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jueves, 27 de agosto de 2015

FREE SOLO. ESCALAR SIN LIMITES NI SEGUROS, de Alexander Huber.


Alex Huber
    Un libro de experiencias radicales, de subidones de adrenalina. Escalar a pelo es jugarse el pellejo. Si para mucha gente ya la sola actividad de ir a la montaña es una irresponsabilidad cuando se hace solo, o en el Himalaya, o sin toda la parafernalia posible en la mochila, habrá un gran numero de personas que no entiendan qué ven de interesante unas personas que, aunque muy dotadas para la escalada, renuncien a los seguros. Se tiren a una pared ya de por si dificil de escalar, sin posibilidades de ayuda en lugares alejados. No se entenderá si quien hace la pregunta nunca ha hecho algo que rompa la lógica de este mundo donde te asaltan las aseguradoras a cada paso que das en la vida. Ciertas cosas que hay que vivirlas para entenderlas. Y por supuesto, quien nada hace, nada teme. El riesgo que te imponen, lo sufres, pero la escalada es algo que eliges y, por tanto, esta hecha para disfrutar. Quien no se la juega un poco por algo o alguien, lo va a tener dificil con este libro.

    Tampoco me parece una buena disciplina para esos flipados que se meten en lios sin meditarlo antes, sin poner en la balanza los requisitos y las condiciones necesarias antes de estar pensando en hacerse la foto colgado de la pared de los Drus de mala manera.

    Si algo queda después de la lectura -fácil, entretenida, que se queda corta- es la admiración por estos deportistas de lo extremo. La admiración por su fortaleza fisica y mental fuera de lo común: como se preparan hasta que llega el momento decisivo. Como se abaten si notan que todavía no les ha llegado el día y se vuelven a casa a los 5 metros de despegar del suelo.

    El objetivo de Alex Huber es hacernos probar como es escalar solo y sin seguros, dejando la cuerda a un lado. ¿Entenderlo? Yo creo que ya debe uno ir un poco predispuesto con eso, es decir, que ya sabe lo que es disfrutar del ejercicio de probar tus limites, de expandirlos y madurar como persona a través de ese campo especifico. Lo contrario seria como explicar el sabor del chocolate a alguien que no lo probó nunca: el maestro pastelero buscará sabores con los que se pueda comparar, pero el ejercicio de imaginación será mayor.
"El mundo de la montaña está lleno de peligros. Si las personas tuviéramos un miedo permanente a perder la vida, de puro miedo dejaríamos de hacer las cosas que dan color a nuestra vida y hacen que merezca la pena. Escalar, esquiar, viajar... todo lleva asociado un riesgo. Incluso con una destreza y una concentración muy altas el riesgo nunca llega a desaparecer del todo, pero ese peligro residual es calculable mediante una evaluación cabal y competente de los factores de riesgo. Cuanto riesgo esta dispuesto a aceptar cada individuo es, a fin de cuentas, cuestión de la naturaleza de cada uno. El reducido numero de accidentes en la historia del solo integral en paredes y vías difíciles permite concluir, sin embargo, que son una minoría los que además de escalar así son unos auténticos temerarios". 

Alex Huber en el Macizo del Mont Blanc
 "En cualquier caso, son significativamente menos suicidas que los numerosos alpinistas que van al Everest y se piensan que por pagar 100.000 dolares se encuentran ya en el lado seguro. No es únicamente que casi todos los aspirantes a hacer cumbre sean unos completos inexpertos y no tengan ni idea de los complejos peligros que su adorada montaña les tiene preparados a modo de emboscada, sino que con cada metro de altura que ganan van perdiendo cada vez más la lucidez. Esto llega hasta tal punto que a algunos se les acaba ocurriendo vivaquear in situ. Con -50ºC y a 8.500 m de altitud. Despojados de su entendimiento, solo desean una cosa: dormir. Y eso es lo que hacen, con frecuencia para siempre, a no ser que un sherpa los baje arrastrando al valle. Yo no juego a la ruleta rusa. Conozco el grado de riesgo y si me parece demasiado alto, me doy la vuelta. Si me parece aceptable, entonces, al igual que Paul Preus, vivo mi pasión"


Dean Potter
 "Las montañas no son ninguna masa inanimada ni se reducen a unas toneladas de fría roca. Cuando los alpinistas proyectamos nuestros sentidos y nuestra mente en las montañas, entonces ellas comienzan a cambiar. Del mismo modo que ninguna persona es igual a otra, cada montaña es una e incomparable. ¡La montaña vive en nosotros!"


Alex Honnold en Yosemite
    El autor empieza su libro con los pioneros del Free Solo: Paul Preus, Emilio Comici, Herman Buhl y la posterior saga de californianos como John Bachar, John Long, etc. Algunos nos hablan en primera persona, como Alain Robert de sus experiencias en solitario, lo que le supone en su mente, cómo consigue explotar sus capacidades. Realmente es extraordinario saberlo. Aparece un español, Carlos Garcia, y un lugar de España: los Mallos de Riglos. Huber los conoce y puede también hablar de ellos y otros muchos porque el final del libro trata de sus propias experiencias, esas en las que se prepara a conciencia para atravesar ese Rubicon de la mente que es lanzarse a la pared a pelo. Habla de sus comienzos, de su padre, de sus logros, de las partes difíciles de una via y como las superó él solito... pero, ¿para que seguir hablando de ello? ¿Has probado ya el sabor del chocolate? Seguro que si. Si escalas o trepas, si te gusta eso, lo mejor sera que no te lo cuente yo, que pruebes el chocolate de este libro tú solo. Nada de lo que yo te pueda decir lo puede sustituir.

FREE SOLO,  de Alexander Huber. Editorial Desnivel, 2011. Unas 188 páginas con fotos.

martes, 30 de junio de 2015

DIARIOS DE BICICLETA


    David Byrne es un tio enrollado. Si dijera que era el cantante de los Talking Heads, se entenderia perfectamente. Pero si ademas decimos que es un hombre curioso del mundo en que vive, que se hace preguntas sobre por qué son las casos así en las ciudades del mundo y en que tiene una interesante cultura al respecto, es posible que se nos rompa el tópico (por definición, los tópicos se rompen con frecuencia).

    “Las ciudades, comprendí, son manifestaciones físicas de nuestras creencias más profundas y de nuestros pensamientos muchas veces inconscientes, no tanto como individuos sino como el animal social que somos. A un científico le basta con observar lo que hemos hecho -las colmenas que hemos hecho- para saber qué pensamos y qué nos importa, y también como estructuramos esos pensamientos y esas creencias”
    Sigue siendo músico, y además de eso, pedalea. Donde otros conducen, patean o miran por la ventanilla, él pedalea. Pero no como deporte, sino como medio de transporte urbano en primer lugar, y como medio de conocimiento que ha establecido con su entorno. Estos ambientes urbanos no se circunscriben solo a New York, donde vive, o a otras megalopolis estadounidenses (Baltimore, Detroit, Columbus, San Francisco, etc). El paseo en bici se extiende a Berlin, Estambul, Buenos Aires, Manila, Sidney y Londres.

    “Nuestros principios y nuestras esperanzas son a veces bochornosamente fáciles de descifrar. Están ahí en las fachadas, los museos, los templos, las tiendas, los edificios de oficinas y en como éstas estructuras se relacionan entre sí, o a veces, en cómo dejan de hacerlo. Nos hablan en su propio lenguaje visual 'Esto es lo que creemos que importa, así es como vivimos y como actuamos'. Ir en bicicleta entre todo esto, es como navegar por las vías neuronales colectivas de una especie de enorme mente global”
Londres

    La idea del libro seria demasiado básica y evidente si el texto se quedara en un manifiesto en favor de las dos ruedas contra los vehículos de cuatro. El libro profundiza en el crecimiento de algunas ciudades, en la personalidad de otras, en la vida musical y alternativa que encuentra. En Estambul habla de las dificultades de organizar eventos, en Berlin de la impronta nazi residual y sobre todo la comunista en el urbanismo, así como la manifestación cultural que rezuman aquellos bloques de edificios mas llenos de significado que de belleza en si mismos. Imposible pasar por Buenos Aires sin hablar de Palermo o los tangos...


    “La ciudad, situada en el terreno aluvional del Río de la Plata, es bastante llana, lo cual sumado a su clima templado y sus calles más o menos ordenadas en cuadrícula, la hacen perfecta para moverse en bicicleta. Aún así, podría contar con los dedos de una mano el número de gente del lugar que vi circulando en bicicleta. ¿Por qué? ¿Llegaré a descubrir por qué nadie se mueve en bici por esta ciudad?"

    Aunque parece que en eso la capital argentina ha evolucionado favorablemente en muy pocos años. A dia de hoy la ciudad es tambien una Bike Friendly

    Y asi van pasando sus experiencias por estas ciudades junto a sus reflexiones intimas, recopiladas a lo largo de los años y que han dado este libro de tan agradable lectura:

    "Vivir 'dentro' de una historia, ser parte de una narración, resulta mucho más satisfactorio que quedarse al margen. No siempre sé qué clase de narración es la mía, porque vivo mi vida y no siempre me paro a reflexionar sobre ello, pero mientras edito estas paginas soy consciente de que siento cierto afán por encontrar una trama para mis en ocasiones azarosas mudanzas, un propósito guiado por alguna historia subyacente."

    Comentando la escena musical y alternativa en Londres, tras conocer al ceramista travestido Grayson Perry o tomarse unas copas en el Soho, obtiene sus impresiones:

    "Tengo la sensación de que el mundo tiene más de onírico, metafórico y poético de lo que realmente pensamos; y que es igual de irracional que pueda serlo la magia simpática cuando lo contemplamos desde un punto de vista tipicamente científico. No me sorprendería que la poesía -en su más amplio sentido, en el sentido de un mundo lleno de metáforas y rimas, y de motivos, formas y diseños recurrentes- explicara mejor cómo funciona el mundo. El mundo no entiende de lógica, es una canción".

    Antes de pedalear hasta la Tate Modern Gallery:

    "Lo que llamamos historia podría entenderse como un registro de cómo se han distorsionado o transformado las estructuras sociales básicas. Solo cambia la forma, pero los modelos y comportamientos subyacentes siguen ahi, bajo la superficie, igual que en las formas biologicas".

    Sobre el mito de Silicon Valley, junto a San Francisco, nos dice:

    "Se considera ese garaje como el lugar de nacimiento de Silicon Valley, lo cual hace de él la perfecta metáfora visual para la doctrina del 'cualquiera puede hacerlo' que sigue imperando aqui. Empieza con poco, piensa a lo grande. Escapa del camino trillado. Piensa diferente".

San Francisco
    ¿Algún pero al libro? En general esta bien, pero yo diria que para ver una ciudad como lo hace él, entender una urbe así, no es necesario una bicicleta. En general pienso que como peatón llegas a apoderarte de igual manera, te metes en el metro, en el bus, tomas un ferry, etc. No es algo singular del ciclista urbano. Al menos yo, que no lo soy, veo cosas semejantes. El punto a favor de Byrne es que cuenta con una agenda interesante de personas (músicos, artistas) con las que introducirse  en cada ciudad y profundizar mucho mejor que el resto de visitantes. Asimilar de esta manera las experiencias en una ciudad que se desconoce es mucho más satisfactorio. Y el libro de nuestro cantante cumple honradamente con sus expectativas. Es una literatura de viajes adaptada a las corrientes modernas: no es precisamente un viaje al pasado, sino al futuro inmediato. Mide la humanidad de las ciudades en cuanto a su relacion con la bicicleta, y a los valores que un individuo aprende con ella.
 
DIARIOS DE BICICLETA, de David Byrne. Editorial Resrvoir Bokks, año 2010. Unas 360 paginas

jueves, 25 de junio de 2015

VIAJE A SAMOA, de Marcel Schwob
   


    "En todas partes del mundo hay devotos de Marcel Schwob que constituyen pequeñas sociedades secretas", escribió Jorge Luis Borges.

    Sea como fuere, ya antes de su viaje a Samoa este francés (Chaville, 1867-París, 1905) contenía en sus entrañas el germen de su temprana muerte y el veneno que lo iba a impulsar a un viaje agotador durante muchos meses a pesar de esa delicada salud. Ese veneno era su relación epistolar con R L Stevenson, quien había elegido el paraíso de Samoa para acabar sus últimos días. 

    El famoso escritor escoces murió el 3 de diciembre de 1894, y Marcel, que había recibido su ultima carta pocos meses antes, no olvidó a su admirado amigo. De manera que en octubre de 1901, acompañado de su criado Ting, embarca en el vapor Ville de la Ciotat a ver la tumba de Stevenson al otro lado del mundo. que es Samoa, a donde llega el ultimo día del año tras un montón de peripecias. Son estas las que llenan de color y aventuras las cartas dirigidas durante el viaje a su mujer Margueritte, y son las que engrosan este volumen, de fácil lectura y tamaño tirando a pequeño.
Cingaleses viviendo en el rio, Sri Lanka


    Las virtudes del relato son varias: una, la sinceridad. Es muy típico de viajeros de todas las épocas endulzar los sustos, malos momentos y sinsabores del viaje, a la vez que exaltar hasta el paroxismo los buenos. Marcel se aleja de los extremos al analizar el segundo punto fuerte del viaje, que es la descripción de mundos antiguos en un estado casi incontaminado por los beneficios de occidente. Son territorios colonizados en su mayoría por los británicos. El tercer valor es la concisión y la vivacidad del relato: pese a los más de 100 años que median entre su época y la nuestra, las aventuras de Marcel parecen muy vivas, como si fueran cosa de ayer mismo. Y es que en esto de viajar, arriesgar es siempre un valor al alza y en eso Marcel da muestras palmarias de que no hurta el cuerpo. Esa actitud rezuma en todas sus paginas y es la cuarta virtud de Viaje a Samoa.
Dam Street, Colombo, hacia 1930. Sri Lanka
    Es curiosa la mentalidad clasista del Marcel ya desde el momento de embarcarse en el vapor que cruza el Mediterráneo hasta el Canal de Suez, sus observaciones son divertidas por mordaces con los demás pasajeros.

    "D... es agradable pero inquieto, insoportable y formalista. Me obligó a vestirme para cenar por la noche. El reglamento establece, según parece, que se cene de negro: no tengo trajes negros. Es insoportable esa tiranía..."

    En el golfo de Aden: "Pronto vislumbramos Perim, su fuerte inglés, su faro y sus hangares de carbón. Es una isla llana, alargada y estéril, en medio del estrecho. Apenas una linea verde oscuro..."




    "El horror de un mundo desconocido me rodea; me siento transportado a un nuevo astro". Acababa de llegar a la rada de Djibuti. Diez años antes y hubiera tomado aquel mismo cafe con Rimbaud.

Sigiriya, Sri Lanka
    Uno de los detalles típicos de Marcel es que el hombre observador y critico con lo que ve no se vuelve un bobalicón atrapado por lo exótico del país: "La nación que proclamó los Derechos del Hombre trata a una raza bella e inteligente peor que al ganado en el matadero. Los fustigan, los entregan a otros feroces negros que los meten en prisión para descargarles de los pocos francos que hayan podido ganar, los ridiculizan más que a los esclavos en América. ¡Y es Francia la que da ese ejemplo!"

    Del viaje, caben destacar alguno momentos. Unos son los innumerables días en distintos barcos, "la vida a bordo es monótona, pero me he acostumbrado". Pero cuando hay que cerrar ventanas y escotillas,puede echarle el ojo a un tipo curioso de la tripulación o tiene problemas con las autoridades racistas por su fiel servidor, la cosa es mas entretenida. Momentos singulares depara la estancia en Sri Lanka, con progresiva apertura a esos viajeros a los que todo llama la atención, como ese templo lleno de serpientes o la locura de los monos por los arboles: "Desde hace día y medio he visto tantas cosas que tengo un embrollo en la cabeza. Entre templos hindúes, budistas, jainistas, los tamiles, los cingaleses, los musulmanes y Dios sabe qué, ya no entiendo nada"
Melbourne, 
  "Jen-rikcha por la mañana hasta un templo hindu, de cemento blanco, en una callejuela horriblemente abigarrada. uno de los sacerdotes limpia los clavos de cobre de la puerta: no tengo derecho a traspasar el umbral. En el interior se oye una horrible musica de demonios, hecha con timbales, tantanes, cuernos. Vagamente, entre tinieblas, se ven las formas monstruosamente doradas y rojas de Visnu, de Siva, y del dios elefante Ganesha."
Pricipe samoano Tamasese 
    En el siguiente vapor llega a distintas poblaciones costeras de Australia: Perth ("La desolación de la costa occidental australiana, azotada por este mar frío, es horrible. Si alguien naufraga al pie de estar escarpaduras, estaría perdido sin remedio: desde las rocas hacia el interior es un desierto sombrío donde ni siquiera hay salvajes. Por la noche una enorme luna amarilla arrojaba un manto dorado sobre el oleaje, y el faro de Albany, hacia la medianoche, abría una brecha en las tinieblas"). Pero también Melbourne, Sydney,...
    Y finalmente llega a Apia, en Samoa, una ciudad fundad en 1850 por donde pasan y dejan su huella todas las potencias coloniales. El lugar es casi decepcionante para Marcel, dado que su salud se vuelve muy precaria, apenas disfruta de nada pero es nombrado por el jefe de los nativos como Narrador de Historias. En cuanto a la tumba de Stevenson, ni se la menciona.

    "¡En fin! Todas las historias sobre la belleza de Samoa son mentiras. Pero aprecio mucho a los indigenas".

    Para la vuelta, cambia de planes y vuelve por el mismo camino en lugar de por estrecho de Magallanes. Las ganas de estar de vuelta en casa son enormes, incontenibles. La ultima carta data de marzo de 1902, desde Port Said, en Egipto. 

    "Ante nosotros, el Mediterraneo, amarillo y triste como el mar del Norte, ondea en grandes olas cuya espuma pálida parece clarear la noche".


    Como nos suele pasar a menudo cuando el viaje se acaba, todo pierde color, y es el recuerdo lo que mantiene vivo el viaje. Las coloridas descripciones de islas, costas y ocasos, parecen no morir.

Samoa
    Más allá de Viaje a Samoa, Schwob publicó una serie de relatos, algunos verdaderos poemas en prosa, que no pasaran inadvertidos en famosos escritores posteriores, sino que los desarrollaran en libros famosos. Así, el Libro de Monelle (1894) es precursor de Los alimentos terrestres, de André Gide, y La cruzada de los niños (1896) influye en Mientras agonizo, de William Faulkner, lo mismo que en Las puertas del paraíso de Jerzy Andrzejewski. Igualmente, Jorge Luis Borges escribió que Vidas imaginarias (1896) fue el punto de partida de su narrativa al tomarlo como modelo para su Historia universal de la infamia.


VIAJE A SAMOA, de Marcel Schwob. Editorial Valdemar, 1996. Unas 172 páginas.

jueves, 14 de mayo de 2015

VIAJES CON CHARLEY, de John Steinbeck




    El viaje hace al viajero, y si no es así, de poco sirve que salgas de casa. Esa parece ser la lección del libro del californiano Steinbeck. Sin embargo, cabe preguntarse después de esta afirmación, ¿para qué sirve viajar? La respuesta es ambigua: para nada y para todo. Depende de como lo prepares, lo que busques, la experiencia que tengas...

    Unos encuentran lo que buscan, otros algo diferente a lo que les impulsó a salir de casa, otros tenían un vago objetivo, otros han vuelto muchas veces decepcionados. La ruta de Steinbeck le lleva de la costa este a la oeste por los estados del norte y le devuelve de regreso a casa por los estados del sur montado en una autocaravana a la que bautizó Rocinante. Es el estado de animo, y la plenitud que va logrando en su espíritu a lo largo de los kilómetros, los que determinan el rimo del viaje, junto a que lago detenerse, junto a que familia pasar la noche, etc. Cuando aun le restan unos miles de kilómetros, decide terminar el viaje, sus reflexiones a pie de asfalto y la emoción de conocer ese pais gigante, multietnico, de generosa geografía. Para entonces lleva a sus espaldas mucho más de lo que había pensado encontrar.

    El libro es una selección de reflexiones atrapadas entre sus hojas de viaje: el trato policial hacia un ciudadano normal, el racismo en los paises del sur, la conservacion de la naturaleza... vamos, que Steinbeck se moja en temas que siempre importan a todo el mundo. America no esta tan alejada de nosotros, ni la de antes ni la de ahora. El viaje fue hecho en 1960, dos años antes de recibir el premio Nobel (año de publicación del libro) y ocho antes de morir. No obstante, los críticos en los últimos años, han puesto en duda que todo el relato fuera verídico, en definitiva, que paso más noche en hoteles de las que confiesa, y que no hizo todo el recorrido del que presume: durante casi 3 meses se recorren 16.000 kilómetros a lo largo de treinta y cuatro Estados. Digamos que el libro es, antes que nada, su visión de America a lo largo del viaje que describe y de otros muchos viajes: una forma de entender su mundo, o el ultimo intento serio de lograrlo. Lo que resalto del libro es la mirada escrutadora, siempre interesante, hacia su geografía física y humana. Lo que mas me ha gustado es esa forma de enfocar la realidad como ciudadano medio que busca preguntas de verdad en las respuestas tópicas y manidas. Y a todo esto, con ligero toque de nostalgia, un guiño a sus propios años de autentica plenitud.
Mapa del viaje



    Por ultimo, decir, que la compañía del caniche Charley es comparable a la del dueño de ese perro que saca todas las noches antes de acostarse por el barrio: con la excusa del perro conoce a todo el mundo, husmea en todos los rincones, se entera de todos los chismes, etc.


John y Charley

   En definitiva, mas allá de si hay mas o menos ficción en este viaje sesentero por la América profunda, lo que merece la atención del libro es esa mirada entre nostálgica y deseosa de comprensión del autor (un autor que si es viajero). Viajar no es solo trasladarse: es educar la mirada y la comprensión, y aqui hay un alarde de ello. Un clasico que merece estar en cualquier estantería de un lector.
Rocinante por dentro
Rocinante por fuera
    Con respecto a lo verídico del relato, vease este enlace: Estados Unidos a ojos de un caniche

VIAJES CON CHARLEY, de John Steinbeck, de 284 paginas en la editorial Nordica Libros, año 2014

jueves, 12 de marzo de 2015

AUTOBIOGRAFIA, de Henry M. Stanley


    Ya hablamos de otro libro de Stanley, aquel en el que sale a la búsqueda de Livingstone en el corazón de África y le saluda con "¿El doctor Livingstone, supongo?". En este otro libro, su autobiografía, digamos que hace un barrido de principio a fin de su existencia, nada monótona por supuesto. Y es que los personajes decimononos es lo que tienen: todavía tienen un gran recorrido por delante para definir la tierra como la conocemos, la novela, la economía, etc. Y en ese sentido, Stanley tiene algo que decir a lo largo de sus 63 años de vida.
    El libro, por otra parte, es una amalgama de sus diarios, de sus libros y de los recuerdos de su viuda. Asi que es su esposa en realidad quien da por concluida, con su participación en el libro, el esfuerzo de Henry por justificarse. Pero si Stanley es un hombre un éxito apabullante, que se codea con todos los estratos sociales desde reyes a esclavos, pasando por pachás, generales, piratas, obreros, diputados ingleses, periodistas, etc, si Stanley es un hombre cuya opinión importa incluso a nivel mundial, ¿de que debía justificarse? Tal vez de las denuncias sobre los desmanes de los belgas en el Congo, tal vez de no hacer lo suficiente por el destino de los negros, tal vez de denuncias de enriquecerse expoliando los recursos de los legítimos habitantes, por participar en el reparto de Africa por parte de las potencias coloniales... En cualquier caso, Stanley cuenta la versión de lo que hizo, de  por qué lo hizo y despeja algunos de esos balones, así como pone el dedo acusador en otros actores. Muchas veces lamenta la indecisión de Inglaterra a la hora de implicarse en el continente porque realmente cree en la visión civilizadora del Imperio frente a, principalmente, las ambiciones alemanas.

Stanley 1877
    "¡Qué angustia constriñe el alma del hombre al caminar, empequeñecido, a lo largo de un sendero limitado a ambos lados por dos pavorosas murallas tropicales! Si está solo, el silencio es casi palpable, y los propios latidos del corazón parecen hacer ruido. En pleno dia se ve uno envuelto en una oscuridad de medianoche y apenas si se filtran desde arriba débiles destellos sobre la faz de la naturaleza, y el viajero, por prosaico que sea, se siente invadido por una vaga sensación de indefinidos presagios"



Stanley y Livingstone
  En realidad la estrategia de Stanley es la de descubrirrnos no tanto los parajes de la misteriosa Africa, los avatares de la triste política española con sus guerras carlistas o la vida en Inglaterra como lo es descubrirnos a sus lectores quien era él mismo. Su actividades propias y a las ordenes de otros (como periodista, como explorador), sus actitudes en ellas y sus opiniones ante la colonizacion, el Parlamento inglés y las guerras en Europa. Pero, desde mi punto de vista, la fase más emotiva del libro y la que da sentido a lo que vendrá después es la inicial, aquella en la que viene al mundo como hijo ilegitimo, apenas querido por nadie, como molesta carga para cualquier familiar a quien se acercara. Muchacho sin expectativas de futuro, que se escapa del orfanato y viaja al Nuevo Mundo. Recuerda a un personaje de Dickens. Y por supuesto, parece que toda su vida ha estado huyendo de esa negra vida que el destino le tenia preparado, haciéndose valer continuamente, superando sus expectativas un viaje tras otro para poner aun más distancia si cabe de ese niño destinado a la mendicidad por las calles de Londres. Ese parece el sentido de ser el primero en todo: el primero en poner los pies en la cima de las Ruwenzori Stairs, el primero en recorrer el rio Congo, el primero en ver el lago Alberto Eduardo, etc. En total, cinco grandes expediciones, siendo la del rescate de Emin Pachá aquella de la que sale más desquiciado.
    "Una vez dentro, los ancianos son sometidos a reglas severas y trabajos sin provecho, mientras que los menores son castigados y disciplinados de una manera contraria a la justicia y la caridad. Para el anciano es una casa de muerte lenta, para el joven es una casa de tortura. Los pobres son los fracasos de la sociedad y se les destina al asilo para que pasen allí el resto de su miserable existencia., deshilando cuerdas viejas para el calafateo de embarcaciones" (En referencia al Asilo de Pobres de la Union de Saint Asaph, 1847)






Stanley y esposa
    Su acogida y el aprecio sincero por parte del comerciante que le legará su apellido. su conversión en periodista del New York Herald, profesión con la que salta a Europa, son las fases intermedias que preparan al explorador que hoy conocemos principalmente por su búsqueda del misionero escoces y de su descubrimiento del Congo y posterior organización para el rey Leopoldo de Belgica. Y en el curso de tantos acontecimientos hay puntos oscuros de interpretar y una buena dosis de opiniones para propagar su propia version de hechos bastante controvertidos como los del Congo belga.

    "La soledad es algo terrible, especialmente cuando me acuerdo de mis hijos. He perdido mucha de mi felicidad, lo sé, a causa de este peregrinar mio lejos de ellos. Es como si hubiera nacido en el exilio;..."


    No merece la pena contar lo que pasa en el libro: es largo y extenso, muy variado. Siendo un libro de aventura, contarlas es quitarle interés al libro, y esta reseña es solo una opinion, y lo mejor es leer el libro. Es preferible no saber de qué va el libro y no perder asi las expectativas (para saber la vida y milagros un vistazo a wikipedia es suficiente). Lo bueno del asunto es que nos lo cuente Stanley, y que nos dejemos sorprender, que nos enganche. El libro tiene un defecto a la hora de leerlo y es que a veces no se lee con igual ritmo narrativo: cuando es el estilo en primera persona de Stanley en una narración de una aventura, el libro es muy entretenido (sale el periodista inspirado), pero esas fases de la vida de Stanley narradas con trozos de sus diarios o los recuerdos de su viuda se hacen plumbeos. Pero, con todo, es una narración tan emocionante que merece la pena leer: las descripciones de Africa son extraordinarias. También es un documento de primera mano, a fin de cuentas, de los valores que prevalecían hace 110 años para justificar el colonialismo en Africa. Se afana mucho en defenderse como moderador entre blancos y negros, en defender la vida de los negros frente a los esclavistas arabes, incluso afea las matanzas de animales de la sabana por placer, etc. Habia muchas voces en su tiempo que lo acusaron de lo contrario, y esas voces debian tener una replica incluso despues de fallecer.

    

Estatua en Debling, Gales, donde nacio
    "Nada podia ser más pacifico que la barca deslizándose solitaria por el rio, con los remos inmóviles. Su aparición, sin embargo, era recibida con los escalofriantes gritos de guerra de los wenyas. Los pueblos de la costa, al oirlos, se estremecían de terror y se hacían eco del aviso: 'Alerta! ¡El río trae extranjeros!
Tumba de Stanley en Pirbright, Inglaterra.

    En la confluencia del Ruiki con el Lualaba, decidimos acampar en espera de los rezagados. Sali a remontar el Ruiki en su busqueda y dos horas después , al retornar, encontré que el campamento estaba siendo atacado por huees de salvajes"


AUTOBIOGRAFIA, Henry M. Stanley. Ediciones B 2008, unas 800 paginas

martes, 3 de febrero de 2015

LEYENDO A CHEJOV, de Janet Malcolm






    Confieso que más de una vez se me ha ocurrido, durante algunos de mis viajes, aprovechar para ver escenarios importantes en la vida de un escritor de referencia. Si alguno de sus libros te atrapó, el  efecto imán de esos sitios es inevitable. Si no la culminación, es al menos un momento de mayor intimidad con todo aquello que sentiste al leer esas paginas, le pones detalles a las imágenes que surgieron de aquellas páginas. Sin embargo, también puede resultar, como cualquier objeto turístico, una experiencia fetichista carente de contenido por el mero hecho de que nos hacia ilusión estar allí.
    "Soy un personaje de un nuevo drama: la farsa absurda del peregrino literario que abandona las mágicas paginas de una obra genial y viaja a un 'escenario origina' que solo puede defraudar sus expectativas"

    La autora del libro que expongo, Janet Malcolm, es una veterana periodista del The New Yorker que decide largarse a Rusia tras los pasos de Chejov en torno al año 1999. Pero los libros de su amado Chejov no son la excusa para hacer turismo, sino más bien, y esta es la característica principal de su obra, las visitas por San Petersburgo, Moscu, Yalta, etc son las que nos introducen a determinados temas transversales en las obras del autor ruso. Al hilo de un detalle en la casa de Chejov se examinan pasajes de sus cuentos, retazos de la vida de un ruso de hace 100 años

    Uno de los detalles que mas agradezco del libro es que Janet cuenta como se siente con las rusas con las que trata durante el viaje, principalmente guías que le enseñan los lugares y le proporcionan servicios y le traducen y explican lo que busca saber. Sus impresiones al respecto suenan como las de cualquier viajero que cambia de cultura: por muchos libros que hayas leído, tu te haces tu propia lectura; la realidad, sobre el terreno, impone su propia lectura. Y estos contrastes entre la Rusia de entonces y la de ahora le sirven a Janet para volver sobre la obra de Chejov.

    He aqui algunos pasajes para que te hagas una idea de que esta puede ser una forma distinta de penetrar en un autor sencillo, pero no tan fácil:

Dacha en Yalta
Chejov en su dacha de Yalta
    "Chejov solo dio muestras de estarse convirtiendo en Chejov cuando empezó a escribir relatos cortos que no eran divertidos. En 1886 sus escritos empezaron a merecer una importante atención crítica y al mismo tiempo a reportarle importantes sumas. Gracias a los ingresos que Chejov obtenía de sus escritos (nunca ganó dinero con la medicina; atendía a la mayoría de los campesinos de manera desinteresada), la familia fue trasladándose progresivamente a barrios mejores de Moscú. La compra de Melijovo fue el punto culminante del éxito literario de Chejov... y de la ilusión (de la que los escritores rusos, Chejov incluido, se burlaban con particular habilidad) de que la vida en el campo era una solución para los problemas de la vida"
    "Chejov tiene tanta habilidad para presentar esa ilusión de realismo y ocultar las huellas de su surrealismo que sigue siendo el más incomprendido -así como el más querido- de los genios rusos del siglo XIX"

    Con respecto a los viajes literarios, esos que rastrean en la actualidad la vida, obra y milagros de un autor, Janet comenta:

    "En nuestros viajes nos encontramos ante decorados y miramos un escenario, en ocasiones nos movemos, pero rara vez nos sentimos tan imbuidos en la vida como en el curso de cualquier dia corriente en nuestro entorno habitual. Solo cuando afrontamos uno de los pequeños o inevitables contratiempos del viaje salimos del trance del turismo y volvemos a percibir el intenso sabor de la realidad"
Interior de su casa en Melikovo

    "Chejov fue el primer hombre de letras que incluyó la relación del hombre con la naturaleza en la esfera de la ética"






    Un ejemplo de la diferencia con el mesianismo de Tolstoi, a quien, por otra parte rendía profunda admiración como persona:

    "Chejov se ocupó mucho menos de los arboles que crecían en los bosques que de los plantados en los huertos. Era un poeta del paisaje domesticado, no de lo sublime, más sensible al encanto de la sombra de un viejo jardín que a la grandilocuencia de la naturaleza salvaje e intacta"

    "El día anterior habíamos visitado la casita junto al mar, a doce millas de Yalta, que Chejov compró poco después de construir su villa. No resulta dificil comprender por qué fue incapaz de resistirse..."  

    "Vladimir Nabokov vio resumida en esa figura (hablando del afecto de Chejov hacia sus hermanos) los valores que se perdieron cuando Rusia se convirtió en un estado totalitario"  (este final del capitulo 6 tal vez sea de los mejores del libro; en el se profundiza en sus personajes)

    Por ahí quedan otros temas como la relación ambivalente con Tolstoi, sus impresiones de Dostoievski, la importancia del Viaje a Sajalin, sus relaciones con las mujeres, la muerte, la importancia de la belleza o la angustia por no escribir teatro.

    "Solo soy capaz de escribir de memoria, nunca escribo directamente de la vida observada. Debo dejar que el tema se filtre a través de la memoria, hasta que solo quede en el filtro lo importante y pintoresco"
Estudio en su casa de Melikovo

    Es este un libro sobre un tipo de viaje, el exclusivamente literario, con la intencion previa de no caer en fetichismos y otras incursiones que se salgan fuera de las paginas de Chejov. En definitiva, un breve paseo por la Rusia actual para acercarnos al talento literario y la humanidad que exhala cada linea de este gran escritor, Anton Chejov, cuya esencia a veces se nos escapa como el agua entre los dedos: solo sabemos lo que ha sido porque nos deja las monos mojadas. 

Composición escultórica Anton Chéjov y la dama del perrito
De una entrevista de a la autora:
P. ¿Qué le llevó a escribir un libro sobre Chéjov?
R. Es un escritor potentísimo. Me ocurrió algo curioso con él. Cuando releí a algunos autores que habían sido fundamentales en algún momento de mi vida, en muchos casos sentí que su fuerza se había diluido (Turguénev es un ejemplo). Por el contrario, Chéjov había ganado estatura. Cada frase, cada palabra suyas son poderosísimas, pura poesía. He leído sus cuentos, siete, diez veces, y cada vez vuelve a ser una experiencia extraordinaria. Llegaba a un fragmento que me había hecho llorar, y volvía a tener la misma reacción. El final de La dama del perrito es asombroso. Los amantes adúlteros están atrapados en una habitación de hotel, en Moscú, como dos pajarillos aprisionados en una jaula, que no saben qué va a ser de ellos. O la escena de El duelo, cuando el protagonista sorprende a su mujer en la cama con otro hombre. Los personajes de Chéjov son entes solitarios que en manos de su autor experimentan transformaciones insólitas que los convierten en seres portentosos. Durante mucho tiempo me intrigó el misterio de Chéjov: ¿qué es lo que hace de él un gran escritor? Mi libro es un intento de contestar esa pregunta. Viajé a Rusia animada por un sentimiento sin forma, que no sabría definir. Visité Moscú, San Petersburgo, Yalta, los lugares por donde viajó él. El tema del viaje es crucial en su vida y en sus obras. Sus personajes experimentan grandes transformaciones cuando viajan. A ello se añaden los percances de mi propio viaje.


LEYENDO A CHEJOV, de Janet Malcolm. En Alba Editorial, 2004, unas 182 páginas.