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lunes, 26 de enero de 2026

UNA MOSCA ATRAVIESA MEDIO BOSQUE, de Herta Müller

 UNA MOSCA ATRAVIESA MEDIO BOSQUE, de Herta Müller

Un libro para muy cafeteros, lo aviso de entrada. Aquí se encuentran varias conferencias sobre temas que, de una forma u otra, Muller también ha abordado en otros libros.

Sin duda, el primer capítulo, que es el que da título a este pequeño libro, es un cuento que justifica la lectura del libro en cuanto a que yo no lo he encontrado en otros libros. Es corto, pero realmente críptico, difícil de entender. Sin embargo, contiene un montón de imágenes poéticas que te llevan hasta el final de esta narración. Como digo, para muy cafeteros.

Del resto de ensayos, hay que partir de la idea de que Muller no deja de ser una exiliada: porque es rumana de origen, y porque la han tratado de exiliada, y no porque eso tenga un acumulo de connotaciones positivas precisamente. Hay una imagen del desarraigo en los libros de esta mujer, incluso viéndola caminar, que siempre me ha atraído.

El primero trata sobre cómo son recibidos los exiliados, su consideración tanto en el extranjero como cuando vuelven al país. Otro sobre lo que te roba una dictadura. Otro sobre Heinrich Boll y los refugiados en otros países. Otro sobre el escritor chino Liao Yiwu y la opresión del Partido Comunista Chino. Otros sobre el humor en la dictadura rumana, la manipulación del lenguaje en las dictaduras, el miedo ejemplificado en un cepillo de dientes, unas cuantas pullas a Alemania con el escritor Goldschmidt en mente y un ejemplo de cómo algunos regímenes convierten lo cotidiano de una persona en actitud política frente a ellos.

Me gusta Muller, pero nunca empezaría a conocerla a través de esta lectura. Esto son, ante todo, meditaciones. Salvo el cuento de inicio, el resto lo leí de un tirón.

domingo, 25 de enero de 2026

LOS VENCIDOS, de Manuel Ciges Aparicio

 LOS VENCIDOS, de Manuel Ciges Aparicio

Este libro, que es parte de una obra mas extensa, viene a ser una de las primeras denuncias sociales que se han escrito para el publico en España. Ciges fue un periodista que fue a ver, para contarlo despues, algo que mucha gente sabia: que eramos una colonia de la gran potencia del momento, Gran Bretaña. Y que hacia de los españoles lo que queria, y eso causaba un daño en la reputacion deEspaña. Por mucho que la derecha sacara pecho de la historia de España, habia un monton de gente, tan española como la que mas, tratada como no se debe tratar a una persona de Andalucia, de Bilbao o del Congo.  Esa derecha se llenaba los bolsillos, mientras un conjunto de españoles pobres no salia de la miseria en las minas de Rio Tinto. Muy al contrario, se dejaban la vida, literalmente, por la falta de escrúpulos de los ingleses y de la clase dirigente española. Como dice Ciges, es la obra de la codicia. Para verlo, él tuvo que infiltrarse, literalmente, entre los trabajadores porque si lo pillaban los agentes de seguridad lo ponian en Huelva capital en dos minutos. Asi es como, ya desde el tren, pudo obtener informacion de gente enferma, de gente amputada, de gente accidentada: como habia ocurrido y como les habia ido despues. La empresa no les compensa, la empresa impide que salga informacion de todo esto desde dentro de la mina. Impide que se hagan otros negocios en el territorio que no sean los suyos, como construir casas para la gente o venderles productos que necesiten. Un estado feudal en el que el gobierno e instituciones forman parte interesada por las mordidas. Una situación en la que cualquier posible lider sindical es expulsado.

Ciges recuerda también la manifestación contra este estado de cosas en 1888. Fue reprimida a tiros. Si alguna vez visitas las minas, se hace de forma guiada, y merece mucho la pena saber cómo vivían los mineros intoxicados por el humo de las teleras.

La segunda parte se refiere a las minas de mercurio en Almaden, Ciudad Real. Actualmente se visitan con un guia que fue de los últimos en trabajar allí. Merece la pena. También se visita un museo que anteriormente fue hospital, el que refiere Ciges en sus artículos. De titularidad estatal, sin embargo, la mina dependía de otra empresa extranjera para su comercialización (Rothschild). Aquí también acababan mal las vidas de los mineros desde muy jóvenes. Además, las galerías de las minas llegaron por debajo del pueblo de la gente y los edificios se fueron derrumbando. Efecto del libre mercado, de la libertad de empresa, del capitalismo sin escrúpulos que dejó a los mineros sin casas, sin familia y sin vida. La industrialización de España por las malas. De nuevo una situación feudal en la que no se consienten periodistas como Ciges, ni curiosos, ni líderes sindicales, ni otros negocios para cubrir las necesidades de la gente. Otra vez, Ciges se infiltra sin dar a conocer su profesión.

Aqui el levantamiento fue en 1874, y la represión fue brutal. Ya no hubo una palabra más alta que otra.

Una de las cosas por las que se recuerdan estos reportajes es el final. Tambien fue motivo para su censura. En el se anima a los trabajadores a ser reactivos contra la crueldad y la humillación. Los Vencidos (1910) forma, con otra obra previa titulada Los Vencedores (1908), un díptico titulado Las luchas de nuestro tiempo. Ciges era un tipo que no se mordía la lengua, republicano convencido y de pocas componendas. Es algo parecido a Vicente Blasco Ibáñez en su preocupación por los conflictos sociales. El alzamiento del 36 le pilló como gobernador de Avila y por eso, y la fama de sus libros, lo fusilaron los nacionales. Tres de sus hijos serían obligados a alistarse en la División Azul, de los cuales uno es el que se convirtió en actor, Luis Ciges.

El libro esta escrito en cortos capítulos muy ágiles e ilustrativos de la miseria moral en la que vivían las autoridades, y la miseria humana que condicionaba la vida de los mineros como esclavos del siglo XX. Mucha descripcion de lo que ve y mucho dialogo con los mineros y algunos otros del lugar

martes, 20 de enero de 2026

LA MORERA DE JERUSALEN, de Paola Caridi

 LA MORERA DE JERUSALEN, de Paola Caridi

El libro trata del apego de los hombres a la tierra ejemplarizado por los árboles, que hunden sus raíces en la tierra pero nos dejan su porte  para satisfacción de las personas. Hay hombres que lo aprovechan, y otros que lo arrasan. Esto pasa en Palestina, en Egipto, en Palermo o en Turquía. Los que respetan la tierra, y por tanto los árboles, cuidan de ellos. Los que están a otra cosa, y preferentemente contra la vida humana digna, los derriban como una forma de opresión más contra la población.

Es también un ejercicio de nostalgia, empezando por su Roma natal, un aroma expresivo que está impregnando muchas expresiones culturales del momento. Supone un recuerdo de lo bueno que aun queda y que ni políticos, ni empresarios ni militares han podido empañar como cuando la autora se encuentra a mujeres como Umm Ahmed al final del libro, en Jerusalén, donde la autora vivió 10 años seguidos. Una mujer que cultiva las hortalizas en su huerto y las sube a la ciudad cada semana para participar del mercado de la Puerta de Damasco. La historia suya son las trabas burocráticas y los controles militares que cada vez lo ponen más difícil a una práctica que supera en tiempo y derechos al estado de Israel.

Sería un caso en que el empuje del estado hacia la pobreza, fuerza que ejercida en este caso sobre los palestinos, intenta conseguir que estos pierdan su dignidad a sus propios ojos y a los del mundo. Conseguir este abuso, esta forma de matar poblaciones enteras, a través de la transformación del paisaje que esa población original había conseguido sabiamente y en paz, es de lo que va este libro: la mayoría de veces se consigue arrasando, pero en el caso de Israel, primero se arrasa el poblado civil y luego se siembra de pinos para olvidar cuanto antes su memoria (la Nakba). Los ejemplos en el libro son varios.

El libro también repasa la mentira sionista de que antes de llegar ellos, en el territorio no había nada de provecho. Caridi nos recuerda la explotación comercial que tanto impulso Francia desde el siglo XIX: las moreras para su industria de seda en Lyon. El otro cultivo famoso en la región es la naranja, famosas por su forma y el tiempo que aguantan durante el transporte.

Por supuesto, están los árboles que, por su sentido simbólico, definían a las comunidades donde crecían precisamente porque, a su sombra, se hacía comunidad. Puede ser en un pueblo palestino, el famoso jardín de Taksim Gezi de Estambul que echó a los ciudadanos a la calle o en una parte de un cementerio de El Cairo.

Están los jardines donde los ingleses e italianos cuidaban plantas exóticas no por placer visual o científico exclusivamente sino también como negocio: se estudian sus características para explotarlas industrialmente en zonas incluso diferentes a las suyas.

En definitiva, la idea del libro no es nueva pero esta bien. Se basa en datos pero la fuerza la tienen las ideas, los conocimientos y algunas experiencias de la autora. Esperaba conocer mas a fondo los casos que plantea, asi que me ha sabido a poco. La profundidad ha quedado en las opiniones de la autora pero no en el conocimiento de casos bastante famosos.

domingo, 18 de enero de 2026

SEÑALES, de Tim Gautreaux

 SEÑALES, de Tim Gautreaux


Ni conocía Gautreaux ni teñía referencia alguna de Señales, el libro que recopila numerosos cuentos de dos libros anteriores y algunos cuentos nuevos de este escritor de Luisiana. Es un escritor de reconocimiento general muy tardío, casi 40 años. Y me ha encantado en alto grado. Hacer reseñas de libros así es un placer. Vamos, que me lo he pasado en grande. Un tío al que seguir muy de cerca.

Primero porque el género es de mis preferidos: el relato de 20-30 páginas de extensión. Hablamos de unas 6000 palabras por cuento.

Segundo, está escrito sin tramas superfluas, sin detalles que distraigan, la historia está bien llevada hasta el final. Los comienzos son muy introductorios, lo propio del género: fijan rápidamente al lector en la historia a través de 2 o 3 detalles. Los finales son realmente redondos, logrados, inspiradores en cierto modo. Alguno lleva mensaje, está claro.

Además, su estilo es tan llano como el del hombre de la calle. Aquí los personajes no son gente que destaque por algo en su comunidad. No son presidentes, escritores, profesionales destacados o héroes ejemplares. Son las historias normales que podemos esperar de una comunidad sureña, pero alejada de los tópicos habituales, que tampoco intenta dar la nota, pero que tampoco le pillen cagandola. Y de eso si van muchos relatos, de gente que también se mete en complicaciones, unas veces son complicaciones tontas, otras son complicaciones preocupantes. Muchas veces los protagonistas hacen suyas complicaciones de otros por simple bondad o buena vecindad. No es fácil encontrar a escritores como él por el estilo llano, concreto en los detalles, pero que a veces se lanza a un sentimiento evocador en una sola frase. Escritores que hablen de sus vecinos sin armar una historia necesariamente extraordinaria, que hablen desde su dia a dia y formen con ellos algo profundo, sea cual sea lo que el lector saque de ese saco heterogéneo que es "lo profundo". Escritores enalteciendo la vida del obrero, del autónomo, del jubilado. De sus esposas.

Por último está el detalle de la cultura propia de esta comunidad de gente sureña. Son descendientes de los franceses de la antigua Luisiana, los que ocupaban este pedazo de América, los cajun, católicos francófonos instalados en el siglo XVIII después de perder la guerra con Gran Bretaña en Nueva Escocia (mucho más al norte, bajaron por el Misisipi). Muchos de los apellidos de esta gente acaban como Gautreaux o Asterix: en "x". Hay un acercamiento a la vida cotidiana desde objetos comunes, habituales. Es en esas distancias cortas con la gente y sus cosas donde los protagonistas se descubren en sus fobias, sus intereses, sus debilidades. adquieren autonomía, no van al dictado de lo que el autor les pone por delante en el argumento. Convierte lo anecdótico de la vida con un humor y una ironía suaves, ingenio y respeto por la gente humilde, en algo da sentido a esas vidas sin hacer nada extraordinario. Les aporta un lirismo que ni nosotros mismos somos capaces de apreciar en nuestras vidas cuando lo hay.

"Si no sientes curiosidad ni te asombra tu propio territorio —tu familia, tu vecindario—, no eres escritor."

Los vecinos de los que el narrador cuenta historias son buena gente en su mayoría. Personas que, ayudando a otros, descubren algo de sí mismos: están las ancianas que detienen a un muchacho muy tonto que acaba de salir de la cárcel. El cura que acaba en la cárcel pensando hacerle un favor a un feligrés constituye un relato lleno de paradojas profundas. El jubilado que ayuda en las clases a la hija de sus vecinos pese al padre tan borde. Talis, el hombre que vino de Lituania encaprichado con su aparato de música que le supone muchas pérdidas humanas, o el barco donde se juega y se suicidan los perdedores, la camioneta que es constantemente robada por un mendigo, el afinador de pianos, el jubilado que deja a su familia para marcharse a un desierto donde salvar sus pulmones... un montón de relaciones humanas intensas mayormente en zonas urbanas de poca densidad, sino directamente rurales. Personajes que trabajan como fontaneros, tenderos, fumigadores, un mecanico de maquinas de escribir antiguas, azafatas de vuelo... el mismo Gautreaux, aunque profesor de escritura en la Universidad, se formó entre los cachivaches mecánicos, su familia viene de trabajos obreros. Tiene una comprensión buena de estos obreros manuales: «Me enorgullezco de escribir ficción de amplio espectro, ficción que atrae tanto a intelectuales como a obreros. Muchas veces he escuchado historias de personas que no leen cuentos, o que tienen trabajos técnicos, a quienes les gusta mi ficción»

Todo un mundo en el que disfrutamos como si estuviéramos presentes. Es difícil elegir las mejores, pero la historia del cura, la del jubilado que casi pierde a su familia por salvar sus pulmones en el desierto y la del aparato de música soviético (que da título a esta colección) son una maravilla. El autor está considerado en su país a la altura de Cormac McCarthy o Sam Shepard.

lunes, 12 de enero de 2026

EL TUNEL 29, de Helena Merriman

EL TÚNEL 29, de Helena Merriman 

Puede que mucha gente joven ya solo conozca el Muro de Berlín de oídas vagas. Prueba de que todavía configura algo del presente político en Europa y, sobre todo, las mentes de todo el mundo. El Muro tuvo su existencia entre 1961 y 1989.

El libro de la autora, fruto de su propio podcast en la BBC de 2019, configura aquella realidad desde la memoria de uno de los protagonistas de esta historia, Joachim Rudolph, el ingeniero de uno de los túneles, el 29, que iba de la zona oriental (en la RDA) a la occidental (en la RFA) para poder escapar de un mundo tiránico a un mundo... ¿libre? Prefiero llamarlo más libre, dado que al final toda esta gente que huyó también sufrió su propio desencanto. El libro es de 2021. Hoy día se conserva el edificio con una placa conmemorativa de la noche del 14 al 15 de septiembre de 1962 en que escaparan por el 29 personas.

Todas estas cosas nos las cuenta Merriman empezando por la biografía de Joachim Rudolph, aquel que vivió la barbaridad soviética tras la barbaridad nazi en, por ejemplo, la desaparición de su padre por las tropas soviéticas próximas a ocupar Berlín.

Pero aquí entran muchos protagonistas. Hay muchas historias personales que nos muestran de dónde venían esos 29 berlineses, la vida que llevaban, sus dudas para jugarse la vida, y las de la familia que se quedaba atrás por un motivo u otro. No todas las fugas en los túneles salieron bien. Hubo hasta 75 túneles por debajo del Muro, en ellos también están los que se dejaron la vida por las delaciones, y todo ese submundo de gente luchando por su vida cuando la frontera era cada vez más peligrosa. En este sentido, el libro contextualiza bien lo ocurrido a nivel personal, nacional e internacional, y accede a todas las fuentes posibles.  

El libro no lo dice, pero es conocido que Putin era uno de esos funcionarios rusos encargados de abortar cualquier intento de fuga en Dresde con tareas mas de infiltración de grupos disidentes. Uno de los protagonistas del túnel 29 fue una persona obligada a informar a la Stasi por alguien como Putin. Fue Siegfried Uhse, un personaje retorcido. Es un punto narrativo que añade otra capa de tensión al entramado porque aunque no daña este túnel, si llevo a las autoridades a otros disidentes. La Stasi conocía por él este túnel, pero nunca lo pudo ubicar. Aun después de la fuga, les costó muchos días.

Para el dia de la fuga, y aún antes, entran en este esfuerzo gente que se ofreció a excavar a cambio poder fugarse, gente que viene de Berlín libre ese día para ayudar. Gente libre que solo busca la libertad de sus amigos. Y finalmente una TV norteamericana, la NBC, que financió todo para grabar un documental que, con problemas, enseñó al mundo aquella aventura y el mundo al otro lado del mundo gracias al testimonio de los fugados. Tardó porque hay otro contexto más, el de los políticos y militares en Berlín, y el gobierno de EEUU que no ve con buenos ojos la emisión del documental. Las relaciones internacionales, siempre complicadas, podían verse enturbiadas por este túnel.

Loable esfuerzo de una gente como nosotros en un mundo que se volvió en contra de la gente normal para disfrute de políticos radicales y gente resentida contra todo y contra todos. Y el recuerdo, con este libro, de que la valentía y la bondad pueden derribar con su ejemplo los muros que esa gente se empeña en construir entre nosotros.

A destacar la emoción del relato, el suspense en muchos momentos, el agobio de excavar bajo tierra con calor y agua goteando mientras trabajas en un espacio estrecho, el ruido del tranvía o de los pasos sobre el excavador. La desesperación de la gente, la rabia de los berlineses libres. Casi cinematográfico.

Un artículo del libro en El País aqui.

martes, 6 de enero de 2026

LOVE, de Toni Morrison

LOVE, de Toni Morrison 



Si algo adoro de Morrison, es que no pone las cosas fáciles al lector, al menos al lector impaciente, al que lee con un ojo en la letra escrita y otro en el móvil, al que se distrae por cualquier cosa. El primer capítulo es siempre un reto desalentador en ese aspecto, casi la antítesis de lo que te explican en las clases de literatura para tener atrapado al lector en todo momento. ¿Es por eso un libro difícil Love? Creo que no, pero si hace falta una lectura activa, curiosa por los detalles, emprendedora con las dudas que suscitan los significados de ciertos hechos que la autora explica. La lectura de este libro, del año 2003, sería mucho más sencilla si Morrison comenzara, que no lo hace, desde la primera página con el inicio cronológico de esta historia: un negro bastante listo  para los negocios llamado Bill Cosey, se hace con un pedazo de costa donde monta un negocio turístico a base de resort y playa. Va dirigido a gente de color acaudalada. Este hombre tiene una relación con las mujeres de posesión y dominio. Su relación con los poderes estatales, los blancos, en cambio, es de sumisión implícita. El empresario se hace mayor, el negocio decae de una forma lamentable, acaba siendo para negros con el dinero justo como para permitirse unas vacaciones. Luego Bill muere, y su mujer Heed lo hereda todo. Aparece una nieta de Bill que se mete a vivir en la misma casa que la heredera porque le reclama toda la herencia, es Christine. Ella y Heed, obviamente, se detestan. También comparten el recuerdo de Bill con muy diferentes matices, y ahí está uno de los grandes motores de esta novela: lo que este hombre hizo a cada miembro de su familia: a su primera mujer Julia (muerta), al hijo que tuvo con esta mujer y que se llamaba Billy Boy (muerto), a su nuera May Cosey y después a su nieta Christine. Una historia de negros contra negros visto desde los blancos que hay en la novela, o también una historia familiar como tantas: igual en sus éxitos a otras, especial en sus fracasos. Hay dos elementos dinamizadores de la historia, Romen, un adolescente que lleva un tiempo trabajando para Heed. El otro es una chica, Junior, que recién hace lo mismo que Romen. Los dos se enamoran y follan como conejos, a todas horas y en cualquier lugar. Frente a la fragilidad de las dos viejas, estos dos son un poder desbocado. Pero la chica es muy espabilada y va a precipitar muchas de las cosas que van a pasar en los pocos días que se narran en la novela. Todo contado con un estilo muy evocador del pasado porque tanto Heed como Christine son un par de ancianas.

De eso va la historia... pero tal y como lo cuenta Morrison no es exactamente así, ni mucho menos. La historia no es cronológica en absoluto. Es mucho más: subjetiva, polifónica donde unas voces complementan a otras. La literatura existe para contar aquello que está más allá de lo que pasa, de lo que vemos, de lo primero que nos cuentan. Y por eso la autora retuerce la historia hasta sacarle todo el sentido que puede dar a unos personajes fracasados. Por eso nos dejan pistas en el argumento que requieren de las que vendrán para dar forma a ese sentido. La novela alza el vuelo en muchos momentos, y uno de ellos son los diálogos tan orales y lejos de retórica. Otro, la reconciliación entre Christine y Heed. 

"Es como si al comienzo nos hubieran vendido, nos liberásemos y entonces nosotros mismos nos vendieran al mejor postor". En esta frase encuentro casi todo lo que significa esta novela.

O esos retales de vida que son el matrimonio Fruit y May. Ella está obsesionada con la culpa de su posición social pensando que los panteras negras o los pobres quieren hacerle daño.  No es decir lo que pasa, sino el tono en que se hace, la forma en que nos llegan para apreciar el matiz de la soledad de Heed, de la rabia acumulada de Christine, la torpeza de Romen, la amistad interesada de Junior y, sobre todo, la complicada personalidad del viejo Bill. El es la columna central en torno a la que giran todos, y el único que ya no está vivo en esta historia. Un hombre que empezó bien con su familia y negocio y acabó como un depredador casado con una niña de 11 años, Heed. Un fantasma todavía después de 40 años muerto.

Uno de los temas es la sexualidad. Christine la ha vivido a la sombra de Bill como algo de lo que sentirse culpable cuando eres niña, porque se caso siendo una niña negra de un mal barrio con Bill, mucho mayor y un tipo lascivo. Porque son los niños quieren sufren las taras de los padres, y eso es una herencia que se sufre junto a la herencia que se disfruta. La infancia es otro tema recurrente en las novelas de Morrison. 

El final de la novela desvela muchos de los secretos ocultos en esta saga familiar de tres generaciones, donde un narrador omnisciente se pone en el papel de cada personaje, nos cuenta los hechos que conoce desde su perspectiva. Luego esta L, un personaje clave para la estrategia de Morrison: ella, la cocinera del resort, es la única que es respetada por todos, incluso por Bill, la que conoce los entresijos casi como un narrador omnisciente y también nos lo cuenta a su manera. Aparece en letra cursiva.

En todo caso, si uno no ha leído nada de Morrison, no seria la primera novela por la que empezara en mi opinión. Pero el que tenga ya leídos otros libros, no tendrá problemas. Mi experiencia es la de haber asistido a una nueva vuelta de tuerca en la narrativa de Toni Morrison, de esas que te dejan asombrado por su destreza y su hondura para sentir y padecer con los personajes.

Una entrevista a Toni Morrison cuando publicó LOVE  https://elpais.com/diario/2004/05/14/cultura/1084485601_850215.html


HISTORIA DE LA ULTRAIZQUIERDA, de Christophe Bourseiller

HISTORIA DE LA ULTRAIZQUIERDA, de Christophe Bourseiller

Para quienes les importe poner orden en tanto titular político, en los polos ideológicos a los que tanto se alude sin explicar, puede empezar poniendo el foco en uno de esos extremos. Para el oscilamiento pendular que la historia de las ideas y de las modas políticas podemos fijarnos, por ejemplo, en la extrema izquierda. Ya se que lo que se lleva ahora es la extrema derecha, pero como pasa en temas parecidos, es cuestión de esperar y volverán a estar de moda la extrema izquierda. El 11M no está tan lejos. Es la ultraizquierda, según Christopher Bourseiller. Yo no soy muy conocedor de este espectro político en concreto, pero tenia interés después de ver como la opinión pública oscila entre polos opuestos... que se atraen!!! ¿Y como es eso? Justamente, en los últimos capítulos del libro, explica muy orgánicamente como algunos personajes de la ultraizquierda se pasaron a la ultraderecha sin demasiados complejos.

El libro comienzas desde los orígenes, que pueden ser unos cuantos. Pero donde empieza a marcarse el mensaje ultra podria ser despues de la  Revolución Francesa, con la Primera Internacional y las crecientes divergencias entre dos personajes totémicos para identificar a las diferentes familias de la ultraizquierda: Bakunin y Marx, anarquistas y socialistas. Luego llegarán los descendientes de ambas ramas, los que se oponen, los que reivindican algún mensaje político, los que se mezclan. Es un poco como aquel sketch de los Monty Python en La vida de Brian divagando sobre los distintos nombres del frente de liberación de Judea... Todos tienen su razón de ser, una de las más importantes es la del estar en contra de otros que se llaman muy parecido y que solo se distancian por matices o cuestiones personales, o simple cuestión de poder. Espartaquistas, comunistas libertarios, situacionistas, neoanarquistas, zadistas, black blocs... se oponen al socialismo y al capital. Unos se acercan a Lenin, pero los consejistas desprecian ese partidismo. Otros desprecian la democracia, otros el trotskismo. La verdad es que tienen muy poca incidencia en la vida de la masa trabajadora, pero tienen momentos puntuales de importancia mediática, como en el 68 o con los situacionistas. De estos últimos hasta la ultraderecha actual copia sus estrategias de comunicación. Pero siempre, y hasta el final del libro, da la sensación que esta gente es inoperante para las necesidades sociales. O hacen un brindis al sol o se miran el ombligo. Por eso el establecimiento, en torno al año 2000, de zonas geográficas, mayormente rurales, donde poder vivir a sus anchas es lo que más han conseguido de forma continuada: comunas, anarcocomunismo, etc. 

El libro esta bien porque tiene algo de enciclopédico para seguir las numerosas corrientes ideológicas, sus orígenes y sus muertes, sus influencias a largo plazo, los nombres importantes. Hace mención a los movimientos anarquistas de todo el mundo, pero preferentemente a los franceses. Algún nombre propio español puede ser Jorge Semprún, y algún hijo suyo. Pero la mayoría son franceses con una cesura importante: la segunda guerra mundial, que todo lo apaga. La época posterior, la que habla de situacionistas, los black blocs y las zonas de autonomía temporal es la que más me ha interesado. Otras corrientes ideológicas tampoco carecen de interés: los espartaquistas, la imagen de la URSS como capitalismo de estado, la importancia temible que tiene la tecnología y la rapidez del progreso desde los albores del siglo XX (algo que se percibe como una fuerza incontrolable que nos pasa por encima arrasando con la mayoría de proyectos sociales). Otros nombres que nos podemos encontrar en este árbol genealógico de la ultraizquierda, pero muy separados de su tronco, son los de Daniel Cohn Bendit, Louis Aragon, Alain Resnais, Puig Antic, Gerard Depardieu o Vanessa Redgrave.

Hay un detalle que el autor no señala, pero que a mi me llamo la atencion. Es la unión aparentemente imposible entre dos intelectuales por un mismo tema. Guy Debord (fundador de la Internacional Situacionista) escribió La sociedad del espectáculo en 1967, y Mario Vargas Llosa La civilización del espectáculo en 2012. Solo he leído el segundo, y del primero tengo las referencias varias que aporta el libro que nos ocupa. Hablan de lo mismo aunque tengo la sensación de que, ideológicamente, en sentido general, no están en sintonía. Los dos merecen una lectura. Un caso curioso.

En definitiva, es un libro que da una rápida mirada sobre los aspectos de esa izquierda que vive transformándose continuamente a la izquierda de esa otra izquierda más tradicional, más enraizada y inmovilista que todos conocemos. No se detiene en ninguna época concreta lo suficiente como para decir que la he conocido bien, para eso ya hay otros libros.