LOVE, de Toni Morrison
Si algo adoro de Morrison, es que no pone las cosas fáciles al lector, al menos al lector impaciente, al que lee con un ojo en la letra escrita y otro en el móvil, al que se distrae por cualquier cosa. El primer capítulo es siempre un reto desalentador en ese aspecto, casi la antítesis de lo que te explican en las clases de literatura para tener atrapado al lector en todo momento. ¿Es por eso un libro difícil Love? Creo que no, pero si hace falta una lectura activa, curiosa por los detalles, emprendedora con las dudas que suscitan los significados de ciertos hechos que la autora explica. La lectura de este libro, del año 2003, sería mucho más sencilla si Morrison comenzara, que no lo hace, desde la primera página con el inicio cronológico de esta historia: un negro bastante listo para los negocios llamado Bill Cosey, se hace con un pedazo de costa donde monta un negocio turístico a base de resort y playa. Va dirigido a gente de color acaudalada. Este hombre tiene una relación con las mujeres de posesión y dominio. Su relación con los poderes estatales, los blancos, en cambio, es de sumisión implícita. El empresario se hace mayor, el negocio decae de una forma lamentable, acaba siendo para negros con el dinero justo como para permitirse unas vacaciones. Luego Bill muere, y su mujer Heed lo hereda todo. Aparece una nieta de Bill que se mete a vivir en la misma casa que la heredera porque le reclama toda la herencia, es Christine. Ella y Heed, obviamente, se detestan. También comparten el recuerdo de Bill con muy diferentes matices, y ahí está uno de los grandes motores de esta novela: lo que este hombre hizo a cada miembro de su familia: a su primera mujer Julia (muerta), al hijo que tuvo con esta mujer y que se llamaba Billy Boy (muerto), a su nuera May Cosey y después a su nieta Christine. Una historia de negros contra negros visto desde los blancos que hay en la novela, o también una historia familiar como tantas: igual en sus éxitos a otras, especial en sus fracasos. Hay dos elementos dinamizadores de la historia, Romen, un adolescente que lleva un tiempo trabajando para Heed. El otro es una chica, Junior, que recién hace lo mismo que Romen. Los dos se enamoran y follan como conejos, a todas horas y en cualquier lugar. Frente a la fragilidad de las dos viejas, estos dos son un poder desbocado. Pero la chica es muy espabilada y va a precipitar muchas de las cosas que van a pasar en los pocos días que se narran en la novela. Todo contado con un estilo muy evocador del pasado porque tanto Heed como Christine son un par de ancianas.
De eso va la historia... pero tal y como lo cuenta Morrison no es exactamente así, ni mucho menos. La historia no es cronológica en absoluto. Es mucho más: subjetiva, polifónica donde unas voces complementan a otras. La literatura existe para contar aquello que está más allá de lo que pasa, de lo que vemos, de lo primero que nos cuentan. Y por eso la autora retuerce la historia hasta sacarle todo el sentido que puede dar a unos personajes fracasados. Por eso nos dejan pistas en el argumento que requieren de las que vendrán para dar forma a ese sentido. La novela alza el vuelo en muchos momentos, y uno de ellos son los diálogos tan orales y lejos de retórica. Otro, la reconciliación entre Christine y Heed.
"Es como si al comienzo nos hubieran vendido, nos liberásemos y entonces nosotros mismos nos vendieran al mejor postor". En esta frase encuentro casi todo lo que significa esta novela.
O esos retales de vida que son el matrimonio Fruit y May. Ella está obsesionada con la culpa de su posición social pensando que los panteras negras o los pobres quieren hacerle daño. No es decir lo que pasa, sino el tono en que se hace, la forma en que nos llegan para apreciar el matiz de la soledad de Heed, de la rabia acumulada de Christine, la torpeza de Romen, la amistad interesada de Junior y, sobre todo, la complicada personalidad del viejo Bill. El es la columna central en torno a la que giran todos, y el único que ya no está vivo en esta historia. Un hombre que empezó bien con su familia y negocio y acabó como un depredador casado con una niña de 11 años, Heed. Un fantasma todavía después de 40 años muerto.
Uno de los temas es la sexualidad. Christine la ha vivido a la sombra de Bill como algo de lo que sentirse culpable cuando eres niña, porque se caso siendo una niña negra de un mal barrio con Bill, mucho mayor y un tipo lascivo. Porque son los niños quieren sufren las taras de los padres, y eso es una herencia que se sufre junto a la herencia que se disfruta. La infancia es otro tema recurrente en las novelas de Morrison.
El final de la novela desvela muchos de los secretos ocultos en esta saga familiar de tres generaciones, donde un narrador omnisciente se pone en el papel de cada personaje, nos cuenta los hechos que conoce desde su perspectiva. Luego esta L, un personaje clave para la estrategia de Morrison: ella, la cocinera del resort, es la única que es respetada por todos, incluso por Bill, la que conoce los entresijos casi como un narrador omnisciente y también nos lo cuenta a su manera. Aparece en letra cursiva.
En todo caso, si uno no ha leído nada de Morrison, no seria la primera novela por la que empezara en mi opinión. Pero el que tenga ya leídos otros libros, no tendrá problemas. Mi experiencia es la de haber asistido a una nueva vuelta de tuerca en la narrativa de Toni Morrison, de esas que te dejan asombrado por su destreza y su hondura para sentir y padecer con los personajes.
Una entrevista a Toni Morrison cuando publicó LOVE https://elpais.com/diario/2004/05/14/cultura/1084485601_850215.html

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