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jueves, 21 de agosto de 2025

LOS IRRESPONSABLES, de Sarah Wynn-Williams

LOS IRRESPONSABLES, de Sarah Wynn-Williams


Así define la autora Facebook: la herramienta política más importante del mundo contemporáneo (pg. 49). De eso se dio cuenta el mandamás Zuckerberg en 2016. Hasta ese momento, según la autora, Facebook metía mucho la pata, pero no tenían idea de la potencia del nuevo juguete que se traían entre manos. Tras la victoria de Trump, lo comprendieron y ya sus nuevos errores fueron también gordos, pero además intencionados. Es el momento en el que Sarah, la autora, sabe que no le queda mucho tiempo en la empresa: o se va o la echan. No lo encubre. Facebook intentó judicialmente que este libro no se publicara. Lo único que logró es que la autora no hiciera entrevistas después del fallo judicial. Y también logró que, con apenas una semana de promoción, se situara en el número 1 de libros de no ficción más vendidos en el New York Times (el famoso efecto Streisand). También se coló entre los 10 más vendidos en Amazon. Como es natural, Meta (matriz de Facebook e Instagram) la acusó de mentir. Exempleados de aquellos años tienen opiniones divergentes, a favor y en contra de lo que aquí se cuenta. Pero lo que parece saber todo el mundo es que las cagadas más gordas y serias de Facebook, ya se conocían por otras fuentes, aunque no llegaran al público. En definitiva, en mi opinión, viendo lo publicado del tema por otros en Internet, estas memorias pueden distorsionar un poco algunos sucesos en ciertos momentos, pero en lo sustancial y preocupante de esta empresa tecnológica, lo escrito es cierto. Puede ser antiguo (desde 2011 a 2017), pero cierto. Las críticas a ciertos sucesos que hace Meta es la de que son viejos sucesos, no falsos sucesos. Si algo se aprende de este libro es que el juego que se trae esta aplicación es más serio y profundo de lo que se hace ver a un usuario normal (tú y yo), y que es marca de esa casa no disculparse por nada, básicamente intenta que los efectos de sus políticas le resbalen. 

Es julio de 2011 y Sara Wynn-Williams acaba de entrar en la empresa después de mucho rogar por ser contratada para un puesto directivo que no existía. Su función será adelantarse a las normas reguladoras que, con toda seguridad, van a imponer los distintos gobiernos a medida que la expansión de Facebook demuestre su notorio poder de influencia que, al parecer, nuestra autora, en aquellas fechas, era la única era capaz de pronosticar. Por eso el comienzo es tan entusiasta hacia todo lo bueno que podía conseguir Facebook. Era un poder capaz de transformar el mundo que no tenían ni los gobiernos (ella fue diplomática neozelandesa) ni la ONU. Ahora, en 2025, con todo lo que ha pasado, nos queda todo esto muy naif. Pero Facebook será el modelo para otras redes sociales a nivel mundial. Afectará a la privacidad, a las elecciones, a la libertad de expresión. Todo esto afectará a millones de personas, y ella tenía claro que quería ser de ese puñado de personas que iba a cortar el bacalao.

Otra valoración: el curso de orientación previo para los nuevos, impartido por Facebook, es más propio de una secta, pg 51. Más: Zuckerberg desdeña la política, se centra en la ingeniería. Es un tipo jerárquico, prefiere el trabajo de ingeniería y lo valora más que el resto de trabajos en Facebook. Se rodea de hombres en esos puestos, y le cuesta empatizar con gente fuera de esa burbuja. Por tanto, sin interés personal por la legislación, los recursos humanos y las relaciones públicas. Por esa época los mandatarios quieren conocer la empresa de la que tanto se habla y también a su CEO. Pero estos no tienen ni la intención de una estrategia; los jefes parecen tener alergia a estos encuentros. Falta de preparación de estas lumbreras de la tecnología. Ahí entraba el trabajo de la autora. Por ejemplo, Alemania fue el país que más pronto legisló el tema porque ya tenía experiencia en lo que expone a la ciudadanía recoger sus datos desde la enseñanza aprendida de su historia: el nazismo y la Stasi. 

Los directivos de Facebook son una panda de niñatos, nuevos ricos sin formación humana, legislativa ni empatía, justo lo que necesitarían para tratar con una web de gente. ¿Por qué no lo son? Porque es no es eso, Facebook es una web de recopilación de datos. Un ejemplo: la primera acción benéfica global que se plantea es la promoción de donación de órganos. La autora sabe que están un problemón porque hay países donde funciona, pero en otros está prohibido, en otros la compra venta es un negocio oscuro, hay tráfico ilegal... de todo. Cuando, en una reunión, la autora le justifica la dificultad de unir el interés de todos los gobiernos en una causa común a través de Facebook, la respuesta es la siguiente:

-¿Me estás diciendo que si mi hija de cuatro años se estuviera muriendo y lo único que pudiera salvarla fuera un riñón nuevo yo no podría ir a México, hacerme con uno y metérmelo en el bolso?

Esos son los valores sociales de Facebook. En realidad, antes de esa respuesta demoledora, la autora advirtió que su interlocutora, la número 2 del negocio, lo que buscaba eran los datos médicos de la gente que se apuntase. Para venderlos, obviamente. 

Otra iniciativa de Facebook habitual hasta el día de hoy es animar a votar en las elecciones de un país. En 2010, cuando se implementó esto en las elecciones de mitad de legislatura en EEUU, se calculó que solo eso animó a pasarse por las urnas a 340.000 personas más.

Otros aspectos de este mundo tecnológico: la competitividad para hacerse un hueco, lo directo y cortante de las conversaciones, la jerarquía junto a lo informal, el carisma apabullante de los jefes, la capacidad de trabajo de casi 24/7. ¡¡¡¡El acoso sexual!!!! El lujo obsceno, las meteduras de pata desde Zuckerberg para abajo en relaciones sociales y laborales. El sacrificio de la vida privada. Incluso hay un libro rojo de Facebook para uso interno que sirve de orientación y estímulo para los empleados con frases evocadoras acerca de su misión: conectar a la gente, hacerla más feliz. La autora, junto a la plantilla en todos los países, cree en esto, cuando la realidad de la fe de Zuckerberg y sus altos directivos es que sólo buscan la mayor rentabilidad. Esa es toda la ideología, como cualquier persona más de la calle y menos presuntuosa podía prever. Por lo demás, las crisis de cada día se afrontan cuando surgen, no antes. Y son muchísimas en un dia. Así que todo está lleno de anécdotas. 

Pero, ¿como son los altos directivos de Facebook? El libro se centra en tres personas, Mark Zuckerberg, Sheryl y un español, Javier Olivan. Los tres tienen problemas para relacionarse con normalidad con los trabajadores de la empresa. Si contamos con que no viven más para trabajar, y que todos los detestan por debajo de ellos... se deduce que tratan a la gente como súbditos, esclavos (a veces hacen trabajos que no tienen nada que ver con Facebook, y sin remunerar). Son tres individuos dignos de un estudio de psiquiatría. El CEO es un ingeniero que detesta saber el impacto real de su invento. En los viajes de empresa los directivos le hacen la pelota descaradamente, y la autora no sabe si él lo sabe o no. Al español, en concreto, por lo borde que es, mejor si sigue en EEUU. En cuanto a la directora de operaciones, la número 2, el foco del libro la sigue como a una psicópata:

"Reglas estrictas aplicadas de manera selectiva y terror omnipresente como punto de partida"

"Porque la realidad es que hay un mundo de distancia entre lo que la gente de Facebook dice y lo que hace, sobre todo en relación con sus hijos

"Cuesta defender que, como empresa, rechazas la autoridad del Gobierno o la Policía de un país en el que tienes actividad" 

Con los meses el relato se centra en Mark Zuckerberg, quien empieza a salir de su agujero en Palo Alto y visita a líderes mundiales a parte de Obama: cómo se desempeña con el auténtico poder en la Tierra, sus excentricidades y manías, y cómo la autora las supera en lo que describe cómo una crisis tras otras. También detalla sus momentos amables en medio de una crisis. Diría que parte de esas crisis de protocolo y diplomacia de la autora se deben a sus elevadas expectativas sobre la actitud de los jefes con los que trabaja. Es evidente, lo dice ella: la sensación de fraude hacia lo que dice representar esta clase de gente va en aumento, ya sea en Davos (Suiza), en Indonesia, con Rousseff (Brasil)... Tal vez el coste personal en cuanto a su familia es lo que peor llevó. 

Por ejemplo, en el momento en que Facebook va a entrar en China, la cosa se tuerce muchísimo. ¿Qué ha pasado? Una foto de un encuentro entre Xi Ping y Zuckerberg mal tomada para los chinos. Ella dice que trató de quedar siempre al margen de cualquier trato con China. 

Y es que en este mundillo hay más veces en que se está por la foto que por lo que se habla. Si te lo cuentan como aquí, es patético. A veces pienso que Zuckerberg quiere ser tratado como una estrella de pop sin las habilidades de una estrella de pop. Por otro lado, junto con la adoración que le profesan, sus directivos pueden ser detenidos como pasó en Brasil y él exponerlos a quedarse sin defensa legal adecuada por soltar cuatro barbaridades para quedar bien. Trabajar a ese nivel es como estar metido en una secta: si das lo que te exigen, estas dando cuerpo y mente al completo. Como Sarah no pasó por el aro, sobre todo después de estar a punto de morir tras un parto, su jefe inmediato empezó a crearle problemas y acoso laboral incluso estando de baja maternal. 

Hay un empeño de Zuckerberg por llevar Internet a 4000 millones de personas sin conectividad en el mundo a través de Free Basics, una herramienta para hacerlo a través de Facebook sin filtros, ni garantías de privacidad. Presionando a los que oponen, las organizaciones de derechos humanos y muchos gobiernos como el de Brasil, India o países africanos. Zuckerberg plantea la extorsión contra ellos, tratandolos de enemigos por defender los derechos de los usuarios. Es ese el momento en que la autora sabe que, aunque siga trabajando al lado suyo, ya no va a tirar más del carro, aunque no sea el mejor momento para buscarse otro trabajo. Entiende que Zuckerberg, porque es su empeño personal, solo busca hacer más usuarios a costa de no mejorar la vida de los más pobres, sino de dejarlos expuestos también frente a sus gobiernos.  Señala cuando miente como un bellaco incluso ante las cámaras. Estamos en torno a 2015.

En todo momento, el estilo de contar las cosas es de querer hacer saber al lector que ella no es como esta gente tecnológica. Lógico cuando se lee que la cúpula de Facebook aboga por poner en manos de la ultraderecha europea, concretamente AdF en Alemania y el partido de Le Pen en Francia, las mismas herramientas que le sirvieron a Trump para ganar las elecciones de 2016. De esta manera tratarían con gobiernos que no pondrían trabas al trabajo de la red social. También explica la forma en que Facebook es la herramienta más utilizada en manos de depredadores políticos y dictadores para cometer abundantes crímenes y asesinatos (por ejemplo en Filipinas con Duterte).

Son muy conscientes de que pueden manipular a la gente, y con ello unas elecciones o un estado de opinión, porque lo han buscado con ahínco. Las elecciones de 2016 en EEUU se llamaron las elecciones de Facebook. Tal vez lo que más impresiona del libro es la descripción detallada del uso consciente que se hizo de las herramientas de Facebook para que Trump, un candidato improbable, ganara las elecciones. 

¿Qué importancia tiene este libro? A mi modo de ver, explica cómo está funcionando el mundo en nuestros días. Poco tiene que ver con lo que pasaba hace 30 años, y desde 2016 tengo la sensación que en el mundo ha pasado algo: la tecnología nos maneja como a muñecos de guiñol, incluso si no tienes un correo electrónico ni sabes dónde está la tecla Enter. No hay más que ver como hicieron los ingenieros de Facebook y los empleados de Trump para que este ganara sus primeras elecciones. Es brutal. Y este libro lo cuenta: cómo es esta gente, nada vulgar, y cómo está cambiando el mundo. Te ríes del comunismo, los fascistas, los socialdemócratas, los sionistas... todos ellos se pliegan a las tecnológicas. De ellas reciben el poder, nadie renuncia a esto.

Antes de irse de la empresa en 2016-2017 centra nuestra atención en las relaciones con China para convertirlo en su mayor mercado, algo lleno de traiciones y mentiras a los usuarios. Otro tema es el de vender publicidad dirigida a la gente emocionalmente más vulnerable, por ejemplo los adolescentes, aprovechando esa debilidad. El tercer tema es el trágico caso de Myanmar, donde Facebook facilitó la muerte de miles de personas sin importarle nada.

El final llega con su despido muy rápido, y rastrea el destino de sus jefes.


Una reseña entrevista con la autora, la única concedida hasta el momento (un juez lo prohibió) https://www.businessinsider.com/former-meta-executive-sarah-wynn-williams-interview-careless-people-book-2025-3

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