CRIMENES BESTIALES, de Patricia Highsmith
Esta es una colección de 13 cuentos donde los protagonistas son los animales, unos mas de compañia que otros, como lo son perros y gatos respecto de elefantes o cucarachas. La conciencia de cada animal se rebela contra el amo de turno. Por un lado tenemos al amo que suele ser un humano déspota, por el otro al animal que busca la libertad que es propia de su naturaleza en cada caso, y que el primero le niega con dosis diferentes de crueldad. Lo que pide la situación en la conciencia del lector es que el amo se lleve su merecido, así ocurre: la venganza animal varía según las circunstancias de la historia y la naturaleza del bicho que toque en ese capítulo. Es difícil no estar a favor de los animales, incluso de comprender su actitud. Tal vez el caso de la rata repugne más, pero es que se ve acorralada.
¿Que animales tenemos? Una granja de pollos, un relato con final inquietante. Un elefante que da mucha pena, una cabra recalcitrante, una cucaracha hotelera muy graciosa, hámsteres que se multiplican, un hurón muy aristocrático, caballo, un cerdo, un mono... Todos los relatos tienen una estructura parecida, pero el tono es distinto en cada uno, el escenario también (podemos estar en los canales de Venecia o en un zoo). Hay un delito humano de crueldad o insensibilidad que clama justicia, y como el animal decide tomársela de una forma u otra. Una especie de venganza del débil contra el poderoso. No se discute tanto el hecho de la hegemonía humana como su estupidez, su negligencia y, como ocurre en la vida real, su crueldad deliberada. El animal actúa como animal con una finalidad propia de la naturaleza, no es bondad ni maldad, es lo que es dentro de su ámbito natural. Sacado fuera de él por las personas, pasa a la defensa. Si lo atacan, puede defenderse de forma activa. La autora, como narradora, se pone de su parte, comprende la parte débil de esta relación tan desigual. El débil planta cara al fuerte y gana (mas o menos).
Habría que ver hasta qué punto, en estos cuentos, es la misogina de la autora o es el sentido de justicia quien habla. Si metemos en la ecuación el carácter cascarrabias de la autora, parece lo primero. Pero si nos atenemos a los relatos, me quedo con el segundo planteamiento. Para mi, por lo moral, entretenido y por los animales con voz propia, estos cuentos son fábulas morales contemporáneas. Repetitivas en la estructura general, esperas de cada animal cómo se las va a apañar para salirse con la suya. Es su forma de reivindicar su dignidad, de no dejarse aplastar por el sistema en el que les han colocado. Ni el humano de turno, en la mayoría de los casos, puede presumir de humanidad, ni el animal de cada cuento actúa sin un mínimo sentido de justicia (tu me la haces, tu me la pagas), es más que un simple animal, un sentido de la existencia que habitualmente se les niega pero que algunos animales parecen tener a su manera.
