Ver Viajes del Mundo en un mapa más grande

martes, 22 de mayo de 2018

ROMPIENDO MOLDES. LA GUERRA NO TIENE ROSTRO DE MUJER, de Svetlana Alexievich

»En el mes de octubre de 1944 nuestro batallón, que formaba parte del Destacamento Especial de Desminado número 210 junto con las tropas del Cuarto Frente Ucraniano, entró en territorio de Checoslovaquia. En todas partes nos recibían con alegría. Nos lanzaban flores, frutas, paquetes de cigarrillos… Nos ponían alfombras sobre la calzada… El hecho de que una muchacha llevara el mando de una sección de hombres y que encima ella misma fuera una zapadora especializada en desminado causaba sensación. Yo tenía el pelo corto como un chico, vestía con pantalón y guerrera, había adquirido gestos masculinos, en fin, parecía un chaval. A veces entraba en los pueblos a caballo, en ese caso ya era del todo imposible que comprendieran que ese jinete era una chica, aunque las mujeres lo intuían, me observaban. La intuición femenina… Era divertido… ¡De veras! Llegaba a la casa donde tenía que alojarme y entonces los propietarios se enteraban de que su inquilino era un oficial del ejército, pero que no era un hombre. Muchos se quedaban literalmente boquiabiertos… ¡Como en una escena de cine mudo! Pero a mí eso… Mmm… Me gustaba. Me gustaba provocar esa clase de sorpresa. En Polonia ocurría lo mismo. Recuerdo una vez, en una aldea, una anciana me acarició la cabeza. Comprendí lo que pretendía: “¿Qué hace, señora, está buscándome los cuernos?”. Ella se ruborizó y dijo que no, que tan solo sentía lástima por “una señorita tan jovencita”




No hay comentarios: