel de protesta por los salarios se pasea bajo el cadalso y las cabezas rebotando por el suelo...). Aunque la fuerza de la Comuna liberó a Robespierre por unas horas, él sabía que nada volvería a ser igual por falta de legitimación, aun venciendo a la Convención. Esta, por su parte, no supo lo cerca que estuvo de fracasar. La extinción de Robespierre fue democrática: cada sección política en que estaba dividido París tomó parte por la Comuna o por la Convención. Al principio se fueron con los primeros, pero conforme llegaba la noche del 9 de termidor, se fueron con la Convención. 

Más allá del final de los implicados, el libro termina con un estupendo epílogo. Por un lado hemos visto lo que pasó, toda una aventura. Está también cómo lo vivieron los protagonistas, especialmente los que sobrevivieron. Pero luego está el muy sibilino detalle de cómo lo trasladaron a la memoria colectiva los vencedores. Es aquí donde nos llevamos algunas sorpresas, de esas que después nos hacen sonreír cuando escuchas a periodistas hablar de la época de El Terror solo por lo que le han llegado de oídas, y sin mucho rebuscar. No es lo que parece a simple vista. Es otra más de las verdaderas lecciones de la historia con mayúsculas. Por ejemplo, instituyeron a un hombre que sería el precursor de Napoleón: Barras. Sin él, tal vez el resultado del dia 9 de termidor hubiera sido distinto. Esa figura de generalísimo no la olvidarían en la Convención. Otra consecuencia: Robespierre consideraba legítimo que el pueblo se echara a la calle contra una medida gubernativa y lo derrocara si hacía falta. Los que vinieron después, que llegaron al poder utilizando la Constitución de 1793, se encargaron de demonizar al pueblo de París por esa actuación con métodos muy expeditivos. Ahí empezó a fracturarse la unión del pueblo con sus representantes.

Los parisienses habían ganado mucho desde 1789, y eso salieron a defender. A partir del 27 de julio de 1794, la promesa democrática y el progreso social se destruyeron. No hizo falta para eso ni Napoleón ni cualquier restauración monárquica. 

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