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martes, 6 de enero de 2026

LOVE, de Toni Morrison

LOVE, de Toni Morrison 



Si algo adoro de Morrison, es que no pone las cosas fáciles al lector, al menos al lector impaciente, al que lee con un ojo en la letra escrita y otro en el móvil, al que se distrae por cualquier cosa. El primer capítulo es siempre un reto desalentador en ese aspecto, casi la antítesis de lo que te explican en las clases de literatura para tener atrapado al lector en todo momento. ¿Es por eso un libro difícil Love? Creo que no, pero si hace falta una lectura activa, curiosa por los detalles, emprendedora con las dudas que suscitan los significados de ciertos hechos que la autora explica. La lectura de este libro, del año 2003, sería mucho más sencilla si Morrison comenzara, que no lo hace, desde la primera página con el inicio cronológico de esta historia: un negro bastante listo  para los negocios llamado Bill Cosey, se hace con un pedazo de costa donde monta un negocio turístico a base de resort y playa. Va dirigido a gente de color acaudalada. Este hombre tiene una relación con las mujeres de posesión y dominio. Su relación con los poderes estatales, los blancos, en cambio, es de sumisión implícita. El empresario se hace mayor, el negocio decae de una forma lamentable, acaba siendo para negros con el dinero justo como para permitirse unas vacaciones. Luego Bill muere, y su mujer Heed lo hereda todo. Aparece una nieta de Bill que se mete a vivir en la misma casa que la heredera porque le reclama toda la herencia, es Christine. Ella y Heed, obviamente, se detestan. También comparten el recuerdo de Bill con muy diferentes matices, y ahí está uno de los grandes motores de esta novela: lo que este hombre hizo a cada miembro de su familia: a su primera mujer Julia (muerta), al hijo que tuvo con esta mujer y que se llamaba Billy Boy (muerto), a su nuera May Cosey y después a su nieta Christine. Una historia de negros contra negros visto desde los blancos que hay en la novela, o también una historia familiar como tantas: igual en sus éxitos a otras, especial en sus fracasos. Hay dos elementos dinamizadores de la historia, Romen, un adolescente que lleva un tiempo trabajando para Heed. El otro es una chica, Junior, que recién hace lo mismo que Romen. Los dos se enamoran y follan como conejos, a todas horas y en cualquier lugar. Frente a la fragilidad de las dos viejas, estos dos son un poder desbocado. Pero la chica es muy espabilada y va a precipitar muchas de las cosas que van a pasar en los pocos días que se narran en la novela. Todo contado con un estilo muy evocador del pasado porque tanto Heed como Christine son un par de ancianas.

De eso va la historia... pero tal y como lo cuenta Morrison no es exactamente así, ni mucho menos. La historia no es cronológica en absoluto. Es mucho más: subjetiva, polifónica donde unas voces complementan a otras. La literatura existe para contar aquello que está más allá de lo que pasa, de lo que vemos, de lo primero que nos cuentan. Y por eso la autora retuerce la historia hasta sacarle todo el sentido que puede dar a unos personajes fracasados. Por eso nos dejan pistas en el argumento que requieren de las que vendrán para dar forma a ese sentido. La novela alza el vuelo en muchos momentos, y uno de ellos son los diálogos tan orales y lejos de retórica. Otro, la reconciliación entre Christine y Heed. 

"Es como si al comienzo nos hubieran vendido, nos liberásemos y entonces nosotros mismos nos vendieran al mejor postor". En esta frase encuentro casi todo lo que significa esta novela.

O esos retales de vida que son el matrimonio Fruit y May. Ella está obsesionada con la culpa de su posición social pensando que los panteras negras o los pobres quieren hacerle daño.  No es decir lo que pasa, sino el tono en que se hace, la forma en que nos llegan para apreciar el matiz de la soledad de Heed, de la rabia acumulada de Christine, la torpeza de Romen, la amistad interesada de Junior y, sobre todo, la complicada personalidad del viejo Bill. El es la columna central en torno a la que giran todos, y el único que ya no está vivo en esta historia. Un hombre que empezó bien con su familia y negocio y acabó como un depredador casado con una niña de 11 años, Heed. Un fantasma todavía después de 40 años muerto.

Uno de los temas es la sexualidad. Christine la ha vivido a la sombra de Bill como algo de lo que sentirse culpable cuando eres niña, porque se caso siendo una niña negra de un mal barrio con Bill, mucho mayor y un tipo lascivo. Porque son los niños quieren sufren las taras de los padres, y eso es una herencia que se sufre junto a la herencia que se disfruta. La infancia es otro tema recurrente en las novelas de Morrison. 

El final de la novela desvela muchos de los secretos ocultos en esta saga familiar de tres generaciones, donde un narrador omnisciente se pone en el papel de cada personaje, nos cuenta los hechos que conoce desde su perspectiva. Luego esta L, un personaje clave para la estrategia de Morrison: ella, la cocinera del resort, es la única que es respetada por todos, incluso por Bill, la que conoce los entresijos casi como un narrador omnisciente y también nos lo cuenta a su manera. Aparece en letra cursiva.

En todo caso, si uno no ha leído nada de Morrison, no seria la primera novela por la que empezara en mi opinión. Pero el que tenga ya leídos otros libros, no tendrá problemas. Mi experiencia es la de haber asistido a una nueva vuelta de tuerca en la narrativa de Toni Morrison, de esas que te dejan asombrado por su destreza y su hondura para sentir y padecer con los personajes.

Una entrevista a Toni Morrison cuando publicó LOVE  https://elpais.com/diario/2004/05/14/cultura/1084485601_850215.html


HISTORIA DE LA ULTRAIZQUIERDA, de Christophe Bourseiller

HISTORIA DE LA ULTRAIZQUIERDA, de Christophe Bourseiller

Para quienes les importe poner orden en tanto titular político, en los polos ideológicos a los que tanto se alude sin explicar, puede empezar poniendo el foco en uno de esos extremos. Para el oscilamiento pendular que la historia de las ideas y de las modas políticas podemos fijarnos, por ejemplo, en la extrema izquierda. Ya se que lo que se lleva ahora es la extrema derecha, pero como pasa en temas parecidos, es cuestión de esperar y volverán a estar de moda la extrema izquierda. El 11M no está tan lejos. Es la ultraizquierda, según Christopher Bourseiller. Yo no soy muy conocedor de este espectro político en concreto, pero tenia interés después de ver como la opinión pública oscila entre polos opuestos... que se atraen!!! ¿Y como es eso? Justamente, en los últimos capítulos del libro, explica muy orgánicamente como algunos personajes de la ultraizquierda se pasaron a la ultraderecha sin demasiados complejos.

El libro comienzas desde los orígenes, que pueden ser unos cuantos. Pero donde empieza a marcarse el mensaje ultra podria ser despues de la  Revolución Francesa, con la Primera Internacional y las crecientes divergencias entre dos personajes totémicos para identificar a las diferentes familias de la ultraizquierda: Bakunin y Marx, anarquistas y socialistas. Luego llegarán los descendientes de ambas ramas, los que se oponen, los que reivindican algún mensaje político, los que se mezclan. Es un poco como aquel sketch de los Monty Python en La vida de Brian divagando sobre los distintos nombres del frente de liberación de Judea... Todos tienen su razón de ser, una de las más importantes es la del estar en contra de otros que se llaman muy parecido y que solo se distancian por matices o cuestiones personales, o simple cuestión de poder. Espartaquistas, comunistas libertarios, situacionistas, neoanarquistas, zadistas, black blocs... se oponen al socialismo y al capital. Unos se acercan a Lenin, pero los consejistas desprecian ese partidismo. Otros desprecian la democracia, otros el trotskismo. La verdad es que tienen muy poca incidencia en la vida de la masa trabajadora, pero tienen momentos puntuales de importancia mediática, como en el 68 o con los situacionistas. De estos últimos hasta la ultraderecha actual copia sus estrategias de comunicación. Pero siempre, y hasta el final del libro, da la sensación que esta gente es inoperante para las necesidades sociales. O hacen un brindis al sol o se miran el ombligo. Por eso el establecimiento, en torno al año 2000, de zonas geográficas, mayormente rurales, donde poder vivir a sus anchas es lo que más han conseguido de forma continuada: comunas, anarcocomunismo, etc. 

El libro esta bien porque tiene algo de enciclopédico para seguir las numerosas corrientes ideológicas, sus orígenes y sus muertes, sus influencias a largo plazo, los nombres importantes. Hace mención a los movimientos anarquistas de todo el mundo, pero preferentemente a los franceses. Algún nombre propio español puede ser Jorge Semprún, y algún hijo suyo. Pero la mayoría son franceses con una cesura importante: la segunda guerra mundial, que todo lo apaga. La época posterior, la que habla de situacionistas, los black blocs y las zonas de autonomía temporal es la que más me ha interesado. Otras corrientes ideológicas tampoco carecen de interés: los espartaquistas, la imagen de la URSS como capitalismo de estado, la importancia temible que tiene la tecnología y la rapidez del progreso desde los albores del siglo XX (algo que se percibe como una fuerza incontrolable que nos pasa por encima arrasando con la mayoría de proyectos sociales). Otros nombres que nos podemos encontrar en este árbol genealógico de la ultraizquierda, pero muy separados de su tronco, son los de Daniel Cohn Bendit, Louis Aragon, Alain Resnais, Puig Antic, Gerard Depardieu o Vanessa Redgrave.

Hay un detalle que el autor no señala, pero que a mi me llamo la atencion. Es la unión aparentemente imposible entre dos intelectuales por un mismo tema. Guy Debord (fundador de la Internacional Situacionista) escribió La sociedad del espectáculo en 1967, y Mario Vargas Llosa La civilización del espectáculo en 2012. Solo he leído el segundo, y del primero tengo las referencias varias que aporta el libro que nos ocupa. Hablan de lo mismo aunque tengo la sensación de que, ideológicamente, en sentido general, no están en sintonía. Los dos merecen una lectura. Un caso curioso.

En definitiva, es un libro que da una rápida mirada sobre los aspectos de esa izquierda que vive transformándose continuamente a la izquierda de esa otra izquierda más tradicional, más enraizada y inmovilista que todos conocemos. No se detiene en ninguna época concreta lo suficiente como para decir que la he conocido bien, para eso ya hay otros libros.