EL TÚNEL 29, de Helena Merriman
Puede que mucha gente joven ya solo conozca el Muro de Berlín de oídas vagas. Prueba de que todavía configura algo del presente político en Europa y, sobre todo, las mentes de todo el mundo. El Muro tuvo su existencia entre 1961 y 1989.
El libro de la autora, fruto de su propio podcast en la BBC de 2019, configura aquella realidad desde la memoria de uno de los protagonistas de esta historia, Joachim Rudolph, el ingeniero de uno de los túneles, el 29, que iba de la zona oriental (en la RDA) a la occidental (en la RFA) para poder escapar de un mundo tiránico a un mundo... ¿libre? Prefiero llamarlo más libre, dado que al final toda esta gente que huyó también sufrió su propio desencanto. El libro es de 2021. Hoy día se conserva el edificio con una placa conmemorativa de la noche del 14 al 15 de septiembre de 1962 en que escaparan por el 29 personas.
Todas estas cosas nos las cuenta Merriman empezando por la biografía de Joachim Rudolph, aquel que vivió la barbaridad soviética tras la barbaridad nazi en, por ejemplo, la desaparición de su padre por las tropas soviéticas próximas a ocupar Berlín.
Pero aquí entran muchos protagonistas. Hay muchas historias personales que nos muestran de dónde venían esos 29 berlineses, la vida que llevaban, sus dudas para jugarse la vida, y las de la familia que se quedaba atrás por un motivo u otro. No todas las fugas en los túneles salieron bien. Hubo hasta 75 túneles por debajo del Muro, en ellos también están los que se dejaron la vida por las delaciones, y todo ese submundo de gente luchando por su vida cuando la frontera era cada vez más peligrosa. En este sentido, el libro contextualiza bien lo ocurrido a nivel personal, nacional e internacional, y accede a todas las fuentes posibles.
El libro no lo dice, pero es conocido que Putin era uno de esos funcionarios rusos encargados de abortar cualquier intento de fuga en Dresde con tareas mas de infiltración de grupos disidentes. Uno de los protagonistas del túnel 29 fue una persona obligada a informar a la Stasi por alguien como Putin. Fue Siegfried Uhse, un personaje retorcido. Es un punto narrativo que añade otra capa de tensión al entramado porque aunque no daña este túnel, si llevo a las autoridades a otros disidentes. La Stasi conocía por él este túnel, pero nunca lo pudo ubicar. Aun después de la fuga, les costó muchos días.
Para el dia de la fuga, y aún antes, entran en este esfuerzo gente que se ofreció a excavar a cambio poder fugarse, gente que viene de Berlín libre ese día para ayudar. Gente libre que solo busca la libertad de sus amigos. Y finalmente una TV norteamericana, la NBC, que financió todo para grabar un documental que, con problemas, enseñó al mundo aquella aventura y el mundo al otro lado del mundo gracias al testimonio de los fugados. Tardó porque hay otro contexto más, el de los políticos y militares en Berlín, y el gobierno de EEUU que no ve con buenos ojos la emisión del documental. Las relaciones internacionales, siempre complicadas, podían verse enturbiadas por este túnel.
Loable esfuerzo de una gente como nosotros en un mundo que se volvió en contra de la gente normal para disfrute de políticos radicales y gente resentida contra todo y contra todos. Y el recuerdo, con este libro, de que la valentía y la bondad pueden derribar con su ejemplo los muros que esa gente se empeña en construir entre nosotros.
A destacar la emoción del relato, el suspense en muchos momentos, el agobio de excavar bajo tierra con calor y agua goteando mientras trabajas en un espacio estrecho, el ruido del tranvía o de los pasos sobre el excavador. La desesperación de la gente, la rabia de los berlineses libres. Casi cinematográfico.
Un artículo del libro en El País aqui.
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